lunes, 4 de mayo de 2015

Virgen de Medjugorje - Mensaje de 2 de mayo de 2015


Mensaje del 2 de mayo de 2015


«Queridos hijos, abrid vuestros corazones y tratad de sentir cuánto os amo y cuánto deseo que améis a mi Hijo. Deseo que lo conozcáis lo más posible, porque es imposible conocerlo y no amarlo, porque Él es amor. Hijos míos, yo os conozco. Conozco vuestros dolores y vuestros sufrimientos porque los he vivido. Me río con vosotros en vuestras alegrías. Lloro con vosotros en vuestros dolores. Nunca os abandonaré. Siempre os hablaré maternal y dulcemente. Y yo como Madre, necesito vuestros corazones abiertos, para que con sabiduría y sencillez difundáis el amor de mi Hijo. Os necesito abiertos y sensibles al bien y a la misericordia. Os necesito unidos a mi Hijo, porque deseo que seáis felices y me ayudéis a llevar la felicidad a todos mis hijos. Apóstoles míos, os necesito para que a todos les enseñéis la verdad de Dios, a fin de que mi Corazón, que ha sufrido y también hoy padece tanto sufrimiento, pueda triunfar en el amor. Orad por la santidad de vuestros pastores, para que en nombre de mi Hijo puedan hacer milagros, porque la santidad hace milagros. ¡Os doy las gracias!»


Comentario del P. Jamut

Una vez más, la Virgen María se acerca a nosotros con una gran delicadeza y gracia, que es más propia de alguien de la nobleza, que de una campesina, como lo fue en su vida terrena. ¡Y no es para menos, ya que ella es la Reina de la Paz, quien transmite esa misma nobleza, amabilidad, y realeza a quienes la contemplan para imitar sus virtudes e incorporan a la propia vida la enseñanza que nos brinda a través de sus mensajes!

Ella misma reafirma esta actitud, cuando nos dice: “Siempre les hablaré maternal y dulcemente” Y aun quienes no han tenido una gran formación intelectual, al acercarse a Maria, son transformados en sus actitudes desde el interior.

De esta manera ella nos enseña como mirar a quienes están a nuestro lado y a quienes encontramos circunstancialmente en el camino de la vida, ella nos enseña a tratarnos entre nosotros, cada día un poco mejor.

A la luz de este mensaje puedo preguntarme: ¿Cómo es mi modo de mirar, hablar y tratar a cada uno de los miembros de mi familia, a mis vecinos, con quienes comparto las actividades de la parroquia, del grupo de oración, con mis compañeros de estudio o de trabajo, a quienes encuentro de manera imprevisible en algunos momentos?

El camino no es fácil; necesitamos ser reeducados por el Espíritu Santo, quien quiere cambiar nuestro modo de mirarnos, de hablarnos, de tratarnos, con el poder de la caridad que de él procede, y que nos llevará a ser más compasivos, comprensivos, pacientes y misericordiosos, los unos con los otros.

En otro momento la Reina de la Paz parece querer prepáranos para vivir de manera anticipada el año de la Misericordia, a la cual nos llama el Espíritu Santo por medio del Papa Francisco, ya que ella nos recuerda: “los necesito abiertos y sensibles al bien y a la misericordia.”

Esto solo podemos lograrlo, no por medio de una imitación exterior, sino siguiendo su consejo de anhelar y esforzarnos para abrir, un poco más cada día, el propio corazón, tratando de sentir y gustar cuánto nos ama, y como con la fuerza de su amor nos impulsa para amar a su Hijo, cada día un poco más, y cada vez de un modo mejor.

Pero como no se puede amar lo que no se conoce, entonces Ella nos manifiesta su deseo que lo conozcamos lo más posible. Y enfatiza el hecho indudable de que es imposible conocerlo y no amarlo, ya que Él es amor.

En un segundo momento del mensaje, la Reina de la Paz, nos manifiesta su empatía, lo cual consiste en la capacidad de percibir, lo que otro individuo puede sentir, su capacidad para comprender y compartir nuestros dolores, lágrimas y sufrimientos, así como también nuestras satisfacciones, risas y alegrías.

Es lo que san Pablo expresa cuando en la carta a los Romanos 12:15, él exhorta: “Alégrense con los que están alegres, lloren con los que lloran.” Lo cual es clave para la misión evangelizadora que todos nosotros, laicos, sacerdotes, obispos y consagrados/as, estamos llamados a realizar.

