martes, 9 de junio de 2026

San Agustín: el don de la Perseverancia (C. I a V)

 

DEL DON DE LA PERSEVERANCIA

Traductor: Toribio de Castro, OSA

CAPÍTULO I

1. Puesto que en el primer libro (De la predestinación de los santos) hemos indicado algo de la perseverancia al hablar del comienzo de la fe (el initium fidei), vamos a tratar en éste, con mayor diligencia, exactitud y espacio, de dicha perseverancia. Afirmamos en primer lugar paladinamente que la perseverancia, con la que se persevera en el amor de Dios y de Cristo hasta el fin, esto es, hasta que se termina esta vida, en la cual únicamente hay peligro de caer, es un don gratuito de Dios. Por ende, nadie sabe todavía si ha recibido ya tal don mientras vive en esta vida terrena, porque si cae antes de morir, se dice que no perseveró, y se dice con toda verdad; ¿cómo, pues, podía decir que recibió la perseverancia el que no perseveró? Así, si alguno tiene la continencia y cae, haciéndose incontinente, o tiene la justicia, o la paciencia, o la misma fe y las pierde, con toda verdad se dice que las tuvo, pero no las tiene; fue continente, fue justo, fue paciente, fue fiel mientras lo fue; empero, cuando dejó de serlo, ya no es lo que fue. El que no persevera, ¿cómo fue perseverante, si perseverando es como se demuestra que uno persevera, cosa que el tal no hizo? Y no se me venga diciendo que si desde que se hizo fiel o aceptó la fe vivió, v. gr., diez años, y a la mitad de este tiempo apostató, ¿acaso no perseveró cinco años? Yo no trato de la materialidad de las palabras, en virtud de lo cual a eso se llama también perseverancia en ese tiempo; de la que yo, trato, de la perseverancia con la que se persevera en Cristo hasta el fin, de ningún modo puede decirse que la poseyó quien no perseveró hasta el fin. Y mejor se puede decir que la tuvo el hombre que fue fiel un año o menos, si hasta que murió vivió en conformidad con la fe, que el otro que fue fiel durante muchos años, pero poco antes de la muerte apostató de la fe.

CAPÍTULO II

2. Esto bien establecido, veamos si la perseverancia, de la que se dice: El que perseverare hasta el fin, será salvo1, es don gratuito de Dios. Si no lo es, ¿cómo sería verdad lo que dice el Apóstol: A vosotros se ha dado por Cristo no solamente el que creáis en El, pero también el que por El padezcáis?2 De estas dos cosas, una pertenece al principio de la fe (al initium fidei), y la otra, al fin; mas ambas son dádiva gratuita de Dios, porque se dice en el texto citado que las dos han sido dadas; ¿y cuándo más verdaderamente comienza a ser uno cristiano que cuando cree en Cristo? ¿Y; qué fin mejor que sufrir la muerte por El? Respecto a creer en Cristo, alguien ha pretendido que sí es don de Dios el incremento o acrecentamiento de la fe, pero no el initium fidei, lo que con la ayuda del Señor hemos ya ampliamente refutado. Y ¿cómo es posible decir que no se le ha dado la perseverancia hasta él fin al que se le concede sufrir, o mejor, morir por Cristo? San Pedro Apóstol, demostrando que esto es un don de Dios, afirma: Mejor es padecer haciendo bien, si tal es la voluntad de Dios, que padecer obrando mal3. Al decir si tal es la voluntad de Dios, demuestra que es don de Dios el padecer por Cristo, cosa que no se da a todos los santos, y por esto no se ha de decir que no alcanzan el reino de Dios, no entran en su gloria perseverando hasta el fin en Cristo, aquellos que no tienen la gloria de padecer por Cristo, porque Dios no lo quiere. ¿Y quién osará sostener que no se les concede la perseverancia a los que, a causa de una enfermedad corporal o por otro accidente cualquiera, mueren en Cristo?, pues más difícil es perseverar donde el enemigo combate para que no se persevere, y, por ende, se lucha hasta la muerte por perseverar. Aquella perseverancia es más difícil tenerla, ésta es más fácil, pero igualmente fácil le es dar una y otra a aquel para quien nada es difícil. Dios nuestro Señor prometió esta perseverancia, diciendo: Pondré mi temor en su corazón para que no se aparten de mí4. Que es decir: Tal y tanto será el temor mío que yo pondré en su corazón, que se adherirán y unirán a mí con perseverancia.

3. Pero ¿y por qué se ha de pedir a Dios esta perseverancia, si no es El quien la da? ¿Acaso no es una irrisión el pedir a uno algo que se sabe que ni lo da ni puede darlo y que, sin darlo él, podemos tomarlo cuando nos plazca? ¿No es más bien un insulto que acción de gracias el dárselas a Dios por lo que ni nos dio ni nos hizo? Empero, lo que allí dije, dígolo aquí: No os engañéis, dice el Apóstol; de Dios nadie se ríe5. ¡Oh hombre! Dios es testigo no sólo de tus palabras, pero también de tus pensamientos. Si con sinceridad y con fe pides algo a tan gran Señor, cree que lo que recibes, lo recibes de aquel a quien lo pides; no quieras honrarlo de pico y anteponerte a El en tu corazón creyendo que es cosa tuya propia aquello mismo que finges pedir. O ¿es que no le pedimos a El esta perseverancia de que venimos tratando? Al que esto diga, ya no tengo que refutarlo con mis razones, sino abrumarlo con los testimonios y afirmaciones de los santos. ¿Hay, acaso, alguno de éstos que no pida continuamente a Dios la perseverancia, cuando al recitar la oración dominical no se hace otra cosa que pedir dicha dádiva divina?

4. Leed atenta y reposadamente la exposición de la misma en el libro que el bienaventurado Cipriano mártir compuso sobre esta materia, y cuyo título es De dominica oratione, y veréis cuántos años antes y cuál antídoto preparó contra este futuro veneno pelagiano. Tres cosas principalmente son, como sabéis, las que la santa Iglesia católica defiende contra ellos, a saber: que, la gracia de Dios no se da según nuestros méritos, puesto que todos, absolutamente todos los méritos de los santos son dones de Dios y se confieren por pura gracia del mismo; que nadie vive en este cuerpo corruptible, por muy justo que sea, sin algunos pecadillos, 'y que todo hombre nace sujeto al pecado del primer Adán y digno de condenación, a no ser que el reato que se contrae por la generación quede perdonado por la regeneración bautismal. En el libro citado del glorioso mártir se trata de las dos primeras con tanta perspicuidad, que dichos herejes, enemigos nuevos de la gracia de Cristo, fueron desbaratados y confundidos mucho antes de nacer. Demostrando que los méritos de los santos, lo mismo que la perseverancia, son dones gratuitos de Dios, afirma: Decimos Santificado sea tu nombre6 no porque deseemos a Dios que su nombre sea santificado por nuestras oraciones, sino que le pedimos que sea santificado en nosotros, porque la fuente de toda santidad, ¿por quién va a ser santificada? Pero, puesto que El dijo: Sed santos, porque yo soy el santo7, pedimos y rogamos que los que fuimos santificados en el bautismo perseveremos en aquello que comenzamos a ser. Y un poco más adelante, tratando del mismo asunto y enseñándonos a pedir al Señor la perseverancia, lo que de ninguna manera diría veraz y sinceramente si tal perseverancia no fuese un don de Dios, afirma: Suplicamos que esta santificación permanezca en nosotros, y puesto que el Señor y Juez nuestro conmina al que sanó y vivificó a que no vuelva a pecar, no sea que le suceda algo peor8, nosotros a la continua, de día y de noche, hacemos esta oración y pedimos que la santificación y vivificación que de su gracia hemos recibido se nos conserve mediante su protección. Por ende, cuando, santificados por el bautismo, decimos: Santificado sea tu nombre, este santo Doctor entiende que le pedimos la perseverancia en la santidad, esto es, que perseveremos en la santidad. Y pedir lo que ya hemos recibido, ¿qué es sino pedir que se nos conceda también el no dejar de poseerlo? Así, pues, cuando el santo suplica al Señor que sea santo, pide ciertamente que persevere siendo santo; y lo mismo el casto, que pide ser casto; el continente, continente; el justo, justo; el piadoso, piadoso, y todo lo demás que contra los pelagianos defendemos que son dones de Dios, no hay duda que piden la perseverancia en esos bienes que bien saben que han recibido. Si lo reciben, ciertamente reciben la misma, perseverancia, que es el gran don de Dios, que conserva todas sus dádivas.

