sábado, 14 de septiembre de 2019

Hoy la Iglesia celebra la Exaltación de la Santa Cruz

 

Fuente: Aciprensa

Cada 14 de septiembre se celebra la Exaltación de la Santa Cruz “en la que se muere para vivir; para vivir en Dios y con Dios, para vivir en la verdad, en la libertad y en el amor, para vivir eternamente”, como dijo alguna vez San Juan Pablo II. 
En el siglo IV, la emperatriz Santa Elena encontró el madero en que murió Cristo Redentor. Sin embargo, en el 614 la Cruz fue tomada de Jerusalén por los Persas como trofeo de guerra. 
Más adelante, el emperador Heraclio la rescató y el madero retornó a la Ciudad Santa un 14 de septiembre de 628. Desde entonces se celebra litúrgicamente esta festividad. 
Al llegar de nuevo la Santa Cruz a Jerusalén, el emperador dispuso acompañarla en solemne procesión, pero vestido con todos los lujosos ornamentos reales, y de pronto se dio cuenta de que no era capaz de avanzar. 
Entonces el Arzobispo de Jerusalén, Zacarías, le dijo: "es que todo ese lujo de vestidos que lleva, están en desacuerdo con el aspecto humilde y doloroso de Cristo, cuando iba cargando la cruz por estas calles".
El emperador se despojó de su manto de lujo y de su corona de oro, y descalzo, empezó a recorrer así las calles y pudo seguir en la piadosa procesión.
Para evitar nuevos robos, el Santo Madero fue dividido en varios pedazos y repartidos a Roma y Constantinopla, mientras que un tercero se quedó en Jerusalén en un hermoso cofre de plata. Otro se partió en pequeñas astillas para ser repartidas en diversas iglesias del mundo, las cuales fueron llamadas “Veracruz” (verdadera cruz).
En la vida de los santos se narra que San Antonio Abad, al ser atacado por terribles tentaciones del demonio, hacía la señal de la cruz y el enemigo huía. Desde ese tiempo, se dice, que se hizo costumbre el hacer la señal de la cruz para librarse de males.
Otro hecho de lo poderoso y sagrado de este signo lo mostró la Santísima Virgen María, quien al aparecerse por primera vez a Santa Bernardita y al ver que la niña quiso santiguarse, nuestra Señora se persignó muy despacio para enseñarle que es necesario hacerlo calmadamente y con más devoción.
Recursos sobre La Exaltación de la Cruz:

La Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz en Jerusalén antiguamente



La fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz que se celebra el 14 de septiembre tiene su origen en Jerusalén. Es el aniversario de la Dedicación de los edificios construidos por el Emperador Constantino para proteger y magnificar los lugares donde Jesucristo Nuestro Señor llevó a cumplimiento su Misterio Pascual de Muerte y Resurrección.

El Gólgota - Martyrium ligados a la muerte, la Anástasis (Sepulcro) a la Resurrección. El día de la inauguración se vincula al día del hallazgo de la Santa Cruz del Señor y a al aniversario de la dedicación del tempo de Salomón. Con la inauguración de estos edificios nace un nuevo tipo de liturgia.

La acción litúrgica de Jerusalén se adapta a ellos y se inspira en el misterio que contienen y se renueva en las celebraciones. De ahí, entre otras razones, de la importancia de esta fiesta de su Dedicación comparable a Pascua y a Epifanía. De la lectura del Itinerario de Egeria salta a la vista que las grandes fiestas de Jerusalén no se celebran aisladas en sí mismas, sino que engloban a todas las demás fiestas, es decir, todo el misterio de Cristo.

La razón estriba en la duración de ocho días de las tres grandes fiestas. Durante la octava se recorren los diversos lugares relacionados con el misterio pascual para celebrar en ellos la eucaristía en cada uno de ellos. Al tiempo de duración de las fiestas ha de vincularse el adorno, luces, vestidos litúrgicos que dan vistosidad y alegría a las celebraciones. Son realmente fiestas y de ellas gozan los fieles de Jerusalén y a ellas son atraídos los fieles de las regiones circunstantes.

