viernes, 18 de junio de 2021

18 de junio: Apariciones de la Virgen del Carmen en Garabandal (España)

Nota Aclaratoria
Después de haber sido derogados los cánones 1399 y 2318 del Código de Derecho Canónico, por la decisión de Pablo VI en el “Acta Apostolicae Sedis” (Vol. 58, Número 16) del 15 de noviembre de 1966, publicado el 29 de diciembre del mismo año, los escritos referentes a nuevas publicaciones, manifestaciones, milagros, etc., pueden ser difundidos y leídos por los fieles, incluso sin licencia expresa de la Autoridad Eclesiástica, con tal de que se observe la Moral Cristiana General.
Recordemos también a San Pablo que nos exhorta: "No despreciéis las profecías; examinadlo todo y quedaos con lo bueno" (1ra. de Tesalonicenses 5;20).


Las apariciones de la Virgen en Garabandal aún objeto de estudio por la Congregación de la Fe de la Santa Iglesia Católica. Habida cuenta, por tanto, que hasta el momento no han sido rechazadas por ésta, se ofrece a los lectores la secuencia de tales hechos de posible naturaleza mariana cuyo mensaje principal es que "hay que hacer muchos sacrificios y mucha penitencia y tenemos que visitar mucho al Santísimo. Pero antes tenemos que ser muy buenos (...) Pensad en la Pasión de Jesús". 









La visita de un ángel

    San Sebastián de Garabandal es una típica aldea española de unas 80 familias, situada en un recóndito paraje de los Picos de Europa en Santander, muy cerca de la frontera con Asturias. La tarde del 18 de junio de 196 1, cuatro niñas, Conchita González, Mar¡ Loli Mazón y Jacinta González de doce años de edad y Mar¡ Cruz González de once, se encontraban en el sitio llamado "la calleja", comiendo muy entretenidas las manzanas que -travesuras de niñas- habían bajado del manzano de la casa del maestro sin permiso. 

    Un ruido semejante aun trueno les hizo levantar la vista. En ese momento vieron un ángel resplandeciente de luz, el cual, poco después, desapareció de repente sin decir palabra. Las niñas, muy asustadas, corrieron a la iglesia de la aldea. La palidez de sus rostros suscitó cierta curiosidad; ellas contestaron que habían visto al ángel, dando así a conocer la misteriosa aparición. 



   Durante el transcurso de los próximos doce días, el ángel volvió a aparecérseles ocho veces más. El 1.de julio les anuncia que al día siguiente, domingo, se les aparecería la Virgen bajo la advocación del Carmen.






Primera aparición de Nuestra Señora

   Como la noticia se propagó velozmente, el domingo 2 de julio de 1961, numerosas personas, entre ellas varios sacerdotes, acudieron a la aldea para presenciar el acontecimiento. Alrededor de las 6:00 p.m., las niñas se encaminaron hacia el lugar donde se les había aparecido el ángel anteriormente, pero, poco antes de llegar, la Stma. Virgen se les aparece acompañada de dos ángeles idénticos como gemelos, uno a cada lado. Las niñas reconocieron a uno de ellos por ser el mismo que se les había aparecido antes, el cual sería identificado posteriormente como San Miguel Arcángel.

   A la altura de la Virgen se percibía un ojo grande que parecía el ojo de Dios, símbolo de la constante misericordia de Dios sobre nosotros. El tono de la conversación de las niñas con la madre del cielo fue familiar y espontáneo. Por último, la Virgen rezó el rosario con ellas para enseñarlas a rezarlo bien. La Madre de Dios continuaría apareciéndose durante los próximos cuatro años (hasta noviembre 13, 1965), y con frecuencia varias veces al día. Se calcula que el número de las apariciones asciende a dos mil.




Algunas características de los éxtasis.


    
   A las niñas les era posible predecir las apariciones porque éstas iban precedidas de tres llamadas" que ellas percibían interiormente, y cuya intensidad era cada vez mayor. Durante los éxtasis ¡cuántas veces sus rostros adquirían una expresión angelical! E innumerables veces cayeron de rodillas sobre los adoquines o las piedras del camino, pero nunca se hicieron el más leve daño. También se les dilataban las pupilas, y caminaban con la cabeza completamente echada hacia atrás, y, fuese por breves minutos o por largas horas jamás sufrieron lesión muscular o fatiga alguna. 

