viernes, 5 de junio de 2015

Virgen de Medjugorje - Mensaje del 2 de junio de 2015


Mensaje del 2 de junio de 2015


“Queridos hijos, deseo actuar a través de vosotros, mis hijos, mis apóstoles, para que al final pueda reunir a todos mis hijos allí donde está todo preparado para su felicidad. Oro por vosotros, para que con las obras podáis convertir a los demás, porque ha llegado el tiempo de las obras de la verdad, de mi Hijo. Mi amor obrará en vosotros, me serviré de vosotros. Tened confianza en mí, porque todo lo que deseo, lo deseo para vuestro bien, eterno bien, creado por el Padre Celestial. Vosotros, hijos míos, apóstoles míos, vivís la vida terrena en comunidad con mis hijos que no han conocido el amor de mi Hijo, aquellos que a mí no me llaman Madre. Pero no tengáis miedo de dar testimonio de la verdad, porque, si vosotros no tenéis miedo y dais testimonio con valor, la verdad milagrosamente vencerá. Pero recordad: ¡la fuerza está en el amor! Hijos míos, el amor es arrepentimiento, perdón, oración, sacrificio y misericordia. Si sabéis amar con las obras convertiréis a los demás, permitiréis que la luz de mi Hijo penetre en las almas. ¡Os doy las gracias! Orad por vuestros pastores, ellos pertenecen a mi Hijo, Él los ha llamado. Orad para que siempre tengan la fuerza y el valor de brillar con la luz de mi Hijo.”






martes, 26 de mayo de 2015

Virgen de Medjugorje - Mensaje del 25 de mayo de 2015


Mensaje del 25 de mayo de 2015

“¡Queridos hijos! También hoy estoy con vosotros y con alegría os invito a todos: orad y creed en el poder de la oración. Abrid vuestros corazones, hijos míos, para que Dios los llene con su amor y vosotros seréis alegría para los demás. Vuestro testimonio será poderoso y todo lo que hagáis estará entretejido con la ternura de Dios. Yo estoy con vosotros y oro por vosotros y por vuestra conversión, hasta que pongáis a Dios en primer lugar. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”



domingo, 24 de mayo de 2015

María Auxilium Christianorum, Ora por nobis

MARÍA AUXILIADORA



Historia de la devoción a María Auxiliadora en la Iglesia Antigua

Los cristianos de la Iglesia de la antigüedad en Grecia, Egipto, Antioquía, Efeso, Alejandría y Atenas acostumbraban llamar a la Santísima Virgen con el nombre de Auxiliadora, que en su idioma, el griego, se dice con la palabra "Boetéia", que significa "La que trae auxilios venidos del cielo". Ya San Juan Crisóstomo, arzobispo de Constantinopla nacido en 345, la llama "Auxilio potentísimo" de los seguidores de Cristo. Los dos títulos que más se leen en los antiguos monumentos de Oriente (Grecia, Turquía, Egipto) son: Madre de Dios y Auxiliadora. (Teotocos y Boetéia). En el año 476 el gran orador Proclo decía: "La Madre de Dios es nuestra Auxiliadora porque nos trae auxilios de lo alto". San Sabas de Cesarea en el año 532 llama a la Virgen "Auxiliadora de los que sufren" y narra el hecho de un enfermo gravísimo que llevado junto a una imagen de Nuestra Señora recuperó la salud y que aquella imagen de la "Auxiliadora de los enfermos" se volvió sumamente popular entre la gente de su siglo. El gran poeta griego Romano Melone, año 518, llama a María "Auxiliadora de los que rezan, exterminio de los malos espíritus y ayuda de los que somos débiles" e insiste en que recemos para que Ella sea también "Auxiliadora de los que gobiernan" y así cumplamos lo que dijo Cristo: "Dad al gobernante lo que es del gobernante" y lo que dijo Jeremías: "Orad por la nación donde estáis viviendo, porque su bien será vuestro bien". En las iglesias de las naciones de Asia Menor la fiesta de María Auxiliadora se celebra el 1º de octubre, desde antes del año mil (En Europa y América se celebre el 24 de mayo). San Sofronio, Arzobispo de Jerusalén dijo en el año 560: "María es Auxiliadora de los que están en la tierra y la alegría de los que ya están en el cielo". San Juan Damasceno, famoso predicador, año 749, es el primero en propagar esta jaculatoria: "María Auxiliadora rogad por nosotros". Y repite: "La "Virgen es auxiliadora para conseguir la salvación. Auxiliadora para evitar los peligros, Auxiliadora en la hora de la muerte". San Germán, Arzobispo de Constantinopla, año 733, dijo en un sermón: "Oh María Tú eres Poderosa Auxiliadora de los pobres, valiente Auxiliadora contra los enemigos de la fe. Auxiliadora de los ejércitos para que defiendan la patria. Auxiliadora de los gobernantes para que nos consigan el bienestar, Auxiliadora del pueblo humilde que necesita de tu ayuda".

La batalla de Lepanto.

