SEÑOR: TE ADORO COMO PRIMER PRINCIPIO; TE DESEO COMO ÚLTIMO FIN; TE ALABO COMO BIENHECHOR PERPETUO; TE INVOCO COMO DEFENSOR PROPICIO. DIRÍGEME CONTU SABIDURÍA, ÁTAME CON TU JUSTICIA, CONSUÉLAME CON TU CLEMENCIA, PROTÉGEME CON TU PODER. TE OFREZCO, SEÑOR, MIS PENSAMIENTOS, PARA QUE SE DIRIJAN A TI, MIS PALABRAS PARA QUE HABLEN DE TI; MIS OBRAS PARA QUE SEAN TUYAS, MIS CONTRARIEDADES PARA QUE LAS LLEVE POR TI. QUIERO LO QUE QUIERAS, QUIERO PORQUE QUIERES, QUIERO COMO LO QUIERES, QUIERO HASTA QUE QUIERAS. (Oración del Papa Clemente XI).

jueves, 20 de noviembre de 2014

La Verdadera Sabiduría



(Lectura de la Primera Epístola de San Pablo a los Corintios 2: 1-10)


“Cuando llegué a ustedes, hermanos, para anunciarles el misterio de Dios, no me presenté con gran elocuencia y sabiduría; al contrario, decidí no saber de otra cosa que de Jesucristo, y éste crucificado. Débil y temblando de miedo me presenté ante ustedes; mi mensaje y mi proclamación no se apoyaban en palabras sabias y persuasivas, sino en la demostración del poder del Espíritu, para que la fe de ustedes no se fundase en la sabiduría humana, sino en el poder divino.

A los maduros en la fe les proponemos una sabiduría: no sabiduría de este mundo o de los jefes de este mundo, que van siendo derribados. Proponemos la sabiduría de Dios, misteriosa y secreta, la que Él preparó desde antiguo para nuestra gloria. Ningún príncipe de este mundo la conoció: porque de haberla conocido no habrían crucificado al Señor de la gloria. Pero, como está escrito: ‘Ningún ojo vio, ni oído oyó, ni mente humana concibió’, lo que Dios preparó para quienes lo aman. A nosotros nos lo ha revelado Dios por medio del Espíritu.”


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