   Igualmente, permanecían insensibles a cualquier contacto físico, incluso los pinchazos y las quemaduras de cerillas. Cuando durante las apariciones nocturnas se les enfocaban directamente sobre la cara potentes reflectores, mantenían los ojos abiertos sin pestañear y con las pupilas dilatadas. El peso que adquirían sus cuerpos durante los estados extáticos era tal, que en una ocasión dos hombres trataron de levantar a una de las niñas, pero no pudieron lograrlo; sin embargo, ellas entre sí se alzaban las unas a las otras para acercarse a besar a la Stma. Virgen.





Las caminatas y las caídas extáticas desafían las leyes físicas


   A medida que se desarrollaron las apariciones surgió un nuevo fenómeno: el de las caídas extáticas. Durante los éxtasis y estando las niñas de pie, de repente comenzaban a inclinarse hacia atrás hasta quedar en posición horizontal al nivel del suelo pero sin tocarlo. Al incorporarse lo hacían sin apoyarse en las manos. Las fotografías muestran que, cuando asumían esta postura, la falda no se les levantaba indecorosamente. Cuando las cuatro niñas caían en éxtasis a la misma vez, todos sus movimientos se realizaban con una sincronización perfecta. 

  Uno de los más valiosos testigos, el Canónigo don Julio Porro Cardeñoso, lo compara a la sincronización de las luces de un salón de conferencias que con un solo botón se apagan simultáneamente. Las posturas que adoptaban las niñas durante las caídas extáticas tenían un sello sobrenatural, por lo cual algunos testigos oculares las han descrito "como esculturas de gran belleza". 



   Otro rasgo característico de los éxtasis fue el de las marchas extáticas. Durante las marchas extáticas, las niñas caminaban con la cabeza echada hacia atrás sin mirar a donde se dirigían, agarradas del brazo, tanto por caminos difíciles como por terrenos empinados, y a veces a un paso tan acelerado que a aquellos que trataban de seguirlas de cerca les resultaba imposible mantenerse a la par que ellas. 



   Otro testigo, la Srta. Asunción de Luis, describe en una declaración por escrito, fechada el 18 de marzo de 1962, uno de esos "vuelos" por la pedregosa y escarpada senda que conduce desde la aldea hasta el lugar llamado Los Pinos, situado en una colina desde donde se domina la aldea: "...La niña subió por la senda y descendió nuevamente de espaldas a una velocidad increíble". Asimismo, en cualquier momento durante estas marchas veloces, las videntes podían detenerse instantáneamente desafiando las leyes físicas, mientras que las personas que las seguían continuaban avanzando antes de poder parar, lo mismo que le ocurriría a un automóvil que tratase de frenar violentamente. 



   En algunas ocasiones la marcha de las niñas se asemejaba a los aviones en vuelo, ya que se deslizaban por el terreno con los brazos abiertos, tocando el suelo con la punta del pie solamente. Cabe notar que en estas ocasiones no se sudaban ni les faltaba el aire ni se les alteraba el pulso.



Un jesuita también ve a la Virgen y el gran Milagro vaticinado
   
   Fueron muchos los sacerdotes que acudieron a San Sebastián de Garabandal con el fin de observar a las niñas en éxtasis, entre ellos, un joven jesuita, profesor de Teología, el P. Luis María Andréu. La noche del 8 de agosto de 1961, el P. Luis se encontraba estudiando un éxtasis. Quienes estaban a su alrededor lo escucharon exclamar cuatro veces "milagro" y notaron una expresión profunda en su rostro bañado en lágrimas. Es que al P. Luis María le fue concedido ver a la Stma. Virgen y el gran milagro (véase página siguiente) anunciado por Ella.

   De madrugada, el P. Luis regresaba en el coche con los amigos que lo habían conducido a Garabandal y de repente se le oye exclamar: "¡Qué regalo me ha hecho la Virgen! ¡Qué suerte tener una Madre así en el cielo! No hay que tener miedo a la vida sobrenatural. Hoy es el día más feliz de mi vida". Pocos momentos después moría el P. Andréu, la única persona que aparte de la niñas, vio el gran milagro y a la Stma. Virgen durante las apariciones. En una aparición posterior, la Virgen les dijo a las niñas que el P. Luis había muerto de felicidad.





    La Virgen besa objetos religiosos

   Desde el inicio, las niñas comenzaron, a petición de la Virgen, a presentarle objetos -al principio piedrecillas del camino- para que Ella los besase. El público al darse cuenta, comenzó a darle a las videntes distintos objetos, corno rosarios, crucifijos, medallas y anillos de matrimonio. La gente a veces colocaba esos objetos encima de una mesa o los hacían llegar a las niñas por medio de terceros; pero invariablemente, éstas, guiadas por la Stma. Virgen durante el éxtasis devolvían el objeto apropiado a su dueño respectivo sin equivocarse. Antes de su última visita a Garabandal, la Stma. Virgen le había pedido a Conchita que trajese objetos para Ella besarlos. Después de hacerlo le dijo: "Mi Hijo, por medio de este beso que ha dado aquí, hará prodigios; repártelos a los demás". Promesa que no ha dejado de cumplirse, ya que son innumerables las conversiones y las curaciones de orden físico que en los cinco continentes se atribuyen a la intercesión de la Virgen por medio de su beso.