Este llamado a evangelizar que nos hace a todos, queda confirmado, cuando nos llama “Apóstoles míos”, y luego agrega: “les necesito para que a todos les enseñen la verdad de Dios…”

En este camino de evangelizadores, podemos mantener la confianza y la serenidad que Ella nos brinda, cuando nos promete: “Nunca los abandonaré”.

Finalmente, no dejemos de orar por la santidad de los pastores: el Papa, los Obispos, sacerdotes, para que en el Nombre de su Hijo, Dios pueda hacer milagros por intermedio de ellos. Que así sea.

P. Gustavo E. Jamut
Oblato de la Virgen María





domingo, 26 de abril de 2015

Virgen de Medjugorje - Mensaje del 25 de abril de 2015



Mensaje del 25 de abril de 2015

«Queridos hijos, también hoy estoy con vosotros para guiaros hacia la salvación. Vuestra alma está inquieta porque el espíritu está débil y cansado de todas las cosas terrenas. Vosotros, hijos míos, pedidle al Espíritu Santo para que Él os transfigure y llene con su fuerza de fe y esperanza, a fin de que estéis firmes en esta lucha contra el mal. Yo estoy con vosotros e intercedo por vosotros ante mi Hijo Jesús. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!»


jueves, 23 de abril de 2015

Novena a San Juan Bosco

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DÍA PRIMERO

¡Oh Don Bosco Santo! Por el amor ardiente que tuviste a Jesús Sacramentado y por el celo con que propagaste su culto, sobretodo con la asistencia a la Santa Misa, con la Comunión frecuente y con la visita cotidiana; alcánzanos la gracia de crecer cada vez más en el amor y práctica de tan santas devociones, y de terminar nuestros días fortalecidos y confortados por el celestial alimento de la Divina Eucaristía.

Padrenuestro, avemaría y gloria.

DÍA SEGUNDO
¡Oh Don Bosco Santo! Por el amor tiernísimo que tuviste a María Auxiliadora, vuestra Madre y Maestra; alcánzanos una verdadera y constante devoción a tan dulcísima Madre, a fin de que, como hijos suyos devotísimos, podamos merecer su valioso patrocinio en esta vida y de un modo especial en la hora de nuestra muerte.

Padrenuestro, avemaría y gloria.

DÍA TERCERO
¡Oh Don Bosco Santo! Por el amor filial que tuviste a la Santa Iglesia y al Sumo Pontífice, a quien defendiste constantemente; alcánzanos la gracia de ser siempre dignos hijos de la Iglesia Católica, y de amar al Papa y venerar en él al Infalible Vicario de Nuestro Señor Jesucristo.

 Padrenuestro, avemaría y gloria.

DÍA CUARTO
¡Oh Don Bosco Santo! Por el amor grande con que amaste a la Juventud y le hiciste de Padre y Maestro, y por los heroicos sacrificios que sobrellevaste por su salvación; haz que también nosotros amemos con un amor santo y generoso a esta porción elegida del Sagrado Corazón de Jesús, y que en todo joven contemplemos la persona adorable de nuestro divino Salvador.

 Padrenuestro, avemaría y gloria.

DÍA QUINTO
¡Oh Don Bosco Santo! Tú que a fin de continuar y extender siempre más tu santo apostolado, fundaste la Sociedad Salesiana y el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora; haz que los miembros de estas dos Familias Religiosas estén siempre llenos de tu espíritu y sean fieles imitadores de tus heroicas virtudes.

 Padrenuestro, avemaría y gloria.

DÍA SEXTO
¡Oh Don Bosco Santo! Tú que a fin de obtener en el mundo más abundantes frutos de fe práctica y ternísima caridad, instituiste la Unión de los Cooperadores Salesianos; haz que éstos sean siempre modelos de las virtudes cristianas y providenciales ayudantes de tus obras.

 Padrenuestro, avemaría y gloria.

DÍA SÉPTIMO
 ¡Oh Don Bosco Santo! Tú que amaste con amor inefable a todas las almas, y que para salvarlas enviaste a tus hijos hasta los últimos confines de la tierra; haz que también nosotros pensemos continuamente en la salvación de nuestras almas y cooperemos con todos los medios posibles a salvar tantos pobres hermanos nuestros.

Padrenuestro, avemaría y gloria.

DÍA OCTAVO
¡Oh Don Bosco Santo! Tú que amaste con un amor de predilección la bella virtud de la pureza, y la inculcaste con el ejemplo, con la palabra y con los escritos; haz que también nosotros, enamorados de tan indispensable virtud, la practiquemos constantemente y la difundamos con todas nuestras fuerzas.