Tiene encanto especial el relato que la peregrina Egeria (Itinerario 48-49) hace de esta fiesta en el siglo IV:
"Se llama día de las Encenias al que fue consagrada la iglesia que está en el Gólgota y que llaman Martirio. También la santa iglesia que hay en la Anástasis, es decir en el lugar donde resucitó el Señor después de la Pasión, fue consagrada a Dios en el mismo día. Se celebra, pues, con gran solemnidad las Encenias (dedicación) de estas iglesias, porque en este mismo día se encontró la cruz del Señor. Y es por eso por lo que se instituyó que el día en que se consagraran por primera vez las santas iglesias supradichas, fuera el día en que se encontró la cruz del Señor, para que las fiestas se celebrasen al mismo tiempo y en el mismo día, con toda alegría. Y esto se encuentra en las santas Escrituras que era día de Encenias aquel en que el santo Salomón, después de terminar la casa de Dios que había edificado, se presentó ante el altar de Dios y oró, como está escrito en los libros de los Paralipómenos (Crónicas).

Cuando llegan las fiestas de las Encenias se celebran durante ocho días, pues muchos días antes comienzan a reunirse de todas partes muchedumbres, no solo de monjes y apotactites (ascetas caracterizados por sus ayunos) de diversas provincias, es decir, tanto de Mesopotamia como de Siria, Egipto y Tebaida, donde hay muchos monazontes (monjes), sino también de todos los lugares y provincias; pues no hay ninguno que deje de encaminarse este día a Jerusalén para celebrar tanta alegría y tan solemnes fiestas.

También los seglares, tanto hombres como mujeres de todas las provincias, se reúnen igualmente con ánimo piadoso durante estos días en Jerusalén, para asistir a la sagrada solemnidad. Asimismo en estos días se reúnen en Jerusalén, por lo menos, más de cuarenta o cincuenta obispos, y con ellos acuden muchos de sus clérigos. ¿Y, qué más? Se cree incurrir en gran pecado el que durante estos días no ha participado en una solemnidad tan grande, a no ser que haya tenido un grave impedimento que le haya apartado de su buen propósito. Durante estos días de las Encenias, el ornato de las iglesias es el mismo que en Pascua y Epifanía. El primer día y el segundo se procede en la Iglesia Mayor, que se llama Martirio. Luego, el tercer día, se procede Eleona, es decir, en la iglesia que hay en el monte desde el cual subió el Señor a los cielos después de su pasión, en el interior de cuya iglesia está la gruta en la que el Señor enseñaba a sus Apóstoles en el monte Olivete. El cuarto día…" (interrupción y final del manuscrito de Egeria).

La denominación de la Exaltación de la Cruz deriva probablemente de un rito del cual informa el Leccionario Armenio de Jerusalén (s. V) que se hace el día siguiente a la Dedicación, el día 14 de septiembre. El Leccionario se expresa del modo siguiente: "El 13 de septiembre, Dedicación de los santos lugares de Jerusalén… El segundo día [día 14], se hace asamblea en el Santo Martirio y se realiza el mismo canon. Y el mismo día, se muestra la venerable Cruz a toda la asamblea" (cap. 67-68).

Fray Enrique Bermejo Cabrera




jueves, 12 de septiembre de 2019

Dulce Nombre de María: 12 de septiembre - Letanías del Santo Nombre de María

Dulce Nombre de María


Fiesta: 12 de Septiembre



Origen de la fiesta: Victoria en la batalla de Viena, 1683>>

Jesús Marí Ballester

Ha sido Lucas en su evangelio quien nos ha dicho el nombre de la doncella que va a ser la Madre de Dios: "Y su nombre era María". El nombre de María, traducido del hebreo Miriam", significa, Doncella, Señora, Princesa.