 Primer mensaje de la Stma. Virgen al mundo

     Estos fenómenos de orden sobrenatural no constituyen un fin en sí mismos, sino que han sido el medio del cual se ha valido Dios para atraer la atención del hombre a un llamado ulterior y apremiante. El 4 de julio de 1961, la Stma. Virgen dio un mensaje al mundo, que habría de hacerse público el 18 de octubre de ese mismo año.

    A pesar de la lluvia, unas tres mil personas se congregaron en Garabandal aquel 18 de octubre para escuchar el mensaje, redactado por las niñas con las siguientes palabras: 'Hay que hacer muchos sacrificios y mucha penitencia y tenemos que visitar mucho al Santísimo. Pero antes tenemos que ser muy buenos. Y si no lo hacemos nos vendrá un castigo. Ya se está llenando la copa y si no cambiamos nos vendrá un castigo muy grande'. Es deseo expreso de la Virgen que este mensaje se de a conocer en todo el mundo.



 El milagro de la comunión visible

     Las niñas habían pedido insistentemente a la Virgen que obrase un milagro a fin de que la gente creyera. Finalmente, un día el ángel le comunicó a Conchita que en cierta fecha que le indicaría la Virgen, cuando él le trajese la comunión -que hasta ese momento siempre había sido invisible a los ojos de cualquier observador- ese día, al momento de ella recibirla sobre su lengua, la hostia se haría visible, y que lo anunciara con 15 días de antelación. 



     En la madrugada del 18 de julio de 1962, Conchita cayó en éxtasis en su casa, salió fuera, dobló la esquina y cayó de rodillas en la calle contigua. Un buen número de personas se apretujaba a su alrededor para poder ver. Conchita sacó la lengua y la mantuvo fuera por espacio de unos breves minutos. Dicen los testigos que ella no traía nada absolutamente dentro de la boca. De repente, una hostia blanca y resplandeciente se vio aparecer sobre su lengua. 



     Uno de los testigos lo ha descrito así, despejando la menor sombra de duda: "...No dio la sensación de haber sido depositada, sino más bien de haberse materializado allí, a una velocidad mayor de la que el ojo humano puede captar". Este milagro fue captado por la cámara de un aficionado curioso, a pesar de que la única iluminación que había era la que proporcionaba una pequeña linterna.




Predicción de tres grandes acontecimientos: un aviso, un milagro y un castigo condicional

    En Garabandal, la Stma. Virgen predijo tres grandes acontecimientos, el primero de los cuales será un AVISO universal. Aunque se desconoce su naturaleza, se sabe que será visto y percibido por toda la humanidad. Nadie podrá escapar de él y nadie dudará de que procede de Dios. 



   Primeramente se observará en el firmamento, y después cada uno lo experimentará interiormente y verá las consecuencias del mal que haya obrado y del bien que haya dejado de hacer. 



   Este AVISO servirá para purificar la conciencia del mundo y preparamos para el gran MILAGRO que tendrá lugar poco después en el sitio llamado Los Pinos, en Garabandal. 



   Ocurrirá un jueves a las 8: 30 p.m. entre el 8 y el 16 de marzo, abril o mayo; coincidirá con la fiesta de un mártir relacionado con la Eucaristía y con un suceso de la Iglesia. 

   Conchita conoce la fecha del milagro y lo anunciará ocho días antes. 

   Todos los que concurran a la aldea o se encuentren en los alrededores lo presenciarán. Los enfermos sanarán, los pecadores se convertirán y los incrédulos creerán. 

  A consecuencia del milagro Rusia se convertirá. El MILAGRO dejará una señal sobrenatural en Los Pinos que permanecerá hasta el fin de los tiempos. 

  Si después del AVISO y del MILAGRO el mundo no cambia, entonces vendrá un CASTIGO que será terrible.


