miércoles, 8 de julio de 2015

Carta para este tiempo


Queridos hermanos:

                          Estamos ante días aciagos que presagian mayores oscuridades. No hace falta acudir a ninguna profecía para darnos cuenta qué tiempos estamos viviendo y a qué noche podemos ir al encuentro.

                          Sin embargo, nuestra Madre del Cielo nos habla en sus mensajes de Medjugorje de otra cosa. Ella viene a traernos claridades, a pedirnos que nos despojemos de las tinieblas y, mediante nuestra conversión diaria, seamos testigos de la Luz. Insiste en que éste es tiempo de gracia. Su misma presencia y sus mensajes nos señalan la gracia de la cercanía de Dios que viene a salvarnos.


                          Éste es tiempo de purificación que debemos aceptar en el espíritu que María nos inculca. No es, por cierto, levantando nuestras voces y apuntando con dedos acusadores como se han de resolver las cosas. Hay una gran situación de pecado que a todos nos envuelve y compromete.

                          Debemos recuperar la paz interior reconciliándonos con Dios, purificando nuestro corazón, pidiendo perdón por nuestras ofensas, por nuestro orgullo, por nuestras faltas y omisiones al amor.

                          Nuestra Madre tiene un plan y a ese plan nos adherimos con todo nuestro ser. Ella no nos miente. Ella viene a rescatarnos. Desde hace ya mucho tiempo nos venía advirtiendo que estábamos marchando en un mundo sin Dios hacia el abismo. Donde Dios no está ahí mismo comienza el infierno. Ahora nos pide que oremos por sus intenciones para que el plan se lleve a cabo.

                          Debemos estar en estado de oración permanente, intensificándola, rezando por las intenciones de la Madre de Dios, intercediendo por todos. No odiando ni acusando sino amando.

                          Mucho podemos hacer nosotros para evitar la catástrofe y mitigar el dolor que se avecina. Se trata de realizar en nosotros el programa que la Reina de la Paz nos ha propuesto:

- Oración del corazón. Rezo del Santo Rosario por sus intenciones.
- Ayuno del corazón, a pan y agua, miércoles y viernes.
- Entrega de nuestras cruces, de nuestro dolor, ofreciéndolo al Señor por la salvación de las almas.
- Purificación del corazón mediante frecuentes confesiones (al menos una vez al mes).
- Fortalecernos por medio de la Sagrada Eucaristía (de ser posible celebrar diariamente la Santa Misa, y también participar de la adoración eucarística con frecuencia).
- Leer y vivir la Palabra de Dios.
-Tener el corazón siempre dispuesto al perdón y abierto al amor al hermano.

                          Que nada ni nadie, queridos hermanos, opaque la verdad de que Jesucristo es el Señor, Señor de la historia y Salvador nuestro, y que Su Madre y Madre nuestra está junto a nosotros, orando con y por nosotros.

                          Ocupémonos de hacer cada día nuestro camino de santidad dejando que Dios, Padre Providente y Misericordioso, se ocupe de todo lo demás.
                          Recordemos que nuestra Madre ha dicho que con la oración y el ayuno se detienen las guerras. Que así sea.

¡Alabado sea Jesucristo!

Fuente; http://www.mensajerosdelareinadelapaz.org/textos2.htm

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