Padrenuestro, avemaría y gloria.

DÍA NOVENO
¡Oh Don Bosco Santo! Tú que fuiste siempre tan compasivo hacia las humanas desventuras, dirige una mirada hacia nosotros tan necesitados de tu auxilio. Haz descender sobre nosotros y sobre nuestras familias las maternales bendiciones de María Auxiliadora; alcánzanos todas aquellas gracias espirituales y temporales que necesitamos: intercede por nosotros en vida y en muerte, a fin de que podamos cantar eternamente las divinas misericordias en el Paraíso Celestial. Así sea.

Padrenuestro, avemaría y gloria.


Por su profunda espiritualidad, os dejo esta otra NOVENA A DON BOSCO 


domingo, 12 de abril de 2015

Domingo de la Divina Misericordia


LA MISERICORDIA DIVINA

¡Feliz Pascua de Resurrección! El Señor ha resucitado de entre los muertos, como lo había dicho, alegrémonos y regocijémonos todos, porque reina para siempre. ¡Aleluya! 

Nuestro Señor pidió a Santa Faustina, rezar y trabajar para establecer la Fiesta de la Divina Misericordia el domingo siguiente a la Pascua de Resurrección. El le dijo: 

“Ese día, la plenitud de Mi tierna Misericordia estará abierta. Verteré un océano de gracias sobre las almas que se acerquen a la Fuente de Mi Misericordia. El alma que se confiese y comulgue obtendrá completo perdón de sus pecados y del castigo merecido” (Diario de Santa Faustina, 699)

Es un día en que la Iglesia celebra el Misterio Pascual enfocándonos en el pacto de misericordia de Dios. Un día de completo olvido y perdón, como el día de expiación del Antiguo Testamento (Levítico 16): todas nuestras culpas y el castigo merecido será expiado. 

Nosotros podemos celebrar este Domingo de Misericordia confesándonos (preferentemente antes del Domingo) y comulgando ese día. Hagamos honor a la Misericordia del Señor mediante obras de misericordia y rezando con la “Coronilla”: 

“Padre Eterno, yo te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, en expiación por nuestros pecados y los del mundo entero. Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero”. 

Con Cristo y María, ¡Paz y Alegría! 


Reflexión: La Misericordia Divina

San Pablo llama a Dios Padre de las misericordias (Corintios 1, 1-7), llamando a nuestra atención su infinita compasión por los hombres, a quienes ama entrañablemente.

La Sagrada Escritura nos enseña que la misericordia de Dios es eterna, es decir, sin límites en el tiempo (Salmo 100); es inmensa, sin límites de lugar ni espacio; es universal, pues no se reduce a un pueblo o a una raza, y es tan extensa y amplia como son las necesidades del hombre.

La Encarnación del Verbo, del Hijo de Dios, es prueba de esta misericordia divina.

Vino a perdonar, a reconciliar a los hombres entre sí y con su Creador.

La bondad de Jesús con los hombres, con todos nosotros, supera las medidas humanas.

Debemos acudir delante del Sagrario y decirle: Jesús, ten misericordia de mí.

De modo particular el Señor ejerce su misericordia a través del sacramento del Perdón porque allí es donde nos limpia los pecados, nos cura, lava nuestras heridas, nos alivia... nos sana plenamente y recibimos nueva vida.

“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” (Mateo 5, 7).

Hay una especial urgencia de Dios para que sus hijos tengamos esa actitud con nuestros hermanos, y nos dice que la misericordia con nosotros guardará proporción con la que nosotros ejercitamos.

Pero si nuestro corazón se endurece ante las miserias y flaquezas ajenas, más difícil y estrecha será la puerta para entrar en el Cielo y para encontrar al mismo Dios. 


La misericordia es la plenitud de la justicia, según enseña Santo Tomás de Aquino en su obra “Suma Teológica”, porque cuando se actúa con misericordia se hace algo que está por encima de la justicia: después de dar a cada cual lo suyo, lo que por justicia le pertenece, la actitud misericordiosa nos lleva mucho más lejos, como -por ejemplo- a perdonar con prontitud a quienes nos ofenden. 

La misericordia es, como dice su etimología, una disposición del corazón que lleva a compadecerse, como si fueran propias, de las miserias que encontramos cada día.

Un corazón compasivo y misericordioso se llena de alegría y de paz porque “hay más gozo en dar que en recibir” (Hechos 20, 35).