En el siglo XVI, los mahometanos estaban invadiendo a Europa. En ese tiempo no había la tolerancia de unas religiones para con las otras. Y ellos a donde llegaban imponían a la fuerza su religión y destruían todo lo que fuera cristiano. Cada año invadían nuevos territorios de los católicos, llenando de muerte y de destrucción todo lo que ocupaban y ya estaban amenazando con invadir a la misma Roma. Fue entonces cuando el Sumo Pontífice Pío V, gran devoto de la Virgen María convocó a los Príncipes Católicos para que salieran a defender a sus colegas de religión. Pronto se formó un buen ejército y se fueron en busca del enemigo. El 7 de octubre de 1572, se encontraron los dos ejércitos en un sitio llamado el Golfo de Lepanto. Los mahometanos tenían 282 barcos y 88,000 soldados. Los cristianos eran inferiores en número. Antes de empezar la batalla, los soldados cristianos se confesaron, oyeron la Santa Misa, comulgaron, rezaron el Rosario y entonaron un canto a la Madre de María AuxiliadoraDios. Terminados estos actos se lanzaron como un huracán en busca del ejército contrario. Al principio la batalla era desfavorable para los cristianos, pues el viento corría en dirección opuesta a la que ellos llevaban, y detenían sus barcos que eran todos barcos de vela o sea movidos por el viento. Pero luego - de manera admirable - el viento cambió de rumbo, batió fuertemente las velas de los barcos del ejército cristiano, y los empujó con fuerza contra las naves enemigas. Entonces nuestros soldados dieron una carga tremenda y en poco rato derrotaron por completo a sus adversarios. Es de notar, que mientras la batalla se llevaba a cabo, el Papa Pío V, con una gran multitud de fieles recorría a cabo, el Papa Pío V, con una gran multitud de fieles recorría las calles de Roma rezando el Santo Rosario. En agradecimiento de tan espléndida victoria San Pío V mandó que en adelante cada año se celebrara el siete de octubre, la fiesta del Santo Rosario, y que en las letanías se rezara siempre esta oración: MARÍA AUXILIO DE LOS CRISTIANOS, RUEGA POR NOSOTROS.


El Papa y Napoleón.

El siglo pasado sucedió un hecho bien lastimoso: El emperador Napoleón llevado por la ambición y el orgullo se atrevió a poner prisionero al Sumo Pontífice, el Papa Pío VII. Varios años llevaba en prisión el Vicario de Cristo y no se veían esperanzas de obtener la libertad, pues el emperador era el más poderoso gobernante de ese entonces. Hasta los reyes temblaban en su presencia, y su ejército era siempre el vencedor en las batallas. El Sumo Pontífice hizo entonces una promesa: "Oh Madre de Dios, si me libras de esta indigna prisión, te honraré decretándote una nueva fiesta en la Iglesia Católica". Y muy pronto vino lo inesperado. Napoleón que había dicho: "Las excomuniones del Papa no son capaces de quitar el fusil de la mano de mis soldados", vio con desilusión que, en los friísimos campos de Rusia, a donde había ido a batallar, el frío helaba las manos de sus soldados, y el fusil se les iba cayendo, y él que había ido deslumbrante, con su famoso ejército, volvió humillado con unos pocos y maltrechos hombres. Y al volver se encontró con que sus adversarios le habían preparado un fuerte ejército, el cual lo atacó y le proporcionó total derrota. Fue luego expulsado de su país y el que antes se atrevió a aprisionar al Papa, se vio obligado a pagar en triste prisión el resto de su vida. El Papa pudo entonces volver a su sede pontificia y el 24 de mayo de 1814 regresó triunfante a la ciudad de Roma. En memoria de este noble favor de la Virgen María, Pío VII decretó que en adelante cada 24 de mayo se celebrara en Roma la fiesta de María Auxiliadora en acción de gracias a la madre de Dios.


 San Juan Bosco y María Auxiliadora.


El 9 de junio de 1868, se consagró en Turín, Italia, la Basílica de María Auxiliadora. La historia de esta Basílica es una cadena de favores de la Madre de Dios. su constructor fue San Juan Bosco, humilde campesino nacido el 16 de agosto de 1815, de padres muy pobres. A los tres años quedó huérfano de padre. Para poder ir al colegio tuvo que andar de casa en casa pidiendo limosna. La Sma. Virgen se le había aparecido en sueños mandándole que adquiriera "ciencia y paciencia", porque Dios lo destinaba para educar a muchos niños pobres. Nuevamente se le apareció la Virgen y le pidió que le construyera un templo y que la invocara con el título de Auxiliadora.
Empezó la obra del templo con tres monedas de veinte centavos. Pero fueron tantos los milagros que María Auxiliadora empezó a hacer en favor de sus devotos, que en sólo cuatro años estuvo terminada la gran Basílica. El santo solía repetir: "Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santísima Virgen". Desde aquel santuario empezó a extenderse por el mundo la devoción a la Madre de Dios bajo el título de Auxiliadora, y son tantos los favores que Nuestra Señora concede a quienes la invocan con ese título, que ésta devoción ha llegado a ser una de las más populares.
San Juan Bosco decía: "Propagad la devoción a María Auxiliadora y veréis lo que son milagros" y recomendaba repetir muchas veces esta pequeña oración: "María Auxiliadora, rogad por nosotros". El decía que los que dicen muchas veces esta jaculatoria consiguen grandes favores del cielo.