5. Además de esto, ¿qué pedimos a Dios cuando decimos: Venga a nos tu reino?9 Pues que venga a nosotros lo que estamos bien ciertos que ha de venir a todos sus santos. Consecuentemente, los que ya son santos (o fieles) piden la perseverancia en esa santidad que ya se les ha concedido, pues no de otra manera ha de venir a ellos el remo de Dios, que solamente viene a aquellos que perseveran hasta el fin.

CAPÍTULO III

6. La tercera petición es: hágase tu voluntad en el cielo y en la tierra10, o como se lee en muchos códices, y es lo que más comúnmente se dice: así en la tierra como en el cielo, lo que muchos entienden de este modo: como los ángeles, así nosotros también hagamos tu voluntad. El santo Doctor y mártir interpreta por cielo y tierra nuestro espíritu y nuestra carne, de tal manera que, según él, nosotros pedimos que ambos en concordancia cumplan la voluntad de Dios. Vio, además, en estas palabras otro sentido, de todo en todo concordante con la más pura fe, del que ya hemos hablado, a saber: los fieles, que, como ya revestidos del Adán celestial, merecidamente son llamados cielo, ruegan por los infieles, que son aún tierra, puesto que llevan sólo el Adán terreno de la primera natividad. Con esto evidentemente indica y afirma que el initium fidei es don de Dios, pues la santa Iglesia ruega no solamente por los fieles, para que Dios acreciente en ellos la fe o perseveren en ella, sino también por los infieles, a fin de que empiecen a tener esa misma fe que no tenían, y contra la cual tenían predispuestos sus corazones. Mas ahora no tratamos del comienzo o principio de la fe, del initium fidei, del que en el libro anterior yahemos hablado suficientemente, sino de la perseverancia que hay que tener hasta el fin, que es lo que los fieles que hacen la voluntad de Dios piden cuando dicen: Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. Si ya se ha hecho en ellos la voluntad de Dios, ¿por qué aún piden que se haga, a no ser para perseverar en lo que comenzaron a ser? Bien es verdad que se puede replicar aquí que los santos no piden que se haga la voluntad de Dios en el cielo, sino que se haga así en la tierra como se hace en el cielo; que la tierra imite al cielo, esto es, el hombre al ángel, el infiel al fiel, y,enconsecuencia, los santos piden que se haga lo que aun no se hace, no que persevere lo que es, pues sea todo lo santo que fie quiera un hombre, todavía no es igual a los ángeles de Dios y, por consiguiente, no se hace en ellos la voluntad de Dios como en el cielo. De aquí que en aquella parte en que deseamos que los hombres de infieles se hagan fieles, no pedimos la perseverancia, sino el initium fidei; mas cuando nos referimos a que los hombres se igualen a los ángeles en hacer la voluntad de Dios, cuando los santos ruegan con esta intención, bien a la clara se ve que lo que piden es la perseverancia, ya que nadie llega a aquella felicidad suma del reino celestial si no persevera hasta el fin en la santidad que adquirió en la tierra.

CAPÍTULO IV

7. La cuarta petición es: El pan nuestro de cada día dánosle hoy11. El bienaventurado Cipriano nos hace ver que también aquí lo que se pide es la perseverancia, pues entre otras cosas dice: "Pedimos que se nos dé cada día este pan, no sea que los que estamos en Cristo, los que somos fieles a Cristo y recibimos todos los días la Eucaristía como alimento espiritual de nuestra vida, seamos separados del cuerpo de Cristo si, a causa de algún grave delito, nos vemos precisados a abstenernos de comulgar este pan celestial". Claramente indican estas palabras del glorioso mártir que los santos piden a Dios la perseverancia cuando con esta intención pronuncian las palabras El pan nuestro de cada día dánosle hoy, para que no sean separados del cuerpo místico de Cristo, sino que permanezcan en esta santidad, mediante la cual no cometan pecado alguno que les hiciera merecedores de tal separación.

CAPÍTULO V

8. En quinto lugar decimos: Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores12. En esta petición es en la única en que no pedimos la perseverancia, pues los pecados que pedimos nos sean perdonados ya son pretéritos, ya pasaron, y la perseverancia que nos hace salvos para siempre es necesaria en esta vida, no en el tiempo pasado, sino para el que nos queda hasta el fin de nuestra existencia terrena. Aquí es muy digno de tenerse en cuenta cómo, exponiendo esta petición, «e1 bienaventurado San Cipriano asaeteaba con el dardo de la invicta verdad a los herejes que habían de existir mucho tiempo después, a estos pelagianos, que se atreven a decir que el justo ya no hace ningún pecado en esta vida y que en tales hombres se verifica que la Iglesia, ya en este tiempo presente, no tiene mancha ni arruga alguna13, la cual es la única verdadera esposa de Cristo, como si no fuese verdadera esposa de El esta Iglesia que por toda la tierra dice y canta lo que de El aprendió, a saber: Perdónanos nuestras deudas. Pero notad cómo el gloriosísimo mártir descuaja y desmenuza a estos herejes en el citado libro: "¡Cuan necesariamente, cuan providente y saludablemente se nos advierte que somos pecadores cuando se nos manda rogar por nuestros pecados para que, al pedir perdón a Dios, el alma escudriñe su conciencia! A fin de que nadie se pavonee de inocente y, ensoberbeciéndose, caiga más profundo, se le enseña que peca cada día, cuando se le manda que todos los días pida perdón. Finalmente el apóstol San Juan, en su primera Epístola, dice: Si dijéremos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros.

9. Por ende, cuando los santos o fieles dicen: No nos dejes caer en la tentación, mas líbranos de mal14, ¿qué otra cosa piden sino que perseveren en la santidad? Por tanto, concediéndoseles este don de Dios (y que es don de Dios, bien salta a la vista, cuando es a El a quien se le pide), pues concediéndoseles el que no caigan en la tentación, todos los santos consiguen la perseverancia hasta el finen la santidad, ya que para no perseverar en el camino de la santidad cristiana es necesario que primero se caiga en la tentación. Luego si se le concede que no caiga en la tentación, ciertamente por don de Dios persiste en la santidad que del mismo recibió.

Fuente: Augustinus.it

domingo, 7 de junio de 2026

7 de junio: Solemnidad de Corpus Christi

 

 




Eucaristía

Solemnidad de Corpus Christi

Corpus Christi: "Cuerpo de Cristo", en latín. 


Esta fiesta conmemora la institución de la Santa Eucaristía el Jueves Santo con el fin de tributarle a la Eucaristía un culto público y solemne de adoración, amor y gratitud. Por eso se celebraba en la Iglesia Latina el jueves después del domingo de la Santísima Trinidad. En los Estados Unidos y en otros países la solemnidad se celebra el domingo después del domingo de la Santísima Trinidad.