Así alcanzamos esa misericordia que tanto necesitamos, y se lo debemos a aquellos que nos han dado la oportunidad de hacer algo por ellos mismos y por el Señor.


Acudamos a nuestra Madre, pues Ella “es la que conoce más a fondo el misterio de la misericordia divina. Sabe su precio y sabe cuán alto es. 

En este sentido la llamamos también Madre de la Misericordia” (Juan Pablo II).





Fuente: adorasi.com

Santa Faustina Kowalska

Domingo 22 de febrero de 1931 en el convento de Plock, Polonia


"Al anochecer, estando yo en mi celda -escribe en el Diario - vi al Señor Jesús vestido con una túnica blanca. Tenía una mano levantada para bendecir y con la otra tocaba la túnica sobre el pecho. De la abertura de la túnica en el pecho, salían dos grandes rayos: uno rojo y otro pálido. Después de un momento, Jesús me dijo: Pinta una imagen según el modelo que ves, y firma Jesús, en Ti confío (Diario, 47). Quiero que esta imagen sea bendecida con solemnidad el primer domingo después de la Pascua de Resurrección; ese domingo debe ser la Fiesta de la Misericordia"(Diario, 49).
Extracto del libro: "la Divina Misericordia en mi alma", por Santa Faustina Kowalska.

Santa Faustina Kowalska, Apóstol de la Divina Misericordia, Nacida el 25 de agosto de 1905 y fallecida el 5 de octubre de 1938. Fue canonizada el 30 de abril del 2000, año jubilar.



Coronilla de la Divina Misericordia



jueves, 9 de abril de 2015

Virgen de Medjugorje - Mensaje del 2 de abril de 2015

Mensaje del 2 de abril de 2015


«¡Queridos hijos! Os he elegido, apóstoles míos, porque todos lleváis dentro de vosotros algo hermoso. Vosotros me podéis ayudar a fin de que el amor por el cual murió mi Hijo, y luego resucitó, venza nuevamente. Por eso os invito, apóstoles míos, a que en toda criatura de Dios, en todos mis hijos, procuréis ver algo bueno y a que intentéis comprenderlos. Hijos míos, todos vosotros sois hermanos por el mismo Espíritu Santo. Llenos de amor hacia mi Hijo, podéis hablar de lo que sabéis a todos aquellos que no han conocido ese amor. Vosotros habéis conocido el amor de mi Hijo, habéis comprendido su Resurrección y ponéis vuestros ojos con alegría en Él. Mi deseo maternal es que todos mis hijos estén unidos en el amor a Jesús. Por eso os invito, apóstoles míos, a vivir la Eucaristía con alegría, porque en la Eucaristía mi Hijo se os da siempre de nuevo, y con su ejemplo os muestra el amor y el sacrificio por el prójimo. ¡Os doy las gracias!»


domingo, 5 de abril de 2015

"Al tercer día resucitó de entre los muertos"

ICONO DEL DESCENSO A LOS INFIERNOS. 
(Icono de Theófanes de Creta.1546. Monasterio Stavronikita. Monte Athos. Grecia)

LA ANASTASIS O ELEVAMIENTO DE LA CAÍDA. 
LA RESURRECCIÓN DE JESUCRISTO


Texto bíblico: Marcos 16, 1-9; 1ª Pedro 3 , 18-22

INTRODUCCION

“Cristo ha resucitado de entre los muertos; con la muerte ha derrotado a la muerte y a aquéllos que yacían en los sepulcros les ha dado la vida”. (Himno Pascual de la Ortodoxia, repetido infinitas veces hasta la Ascensión).

“Asumió la carne para ofrecer abundantes gracias y su cuerpo como cebo arrojado en brazos de la muerte para que, mientras el dragón infernal esperaba devorarle, tuviera en cambio que vomitar a aquellos que ya había devorado. En efecto, Él arrojó a la muerte para siempre y secó las lagrimas de todos los ojos”. Cirilo de Jerusalén. Catequesis XII, 15.

“Ha entrado en las fauces de la muerte y como Jonás en el vientre del cetáceo, ha estado entre los muertos no por estar vencido, sino para recuperar la dracma perdida, la oveja perdida: Adán.

Llama portadora de luz, la carne de Dios, bajo tierra disipa las tinieblas del infierno. La Luz resplandece entre las tinieblas” Orígenes. Comentario a San Juan.

“¡ Día de la Resurrección, resplandezcamos de luz, oh pueblos! ¡Es la Pascua del Señor, Pascua¡ ¡De la vida a la muerte, de la tierra al cielo, Cristo Dios nos ha hecho pasar cantando el himno de la victoria¡”. Himno de Pascua.