El segundo mensaje de la Virgen

 Durante la última etapa de las apariciones, la Virgen le dijo a las videntes que como no se había hecho caso y no se había cumplido su mensaje del 18 de octubre, le daría un último mensaje al mundo. El 18 de junio de 1965, el día señalado, una multitud de españoles y -de extranjeros acudió a la aldea para escuchar el mensaje. El Mensaje que la Stma. Virgen ha dado al mundo por intercesión del Ángel San Miguel: 

 El Ángel ha dicho: 'Como no se ha cumplido y no se ha hecho conocer al mundo mi Mensaje del 18 de octubre os diré que este es el último. Antes, la copa se estaba llenando, ahora está rebosando. Muchos cardenales, obispos y sacerdotes van por el camino de la perdición y con ellos llevan a muchas más almas. A la Eucaristía cada vez se le da menos importancia. Debemos evitar la ira de Dios sobre nosotros, con nuestros esfuerzos. Si le pedís perdón con vuestras almas sinceras El os perdonará. Yo, Vuestra Madre, por intercesión del Ángel San Miguel, os quiero decir que os enmendéis. Ya estáis en los últimos avisos. Os quiero mucho y no quiero vuestra condenación. Pedidnos sinceramente, y Nosotros, os lo daremos. Debéis sacrificaros más. Pensad en la Pasión de Jesús'.



Los fenómenos carecen de explicación natural



   Los sucesos de Garabandal fueron presenciados por personas de distinta condición y categoría. Sacerdotes, canónigos, teólogos, nobles españoles, médicos y abogados comparten junto con los más humildes labradores el privilegio de haber estado presentes durante los éxtasis. La inmensa mayoría de ellos se sintió profundamente conmovida por todo cuanto vio y se marchó de allí convencida de la autenticidad de las apariciones.

    Un especialista en niños ha dejado constancia de que las niñas actuaban siempre de modo completamente normal y de que los éxtasis no pueden categorizarse dentro de ningún fenómeno fisiológico conocido. El Dr. Ricardo Puticernau, prominente neuropsiquiatra español, ha declarado: "Según el punto de vista estrictamente científico, no se puede negar la posibilidad de una causa sobrenatural en todos estos fenómenos". Los doctores García Ruiz y Ortiz González han dicho: "Permanecer silentes constituiría una verdadera cobardía científica... no hemos encontrado una explicación convincente de estos fenómenos".


Las videntes en la actualidad


    Las cuatro videntes han contraído el santo sacramento del matrimonio. Tres de ellas se han casado con norteamericanos y residen en los Estados Unidos de América. Llevan una vida cristiana ejemplar. totalmente dedicada a su vocación de esposas y de madres. Conchita contrajo matrimonio con Patrick Keena de Nueva York en 1973 y tienen cuatro hijos. Mari Loli se casó con Francis La Fleur de Massachusetts en 1974, tuvo tres hijos y falleció el 20 de abril de 2009. Jacinta se casó con Jeffrey Moynihan de California en 1976 y tienen una hija. Mari Cruz es la única vidente que vive en España. En 1971 se casó con Ignacio Caballero y tienen cuatro hijos.

sábado, 12 de junio de 2021

Fiesta del Inmaculado Corazón de María

 

María, Madre de Jesús y nuestra, nos señala hoy su Inmaculado Corazón. Un corazón que arde de amor divino, que rodeado de rosas blancas nos muestra su pureza total y que atravesado por una espada nos invita a vivir el sendero del dolor-alegría.

La Fiesta de su Inmaculado Corazón nos remite de manera directa y misteriosa al Sagrado Corazón de Jesús. Y es que en María todo nos dirige a su Hijo. Los Corazones de Jesús y María están maravillosamente unidos en el tiempo y la eternidad... La historia de la devoción del Inmaculado Corazón se inicia en el siglo XVII, como consecuencia del movimiento espiritual que procedía de San Juan Eudes.

Más adelante, en diciembre del año 1925 la Virgen Santísima se le apareció a Lucía Martos, vidente de Fátima, y le prometió asistir a la hora de la muerte, con las gracias necesarias para la salvación, a todos aquellos que en los primeros sábados de cinco meses consecutivos, se confesasen, recibieran la Sagrada Comunión, rezasen una tercera parte del Rosario, con la intención de darle reparación.

En la tercera aparición de Fátima, Nuestra Madre le dijo a Lucía: "Nuestro Señor quiere que se establezca en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado. Si se hace lo que te digo se salvarán muchas almas y habrá paz; terminará la guerra.... Quiero que se consagre el mundo a mi Corazón Inmaculado y que en reparación se comulgue el primer sábado de cada mes.... Si se cumplen mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz.... Al final triunfará mi Corazón Inmaculado y la humanidad disfrutará de una era de paz."

En un diálogo entre Lucía y Jacinta, ella, de diez años, dijo a Lucía: "A mí me queda poco tiempo para ir al Cielo, pero tú te vas a quedar aquí abajo para dar a conocer al mundo que nuestro Señor desea que se establezca en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado de María".