La Solemnidad de Corpus Christi se remonta al siglo XIII. Dos eventos extraordinarios contribuyeron a la institución de la fiesta: Las visiones de Santa Juliana de Mont Cornillon y El milagro Eucarístico de Bolsena/Orvieto.

Urbano IV, amante de la Eucaristía, publicó la bula “Transiturus” el 8 de septiembre de 1264, en la cual, después de haber ensalzado el amor de nuestro Salvador expresado en la Santa Eucaristía, ordenó que se celebrara la solemnidad de “Corpus Christi” en el día jueves después del domingo de la Santísima Trinidad, al mismo tiempo otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la santa misa y al oficio. Este oficio, compuesto por el doctor angélico, Santo Tomás de Aquino, por petición del Papa, es uno de los más hermosos en el breviario Romano y ha sido admirado aun por Protestantes.

La muerte del Papa Urbano IV (el 2 de octubre de 1264), un poco después de la publicación del decreto, obstaculizó que se difundiera la fiesta. La fiesta fue aceptada en Cologne en 1306. El Papa Clemente V tomó el asunto en sus manos y en el concilio general de Viena (1311), ordenó una vez más la adopción de esta fiesta. Publicó un nuevo decreto incorporando el de Urbano IV. Juan XXII, sucesor de Clemente V, instó su observancia.

Procesiones. Ninguno de los decretos habla de la procesión con el Santísimo como un aspecto de la celebración. Sin embargo estas procesiones fueron dotadas de indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV y se hicieron bastante comunes en a partir del siglo XIV.

El Concilio de Trento declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad, y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos. En esto los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Juan Pablo II ha exhortado a que se renueve la costumbre de honrar a Jesús en este día llevándolo en solemnes procesiones.

En la Iglesia griega la fiesta de Corpus Christi es conocida en los calendarios de los sirios, armenios, coptos, melquitas y los rutinios de Galicia, Calabria y Sicilia.


Santa Juliana de Mont Cornillon y la fiesta de Corpus Christi.
La santa nace en Retines cerca de Liège, Bélgica en 1193. Quedó huérfana muy pequeña y fue educada por las monjas Agustinas en Mont Cornillon. Cuando creció, hizo su profesión religiosa y más tarde fue superiora de su comunidad. Por diferentes intrigas tuvo que irse del convento. Murió el 5 de abril de 1258, en la casa de las monjas Cistercienses en Fosses y fue enterrada en Villiers.

Juliana, desde joven, tuvo una gran veneración al Santísimo Sacramento. Y siempre añoraba que se tuviera una fiesta especial en su honor. Este deseo se dice haberse intensificado por una visión que ella tuvo de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha negra, que significaba la ausencia de esta solemnidad. Ella comunicó esta visión a Roberto de Thorete, el entonces obispos de Liège, también al docto Dominico Hugh, más tarde cardenal legado de los Países Bajos; a Jacques Pantaleón, en ese tiempo archidiácono de Liège, después obispo de Verdun, Patriarca de Jerusalén y finalmente al Papa Urbano IV.

El obispo Roberto se impresionó favorablemente y como en ese tiempo los obispos tenían el derecho de ordenar fiestas para sus diócesis, invocó un sínodo en 1246 y ordenó que la celebración se tuviera el año entrante; también el Papa ordenó, que un monje de nombre Juan debía escribir el oficio para esa ocasión. El decreto está preservado en Binterim (Denkwürdigkeiten, V.I. 276), junto con algunas partes del oficio.

El obispo Roberto no vivió para ver la realización de su orden, ya que murió el 16 de octubre de 1246, pero la fiesta se celebró por primera vez con los cánones de San Martín en Liège. Jacques Pantaleón llegó a ser Papa el 29 de agosto de 1261. La ermitaña Eva, con quien Juliana había pasado un tiempo y quien también era ferviente adoradora de la Santa Eucaristía, le insistió a Enrique de Guelders, obispo de Liège, que pidiera al Papa que extendiera la celebración al mundo entero.


El santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, Solemnidad.

¡Oh banquete precioso y admirable!

De las obras de santo Tomás de Aquino, presbítero.
Opúsculo 57, en la fiesta del Cuerpo de Cristo, lect. 1-4

El Hijo único de Dios, queriendo hacernos partícipe de su divinidad, tomó nuestra naturaleza, a fin de que hecho hombre, divinizase a los hombres.

Además, entregó por nuestra salvación todo cuan tomó de nosotros. Porque, por nuestra reconciliación ofreció, sobre el altar de la cruz, su cuerpo como víctima a Dios, su Padre, y derramó su sangre como precio de nuestra libertad y como baño sagrado que nos lava, para que fuésemos liberados de una miserable esclavitud y purificados de todos nuestros pecados.

Pero, a fin de que guardásemos por siempre jamás en nosotros la memoria de tan gran beneficio, dejó a los fie­les, bajo la apariencia de pan y de vino, su cuerpo, para que fuese nuestro alimento, y su sangre, para que fuese nuestra bebida.

¡Oh banquete precioso y admirable, banquete saluda­ble y lleno de toda suavidad! ¿Qué puede haber, en efecto, más precioso que este banquete en el cual no se nos ofrece, para comer, la carne de becerros o de machos cabríos, como se hacía antiguamente, bajo la ley, sino al mismo Cristo, verdadero Dios?

No hay ningún sacramento más saludable que éste, pues por él se borran los pecados, se aumentan las vir­tudes y se nutre el alma con la abundancia de todos los dones espirituales.

Se ofrece, en la Iglesia, por los vivos y por los difuntos para que a todos aproveche, ya que ha sido establecido para la salvación de todos.

Finalmente, nadie es capaz de expresar la suavidad de este sacramento, en el cual gustamos la suavidad espiri­tual en su misma fuente y celebramos la memoria del in­menso y sublime amor que Cristo mostró en su pasión.

Por eso, para que la inmensidad de este amor se imprimiese más profundamente en el corazón de los fieles, en la última cena, cuando, después de celebrar la Pascua con sus discípulos, iba a pasar de este mundo al Padre, Cristo instituyó este sacramento como el memorial perenne de su pasión, como el cumplimiento de las antiguas figuras y la más maravillosa de sus obras; y lo dejó a los suyos como singular consuelo en las tristezas de su ausencia.


 "Corpus Christi: “Toda rodilla se doble…"

Monseñor José Ignacio Munilla, Obispo de Palencia

 En la homilía que Benedicto XVI pronunciaba en el Corpus del año pasado, realizaba una hermosa catequesis sobre el significado de esta postura corporal en la oración y en la liturgia: "Arrodillarse en adoración ante el Señor (...) es el remedio más válido y radical contra las idolatrías de ayer y hoy. Arrodillarse ante la Eucaristía es una profesión de libertad: quien se inclina ante Jesús no puede y no debe postrarse ante ningún poder terreno, por más fuerte que sea. Nosotros los cristianos, sólo nos arrodillamos ante el Santísimo Sacramento".

En su obra "El espíritu de la liturgia", el entonces Cardenal Ratzinger daba respuesta a la objeción que juzga que la cultura moderna es refractaria al gesto de "arrodillarse". Con clarividencia y profunda convicción afirmaba que "quien aprende a creer, aprende también a arrodillarse. Una fe o una liturgia que no conociese el acto de arrodillarse estaría enferma en un punto central".

El hecho de que en nuestros días se esté extendiendo la costumbre de permanecer de pie en el momento de la consagración en la Santa Misa, o de que se suprima alegremente la genuflexión al pasar ante el sagrario, no parece que sea algo casual o insignificante. La "herejía" más extendida en nuestro tiempo -la secularización- no se caracteriza tanto por negar verdades concretas del Credo, cuanto por debilitar la firmeza de nuestra adhesión a la fe. Da la impresión de que lo políticamente correcto fuese creer a "cierta distancia", sin entregar plenamente nuestro corazón. En el fondo, estamos ante el olvido de aquellas palabras de Jesús: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser. Este mandamiento es el principal y primero" (Mt 22, 37-38).