Estrella del Mar, feliz Puerta del cielo, como canta el himno Ave maris stella. El nombre de María está relacionado con el mar pues las tres letras de mar guardan semejanza fonética con María. También tiene relación con "mirra", que proviene de un idioma semita. La mirra es una hierba de África que produce incienso y perfume.

En el Cantar de los Cantares, el esposo visita a la esposa, que le espera con las manos humedecidas por la mirra. "Yo vengo a mi jardín, hermana y novia mía, a recoger el bálsamo y la mirra". "He mezclado la mirra con mis aromas. Me levanté para abrir a mi amado: mis manos gotean perfume de mirra, y mis dedos mirra que fluye por la manilla de la cerradura". Los Magos regalan mirra a María como ofrenda de adoración. "Y entrando a la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, lo adoraron y abriendo sus cofres, le ofrecieron oro, incienso y mirra". La mirra, como María, es el símbolo de la unión de los hombres con Dios, que se hace en el seno de María. María es pues, el centro de unión de Dios con los hombres. Los lingüistas y los biblistas desentrañan las raíces de un nombre tan hermoso como María, que ya llevaba la hermana de Moisés, y muy común en Israel. Y que para los filólogos significa hermosa, señora, princesa, excelsa, calificativos todos bellos y sugerentes.
  


EL NOMBRE Y LA MISIÓN



En la Historia de la Salvación es Dios quien impone o cambia el nombre a los personajes a quienes destina a una misión importante. A Simón, Jesús le dice: "Tú te llamas Simón. En adelante te llamarás Kefá, Pedro, piedra, roca, porque sobre esta roca edificaré mi Iglesia". María venía al mundo con la misión más alta, ser Madre de Dios, y, sin embargo, no le cambia el nombre. Se llamará, simplemente, MARIA, el nombre que tenía, y cumple todos esos significados, pues como Reina y Señora la llamarán todas las generaciones. María, joven, mujer, virgen, ciudadana de su pueblo, esposa y madre, esclava del Señor. Dulce mujer que recibe a su niño en las condiciones más pobres, pero que con su calor lo envuelve en pañales y lo acuna. María valiente que no teme huir a Egipto para salvar a su hijo. Compañera del camino, firme en interceder ante su hijo cuando ve el apuro de los novios en Caná, mujer fuerte con el corazón traspasado por la espada del dolor de la Cruz de su Hijo y recibiendo en sus brazos su Cuerpo muerto. Sostén de la Iglesia en sus primeros pasos con su maternidad abierta a toda la humanidad. María, humana. María, decidida y generosa. María, fiel y amiga. María fuerte y confiada. María, Inmaculada, Madre, Estrella de la Evangelización.






"Después del más santo y adorable nombre de Jesús, no hay nombre más glorioso o más poderoso que el nombre de María. Ante la mención de este nombre los ángeles se regocijan y los demonios tiemblan; a través de esta invocación de este nombre, los pecadores obtienen la gracia y el perdón". 

San Pedro Canisio   


LETANÍAS DEL SANTO NOMBRE DE MARÍA

Señor, ten piedad de nosotros;
   Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros. Hijo de María, escúchanos;
   Hijo de María, escúchanos.
Dios, Padre Celestial, de quien María es la hija;
   ten piedad de nosotros.
Dios, el Hijo, Verbo Eterno y Redentor del mundo, de que María es la Madre;
   ten piedad de nosotros.
Dios, el Espíritu Santo, de quien María es el cónyuge;
   ten piedad de nosotros.
Divina Trinidad, un solo Dios, de quien María es la sierva;
   ten piedad de nosotros.