"Diles a todos que pidan esta gracia por medio de ella y que el Corazón de Jesús desea ser venerado juntamente con el Corazón de su Madre. Insísteles en que pidan la paz por medio del Inmaculado Corazón de María, pues el Señor ha puesto en sus manos la paz del mundo."

El Papa Pío XII, el 31 de Octubre de 1942, al clausurarse la solemne celebración en honor de las Apariciones de Fátima, conforme al mensaje de éstas, consagró el mundo al Inmaculado Corazón de María.

Asimismo, el 4 de mayo de 1944 el Santo Padre instituyó la fiesta del Inmaculado Corazón de María, que comenzó a celebrarse el 22 de Agosto. Ahora tiene lugar el Sábado siguiente al Segundo Domingo de Pentecostés.



Acto de Consagración al Inmaculado Corazón de María

"Oh, Virgen mía, Oh, Madre mía,
yo me ofrezco enteramente a tu Inmaculado Corazón
y te consagro mi cuerpo y mi alma,
mis pensamientos y mis acciones.

Quiero ser como tu quieres que sea,
hacer lo que tu quieres que haga.
No temo, pues siempre estas conmigo.
Ayúdame a amar a tu hijo Jesús,
con todo mi corazón y sobre todas las cosas.

Pon mi mano en la tuya para que esté siempre contigo".

Amén




Fuente: Aciprensa




viernes, 11 de junio de 2021

Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

 

La devoción al Corazón de Jesús ha existido desde los primeros tiempos de la Iglesia, desde que se meditaba en el costado y el Corazón abierto de Jesús, de donde salió sangre y agua. De ese Corazón nació la Iglesia y por ese Corazón se abrieron las puertas del Cielo.


Acto de Consagración y Desagravio al Sagrado Corazón de Jesús



¡Oh Corazón de Jesús! Yo quiero consagrarme a ti con todo el fervor de mi espíritu. Sobre el ara del altar en que te inmolas por mi amor, deposito todo mi ser; mi cuerpo que respetaré como templo en que tú habitas; mi alma que cultivaré como jardín en que te recreas; mis sentidos, que guardaré como puertas de tentación; mis potencias, que abriré a las inspiraciones de tu gracia; mis pensamientos, que apartaré de las ilusiones del mundo; mis deseos, que pondré en la felicidad del Paraíso; mis virtudes que florecerán a la sombra de tu protección; mis pasiones, que se someterán al freno de tus mandamientos; y hasta mis pecados, que detestaré mientras haya odio en mi pecho, y que lloraré sin cesar mientras haya lágrimas en mis ojos. Mi corazón quiere desde hoy ser para siempre todo tuyo, así como tú, ¡oh Corazón divino! has querido ser siempre todo mío. Tuyo todo, tuyo siempre; no más culpas, no más tibieza. Yo te serviré por los que te ofenden; pensaré en ti por los que te olvidan; te amaré por los que te odian; y rogaré y gemiré, y me sacrificaré por los que te blasfeman sin conocerte. Tú, que penetras los corazones, y sabes la sinceridad de mi deseo, comunícame aquella gracia que hace al débil omnipotente, dame el triunfo del valor en las batallas de la tierra y cíñeme la oliva de la paz en las mansiones de la gloria.
 Amén.

Práctica Sacramental:

Escritos espirituales:

Oraciones:

Documentos Pontificios:

Fuente: Aciprensa

domingo, 6 de junio de 2021

Solemnidad de Corpus Christi

 


 


Eucaristía

Solemnidad de Corpus Christi

Corpus Christi: "Cuerpo de Cristo", en latín. 


Esta fiesta conmemora la institución de la Santa Eucaristía el Jueves Santo con el fin de tributarle a la Eucaristía un culto público y solemne de adoración, amor y gratitud. Por eso scelebraba en la Iglesia Latina el jueves después del domingo de la Santísima Trinidad. En los Estados Unidos y en otros países la solemnidad se celebra el domingo después del domingo de la Santísima Trinidad.

La Solemnidad de Corpus Christi se remonta al siglo XIII. Dos eventos extraordinarios contribuyeron a la institución de la fiesta: Las visiones de Santa Juliana de Mont Cornillon y El milagro Eucarístico de Bolsena/Orvieto.

Urbano IV, amante de la Eucaristía, publicó la bula “Transiturus” el 8 de septiembre de 1264, en la cual, después de haber ensalzado el amor de nuestro Salvador expresado en la Santa Eucaristía, ordenó que se celebrara la solemnidad de “Corpus Christi” en el día jueves después del domingo de la Santísima Trinidad, al mismo tiempo otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la santa misa y al oficio. Este oficio, compuesto por el doctor angélico, Santo Tomás de Aquino, por petición del Papa, es uno de los más hermosos en el breviario Romano y ha sido admirado aun por Protestantes.