Fuente: EWTN



miércoles, 13 de mayo de 2015

Centralidad actual del mensaje de la Virgen en Fátima

Virgen de Fátima Desde el 13 de mayo la Virgen María se le apareció a tres pastorcitos: Lucia, Francisco y Jacinta por seis ocasiones. El diálogo entre la Madre de Dios y los niños.

"Rezad el rosario todos los días para alcanzar
 la paz del mundo y el fin de la guerra"

Primera Aparición de la Virgen: 
Domingo 13 de mayo, de 1917

Llamado al ofrecimiento de vida

Estando jugando con Jacinta y Francisco en lo alto, junto a Cova de Iría, haciendo una pared de piedras alrededor de una mata de retamas, de repente vimos una luz como de un relámpago. -Está relampagueando- dije. Puede venir una tormenta. Es mejor que nos vayamos a casa. -¡Oh si esta bien! contestaron mis primos.

Comenzamos a bajar el cerro llevando las ovejas hacia el camino. Cuando íbamos por mitad de la pendiente, cerca de una encina, que aun existe, vimos otro relámpago, y habiendo dado algunos pasos mas vimos sobre la encina una Señora vestida de blanco, mas brillante que el sol, esparciendo luz mas clara e intensa que un vaso de cristal lleno de agua cristalina atravesado por los rayos mas ardientes del sol. Estábamos tan cerca que quedamos dentro de la luz que Ella irradiaba.

Entonces la Señora nos dijo: -"No tengáis miedo. No os hago daño."

-Yo le pregunté: ¿De dónde es usted? -"Soy del Cielo."

-¿Qué es lo que usted me quiere? -"He venido para pediros que vengáis aquí seis meses seguidos el día 13 a esta misma hora. Después diré quien soy y lo que quiero. Volveré una séptima vez."

-Pregunté entonces: ¿Yo iré al cielo? -"Sì, irás" -¿Y Jacinta? -"irá también" -¿Y Francisco? -"También irá, pero tiene que rezar antes muchos rosarios".

Entonces me acordé de dos amigas de mi hermana que habían muerto hacia poco. -¿Está María de las Nieves en el cielo? -"Sí, está" -¿y Amelia? de 18 ó 20 años -"Estará en el purgatorio hasta el fin del mundo".

Y entonces dijo: -"Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que El quisiera enviaros como reparación de los pecados con que El es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores?" -Sí, queremos. -"Tendréis, pues, mucho que sufrir, pero la gracia de Dios os fortalecerá".

Diciendo esto la Virgen abrió sus manos por primera vez, comunicándonos una luz muy intensa que parecía fluir de sus manos y penetraba en lo mas intimo de nuestro pecho y de nuestros corazones, haciéndonos ver a nosotros mismos en Dios, mas claramente de lo que nos vemos en el mejor de los espejos. Entonces, por un impulso interior que nos fue comunicado también, caímos de rodillas, repitiendo humildemente: "Santísima Trinidad, yo te adoro. Dios mío, Dios mío, yo te amo en el Santísimo Sacramento"

Después de pasados unos momentos, Nuestra Señora agregó: -"Rezad el rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra". Acto seguido comenzó a elevarse serenamente, mientras la luz que la circundaba parecía abrirle el camino.





lunes, 4 de mayo de 2015

Virgen de Medjugorje - Mensaje de 2 de mayo de 2015


Mensaje del 2 de mayo de 2015


«Queridos hijos, abrid vuestros corazones y tratad de sentir cuánto os amo y cuánto deseo que améis a mi Hijo. Deseo que lo conozcáis lo más posible, porque es imposible conocerlo y no amarlo, porque Él es amor. Hijos míos, yo os conozco. Conozco vuestros dolores y vuestros sufrimientos porque los he vivido. Me río con vosotros en vuestras alegrías. Lloro con vosotros en vuestros dolores. Nunca os abandonaré. Siempre os hablaré maternal y dulcemente. Y yo como Madre, necesito vuestros corazones abiertos, para que con sabiduría y sencillez difundáis el amor de mi Hijo. Os necesito abiertos y sensibles al bien y a la misericordia. Os necesito unidos a mi Hijo, porque deseo que seáis felices y me ayudéis a llevar la felicidad a todos mis hijos. Apóstoles míos, os necesito para que a todos les enseñéis la verdad de Dios, a fin de que mi Corazón, que ha sufrido y también hoy padece tanto sufrimiento, pueda triunfar en el amor. Orad por la santidad de vuestros pastores, para que en nombre de mi Hijo puedan hacer milagros, porque la santidad hace milagros. ¡Os doy las gracias!»


Comentario del P. Jamut

Una vez más, la Virgen María se acerca a nosotros con una gran delicadeza y gracia, que es más propia de alguien de la nobleza, que de una campesina, como lo fue en su vida terrena. ¡Y no es para menos, ya que ella es la Reina de la Paz, quien transmite esa misma nobleza, amabilidad, y realeza a quienes la contemplan para imitar sus virtudes e incorporan a la propia vida la enseñanza que nos brinda a través de sus mensajes!

Ella misma reafirma esta actitud, cuando nos dice: “Siempre les hablaré maternal y dulcemente” Y aun quienes no han tenido una gran formación intelectual, al acercarse a Maria, son transformados en sus actitudes desde el interior.