No podemos olvidar que la adoración es el mejor antídoto frente al relativismo y que, por lo demás, es indudable que la genuflexión está estrechamente ligada al acto de adoración: Es el reconocimiento que la creatura hace del Creador, es la manifestación humilde de nuestra sumisión ante un Dios todopoderoso que, paradójicamente, también "se ha arrodillado" ante nosotros en la encarnación, en su muerte redentora, y en su decisión de permanecer entre nosotros en la Sagrada Eucaristía.

Mención aparte merecen tantas personas que bien quisieran poder expresar de rodillas su adoración a Cristo, y que por limitaciones físicas se han de contentar con hacerlo con una inclinación u otros gestos de fervor y cariño. ¡Cuántas lecciones nos dan con su valiente perseverancia, sin rendirse a sus "achaques"!


Comulgar "a Cristo" y comulgar "con Cristo"

"El segundo mandamiento es semejante a éste: 'Amarás a tu prójimo como a ti mismo'. Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas" (Mt 22, 39-40). En efecto, el acto de adoración a Dios es consecuentemente seguido del ejercicio de la caridad con todos los necesitados. Éste es el motivo por el que la Iglesia ha unido los dos días "más eucarísticos" del año (Jueves Santo y Corpus Christi), a nuestro compromiso con los pobres, ejercido especialmente a través de Cáritas.

El acto de comulgar no termina con la recepción del sacramento. Recurro de nuevo a otras palabras del Cardenal Ratzinger recogidas en el citado libro: "Comer a Cristo es un proceso espiritual que abarca toda la realidad humana. Comerlo significa adorarle. Comerlo significa dejar que entre en mí, de modo que mi yo sea transformado y se abra al gran 'nosotros', de manera que lleguemos a ser uno solo con Él".

Por lo tanto, comulgar "a Cristo" supone también comulgar "con Cristo", es decir, comulgar con todo lo que Él ama, con sus preocupaciones, alegrías, esperanzas y sufrimientos... de una forma especial, con sus predilectos, los pobres. Ciertamente, estamos ante dos señales determinantes para evaluar la calidad de nuestra participación en la Sagrada Eucaristía: la actitud de adoración y -fruto de ésta- nuestro compromiso con los necesitados.


Fuente: Corazones.org

miércoles, 13 de mayo de 2026

Nuestra Señora de Fátima: apariciones posteriores a Sor Lucía

 

Apariciones Posteriores y Mensajes de Nuestra Señora
a Sor Lucía
Según el relato de Sor Lucía
Recopilado por SCTJM



"Jesús quiere servirse de ti para darme a conocer y amar. Quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón"


Lucia es la mayor de los videntes. Entró en la vida religiosa con las hermanas Doroteas, con las que vivió en Pontevedra antes de entrar en la clausura Carmelita en Coimbra, Portugal donde vivío hasta la fecha de su muerte, 13 de Febrero de 2005.

Durante su vida religiosa, recibe apariciones en las cuales la Virgen Santísima le revela:

La petición de los Cinco Primeros Sábados de Reparación
La visión de la Trinidad con la petición de la consagración de Rusia

Cinco primeros sábados de reparación

Trasfondo histórico

Los Sábados son tradicionalmente dedicados a la Virgen. Desde muy antiguo la Santa Iglesia, a considerado el sábado un día dedicado a intensificar la devoción Cristiana a la Santísima Virgen, Madre de Dios y nuestra amantísima Madre. Mucha gente consagraba el primer sábado del mes a la Virgen por esta intención y para reparar por las blasfemias y ultrajes en contra de ella por parte de los pecadores y de los falsos maestros.

El Papa SanPío X el 12 de Julio de 1905 emitió un decreto en el que alababa esta práctica y ofrecía indulgencias por ella. Ese mismo año en el mes de Noviembre el Santo Padre nuevamente bendijo e indulgenció la práctica tradicional de los Hijos del Corazón de María y la Archicofradía del Inmaculado Corazón de María, para dedicar los primeros sábados de cada mes a esta devoción con el propósito de hacer reparación al I.C. de María.

La Virgen pide los Cinco Primeros Sábados de Reparación. La Virgen le dijo que "con el fin de prevenir la guerra, vendré para pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora en los primeros sábados de mes". La promesa hecha por Nuestra Señora a Lucia en Julio 13, 1917 de que habría una manifestación futura concerniente a la práctica de los Cinco Primeros Sábados fue cumplida el 10 de diciembre de 1925.

Lucía era postulante en el Convento de las Doroteas en Pontevedra, España cuando tiene una aparición de la Virgen sobre una nube de luz, con el Niño Jesús a su lado. La Sta. Virgen puso su mano sobre el hombro de Lucía, mientras en la otra sostenía su corazón rodeado de espinas. El niño le dijo: "Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Esta cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para sacárselas."

Inmediatamente dijo Nuestra Señora a Lucía: "Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tu, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación"

 

Los elementos principales de los 5 primeros sábados de reparación son:

1-confesión. Es esencial en el camino del arrepentimiento y la conversión.
2-Eucaristía: Recibir la Santa Comunión. El primer fruto de esta devoción es el culto a la Santa Eucaristía en sus tres aspectos: sacrificio, comunión y adoración. Acompañar al Santísimo Sacramento por quince minutos.
3-rezo del Rosario con dos aspectos: oración y meditación. Se rezan cinco misterios con la meditacion de los misterios.
La oración vocal del Rosario tiene siempre en su base un acto de meditación interior en los misterios de la vida, sufrimiento y gloria de nuestro Señor y de la Stma. Virgen. La jaculatoria que la Virgen pide que recemos después de cada misterio: "Oh mi Jesús, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno. Conduce todas las almas al cielo especialmente las que mas necesitan de tu misericordia".

Estas almas son las de los pecadores por quienes rezamos por su conversión y salvación eterna. Estos pecadores pueden ser los que están mas obstinados en su pecado sin arrepentirse, aquellos que están, sin saberlo, al borde de la muerte y están en pecado mortal. Finalmente, aquellos que por circunstancia de lugar, están lejos de la posibilidad de conseguir un sacerdote y recibir los sacramentos incluso en sus últimos momentos. Por estas pobres almas, las que están en mas necesidad de la misericordia de Dios, deben ser derramadas las eficaces oraciones de las almas cristianas, intercediendo por ellos, haciendo reparación, uniéndose en meditación con el corazón de María, Madre y Refugio de los pecadores.

Promesa de Salvación Aquellos que practiquen esta devoción de los cinco primeros sábados , Nuestra Señora prometió: "Yo os asistiré a la hora de vuestra muerte con las gracias necesarias de salvación". Ella no promete la salvación eterna, sino las gracias necesarias para la salvación. Hay muchos testimonios de almas que son especialmente devotas del Corazón de María, que reciben un conocimiento del cielo que la hora de su partida esta cerca. No es precisamente un anuncio de la muerte, pero si una nueva y gentil preocupación por recibir con mas dignidad los sacramentos, con una intención mas pura en todas sus acciones y se intensifica la caridad y la dedicación al apostolado. El Corazón de María va perfeccionando las almas de sus hijos hasta llegar a su encuentro decisivo con su Divino Salvador.

 

Espíritu de Reparación

Todos estos actos de la devoción, deben hacerse con la intención de reparar las ofensas cometidas en contra del Inmaculado Corazón de María. Aquellos que la ofenden cometen una ofensa doble: ofenden a su Divino Hijo, y ponen en peligro su salvación. Esta reparación hace énfasis en nuestra responsabilidad hacia los pecadores que no oran y no hacen reparación por sus pecados.