Santa María, Madre de Dios vivo,
   ruega por nosotros.
Santa María, hija de la Luz Eterna,
   ruega por nosotros.
Santa María, nuestra luz,
   ruega por nosotros.
Santa María, nuestra hermana,
   ruega por nosotros.
Santa María, Flor de Jesse,
   ruega por nosotros.
Santa María, esencia de reyes,
   ruega por nosotros.
Santa María, principal obra de Dios,
   ruega por nosotros.
Santa María, la amada de Dios,
   ruega por nosotros.
Santa María, Virgen Inmaculada,
   ruega por nosotros.
Santa María, toda hermosa,
   ruega por nosotros.
Santa María, luz en las tinieblas,
   ruega por nosotros.
Santa María, nuestro descanso seguro,
   ruega por nosotros.
Santa María, la casa de Dios,
   ruega por nosotros.
Santa María, santuario del Señor,
   ruega por nosotros.
Santa María, altar de la Divinidad,
   ruega por nosotros.
Santa María, Virgen Madre,
   ruega por nosotros.
Santa María, abrazando tu Infante Dios,
   ruega por nosotros.
Santa María, reposando con Eterna Sabiduría,
   ruega por nosotros.
Santa María, océano amargo para los demonios,
   ruega por nosotros.
Santa María, Estrella del Mar,
   ruega por nosotros.
Santa María, que sufre con tu único Hijo,
   ruega por nosotros.
Santa María, traspasada con una espada de dolor,
   ruega por nosotros.
Santa María, despedazada por una cruel herida,
   ruega por nosotros.
Santa María, entristecida hasta la muerte,
   ruega por nosotros.
Santa María, privada de todo consuelo,
   ruega por nosotros.
Santa María, sumisa a la ley de Dios,
   ruega por nosotros.
Santa María, de pie junto a la cruz de Jesús,
   ruega por nosotros.
Santa María, Nuestra Señora,
   ruega por nosotros.
Santa María, Nuestra Reina,
   ruega por nosotros.
Santa María, Reina de la gloria,
   ruega por nosotros.
Santa María, gloria de la Iglesia Triunfante,
   ruega por nosotros.
Santa María, Reina Santísima,
   ruega por nosotros.

Santa María, defensora de la Iglesia Militante,
   ruega por nosotros.
Santa María, Reina de la Misericordia,
   ruega por nosotros.
Santa María, consuelo de la Iglesia sufriente,
   ruega por nosotros.
Santa María, exaltada por encima de los ángeles,
   ruega por nosotros.
Santa María, coronada con doce estrellas,
   ruega por nosotros.
Santa María, hermosa como la luna,
   ruega por nosotros.
Santa María, brillante como el sol,
   ruega por nosotros.
Santa María, distinguida sobre todos,
   ruega por nosotros.
Santa María, sentada a la derecha de Jesucristo,
   ruega por nosotros.
Santa María, nuestra esperanza,
   ruega por nosotros.
Santa María, nuestra dulzura,
   ruega por nosotros.
Santa María, gloria de Jerusalén,
   ruega por nosotros.
Santa María, la alegría de Israel,
   ruega por nosotros.
Santa María, el honor de nuestro pueblo,
   ruega por nosotros.
Santa María, Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción,
   ruega por nosotros.
Holy Mary, Nuestra Señora de la Asunción,
   ruega por nosotros.
Santa María, Nuestra Señora de Loreto,
   ruega por nosotros.
Santa María, Nuestra Señora de Lourdes,
   ruega por nosotros.
Santa María, Nuestra Señora de Fátima,
   ruega por nosotros.
Santa María, Nuestra Señora de Czestochowa,
   ruega por nosotros.
Santa María, Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa,
   ruega por nosotros.
Santa María, Nuestra Señora del Monte Carmelo,
   ruega por nosotros.
Santa María, Nuestra Señora de los Ángeles,
   ruega por nosotros.
Santa María, Nuestra Señora de los Dolores,
   ruega por nosotros.
Santa María, Nuestra Señora de la Merced,
   ruega por nosotros.
Santa María, Nuestra Señora del Rosario,
   ruega por nosotros.
Santa María, Nuestra Señora de la Victoria,
   ruega por nosotros.
Santa María, Nuestra Señora de La Trappe,
   ruega por nosotros.
Santa María, Nuestra Señora de la Divina Providencia,
   ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo,
    Sálvanos, Oh Señor.
Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo,
   Escúchanos, Oh Señor.
Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo,
    ten piedad de nosotros.