De esta manera ella nos enseña como mirar a quienes están a nuestro lado y a quienes encontramos circunstancialmente en el camino de la vida, ella nos enseña a tratarnos entre nosotros, cada día un poco mejor.

A la luz de este mensaje puedo preguntarme: ¿Cómo es mi modo de mirar, hablar y tratar a cada uno de los miembros de mi familia, a mis vecinos, con quienes comparto las actividades de la parroquia, del grupo de oración, con mis compañeros de estudio o de trabajo, a quienes encuentro de manera imprevisible en algunos momentos?

El camino no es fácil; necesitamos ser reeducados por el Espíritu Santo, quien quiere cambiar nuestro modo de mirarnos, de hablarnos, de tratarnos, con el poder de la caridad que de él procede, y que nos llevará a ser más compasivos, comprensivos, pacientes y misericordiosos, los unos con los otros.

En otro momento la Reina de la Paz parece querer prepáranos para vivir de manera anticipada el año de la Misericordia, a la cual nos llama el Espíritu Santo por medio del Papa Francisco, ya que ella nos recuerda: “los necesito abiertos y sensibles al bien y a la misericordia.”

Esto solo podemos lograrlo, no por medio de una imitación exterior, sino siguiendo su consejo de anhelar y esforzarnos para abrir, un poco más cada día, el propio corazón, tratando de sentir y gustar cuánto nos ama, y como con la fuerza de su amor nos impulsa para amar a su Hijo, cada día un poco más, y cada vez de un modo mejor.

Pero como no se puede amar lo que no se conoce, entonces Ella nos manifiesta su deseo que lo conozcamos lo más posible. Y enfatiza el hecho indudable de que es imposible conocerlo y no amarlo, ya que Él es amor.

En un segundo momento del mensaje, la Reina de la Paz, nos manifiesta su empatía, lo cual consiste en la capacidad de percibir, lo que otro individuo puede sentir, su capacidad para comprender y compartir nuestros dolores, lágrimas y sufrimientos, así como también nuestras satisfacciones, risas y alegrías.

Es lo que san Pablo expresa cuando en la carta a los Romanos 12:15, él exhorta: “Alégrense con los que están alegres, lloren con los que lloran.” Lo cual es clave para la misión evangelizadora que todos nosotros, laicos, sacerdotes, obispos y consagrados/as, estamos llamados a realizar.

Este llamado a evangelizar que nos hace a todos, queda confirmado, cuando nos llama “Apóstoles míos”, y luego agrega: “les necesito para que a todos les enseñen la verdad de Dios…”

En este camino de evangelizadores, podemos mantener la confianza y la serenidad que Ella nos brinda, cuando nos promete: “Nunca los abandonaré”.

Finalmente, no dejemos de orar por la santidad de los pastores: el Papa, los Obispos, sacerdotes, para que en el Nombre de su Hijo, Dios pueda hacer milagros por intermedio de ellos. Que así sea.

P. Gustavo E. Jamut
Oblato de la Virgen María





domingo, 26 de abril de 2015

Virgen de Medjugorje - Mensaje del 25 de abril de 2015



Mensaje del 25 de abril de 2015

«Queridos hijos, también hoy estoy con vosotros para guiaros hacia la salvación. Vuestra alma está inquieta porque el espíritu está débil y cansado de todas las cosas terrenas. Vosotros, hijos míos, pedidle al Espíritu Santo para que Él os transfigure y llene con su fuerza de fe y esperanza, a fin de que estéis firmes en esta lucha contra el mal. Yo estoy con vosotros e intercedo por vosotros ante mi Hijo Jesús. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!»


jueves, 23 de abril de 2015

Novena a San Juan Bosco

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DÍA PRIMERO

¡Oh Don Bosco Santo! Por el amor ardiente que tuviste a Jesús Sacramentado y por el celo con que propagaste su culto, sobretodo con la asistencia a la Santa Misa, con la Comunión frecuente y con la visita cotidiana; alcánzanos la gracia de crecer cada vez más en el amor y práctica de tan santas devociones, y de terminar nuestros días fortalecidos y confortados por el celestial alimento de la Divina Eucaristía.

Padrenuestro, avemaría y gloria.

DÍA SEGUNDO
¡Oh Don Bosco Santo! Por el amor tiernísimo que tuviste a María Auxiliadora, vuestra Madre y Maestra; alcánzanos una verdadera y constante devoción a tan dulcísima Madre, a fin de que, como hijos suyos devotísimos, podamos merecer su valioso patrocinio en esta vida y de un modo especial en la hora de nuestra muerte.

Padrenuestro, avemaría y gloria.

DÍA TERCERO
¡Oh Don Bosco Santo! Por el amor filial que tuviste a la Santa Iglesia y al Sumo Pontífice, a quien defendiste constantemente; alcánzanos la gracia de ser siempre dignos hijos de la Iglesia Católica, y de amar al Papa y venerar en él al Infalible Vicario de Nuestro Señor Jesucristo.

 Padrenuestro, avemaría y gloria.

DÍA CUARTO
¡Oh Don Bosco Santo! Por el amor grande con que amaste a la Juventud y le hiciste de Padre y Maestro, y por los heroicos sacrificios que sobrellevaste por su salvación; haz que también nosotros amemos con un amor santo y generoso a esta porción elegida del Sagrado Corazón de Jesús, y que en todo joven contemplemos la persona adorable de nuestro divino Salvador.