Esta devoción nos presenta una responsabilidad social y nos recuerda de que para ir a Dios debemos amar a nuestros semejantes y tratar de salvar sus almas. También nos enseña una forma excelente de hacerlo, a través del espíritu de reparación al I.C. de María. Hay quienes se preocupan de que se les puede olvidar en cada uno de los cinco sábados ofrecer por la intención de reparación. Pero esto se puede evitar haciendo la resolución de ofrecer esta reparación desde el primer sábado que se empieza.. "Dios mío yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, y no te aman" (el ángel a los pastorcitos de Fátima)

¿Por qué 5 Sábados? Después de haber estado Lucía en oración, Nuestro Señor le reveló la razón de los 5 sábados de reparación: "Hija mía, la razón es sencilla: se trata de 5 clases de ofensas y blasfemias proferidas contra el Inmaculado Corazón de María:

1-Blasfemias contra su Inmaculada Concepción.

2-Contra su virginidad,

3-Contra su Maternidad Divina, rehusando al mismo tiempo recibirla como Madre de los hombres.

4-Contra los que procuran públicamente infundir en los corazones de los niños, la indiferencia, el desprecio y hasta el odio hacia la Madre Inmaculada.

5-Contra los que la ultrajan directamente en sus sagradas imágenes.

"He aquí hija mía, por que ante este Inmaculado Corazón ultrajado, se movió mi misericordia a pedir esta pequeña reparación, y, en atención a Ella, a conceder el perdón a las almas que tuvieran la desgracia de ofender a mi Madre. En cuanto a ti procura incesantemente con tus oraciones y sacrificios moverme a misericordia para con esas almas".

También es importante establecer un tiempo fijo para la devoción, en este caso los primeros cinco sábados de mes. Esto nos ayudará a establecer un hábito. La misma Iglesia lleva nuestra vida espiritual por ciclos litúrgicos: cuaresma, adviento...

 

Importancia de esta devoción

En febrero de 1926 se le apareció el Niño Jesús preguntándole si había difundido la devoción a su Santísima Madre. Lucía le contó las dificultades que tenía en llevar a cabo esta misión. Jesús le respondió que con su gracia bastaba.

En Fátima, la Virgen misma desea recomendar esta devoción, especificando "cinco primeros sábados consecutivos" enriqueciendo esta práctica con la promesa de salvación. En la última instancia, es Dios quien es ofendido por cada pecado. Por esta razón, es Dios también quien es el objeto último de cada acto de reparación de los cristianos. Nosotros no podemos comprender propiamente el mensaje celestial dado en Fátima en este punto esencial de reparación si no lo hacemos reparando directamente al Inmaculado Corazón de María. Es nuestro Señor mismo quien nos dice: "Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Esta cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para sacárselas".

La predestinación de María en su Maternidad Divina, su colaboración activa en toda la obra de redención, su misión de ser madre espiritual de toda la Iglesia y de cada persona redimida por la preciosa sangre de Cristo, constituye una de las leyes básicas de la divina providencia para la aplicación efectiva de la redención en cada alma. Por lo tanto, la devoción a su Inmaculado Corazón debe ser intensificada y extendida. Consecuentemente quien ofenda a nuestra Madre, ya sea por blasfemia, por negación de su grandeza en su misión de corredención, o por tratar de despreciar la devoción a Nuestra Señora en la Iglesia o en las almas, al mismo tiempo ofende a Dios y a su providencia.

Un cristiano que comprende cuan vil son este tipo de ofensas trata de hacer reparación intensificando su amor filial y su disponibilidad a servir y trabajar arduamente para que el Reino del Corazón de María se establezca. Así responde el amor. Ambos aspectos de la reparación cristiana: primero directamente a Dios y subordinadamente al corazón de María, son manifestaciones complementarias de una misma realidad y un mismo espíritu.

 

Frutos de esta devoción

En toda verdadera devoción a nuestra Señora (y la devoción a su Inmaculado Corazón es expresión perfecta de la verdadera devoción) hay siempre una invitación efectiva a regresar los corazones a Cristo Salvador. Cuando se trata de aquellos que han perdido la gracia, es una llamada a la conversión, a la vida de gracia y a la salvación eterna. Cuando se trata de almas que viven en la gracia de Dios, la verdadera devoción a María, les da un fuerte impulso por avanzar por la vía de santidad y crea en ellos un espíritu de apostolado cristiano. Esta es una ley constante en la vitalidad de la Iglesia. Ya sean Instituciones Marianas, Santuarios Marianos, movimientos y peregrinaciones Marianas, siempre han sido una llamada irresistible desde el corazón maternal de María, a un regreso de estas almas a Cristo. La práctica de los cinco primeros sábados en reparación, corresponde a este nuevo capitulo de la santificación para aquellos que desean escalar la montaña del amor y de la santidad.

 

Visión de la Trinidad y petición de la consagración de Rusia

En Junio del 1929, Lucía estaba ya con las religiosas, Hijas Doroteas, y describe esta aparición así:

Pontevedra"...de repente toda la Capilla del convento se alumbro de una luz sobrenatural, y una Cruz de luz apareció sobre el altar, llegando hasta el techo. En la claridad de la parte superior se podía ver la cara de un hombre y su cuerpo hasta la cintura. En el pecho había una paloma de luz, y clavado en la Cruz había el cuerpo de otro hombre. Por encima de la cintura, suspendidos en el aire, podía ver un cáliz y una gran Hostia, en la cual caían gotas de sangre del rostro de Jesús crucificado y de la llaga de su costado. Estas gotas, escurriendo en la Hostia, caían en el cáliz. Debajo del brazo derecho de la cruz estaba Nuestra Señora. Era Nuestra Señora de Fátima, con su corazón Inmaculado en su mano izquierda, sin espada ni rosas, pero con una corona de espinas y llamas. Debajo del brazo izquierdo de la Cruz, grandes letras, como si fuesen de agua cristalina, que corrían sobre el Altar formando estas palabras: "Gracia y Misericordia".

Nos dice Lucía:` entendí que era el Misterio de la Sta. Trinidad que se me enseñó, y yo recibí luces acerca de este misterio, que no se me permite revelar". La Virgen le dijo: "Ha venido el momento en que Dios pide al Santo Padre que en unión con todos los obispos del mundo haga la consagración de Rusia a mi Corazón, prometiendo salvarla por este medio". Prevenía la difusión de sus errores y se adelantaba su conversión."

 

Consagración de Rusia por los Santos Padres

Dic.1940 -Lucía recibe permiso para escribir al Santo Padre Pío XII, pidiéndole esta consagración.
Oct. 1942 -Papa Pío XII consagra al mundo con mención especial de Rusia.
Julio 1952 -Consagración especial solo de Rusia. -1965 -Papa Pablo VI también consagra a Rusia.
1982 -Papa Juan Pablo II consagra el mundo al Corazón Inmaculado.
1984 -Papa Juan Pablo II, Roma, ante la imagen de la Virgen, consagra el mundo colegialmente (con los obispos). Según Lucía, esta consagración fue conforme a los deseos de la Virgen.
2000 -Año Jubilar, El Papa Juan Pablo II consagra colegialmente (con los obispos) el mundo y el III milenio al Inmaculado Corazón el 8 de Octubre, durante el jubileo de los obispos. En la víspera el Papa guía la oración de un rosario mundial. Sor Lucia es televisada llevando uno de los misterios desde su convento.