La muerte del Papa Urbano IV (el 2 de octubre de 1264), un poco después de la publicación del decreto, obstaculizó que se difundiera la fiesta. La fiesta fue aceptada en Cologne en 1306. El Papa Clemente V tomó el asunto en sus manos y en el concilio general de Viena (1311), ordenó una vez más la adopción de esta fiesta. Publicó un nuevo decreto incorporando el de Urbano IV. Juan XXII, sucesor de Clemente V, instó su observancia.

Procesiones. Ninguno de los decretos habla de la procesión con el Santísimo como un aspecto de la celebración. Sin embargo estas procesiones fueron dotadas de indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV y se hicieron bastante comunes en a partir del siglo XIV.

El Concilio de Trento declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad, y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos. En esto los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Juan Pablo II ha exhortado a que se renueve la costumbre de honrar a Jesús en este día llevándolo en solemnes procesiones.

En la Iglesia griega la fiesta de Corpus Christi es conocida en los calendarios de los sirios, armenios, coptos, melquitas y los rutinios de Galicia, Calabria y Sicilia.

La Eucaristía es el tesoro más valioso
que la Iglesia ha heredado de Cristo
Juan Pablo II, Solemnidad del "Corpus Christi",
14 de junio, 2001

1. "Ecce panis angelorum, factus cibus viatorum:  vere panis filiorum": "Este es el pan de los ángeles, pan de los peregrinos, verdadero pan de los hijos" (Secuencia). Hoy la Iglesia muestra al mundo el Corpus Christi, el Cuerpo de Cristo. E invita a adorarlo:  Venite, adoremus, Venid, adoremos. La mirada de los creyentes se concentra en el Sacramento, donde Cristo se nos da totalmente a sí mismo:  cuerpo, sangre, alma y divinidad. Por eso siempre ha sido considerado el más santo:  el "santísimo Sacramento", memorial vivo del sacrificio redentor.

En la solemnidad del Corpus Christi volvemos a aquel "jueves" que todos llamamos "santo", en el que el Redentor celebró su última Pascua con los discípulos:  fue la última Cena, culminación de la cena pascual judía e inauguración del rito eucarístico.

Por eso, la Iglesia, desde hace siglos, ha elegido un jueves para la solemnidad del Corpus Christi, fiesta de adoración, de contemplación y de exaltación. Fiesta en la que el pueblo de Dios se congrega en torno al tesoro más valioso que heredó de Cristo, el sacramento de su misma presencia, y  lo alaba, lo canta, lo lleva en procesión por las calles de la ciudad.

2. "Lauda, Sion, Salvatorem!" (Secuencia). La nueva Sión, la Jerusalén espiritual, en la que se reúnen los hijos de Dios de todos los pueblos, lenguas y culturas, alaba al Salvador con himnos y cantos. En efecto, son inagotables el asombro y la gratitud por el don recibido. Este don "supera toda alabanza, no hay canto que sea digno de él" (ib.). Se trata de un misterio sublime e inefable. Misterio ante el cual quedamos atónitos y silenciosos, en actitud de contemplación profunda y extasiada.

3. "Tantum ergo sacramentum veneremur cernui":  "Adoremos, postrados, tan gran sacramento". En la santa Eucaristía está realmente presente Cristo, muerto y resucitado por nosotros. En el pan y en el vino consagrados permanece con nosotros el mismo Jesús dlos evangelios, que los discípulos encontraron y siguieron, que vieron crucificado y resucitado, y cuyas llagas tocó Tomás, postrándose en adoración y exclamando:  "Señor mío y Dios mío" (Jn 20, 28; cf. 20, 17-20). En el Sacramento del altar se ofrece a nuestra contemplación amorosa toda la profundidad del misterio de Cristo, el Verbo y la carne, la gloria divina y su tienda entre los hombres. Ante él no podemos dudar de que Dios está "con nosotros", que asumió en Jesucristo todas las dimensiones humanas, menos el pecado, despojándose de su gloria para revestirnos a nosotros de ella (cf. Jn 20, 21-23).