 Padrenuestro, avemaría y gloria.

DÍA QUINTO
¡Oh Don Bosco Santo! Tú que a fin de continuar y extender siempre más tu santo apostolado, fundaste la Sociedad Salesiana y el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora; haz que los miembros de estas dos Familias Religiosas estén siempre llenos de tu espíritu y sean fieles imitadores de tus heroicas virtudes.

 Padrenuestro, avemaría y gloria.

DÍA SEXTO
¡Oh Don Bosco Santo! Tú que a fin de obtener en el mundo más abundantes frutos de fe práctica y ternísima caridad, instituiste la Unión de los Cooperadores Salesianos; haz que éstos sean siempre modelos de las virtudes cristianas y providenciales ayudantes de tus obras.

 Padrenuestro, avemaría y gloria.

DÍA SÉPTIMO
 ¡Oh Don Bosco Santo! Tú que amaste con amor inefable a todas las almas, y que para salvarlas enviaste a tus hijos hasta los últimos confines de la tierra; haz que también nosotros pensemos continuamente en la salvación de nuestras almas y cooperemos con todos los medios posibles a salvar tantos pobres hermanos nuestros.

Padrenuestro, avemaría y gloria.

DÍA OCTAVO
¡Oh Don Bosco Santo! Tú que amaste con un amor de predilección la bella virtud de la pureza, y la inculcaste con el ejemplo, con la palabra y con los escritos; haz que también nosotros, enamorados de tan indispensable virtud, la practiquemos constantemente y la difundamos con todas nuestras fuerzas.

Padrenuestro, avemaría y gloria.

DÍA NOVENO
¡Oh Don Bosco Santo! Tú que fuiste siempre tan compasivo hacia las humanas desventuras, dirige una mirada hacia nosotros tan necesitados de tu auxilio. Haz descender sobre nosotros y sobre nuestras familias las maternales bendiciones de María Auxiliadora; alcánzanos todas aquellas gracias espirituales y temporales que necesitamos: intercede por nosotros en vida y en muerte, a fin de que podamos cantar eternamente las divinas misericordias en el Paraíso Celestial. Así sea.

Padrenuestro, avemaría y gloria.


Por su profunda espiritualidad, os dejo esta otra NOVENA A DON BOSCO 


domingo, 12 de abril de 2015

Domingo de la Divina Misericordia


LA MISERICORDIA DIVINA

¡Feliz Pascua de Resurrección! El Señor ha resucitado de entre los muertos, como lo había dicho, alegrémonos y regocijémonos todos, porque reina para siempre. ¡Aleluya! 

Nuestro Señor pidió a Santa Faustina, rezar y trabajar para establecer la Fiesta de la Divina Misericordia el domingo siguiente a la Pascua de Resurrección. El le dijo: 

“Ese día, la plenitud de Mi tierna Misericordia estará abierta. Verteré un océano de gracias sobre las almas que se acerquen a la Fuente de Mi Misericordia. El alma que se confiese y comulgue obtendrá completo perdón de sus pecados y del castigo merecido” (Diario de Santa Faustina, 699)

Es un día en que la Iglesia celebra el Misterio Pascual enfocándonos en el pacto de misericordia de Dios. Un día de completo olvido y perdón, como el día de expiación del Antiguo Testamento (Levítico 16): todas nuestras culpas y el castigo merecido será expiado. 

Nosotros podemos celebrar este Domingo de Misericordia confesándonos (preferentemente antes del Domingo) y comulgando ese día. Hagamos honor a la Misericordia del Señor mediante obras de misericordia y rezando con la “Coronilla”: 

“Padre Eterno, yo te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, en expiación por nuestros pecados y los del mundo entero. Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero”. 

Con Cristo y María, ¡Paz y Alegría! 


Reflexión: La Misericordia Divina

San Pablo llama a Dios Padre de las misericordias (Corintios 1, 1-7), llamando a nuestra atención su infinita compasión por los hombres, a quienes ama entrañablemente.

La Sagrada Escritura nos enseña que la misericordia de Dios es eterna, es decir, sin límites en el tiempo (Salmo 100); es inmensa, sin límites de lugar ni espacio; es universal, pues no se reduce a un pueblo o a una raza, y es tan extensa y amplia como son las necesidades del hombre.

La Encarnación del Verbo, del Hijo de Dios, es prueba de esta misericordia divina.

Vino a perdonar, a reconciliar a los hombres entre sí y con su Creador.

La bondad de Jesús con los hombres, con todos nosotros, supera las medidas humanas.

Debemos acudir delante del Sagrario y decirle: Jesús, ten misericordia de mí.

De modo particular el Señor ejerce su misericordia a través del sacramento del Perdón porque allí es donde nos limpia los pecados, nos cura, lava nuestras heridas, nos alivia... nos sana plenamente y recibimos nueva vida.

“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” (Mateo 5, 7).

Hay una especial urgencia de Dios para que sus hijos tengamos esa actitud con nuestros hermanos, y nos dice que la misericordia con nosotros guardará proporción con la que nosotros ejercitamos.

Pero si nuestro corazón se endurece ante las miserias y flaquezas ajenas, más difícil y estrecha será la puerta para entrar en el Cielo y para encontrar al mismo Dios. 