La Virgen acepta la consagración La hermana Lucia ha dicho a varias personas que la consagración del mundo al Inmaculado Corazón de María, hecha por el Papa Juan Pablo II en 1984, aunque no mencionó explícitamente a Rusia, fue aceptada por la Virgen. Lucia ha dicho esto a cardenales, obispos, a un ex-presidente de Filipinas, a Howard Dee, embajador de esa nación en el Vaticano, al Dr. Fred Zugibe de New York quien es experto en la Crucifixión. Cuando un obispo le preguntó a Lucia como ella sabe que la consagración fue aceptada, ella indicó que la Virgen aun se comunica con ella.

Almas víctimas del mensaje de Fátima: Las almas víctimas llevan con heroico amor grandes sufrimientos a favor de las intenciones de la Virgen. Las mas conocidas son la Beata Alejandrina Da Costa y Aminda, alma muy especial que se ofrece por el triunfo del Inmaculado Corazón. Vive 50 años de total parálisis orando desde su cama en un pequeño cuarto de Fátima para que el mensaje de Nuestra Señora sea acogido, especialment por los jóvenes. Tuvimos el gran don de conocerla personalmente, y de que ella nos considerara: "mi amigiña" (mi amigita). Arminda, después de grandes sufrimientos y de ser despojada de su mayor anhelo, morir en Fátima, fue a la Casa del Padre en Enero del 2001.

 

 

“la victoria si llega llegará por medio de María”. Mientras entraba en los problemas de la Iglesia universal, al ser elegido Papa, llevaba en mí una convicción semejante: que también en esta dimensión universal, la victoria, si llega,
será alcanzada por María. Cristo vencerá por medio de Ella, porque El quiere que las victorias de la Iglesia en el mundo contemporáneo y en el mundo futuro estén unidas a Ella”
(B. Juan Pablo II, Cruzando el Umbral de la Esperanza, página 236)

Fuente: Corazones.org


Oraciones de Fátima

 ORACIONES DE FÁTIMA


ORACIONES DEL ANGEL
«Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.»

«Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que El mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María, os pido la conversión de los pobres pecadores.»


ORACIONES DE NUESTRA SEÑORA
La Hermana Lucia cuenta en la 4ta Memoria, que Nuestra Señora, en la aparición del 13 de julio de 1917, les recomendó:

«Sacrificaos por los pecadores, y decid muchas veces, en especial cuando hagais algun sacrificio: Oh Jesús, es por vuestro amor, por la conversión de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María.»

En la misma aparición. Nuestra Señora volvió a insistir:

«Cuando receis el rosario decid, al final de cada misterio: Oh Jesús mío, perdonadnos, libradnos del fuego del infierno, llevad al Cielo a todas las almas, especialmente las más necesitadas de vuestra misericordia.»

CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA
Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, a vuestro Corazón Inmaculado nos consagramos, en acto de entrega total al Señor. Por Vos seremos llevados a Cristo, y por Él y con El seremos llevados a Dios Padre. Caminaremos a la luz de la fe, y haremos todo para que el mundo crea que Jesucristo es el Enviado del Padre. Con Él queremos llevar el Amor y la Salvación hasta los confines del mundo. Bajo la maternal protección de vuestro Corazón Inmaculado, seremos un solo pueblo con Cristo. Seremos testimonio de su Resurrección. Por Él seremos llevados al Padre, para gloria de la Santísima Trinidad, a quien adoramos, alabamos y bendecimos. Amen.

Oración de la Decena del Rosario
Oh buen Jesús, perdona nuestros pecados. Líbranos del fuego del infierno. Conduce a todas las almas al Cielo, especialmente las mas necesitadas.

Oración Eucarística
Santísima Trinidad, te adoro, Dios mío, te amo en el Santísimo Sacramento.

 


13 de Mayo: Apariciones de Nuestra Señora de Fátima (Portugal)

 

Fiesta: 13 de mayo
©recopilado por SCTJM

"Orad, orad mucho y haced sacrificios por los pecadores. Son muchas almas que van al infierno
porque no hay quien se sacrifique y ruegue por ellas"
(19 de agosto de 1917)


Relato de las Apariciones de Nuestra Señora de Fátima
Según Sor Lucía, la mayor de los videntes.
Recopilado por SCTJM



"Jesús quiere servirse de ti para darme a conocer y amar. Quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón"



Primera Aparición de la Virgen: Domingo 13 de mayo, de 1917.

Llamado al ofrecimiento de vida

Estando jugando con Jacinta y Francisco en lo alto, junto a Cova de Iría, haciendo una pared de piedras alrededor de una mata de retamas, de repente vimos una luz como de un relámpago. -Está relampagueando- dije. Puede venir una tormenta. Es mejor que nos vayamos a casa. -¡Oh si esta bien! contestaron mis primos.

Comenzamos a bajar el cerro llevando las ovejas hacia el camino. Cuando íbamos por mitad de la pendiente, cerca de una encina, que aun existe, vimos otro relámpago, y habiendo dado algunos pasos mas vimos sobre la encina una Señora vestida de blanco, mas brillante que el sol, esparciendo luz mas clara e intensa que un vaso de cristal lleno de agua cristalina atravesado por los rayos mas ardientes del sol. Estábamos tan cerca que quedamos dentro de la luz que Ella irradiaba.

Entonces la Señora nos dijo: -"No tengáis miedo. No os hago daño."

-Yo le pregunte: ¿De dónde es usted? -"Soy del Cielo."

-¿Qué es lo que usted me quiere? -"He venido para pediros que vengáis aquí seis meses seguidos el día 13 a esta misma hora. Después diré quien soy y lo que quiero. Volveré una séptima vez."

-Pregunté entonces: ¿Yo iré al cielo? -"Si iras" -¿Y Jacinta? -"ira también" -¿Y Francisco? -"También ira, pero tiene que rezar antes muchos rosarios".

Entonces me acordé de dos amigas de mi hermana que habían muerto hacia poco. -¿Está María de las Nieves en el cielo? -"Sí, está" -¿y Amelia? de 18 ó 20 años -"estará en el purgatorio hasta el fin del mundo".

Y entonces dijo:-"Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que El quisiera enviaros como reparación de los pecados con que El es ofendido y de suplica por la conversión de los pecadores?" -Si queremos. -"Tendréis, pues, mucho que sufrir, pero la gracia de Dios os fortalecerá".

Diciendo esto la Virgen abrió sus manos por primera vez, comunicándonos una luz muy intensa que parecía fluir de sus manos y penetraba en lo mas intimo de nuestro pecho y de nuestros corazones, haciéndonos ver a nosotros mismos en Dios, mas claramente de lo que nos vemos en el mejor de los espejos. Entonces, por un impulso interior que nos fue comunicado también, caímos de rodillas, repitiendo humildemente:  -Santísima Trinidad, yo te adoro. Dios mío, Dios mío, yo te amo en el Santísimo Sacramento. Después de pasados unos momentos Nuestra Señora agregó: -"Rezad el rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra". Acto seguido comenzó a elevarse serenamente, mientras la luz que la circundaba parecía abrirle el camino.

Segunda Aparición de la Virgen: Miércoles 13 de Junio

Llamado a ser instrumentos para que la Devoción al Inmaculado Corazón se establezca

Después de rezar el rosario con otras personas que estaban presentes (unas 50) vimos de nuevo el reflejo de la luz que se aproximaba, y que llamábamos relámpago, y en seguida a Nuestra Señora en la encina, todo como en mayo.

-¿Qué es lo que quiere? -pregunté -"Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene, que recéis el rosario todos los días y que aprendáis a leer. Después diré lo que quiero además"

-Le pedí la curación de una enferma. Nuestra Señora respondió: -"Si se convierte se curara durante el año" -Quisiera pedirle que nos llevase al cielo. -"Si, a Jacinta y a Francisco los llevaré en breve, pero tu te quedarás algún tiempo mas. Jesús quiere servirse de ti para darme a conocer y amar. Quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. A quien le abrazare prometo la salvación y serán queridas sus almas por Dios como flores puestas por mi para adornar su Trono."