En su cuerpo y en su sangre se manifiesta el rostro invisible de Cristo, el Hijo de Dios, con la modalidad más sencilla y, al mismo tiempo, más elevada posible en este mundo. A los hombres de todos los tiempos, que piden perplejos:  "Queremos ver a Jesús" (Jn 12, 21), la comunidad eclesial responde repitiendo el gesto que el Señor mismo realizó para los discípulos de Emaús:  parte el pan. Al partir el pan se abren los ojos de quien lo busca con corazón sincero. En la Eucaristía la mirada del corazón reconoce a Jesús y su amor inconfundible, que se entrega "hasta el extremo" (Jn 13, 1). Y en él, en ese gesto suyo, reconoce el rostro de Dios.

4. "Ecce panis angelorum..., vere panis filiorum":  "He aquí el pan de los ángeles..., verdadero pan de los hijos". Con este pan nos alimentamos para convertirnos en testigos auténticos del Evangelio. Necesitamos este pan para crecer en el amor, condición indispensable para reconocer el rostro de Cristo en el rostro de los hermanos.

Nuestra comunidad diocesana necesita la Eucaristía para proseguir en el camino de renovación misionera que ha emprendido. Precisamente en días pasados se ha celebrado en Roma la asamblea diocesana; en ella se analizaron "las perspectivas de comunión, de formación y de carácter misionero en la diócesis de Roma para los próximos años". Es preciso seguir nuestro camino "recomenzando" desde Cristo, es decir, desde la Eucaristía. Caminemos con generosidad y valentía, buscando la comunión dentro de nuestra comunidad eclesial y dedicándonos con amor al servicio humilde y desinteresado de todos, especialmente de las personas más necesitadas.

En este camino Jesús nos precede con su entrega hasta el sacrificio y se nos ofrece como alimento y apoyo. Más aún, no cesa de repetir en todo tiempo a los pastores del pueblo de Dios:  "Dadles vosotros de comer" (Lc 9, 13); partid para todos este pan de vida eterna. Se trata de una tarea difícil y exaltante, una misión que dura hasta el final de los siglos.

5. "Comieron todos hasta saciarse" (Lc 9, 17). A través de las palabras del evangelio que acabamos de escuchar nos llega el eco de una fiesta que, desde hace dos mil años, no tiene fin. Es la fiesta del pueblo en camino en el éxodo del mundo, alimentado por Cristo, verdadero pan de salvación. Al final de la santa misa también nosotros nos pondremos en camino en el centro de Roma, llevando el cuerpo de Cristo escondido en nuestro corazón y muy visible en el ostensorio. Acompañaremos el Pan de vida inmortal por las calles de la ciudad. Lo adoraremos y en torno a él se congregará la Iglesia, ostensorio vivo del Salvador del mundo.

Ojalá que los cristianos de Roma, fortalecidos por su Cuerpo y su Sangre, muestren a Cristo a todos con su modo de vivir:  con su unidad, con su fe gozosa y con su bondad. Que nuestra comunidad diocesana recomience intrépidamente desde Cristo, Pan de vida inmortal. Y tú, Jesús, Pan vivo que da la vida, Pan de los peregrinos, "aliméntanos y defiéndenos, llévanos a los bienes eternos en la tierra de los vivos". Amén.

(©L'Osservatore Romano - 22 de junio de 2001)

 


Santa Juliana de Mont Cornillon y la fiesta de Corpus Christi.
La santa nace en Retines cerca de Liège, Bélgica en 1193. Quedó huérfana muy pequeña y fue educada por las monjas Agustinas en Mont Cornillon. Cuando creció, hizo su profesión religiosa y más tarde fue superiora de su comunidad. Por diferentes intrigas tuvo que irse del convento. Murió el 5 de abril de 1258, en la casa de las monjas Cistercienses en Fosses y fue enterrada en Villiers.

Juliana, desde joven, tuvo una gran veneración al Santísimo Sacramento. Y siempre añoraba que se tuviera una fiesta especial en su honor. Este deseo se dice haberse intensificado por una visión que ella tuvo de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha negra, que significaba la ausencia de esta solemnidad. Ella comunicó esta visión a Roberto de Thorete, el entonces obispos de Liège, también al docto Dominico Hugh, más tarde cardenal legado de los Países Bajos; a Jacques Pantaleón, en ese tiempo archidiácono de Liège, después obispo de Verdun, Patriarca de Jerusalén y finalmente al Papa Urbano IV.

El obispo Roberto se impresionó favorablemente y como en ese tiempo los obispos tenían el derecho de ordenar fiestas para sus diócesis, invocó un sínodo en 1246 y ordenó que la celebración se tuviera el año entrante; también el Papa ordenó, que un monje de nombre Juan debía escribir el oficio para esa ocasión. El decreto está preservado en Binterim (Denkwürdigkeiten, V.I. 276), junto con algunas partes del oficio.

