SEÑOR: TE ADORO COMO PRIMER PRINCIPIO; TE DESEO COMO ÚLTIMO FIN; TE ALABO COMO BIENHECHOR PERPETUO; TE INVOCO COMO DEFENSOR PROPICIO. DIRÍGEME CONTU SABIDURÍA, ÁTAME CON TU JUSTICIA, CONSUÉLAME CON TU CLEMENCIA, PROTÉGEME CON TU PODER. TE OFREZCO, SEÑOR, MIS PENSAMIENTOS, PARA QUE SE DIRIJAN A TI, MIS PALABRAS PARA QUE HABLEN DE TI; MIS OBRAS PARA QUE SEAN TUYAS, MIS CONTRARIEDADES PARA QUE LAS LLEVE POR TI. QUIERO LO QUE QUIERAS, QUIERO PORQUE QUIERES, QUIERO COMO LO QUIERES, QUIERO HASTA QUE QUIERAS. (Oración del Papa Clemente XI).

viernes, 5 de junio de 2015

Nueve Primeros Viernes de mes: vigilia, oración y comunión reparadora a los ultrajes contra el Sagrado Corazón de Jesús



Una de las prácticas principales vinculadas a la devoción del Sagrado Corazón es la devoción a los nueve Primeros Viernes de mes, la cual se deriva de una de las doce promesas que el Corazón de Jesús hizo a Santa Margarita María de Alacoque. La Iglesia siempre ha consagrado los viernes a nuestro Señor Jesucristo, en conmemoración de su dolorosa Pasión. Hoy se le consagra aún de un modo más especial, desde que Jesús mismo se apareció a Santa Margarita María , haciéndole la gran promesa de la comunión en los Primeros Viernes de mes.

"Yo te prometo en el exceso de misericordia de mi Corazón, que mi amor todopoderoso concederá a aquellos que comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos... la gracia de la Penitencia final; ellos no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, siéndoles mi Corazón refugio seguro en aquella hora postrera." (Benedicto XV, en la bula de canonización de santa Margarita María de Alacoque recoge estas palabras de Cristo).

La comunión en estos primeros viernes de mes ha de llevar a una profunda renovación espiritual, como reparación por los pecados personales del mes precedente y como ayuda para vivir más unido a Cristo en el siguiente, y a incrementar la entrega al apostolado para la salvación de los hombres.

¡Oh buen Jesús, que prometisteis asistir en vida, y especialmente en la hora de la muerte, a quien invoque con confianza vuestro Divino Corazón! Os ofrezco la comunión del presente día, a fin de obtener por intercesión de María Santísima, vuestra Madre, la gracia de poder hacer este año los nueve primeros viernes que deben ayudarme a merecer el cielo y alcanzar una santa muerte. Amén.

Los frutos espirituales de esta devoción se dejarán ver bien pronto comenzada.

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