-¿Me quedo aquí solita?- pregunte con dolor. -"No hija. ¿Y tu sufres mucho por eso? !No te desanimes! Nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios."

En ese momento abrió las manos y nos comunicó por segunda vez el reflejo de la luz inmensa que la envolvía. Jacinta y Francisco parecían estar en la parte de la luz que se eleva hacia el cielo y yo en la que se esparcía sobre la tierra. Delante de la palma de la mano derecha de nuestra Señora estaba un corazón rodeado de espinas que parecían clavarse en el. Entendimos que era el Corazón Inmaculado de María, ultrajado por los pecados de la humanidad, y que quería reparación.

Francisco muy impresionado con lo que había visto, me pregunto después: -¿Por qué es que la Virgen estaba con un corazón en la mano irradiando sobre el mundo aquella luz tan grande que es Dios? Tu, Lucía, estabas con Ella en la luz que bajaba a la tierra y Jacinta conmigo en la que subía al cielo. Le respondí: -Es que tu, con Jacinta, iréis en breve al cielo. Yo me quedo con el Corazón Inmaculado de María en la tierra.

Tercera Aparición de la Virgen: Viernes, 13 de Julio

Llamado a sacrificarse por los pecadores y a hacer reparación por ellos

Momentos después de haber llegado a Cova de Iría, junto a la encina, entre numeroso público (4.000 personas) que estaban rezando el rosario, vimos el rayo de luz una vez mas y un momento mas tarde apareció la Virgen sobre la encina. -¿Qué es lo que quiere de mi? -pregunté. -"Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene, y continuéis rezando el rosario todos los días en honra a Nuestra Señora del Rosario con el fin de obtener la paz del mundo y el final de la guerra, porque solo Ella puede conseguirlo.

-Dije entonces: quisiera pedirle nos dijera quien es, y que haga un milagro para que todos crean que usted se nos aparece. -"Continuad viniendo aquí todos los meses. En octubre diré quien soy y lo que quiero, y haré un milagro que todos han de ver para que crean". -"¡Sacrificaos por los pecadores y decid muchas veces, y especialmente cuando hagáis un sacrificio: OH, Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María!

Al decir estas últimas palabras abrió de nuevo las manos. El reflejo de la luz parecía penetrar la tierra y vimos como un mar de fuego y sumergidos en este fuego los demonios y las almas como si fuesen brasas trasparentes y negras o bronceadas, de forma humana, que fluctuaban en el incendio llevada por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo, cayendo hacia todos los lados, semejante a la caída de pavesas en grandes incendios, pero sin peso ni equilibrio, entre gritos y lamentos de dolor y desesperación que horrorizaban y hacían estremecer de pavor. Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero trasparentes como negros tizones en brasa. Asustados y como pidiendo socorro levantamos la vista a nuestra Señora, que nos dijo con bondad y tristeza: -"Habéis visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hacen lo que yo os digo se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra terminará pero si no dejan de ofender a Dios en el reinado de Pío XI comenzara otra peor".

"Cuando viereis una noche alumbrada por una luz desconocida sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo sus crímenes por medio de la guerra, del hambre, de la persecución de la Iglesia y del Santo Padre. Para impedir eso, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora de los primeros sábados. Si atienden mis deseos, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones de la Iglesia: los buenos serán martirizados; el Santo Padre tendrá que sufrir mucho; varias naciones serán aniquiladas. Al final, MI INMACULADO CORAZON TRIUNFARA.

El Santo Padre me consagrará a Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz. En Portugal el dogma de la fe se conservará siempre......(Aquí comienza la tercera parte del secreto, escrita por Lucía entre el 22 de Dic. 1943 y el 9 de Enero 1944, y revelada en el año 2000). Esto no lo digas a nadie. A Francisco si podéis decírselo". -"Cuando recéis el rosario, decid después de cada misterio: "Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, especialmente las mas necesitadas" Y Como de costumbre comenzó a elevarse en dirección a Oriente.


Cuarta Aparición de la Virgen: Domingo, 19 de Agosto

Llamado a rezar mucho por los pecadores

En los Valinhos. La Aparición no se realizo el día 13 de agosto en Cova de Iría porque el Administrador del Consejo apreso y llevo a Vila Nova a los pastorcitos con la intención de obligarles a revelar el secreto. Los tuvo presos en la Administración y en el calabozo municipal.

Les ofreció los mas valiosos presentes si descubrían el secreto. Los pequeños videntes respondieron: -No lo decimos ni aunque nos den el mundo entero. Los encerró en el calabozo. Los presos les aconsejaron: -Pero decir al Administrador ese secreto. Que os importa que esa Señora no quiera? -!Eso no, respondió Jacinta con vivacidad, antes quiero morir! Y los tres niños rezaron con aquellos infelices el rosario, delante de una medalla de Jacinta colgada en la pared.

El administrador para amedrentarlos, mando preparar una caldera de aceite hirviendo, en la cual amenazaron asar a los pastorcitos si no hacían lo que les mandaban. Ellos, aunque pensaban que la cosa iba en serio, permanecieron firmes sin revelar nada.

El día 15 de agosto, fiesta de la Asunción, los sacó del calabozo y los llevo a Fátima. ...Nos narra Lucía lo que sucedió en esta aparición.....

Estuvimos con las ovejas en un lugar llamado Valinhos, Francisco y su hermano Juan, acompañándome, y sintiendo que algo sobrenatural se aproximaba y nos envolvía, sospechando que Nuestra Señora se nos aparecería y temiendo que Jacinta se quedaría sin verla, pedimos a su hermano Juan que le fuese a llamar. Entretanto, Francisco y yo vimos el reflejo de luz que llamábamos relámpago y al instante de llegar Jacinta vimos a la Señora sobre la encina.

-Que es lo que quiere usted? -Deseo que sigáis yendo a Cova de Iría en los días 13, que sigáis rezando el rosario todos los días. El ultimo mes haré el milagro para que todos crean.

-Que es los que quiere usted que se haga con el dinero que la gente deja en Cova de Iría? -Hagan dos bolsas, una para ti y Jacinta, para llevarla dos chicas mas vestidas de blanco y otra que la lleve Francisco con tres niños mas. El dinero de las bolsas es para la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, y lo que sobre es para ayuda de una capilla que se debe hacer. -Yo quisiera pedirle la curación de algunos enfermos. -Si, a algunos curare durante el año. Y tomando un aspecto muy triste, la Virgen añadió: "Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, porque muchas almas van al infierno por no tener quien se sacrifique y rece por ellas". Y la Virgen empezó a subir hacia Oriente, como de costumbre.

 

Quinta Aparición: Jueves, 13 de Septiembre

Al aproximarse la hora fui a Cova de Iría con Jacinta y Francisco entre numerosas personas (30.000) que con dificultad nos dejaban pasar. Los caminos estaban apiñados de gente; todos nos querían ver y hablar. Mucha gente del pueblo venían a pedirnos que presentáramos sus necesidades a Nuestra Señora. Otros, no pudiendo llegar junto a nosotros, clamaban de lejos. Oíamos... -¡pidan que me cure a mi hijo invalido!....a mi hijo ciego...a mi hija muda....que me traiga a mi esposo que esta en la guerra...que me convierta a un pecador...que estoy tuberculoso...etc...Allí aparecían todas las miserias de la pobre humanidad y algunos gritaban subidos a los arboles.