La misericordia es la plenitud de la justicia, según enseña Santo Tomás de Aquino en su obra “Suma Teológica”, porque cuando se actúa con misericordia se hace algo que está por encima de la justicia: después de dar a cada cual lo suyo, lo que por justicia le pertenece, la actitud misericordiosa nos lleva mucho más lejos, como -por ejemplo- a perdonar con prontitud a quienes nos ofenden. 

La misericordia es, como dice su etimología, una disposición del corazón que lleva a compadecerse, como si fueran propias, de las miserias que encontramos cada día.

Un corazón compasivo y misericordioso se llena de alegría y de paz porque “hay más gozo en dar que en recibir” (Hechos 20, 35).

Así alcanzamos esa misericordia que tanto necesitamos, y se lo debemos a aquellos que nos han dado la oportunidad de hacer algo por ellos mismos y por el Señor.


Acudamos a nuestra Madre, pues Ella “es la que conoce más a fondo el misterio de la misericordia divina. Sabe su precio y sabe cuán alto es. 

En este sentido la llamamos también Madre de la Misericordia” (Juan Pablo II).





Fuente: adorasi.com

Santa Faustina Kowalska

Domingo 22 de febrero de 1931 en el convento de Plock, Polonia


"Al anochecer, estando yo en mi celda -escribe en el Diario - vi al Señor Jesús vestido con una túnica blanca. Tenía una mano levantada para bendecir y con la otra tocaba la túnica sobre el pecho. De la abertura de la túnica en el pecho, salían dos grandes rayos: uno rojo y otro pálido. Después de un momento, Jesús me dijo: Pinta una imagen según el modelo que ves, y firma Jesús, en Ti confío (Diario, 47). Quiero que esta imagen sea bendecida con solemnidad el primer domingo después de la Pascua de Resurrección; ese domingo debe ser la Fiesta de la Misericordia"(Diario, 49).
Extracto del libro: "la Divina Misericordia en mi alma", por Santa Faustina Kowalska.

Santa Faustina Kowalska, Apóstol de la Divina Misericordia, Nacida el 25 de agosto de 1905 y fallecida el 5 de octubre de 1938. Fue canonizada el 30 de abril del 2000, año jubilar.



Coronilla de la Divina Misericordia



jueves, 9 de abril de 2015

Virgen de Medjugorje - Mensaje del 2 de abril de 2015

Mensaje del 2 de abril de 2015


«¡Queridos hijos! Os he elegido, apóstoles míos, porque todos lleváis dentro de vosotros algo hermoso. Vosotros me podéis ayudar a fin de que el amor por el cual murió mi Hijo, y luego resucitó, venza nuevamente. Por eso os invito, apóstoles míos, a que en toda criatura de Dios, en todos mis hijos, procuréis ver algo bueno y a que intentéis comprenderlos. Hijos míos, todos vosotros sois hermanos por el mismo Espíritu Santo. Llenos de amor hacia mi Hijo, podéis hablar de lo que sabéis a todos aquellos que no han conocido ese amor. Vosotros habéis conocido el amor de mi Hijo, habéis comprendido su Resurrección y ponéis vuestros ojos con alegría en Él. Mi deseo maternal es que todos mis hijos estén unidos en el amor a Jesús. Por eso os invito, apóstoles míos, a vivir la Eucaristía con alegría, porque en la Eucaristía mi Hijo se os da siempre de nuevo, y con su ejemplo os muestra el amor y el sacrificio por el prójimo. ¡Os doy las gracias!»


domingo, 5 de abril de 2015

"Al tercer día resucitó de entre los muertos"

ICONO DEL DESCENSO A LOS INFIERNOS. 
(Icono de Theófanes de Creta.1546. Monasterio Stavronikita. Monte Athos. Grecia)

LA ANASTASIS O ELEVAMIENTO DE LA CAÍDA. 
LA RESURRECCIÓN DE JESUCRISTO


Texto bíblico: Marcos 16, 1-9; 1ª Pedro 3 , 18-22

INTRODUCCION

“Cristo ha resucitado de entre los muertos; con la muerte ha derrotado a la muerte y a aquéllos que yacían en los sepulcros les ha dado la vida”. (Himno Pascual de la Ortodoxia, repetido infinitas veces hasta la Ascensión).

“Asumió la carne para ofrecer abundantes gracias y su cuerpo como cebo arrojado en brazos de la muerte para que, mientras el dragón infernal esperaba devorarle, tuviera en cambio que vomitar a aquellos que ya había devorado. En efecto, Él arrojó a la muerte para siempre y secó las lagrimas de todos los ojos”. Cirilo de Jerusalén. Catequesis XII, 15.

“Ha entrado en las fauces de la muerte y como Jonás en el vientre del cetáceo, ha estado entre los muertos no por estar vencido, sino para recuperar la dracma perdida, la oveja perdida: Adán.

Llama portadora de luz, la carne de Dios, bajo tierra disipa las tinieblas del infierno. La Luz resplandece entre las tinieblas” Orígenes. Comentario a San Juan.

“¡ Día de la Resurrección, resplandezcamos de luz, oh pueblos! ¡Es la Pascua del Señor, Pascua¡ ¡De la vida a la muerte, de la tierra al cielo, Cristo Dios nos ha hecho pasar cantando el himno de la victoria¡”. Himno de Pascua.