“Nadie llore por sus pecados: el perdón se ha levantado del sepulcro. Nadie tema a la muerte pues nos ha liberado la muerte del Salvador; la ha destruido cuando yacía preso de ella. Ha castigado al Infierno Aquél que ha bajado a las profundidades; lo ha amargado porque tocó su carne. El Infierno fue amargado cuando se encontró contigo en los abismos.

Fue amargado porque fue destruido, fue amargado, porque fue engañado, fue amargado porque fue encadenado. Tomó un cuerpo y se encontró frente a un Dios; tomó un puñado de tierra y encontró el cielo; tomó lo visible y se vió enfrentado  al Invisible”. Juan Crisostomo. Homilía de Pascua.

“¿Dónde está muerte tu aguijón? ¿Dónde está infierno tu victoria?” 1ª Cor. 15, 53-58


CRISTO Y ADAN


             Cristo aparece como el Dueño de la Vida y el Cosmos. Su cuerpo resucitado, vencedor del abismo de la muerte, está animado por el Dios-Trinidad, principalmente el Espíritu Santo, de ahí ese resplandor de energías divinas (rayos de oro) y ese dinamismo expresado en su avanzar hacia Adán.

            Su ser entero “todo luz” anuncia la aurora del nuevo día que nunca tendrá ocaso. Es el día de la Resurrección, el Domingo sin fin donde la creación es recreada para siempre. 

Los ropajes de Cristo son amarillo oro, es la vestimenta del rey victorioso o pueden ser blancos deslumbrantes como los de la Transfiguración.

            A veces las ropas ondean a sus espaldas, dando la sensación del movimiento, del descenso.

En nuestro icono Cristo ya está iluminando los infiernos y la muerte con su Presencia. El color amarillo que es pan de oro en el icono lo llena todo de esa luz increada

            A los pies de Cristo y dentro de la cueva, se distinguen las puertas del infierno rotas y todos sus pestillos, cadenas y clavos esparcidos

            En este icono no aparece la cruz como estandarte de victoria. Cristo es ya el Rey de la Gloria que lo llena todo con su Resurrección, la muerte, de la que es señal la cruz, ya esta derrotada, no existe.

            La cruz aparece en el nimbo que rodea la cabeza de Cristo, pero tenuemente sugerida, transfigurada por la potencia de la Resurrección, ya que ha sido el medio por el que ha conseguido su señorío sobre la muerte y el pecado.

            Cristo camina sobre el abismo con la libertad y el poder del Vencedor, casi parece flotar sobre las fauces de la ballena de Jonás, sugerida por la cueva sobre la que Jesús pasea

Su cuerpo espiritual, transfigurado por la resurrección,  escapa a las leyes del mundo, a la gravedad marcada de corruptibilidad y muerte.

            Él está a la cabeza de la humanidad, es a partir de ahora todo transparencia, apertura y comunión.

            Toma de la mano a Adán a quien vigorosamente arranca de las tinieblas de la muerte. Este cara a cara del primero y del nuevo Adán adquiere una significación particular. Lo que esta segunda creación ha conseguido es muy superior a la primera. La Vida dada por el Segundo Adán nunca perecerá.

La mirada de Cristo va hacia todos, pues es el Salvador de la humanidad entera. Este se agacha para levantar Adán; Dios se abaja y rebaja. Despojándose de su divinidad, se revistió de nuestra carne para subirnos y exaltarnos a la condición divina por su Resurrección.

            Cristo anuncia la resurrección a los muertos, de ahí la estrecha unión entre la silueta  de Cristo resucitado y la de Adán a quien él incorpora en su propia resurrección. Con Adán es arrastrada toda la humanidad heredera de él.

            Adán agotado por el despertar del sueño de la muerte (del pecado), contempla a su Liberador con mirada gozosa, llena de fatiga y suplicándole con la otra mano la ayuda necesaria para levantarse de la situación caída y desgraciada del pecado y la muerte.

            Adán tiende su mano libre en un gesto que expresa acogida y plegaria, atraído hacia su Dios igual que la flor es atraída por el sol.