Por fin llegamos a Cova de Iría, y al alcanzar la encina comenzamos a decir el rosario con la gente. Un poco mas tarde vimos el reflejo de luz y acto seguido, sobre la encima, a nuestra Señora, que dijo: -"Continuad rezando el rosario para alcanzar el fin de la guerra. E n Octubre vendrá también nuestro Señor, Nuestra Señora de los Dolores y del Carmen, San José con el Niño Jesús para bendecir al mundo. Dios esta contento con vuestros sacrificios, pero no quiero que durmáis con la cuerda puesta, llevadla durante el día." (la cuerda la llevaban atada a la cintura. Era uno de las mas dolorosas mortificaciones que ofrecían por la conversión de los pecadores. También no comían meriendas, dejaban de tomar agua. Pero mayores eran los sacrificios que exigía la misión que la Virgen les encomendó: las vejaciones, curiosidad, molestias de la gente, interminables visitas, preguntas, persecución, ridículo, prisión, etc.) -"Curaré a algunos enfermos, pero no a todos. En Octubre haré el milagro para que todos crean."

Sexta Aparición: Sábado 13 de Octubre -Milagro del Sol

Había gente en masa (70.000) bajo una lluvia torrencial. Por el camino, las escenas del mes pasado, mas numerosas y conmovedoras. Ni el barro de los caminos impedía a la gente arrodillarse en actitud humilde y suplicante. Llegando a Cova de Iría, junto a la encina, pedí al pueblo que cerrasen los paraguas para rezar el Rosario. Poco después vimos el reflejo de luz y en seguida a la Virgen sobre la encina.

-¿Qué es lo que usted quiere? -"Quiero decirte que hagan aquí una capilla en honor mío, que soy la Señora del Rosario, que continúen rezando el Rosario todos los días. La guerra esta acabándose y los soldados pronto volverán a sus casas."

-¿Curará a los enfermos? -"Unos si y otros no; es preciso que se enmienden; que pidan perdón de sus pecados. Y tomando aspecto mas triste dijo: -"Que no se ofenda mas a Dios Nuestro Señor, que ya es muy ofendido."

El milagro del sol

Y abriendo sus manos las hizo reflejar en el sol y, en cuanto se elevaba, continuaba el brillo de su propia luz proyectándose en el sol. Y exclamé que todos mirasen al sol.

Se da entonces el milagro del sol, prometido tres meses antes, como prueba de la verdad de las apariciones de Fátima. La lluvia cesa y el sol por tres veces gira sobre si mismo, lanzando a todos los lados fajas de luz de variados colores. Parece a cierta altura desprenderse del firmamento y caer sobre la muchedumbre. Todos están atónitos.

Los periodistas de los periódicos seculares que habían acudido incrédulos a desprestigiar los apariciones, tomaron fotos y dieron testimonio de aquel milagro en la prensa.  Al cabo de 10 minutos de prodigio el sol toma su estado normal. Los tres niños eran favorecidos con otras visiones: Vimos al lado del sol a S. José con el Niño y a Nuestra Señora de los Dolores. El Niño Jesús parecía bendecir al mundo de la misma forma que S. José. Después se disipo esta visión y aparece Nuestra Señora del Carmen.

"¡Sacrificaos por los pecadores y decid muchas veces, y especialmente cuando hagáis un sacrificio: OH, Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María!

 

Resumen de los mensajes de Nuestra Señora de Fátima

"Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que El quisiera enviaros como reparación de los pecados con que El es ofendido y de suplica por la conversión de los pecadores?" (13 de Mayo, 1917)

"Jesús quiereservirse de ti para darme a conocer y amar. Quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. A quien le abrazare prometo la salvación y serán queridas sus almas por Dios como flores puestas por mi para adornar su Trono." (13 de junio de 1917)

"Nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios." (13 de junio de 1917)

"¡Sacrificaos por los pecadores y decid muchas veces, y especialmente cuando hagáis un sacrificio: OH, Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María! (13 de Julio de 1917)

"Habéis visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hacen lo que yo os digo se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra terminará pero si no dejan de ofender a Dios en el reinado de Pío XI comenzara otra peor". (13 de julio de 1917)

"Orad, orad mucho y haced sacrificios por los pecadores. Son muchas almas que van al infierno porque no hay quien se sacrifique y ruegue por ellas" (19 de agosto de 1917)

"Continuad rezando el rosario para alcanzar el fin de la guerra. E n Octubre vendrá también nuestro Señor, Nuestra Señora de los Dolores y del Carmen, San José con el Niño Jesús para bendecir al mundo". (13 de Septiembre de 1917)

"Quiero decirte que hagan aquí una capilla en honor mío, que soy la Señora del Rosario, que continúen rezando el Rosario todos los días. ¡No ofendan más a Nuestro Señor, que está ya muy ofendido!" (13 de octubre de 1917)

¡Al final, Mi Inmaculado Corazón Triunfará!

 

 

Fin de las apariciones de 1917



 

Relato de las Apariciones del Ángel de la Paz en Fátima
Las Apariciones de Nuestra Señora de Fátima y Mensajes
Cronología- Fechas importantes en relación a las Apariciones de NS
Lucía: Apariciones Posteriores y Mensajes
Beatos Jacinta y Francisco
Sierva de Dios Sor Lucía
 Memorias de Lucia - enlace a su libro
Primera y segunda parte del secreto-Sr Lucia al Obispo de Leria-Fátima
Tercera parte del secreto-escrito por Sor Lucía en 1944
 Carta de B. Juan Pablo II a Sor Lucía para su entrevista con Cardinal Bertone
 Comunicado del Cardenal Sodano en la Misa de Beatificación de los Pastorcitos
CDF: El Mensaje de Fátima-Cardenal Bertone. Coloquio del Cardenal y Sor Lucía
Congregación para la Doctrina de la Fe, el mensaje de Fátima - Tarcisio Bertone, SDB Arzobispo emérito de Vercelli Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe
Comentario del Cardinal Joseph Ratzinger, PCDF: sobre el Tercer Secreto: 2000
Homilía del B. Juan Pablo II, 13 de Mayo 1982
Carta del Papa Juan Pablo II a todos los obispos de la Iglesia Católica pidiendo la Consagración al Inmaculado Corazón, 8 de diciembre de 1983
Consagración de la Iglesia y el mundo al Inmaculado Corazón de María, por Juan Pablo II, Año 1984
Segunda Visita al Santuario de Fátima, el 13 de mayo 1991
Homilía de S.S. Juan Pablo II en la beatificación de los pastorcitos de Fátima, Francisco y Jacinta - 13 de Mayo, 2000
 Acto de consagración a María por Juan Pablo II, Año 2000- Comentario de Madre Adela, nuestra fundadora
 Papa Pio XII y Fátima
 Viaje Apostólico de SS Benedicto XVI a Fátima
Oraciones de Fátima





Enseñanzas escritas de Madre Adela Galindo, SCTJM Fundadora

 Al Final Mi Inmaculado Corazón Triunfara

 La Santísima Virgen, Modelo de Fe, Esperanza y Caridad para el III Milenio

Consagración Papal del mundo al Inmaculado Corazón

Tercera Parte del "Secreto de Fátima"


Enseñanzas en Audio

Al final Mi Inmaculado Corazón triunfará

¿Porqué consagrarnos a María?



Consagraciones
Escritas por Madre Adela Galindo, SCTJM Fundadora

 Consagración al Inmaculado Corazón en el gran Jubileo del Año 2000

Consagración de la familia al Corazón Inmaculado de María

Consagración del matrimonio al Corazón Inmaculado de María

Consagración al Corazón de María

Consagración de la Profesión Médica al Inmaculado Corazón de María

Enseñanzas impartidas por las Hermanas SCTJM

Fuente: Corazones.org