Hijo Divino de Santa María,
   Escúchanos.

Hijo Divino de Santa María,
   Escúchanos.

V. Anunciaré tu nombre de Santa María a mis hermanos,
R. Te alabaré en la asamblea de los fieles.


Oremos

Oh Dios Todopoderoso, que contemplas tus siervos ardientemente deseosos de situarse bajo la sombra del nombre y la protección de la Santísima Virgen María, concédenos, te suplicamos que, por su caritativa intercesión, nos pueda liberar de todo mal en la tierra y podamos así llegar a la eterna alegría en el Cielo, a través de Jesucristo Nuestro Señor. Amén.



domingo, 8 de septiembre de 2019

Natividad de la Santísima Virgen María

Natividad de la 
Santísima Virgen María
8 de Septiembre


 Nacimiento de la Santísima Virgen María

Esta fiesta mariana tiene su origen en la dedicación de una iglesia en Jerusalén, pues la piedad cristiana siempre ha venerado a las personas y acontecimientos que han preparado el nacimiento de Jesús. María ocupa un lugar privilegiado, y su nacimiento es motivo de gozo profundo. En esta basílica, que había de convertirse en la iglesia de Santa Ana (siglo XII), san Juan Damasceno saludó a la Virgen niña: "Dios te salve, Probática, santuario divino de la Madre de Dios … ¡Dios te salve, María, dulcísima hija de Ana!". Aunque el Nuevo Testamento no reporta datos directos sobre la vida de la Virgen María, una tradición oriental veneró su nacimiento desde mediados del siglo V, ubicándolo en el sitio de la actual Basílica de "Santa Ana", en Jerusalén. La fiesta pasó a Roma en el siglo VII y fue apoyada por el Papa Sergio I. Su fecha de celebración no tiene un origen claro, pero motivó que la fiesta de "La Inmaculada Concepción" se celebrara el 8 de diciembre (9 meses antes). El Papa Pío X quitó esta celebración del grupo de las fiestas de precepto.


Himno

I

Hoy nace una clara estrella,
tan divina y celestial,
que, con ser estrella, es tal,
que el mismo sol nace de ella.

De Ana y de Joaquín, oriente
de aquella estrella divina,
sale luz clara y digna
de ser pura eternamente;
el alba más clara y bella
no le puede ser igual,
que, con ser estrella, es tal,
que el mismo Sol nace de ella.

No le iguala lumbre alguna
de cuantas bordan el cielo,
porque es el humilde suelo
de sus pies la blanca luna:
nace en el suelo tan bella
y con luz tan celestial,
que, con ser estrella, es tal,
que el mismo Sol nace de ella.

Gloria al Padre, y gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos. Amén.

O bien:
II

Canten hoy, pues nacéis vos,
los ángeles, gran Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Canten hoy pues a ver vienen
nacida su Reina bella,
que el fruto que esperan de ella
es por quien la gracia tienen.

Dignan, Señora de vos,
que habéis de ser su Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Pues de aquí a catorce años,
que en buena hora cumpláis,
verán el bien que nos dais,
remedio de tantos daños.

Canten y digan, por vos,
que desde hoy tienen Señora,
y ensáyense desde ahora,
para cuando venga Dios.

Y  nosotros que esperamos
que llegue pronto Belén,
preparemos también 
el corazón y las manos.

Vete sembrando, Señora,
de paz nuestro corazón,
y ensayemos, desde ahora,
para cuando nazca Dios. 
Amén.



Oración

Concede, Señor, a tus hijos el don de tu gracia, para que, cuantos hemos recibido las primicias de la salvación por la maternidad de la Virgen María, consigamos aumento de paz en la fiesta de su Nacimiento. Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén.


Fuente:EWTN