“Nadie llore por sus pecados: el perdón se ha levantado del sepulcro. Nadie tema a la muerte pues nos ha liberado la muerte del Salvador; la ha destruido cuando yacía preso de ella. Ha castigado al Infierno Aquél que ha bajado a las profundidades; lo ha amargado porque tocó su carne. El Infierno fue amargado cuando se encontró contigo en los abismos.

Fue amargado porque fue destruido, fue amargado, porque fue engañado, fue amargado porque fue encadenado. Tomó un cuerpo y se encontró frente a un Dios; tomó un puñado de tierra y encontró el cielo; tomó lo visible y se vió enfrentado  al Invisible”. Juan Crisostomo. Homilía de Pascua.

“¿Dónde está muerte tu aguijón? ¿Dónde está infierno tu victoria?” 1ª Cor. 15, 53-58


CRISTO Y ADAN


             Cristo aparece como el Dueño de la Vida y el Cosmos. Su cuerpo resucitado, vencedor del abismo de la muerte, está animado por el Dios-Trinidad, principalmente el Espíritu Santo, de ahí ese resplandor de energías divinas (rayos de oro) y ese dinamismo expresado en su avanzar hacia Adán.

            Su ser entero “todo luz” anuncia la aurora del nuevo día que nunca tendrá ocaso. Es el día de la Resurrección, el Domingo sin fin donde la creación es recreada para siempre. 

Los ropajes de Cristo son amarillo oro, es la vestimenta del rey victorioso o pueden ser blancos deslumbrantes como los de la Transfiguración.

            A veces las ropas ondean a sus espaldas, dando la sensación del movimiento, del descenso.

En nuestro icono Cristo ya está iluminando los infiernos y la muerte con su Presencia. El color amarillo que es pan de oro en el icono lo llena todo de esa luz increada

            A los pies de Cristo y dentro de la cueva, se distinguen las puertas del infierno rotas y todos sus pestillos, cadenas y clavos esparcidos

            En este icono no aparece la cruz como estandarte de victoria. Cristo es ya el Rey de la Gloria que lo llena todo con su Resurrección, la muerte, de la que es señal la cruz, ya esta derrotada, no existe.

            La cruz aparece en el nimbo que rodea la cabeza de Cristo, pero tenuemente sugerida, transfigurada por la potencia de la Resurrección, ya que ha sido el medio por el que ha conseguido su señorío sobre la muerte y el pecado.

            Cristo camina sobre el abismo con la libertad y el poder del Vencedor, casi parece flotar sobre las fauces de la ballena de Jonás, sugerida por la cueva sobre la que Jesús pasea

Su cuerpo espiritual, transfigurado por la resurrección,  escapa a las leyes del mundo, a la gravedad marcada de corruptibilidad y muerte.

            Él está a la cabeza de la humanidad, es a partir de ahora todo transparencia, apertura y comunión.

            Toma de la mano a Adán a quien vigorosamente arranca de las tinieblas de la muerte. Este cara a cara del primero y del nuevo Adán adquiere una significación particular. Lo que esta segunda creación ha conseguido es muy superior a la primera. La Vida dada por el Segundo Adán nunca perecerá.

La mirada de Cristo va hacia todos, pues es el Salvador de la humanidad entera. Este se agacha para levantar Adán; Dios se abaja y rebaja. Despojándose de su divinidad, se revistió de nuestra carne para subirnos y exaltarnos a la condición divina por su Resurrección.

            Cristo anuncia la resurrección a los muertos, de ahí la estrecha unión entre la silueta  de Cristo resucitado y la de Adán a quien él incorpora en su propia resurrección. Con Adán es arrastrada toda la humanidad heredera de él.

            Adán agotado por el despertar del sueño de la muerte (del pecado), contempla a su Liberador con mirada gozosa, llena de fatiga y suplicándole con la otra mano la ayuda necesaria para levantarse de la situación caída y desgraciada del pecado y la muerte.

            Adán tiende su mano libre en un gesto que expresa acogida y plegaria, atraído hacia su Dios igual que la flor es atraída por el sol.

            Como dicen los maitines del Sábado Santo en la tradición ortodoxa: “ Has venido a la tierra para salvar a Adán, al no encontrarlo, oh Señor, has ido a buscarlo hasta en el infierno”



EL INFIERNO O HADES


 Siempre de color negro representación de la muerte y a los pies de Cristo. En el se ven a veces figuras grotescas o una figura atada que representa al Hades que es encadenado por ángeles o por el mismo Cristo, así como llaves, clavos, cerrojos y goznes de las puertas rotas del infierno y la muerte por la potencia del Resucitado y que este pisa.

            El infierno se abre en forma de cueva negra y oscura como la cueva del icono de Navidad, como las aguas del Jordán en el icono del Bautismo, sepulcro liquido y en la cueva oscura bajo la cruz en el icono de la Crucifixión. “La carne de Dios bajo la tierra, disipa las tinieblas del Hades, como antorcha portadora de Luz”.

            Las cumbres de los montes subrayan la profundidad de la sima, los abismos. Pero ya transfigurados por la Resurrección, de ahí que sean brillantes hasta las piedras.