            Como dicen los maitines del Sábado Santo en la tradición ortodoxa: “ Has venido a la tierra para salvar a Adán, al no encontrarlo, oh Señor, has ido a buscarlo hasta en el infierno”



EL INFIERNO O HADES


 Siempre de color negro representación de la muerte y a los pies de Cristo. En el se ven a veces figuras grotescas o una figura atada que representa al Hades que es encadenado por ángeles o por el mismo Cristo, así como llaves, clavos, cerrojos y goznes de las puertas rotas del infierno y la muerte por la potencia del Resucitado y que este pisa.

            El infierno se abre en forma de cueva negra y oscura como la cueva del icono de Navidad, como las aguas del Jordán en el icono del Bautismo, sepulcro liquido y en la cueva oscura bajo la cruz en el icono de la Crucifixión. “La carne de Dios bajo la tierra, disipa las tinieblas del Hades, como antorcha portadora de Luz”.

            Las cumbres de los montes subrayan la profundidad de la sima, los abismos. Pero ya transfigurados por la Resurrección, de ahí que sean brillantes hasta las piedras.

            Las puertas de la muerte yacen rotas y esparcidas por el infierno dando salida a los que retenía y los sepulcros vacíos y abiertos proclaman la victoria de Cristo vivo.


EL QUIROGRAFO


             En el centro esta Cristo ataviado con ropajes dorados o blancos y lleva en sus manos un rollo.
Es el símbolo del pecado, de la deuda contraida por Adán y Eva, una letra que se tenia que pagar.

            También se atribuye a este rollo la predicación de Cristo entre los muertos.

            En algunos iconos el rollo se muestra desplegado y rasgado en el centro.

“Quien condona las deudas  a todos los hombres, queriendo perdonar antiguas ofensas, espontáneamente vino a los desertores de su gracia y rasgado el quirógrafo del pecado... guía a todos  hacia el conocimiento divino, iluminando de esplendor las mentes”. Himno Akatistos.



LOS JUSTOS


             Cristo camina victorioso hacia Adán que es cogido de la mano y sacado de la postración de la muerte. Eva tiende sus manos hacia la Vida, que perdió en el Paraíso. Está vestida de rojo. El rojo simboliza la carne, la humanidad: ella es la madre de los vivientes. Cuando lleva las manos cubiertas, es señal de adoración al Liberador.

            Detrás de los primeros padres sigue una procesión de justos,

Al otro lado de la representación aparecen David barbado y Salomón que señala a Cristo como uno de su linaje y van ataviados con vestidos reales, Juan el Bautista asoma por detrás señalando al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y otros.

Todo el Antiguo Testamento está dirigido a la venida de Cristo. Su Encarnación y Resurrección son la última realización del Antiguo testamento y el comienzo de algo totalmente nuevo y definitivo.

            Ambos grupos constituyen una representación del pueblo sumergido en las tinieblas, los que moran en la tierra y en sombras de muerte, sobre los que se ha elevado la Luz de la Vida. Todos tienden sus manos hacia Él, esperanza de toda la humanidad

            A veces los justos esperan en la sombra como aparecen representadas las dos figuras, dentro de la gruta en la parte inferior, que están saliendo de sus oscuros sepulcros hacia la Vida.


NOSOTROS

            Al igual que en el icono, Cristo desciende a lo más profundo de nuestro ser y nos arranca de las tinieblas, pues fuimos sepultados con él por el bautismo a fin de resucitar en él de entre los muertos. Col. 2, 12.

            La Vida requiere la muerte de la persona vieja, el abandono y la superación del mal original que la corroe. Consecuencias tangibles de esta huella tenebrosa son nuestras angustias, limitaciones, fracasos, la opacidad hacia el otro (egocentrismo) y hacia la belleza de la creación.

            Todo se encuentra asumido por el torbellino liberador en la medida en que nos adherimos al Muerto-Resucitado que nos hace pasar (Pascua=paso) del imperio de la muerte que son las tinieblas a la Luz, fuente de toda vida.

            “No temas, soy yo, el Primero y el Ultimo, el que vive; estuve muerto, pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la Muerte y del Hades” (Ap. 1, 17-18).

           
EL ICONO

             En la tradición bizantina hay dos iconos de la Pascua: El Descenso a los Infiernos y Las Mujeres que llevan aromas al sepulcro (Las Miróforas). 

Si bien este último icono ha quedado relegado litúrgicamente al segundo domingo de Pascua donde se hace memoria de las pías mujeres.

            Otro tanto ocurre con el icono de la Aparición de Cristo Resucitado a la Magdalena.

            Aquí nos ocuparemos del Descenso a los Infiernos. Las representaciones no difieren sustancialmente entre ellas, aunque hay unas ciertas variantes.