            Las puertas de la muerte yacen rotas y esparcidas por el infierno dando salida a los que retenía y los sepulcros vacíos y abiertos proclaman la victoria de Cristo vivo.


EL QUIROGRAFO


             En el centro esta Cristo ataviado con ropajes dorados o blancos y lleva en sus manos un rollo.
Es el símbolo del pecado, de la deuda contraida por Adán y Eva, una letra que se tenia que pagar.

            También se atribuye a este rollo la predicación de Cristo entre los muertos.

            En algunos iconos el rollo se muestra desplegado y rasgado en el centro.

“Quien condona las deudas  a todos los hombres, queriendo perdonar antiguas ofensas, espontáneamente vino a los desertores de su gracia y rasgado el quirógrafo del pecado... guía a todos  hacia el conocimiento divino, iluminando de esplendor las mentes”. Himno Akatistos.



LOS JUSTOS


             Cristo camina victorioso hacia Adán que es cogido de la mano y sacado de la postración de la muerte. Eva tiende sus manos hacia la Vida, que perdió en el Paraíso. Está vestida de rojo. El rojo simboliza la carne, la humanidad: ella es la madre de los vivientes. Cuando lleva las manos cubiertas, es señal de adoración al Liberador.

            Detrás de los primeros padres sigue una procesión de justos,

Al otro lado de la representación aparecen David barbado y Salomón que señala a Cristo como uno de su linaje y van ataviados con vestidos reales, Juan el Bautista asoma por detrás señalando al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y otros.

Todo el Antiguo Testamento está dirigido a la venida de Cristo. Su Encarnación y Resurrección son la última realización del Antiguo testamento y el comienzo de algo totalmente nuevo y definitivo.

            Ambos grupos constituyen una representación del pueblo sumergido en las tinieblas, los que moran en la tierra y en sombras de muerte, sobre los que se ha elevado la Luz de la Vida. Todos tienden sus manos hacia Él, esperanza de toda la humanidad

            A veces los justos esperan en la sombra como aparecen representadas las dos figuras, dentro de la gruta en la parte inferior, que están saliendo de sus oscuros sepulcros hacia la Vida.


NOSOTROS

            Al igual que en el icono, Cristo desciende a lo más profundo de nuestro ser y nos arranca de las tinieblas, pues fuimos sepultados con él por el bautismo a fin de resucitar en él de entre los muertos. Col. 2, 12.

            La Vida requiere la muerte de la persona vieja, el abandono y la superación del mal original que la corroe. Consecuencias tangibles de esta huella tenebrosa son nuestras angustias, limitaciones, fracasos, la opacidad hacia el otro (egocentrismo) y hacia la belleza de la creación.

            Todo se encuentra asumido por el torbellino liberador en la medida en que nos adherimos al Muerto-Resucitado que nos hace pasar (Pascua=paso) del imperio de la muerte que son las tinieblas a la Luz, fuente de toda vida.

            “No temas, soy yo, el Primero y el Ultimo, el que vive; estuve muerto, pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la Muerte y del Hades” (Ap. 1, 17-18).

           
EL ICONO

             En la tradición bizantina hay dos iconos de la Pascua: El Descenso a los Infiernos y Las Mujeres que llevan aromas al sepulcro (Las Miróforas). 

Si bien este último icono ha quedado relegado litúrgicamente al segundo domingo de Pascua donde se hace memoria de las pías mujeres.

            Otro tanto ocurre con el icono de la Aparición de Cristo Resucitado a la Magdalena.

            Aquí nos ocuparemos del Descenso a los Infiernos. Las representaciones no difieren sustancialmente entre ellas, aunque hay unas ciertas variantes.

            Por ejemplo: Cristo con el rollo en las manos, sin la cruz, esta representación es la del icono que meditamos.

Cristo con la cruz a hombros. O sostenida por ángeles.

            Toma de la mano sólo a Adán, tal como muestra este icono; o también a Eva, colocados ambos laterales o simétricamente a su derecha e izquierda.

            Cristo lleva los colores de la Encarnación: túnica roja (hombre) y manto azul (Dios, viene del cielo), todo lleno de oro símbolo de la Presencia divina, es el Resucitado.

            La representación del mundo infernal bajo sus pies, más o menos poblado y escenograficamente más pintoresco.

            Todo esto no cambia el planteamiento compositivo de la imagen ni comporta añadidos significativos al valor simbólico y teológico de la escena principal. 

            En los vestidos de los personajes, dominan los colores rojos y verdes, señal de la humanidad y de la esperanza y la vida, respectivamente.

            En el ámbito bizantino-eslavo hay otra composición que no viene al caso.

            ¿Por qué en el ámbito bizantino se ha preferido la representación del Descenso a los Infiernos respecto a la del Cristo triunfante que sale del sepulcro ante los guardias?

            Por la evidencia misterica de la victoria sobre la muerte y el pecado: CRISTO, NUEVO ADAN, DESCIENDE A LOS INFIERNOS PARA LIBERAR LAS ALMAS DE LOS JUSTOS Y CON ELLOS A TODA LA HUMANIDAD.

            Esta es la síntesis del icono del Descenso a los Infiernos.

            Santas y felices fiestas de Pascua, Fiesta de las fiestas, fundamento de nuestra fe.