            Por ejemplo: Cristo con el rollo en las manos, sin la cruz, esta representación es la del icono que meditamos.

Cristo con la cruz a hombros. O sostenida por ángeles.

            Toma de la mano sólo a Adán, tal como muestra este icono; o también a Eva, colocados ambos laterales o simétricamente a su derecha e izquierda.

            Cristo lleva los colores de la Encarnación: túnica roja (hombre) y manto azul (Dios, viene del cielo), todo lleno de oro símbolo de la Presencia divina, es el Resucitado.

            La representación del mundo infernal bajo sus pies, más o menos poblado y escenograficamente más pintoresco.

            Todo esto no cambia el planteamiento compositivo de la imagen ni comporta añadidos significativos al valor simbólico y teológico de la escena principal. 

            En los vestidos de los personajes, dominan los colores rojos y verdes, señal de la humanidad y de la esperanza y la vida, respectivamente.

            En el ámbito bizantino-eslavo hay otra composición que no viene al caso.

            ¿Por qué en el ámbito bizantino se ha preferido la representación del Descenso a los Infiernos respecto a la del Cristo triunfante que sale del sepulcro ante los guardias?

            Por la evidencia misterica de la victoria sobre la muerte y el pecado: CRISTO, NUEVO ADAN, DESCIENDE A LOS INFIERNOS PARA LIBERAR LAS ALMAS DE LOS JUSTOS Y CON ELLOS A TODA LA HUMANIDAD.

            Esta es la síntesis del icono del Descenso a los Infiernos.

            Santas y felices fiestas de Pascua, Fiesta de las fiestas, fundamento de nuestra fe.



viernes, 3 de abril de 2015

PERDÓN



PERDÓN

Porque:     


…Te emboscó mi traición como la niebla apura el avance de la luz.

… Sembré aridez en la corteza de tus manos.


Y fuiste noche y ofrenda; clamor y umbral de eternidad.


… Soy la herida de tus pasos que trillan, que trituran, que agotan el madero del indulto conclusivo.

…Te desnudé en sangre, Tu sangre que oscurece, y es claustro y luto, entrega y cobijo.


Desconsolado de ángeles, el cielo se desploma.


… Soy lágrima y prisa en tus altares desiertos de Esperanza y Caridad.

… Olvidé la Piedad y la Ternura en la hora de Tu tristeza final.


Largo es el sueño de Getsemaní.


… Solo agua y sangre supe darte por abrigo.

… Miserables, se lamentan mis horas sumidas en ahogo, mudanza y soledad.


Arrasado en llanto, Dios se ha llevado el Tiempo.



… Tragas mis tinieblas como el olvido apura la suerte del dolor.


Los ángeles agonizan en ríos de pecado universal.


… En el árbol sometido, eres Perdón y Creación que se derrama y que recoge.


Del Rosario




martes, 31 de marzo de 2015

Medjugorje: Comentario del P. Francisco Verar al mensaje anual dado a Mirjana el 18 de marzo de 2015

Virgen de Medjugorje - Mensaje del 25 de marzo de 2015 -


Mensaje del 25 de marzo de 2015

“Queridos hijos, también hoy el Altísimo me permite estar con vosotros y guiaros por el camino de la conversión. Muchos corazones se han cerrado a la gracia y hecho oídos sordos a mi llamada. Vosotros, hijos míos, orad y luchad contra las tentaciones y contra todos los planes malvados que el diablo os ofrece a través del modernismo. Sed fuertes en la oración y con la cruz en las manos, orad para que el mal no os utilice y no venza en vosotros. Yo estoy con vosotros y oro por vosotros. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”


domingo, 29 de marzo de 2015

ANTE UN CRUCIFIJO



I


Incienso, luz, armonía
Llevar quiero a tus altares,
¡Oh Dios! Que enfrenas los mares
Y enciendes de un beso el día:
Así, que mi alma te envía
Al altar del firmamento,
Como armonía un acento,
Lleno de santo fervor,
Como perfume el amor,
Como luz, el pensamiento.

II


Cuando ante ti reverente
A orar me postro de hinojos,
Asoma el llanto a mis ojos
Y lo infinito a mi mente:
Y siento sobre mi frente,
Nublada por el desvelo,
Bajar en callado vuelo
El hilo de luz fecundo,
Por donde vienen al mundo
Las bendiciones del cielo.

III


No pretendo comprenderte,
Ni llegar a definirte;
Tan solo aspiro a sentirte,
A admirarte y a quererte.
Quien vaya a ti de otra suerte,
Luchará con la impotencia;
Te busca la inteligencia
De los astros en el fondo,
¡Y tú habitas lo más hondo
Y oculto de la conciencia!

IV


Sin ternura y sin amor
La mente desatentada
Te busca en lo que anonada,
En lo que infunde terror:
En el rayo asolador,
En la batalla cruenta,
En el volcán que revienta,
En el esquilón que brama,
En el torrente, en la llama,
En la noche, en la tormenta.

V


Y el corazón te va a hallar
A donde ve sonreír,
Y hay que amar, y bendecir,
Y lágrimas que enjugar;
Y te mira palpitar,
Prestando vida y calor,
En cuanto respira amor,
En el iris, en la bruma,
En la aroma, en la espuma,
En el nido y en la flor.

VI



No te anuncia el huracán.
Ni del trueno el alboroto,
Como el sordo terremoto
La aparición del volcán.
Tus pasos por doquier van,
Difundiendo la alegría,
Nuncios de luz y armonía;
¡Que sólo la bella aurora
Puede ser la precursora
Del astro que enciende el día!

VII


Cuando los cielos escalas
Llevas soles por joyel,
Y te forman un dosel
Los ángeles con sus alas;
Los mundos te ofrecen galas,
Y tú los huellas triunfal,
Envuelto en leve cendal
Del color de los zafiros,
Y en música de suspiros
Y de liras de cristal.

VIII


Como en el yermo la palma,
Como el astro en el vacío,
Pones en la flor rocío
Y sentimiento en el alma.
Truecas la tormenta en calma,
Y en dulce sonrisa el lloro,
Y llevando tu tesoro
A donde el hombre el estrago.
Con flores de jaramago
El erial bordas de oro.

IX



Mas ¡ay! que mi fantasía
De pintarte forjó el sueño,
Y no te alcanza en su empeño
Por ser humana y ser mía;
Que si a ti sus alas guía,
Y cual la nube ondulando
Altiva se va ensanchando
Y a grandes alturas sube,
Al fin, como sólo es nube,
Se va al subir disipando.

X


¿Y ante ti cuál no se abruma,
Si la de más poderío
Tan sólo encierra el vacío
Como el crespón de la espuma?
¡Qué el filósofo presuma
Alcanzar tu majestad!
¡Qué te niegue la impiedad!
El pensamiento atrevido,
Como en el aire el sonido,
Se pierde en tu inmensidad.

XI


Si alguien quiere tu creencia
Arrojar del pensamiento,
Eres tú el remordimiento
Y te lleva en la conciencia;
Con ansia busca en la ciencia
Cómo empañar tu corona,
Mas la ciencia no le abona,
Y entre dudas y entre asombros
Ve que deshecha en escombros
Su Babel se desmorona..

XII


En vano te envuelve en luz 
Y te da pomposo nombre,
Cuando de ti sabe el hombre
No alcanza a más de la Cruz;
Y si extiende su capuz
La noche en su corazón,
Que no busque salvación
En sus abstracciones fijo,
Que mire hacia el crucifijo;
Allí está la redención.

XIII


Tú, Dios, formaste, al crear
Del universo el espacio,
Con un suspiro el espacio,
Con una lagrima el mar:
Y queriéndonos probar
Que quien te adora te alcanza,
Como señal de bonanza,
Has dibujado en el cielo
La aurora, que es el consuelo,
Y el iris, que es la esperanza.

XIV


Tu purísimo esplendor
El universo colora,
Como el beso de la aurora
Los pétalos de la flor;
Y si tu soplo creador
En el caos se derrama,
El mismo caos se inflama,
Y entre nubes y arreboles,
Brotan estrellas y soles,
Como chispas de la llama.

XV


Así, cuando nada era,
A tu voz jamás oída,
Tomó movimiento y vida
La naturaleza entera;
Surcó el río la pradera,
Dio la flor fragancia suma,
La luz disipó la bruma,
Y tu aliento soberano
La ola hinchó en el Océano
Y la coronó de espuma.

XVI


Mas con ser la suma esencia,
Es tu arrogancia humildad,
Tu riqueza caridad
Y tu justicia clemencia;
Pues quiso tu omnipotencia
Las flores por incensario,
El monte por santuario,
Por águilas golondrinas,
Por toda corona espinas,
Por todo trono el Calvario.

José Velarde

Este poema se publicó en la Ilustración Española y Americana el 22 de noviembre de 1877 y como podrá apreciar tiene algunas modificaciones cuando se publica en el libro