El obispo Roberto no vivió para ver la realización de su orden, ya que murió el 16 de octubre de 1246, pero la fiesta se celebró por primera vez con los cánones de San Martín en Liège. Jacques Pantaleón llegó a ser Papa el 29 de agosto de 1261. La ermitaña Eva, con quien Juliana había pasado un tiempo y quien también era ferviente adoradora de la Santa Eucaristía, le insistió a Enrique de Guelders, obispo de Liège, que pidiera al Papa que extendiera la celebración al mundo entero.


          MILAGRO DE BOLSENA 

Orvieto es una preciosa ciudad de la Umbría, región italiana que ha dado a la Iglesia innumerables santos. Basta mencionar a San Francisco, Sta. Clara de Asís, Sta. Clara de Montefalco, San Valentín, San Benito, Sta. Rita...

La ciudad, anidada en la cima de una montaña,  me hace pensar en lo trabajoso que habrá sido para sus ciudadanos comunicarse con el mundo antes de este siglo. Sin embargo es en la actualidad cuando Orvieto parece estar alejada y olvidada. Los hijos de Orvieto del siglo XX, en su mayoría, prefirieron las ciudades grandes de las planicies a vivir por las nubes. Sus grandes edificios, especialmente su catedral, parecen un recuerdo de otros tiempos muy distantes donde allí se vivió intensamente la fe, el arte y el deseo de hacer algo grande por Dios

MILAGRO EUCARISTICO DE ORVIETO / BOLSENA
Orvieto no se puede olvidar porque allí se encuentra un prodigio divino. Su catedral es custodia de un milagro Eucarístico que se puede venerar en la capilla izquierda. Se trata de un corporal que muestra la Sangre que brotó de una Sagrada Hostia.

En el año 1264 el Padre Pedro de Praga, Bohemia, dudaba sobre el misterio de la transustanciación del Cuerpo y de la Sangre de Cristo en la Eucaristía. Acudió así en peregrinación a Roma para pedir sobre la tumba de San Pedro la gracia de una fe fuerte. De regreso de Roma, Dios se le manifestó de manera milagrosa ya que cuando cuando celebraba la Santa Misa en Bolsena, en la cripta de Santa Cristina, la Sagrada Hostia sangró llenando el Corporal de la Preciosa Sangre.

La noticia del prodigio llegó pronto al Papa Urbano IV, que se encontraba en Orvieto, ciudad cercana a Bolsena. Hizo traer el corporal y, al constatar los hechos, instituyó la Solemnidad de Corpus Christi.

El mismo Papa Urbano IV encargó a Sto. Tomás de Aquino la preparación de un oficio litúrgico propio para esta fiesta y la creación de cantos e himnos para celebrar a Cristo Eucaristía. Entre los que compuso está la sublime secuencia “Lauda Sion” que se canta en la Misa de Corpus Christi.

El año 1290 el Papa Nicolás IV, a petición del clero y del pueblo, colocó la primera piedra de la nueva catedral de Orvieto donde aun se encuentra la sagrada reliquia.

Fuente: corazones.org

domingo, 30 de mayo de 2021

Solemnidad de la Santísima Trinidad

 Hoy celebramos la Solemnidad de la Santísima Trinidad, el misterio del amor de Dios




La Santísima Trinidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, tres personas un solo Dios verdadero, es la solemnidad litúrgica que la Iglesia Universal celebra hoy.

El Papa Francisco en 2013 al explicar a unos niños las tres personas de la Santísima Trinidad les dijo que “el Padre crea el mundo, Jesús nos salva ¿y el Espíritu Santo qué hace? Nos ama, nos da el amor”.

El misterio de la Trinidad no se puede entender precisamente porque es un misterio, Santa Juana de Arco afirmaba que “Dios es tan grande que supera nuestra ciencia”, por tanto supera el entendimiento humano.

En una oportunidad San Agustín caminaba por la playa cuando observó a un niño que hacía un hoyo en la arena, y el santo le preguntó qué intentaba hacer, el niño le dijo que pensaba meter toda el agua del mar en ese hoyo.

San Agustín, admirado, le dijo: “pero ¡¿no te das cuenta que es imposible?!”, el niño le contestó que “es más posible meter toda el agua del mar en este agujero que intentar meter el misterio de la Trinidad en tu cabeza”.

El santo irlandés, San Patricio, para explicar este misterio lo comparaba con una hoja de trébol. Decía que cada hoja es diferente, pero las tres forman el trébol, y que lo mismo pasa con Dios donde cada persona es Dios y forman la Santísima Trinidad.

Más información:

Fuente: Aciprensa

lunes, 24 de mayo de 2021

24 de mayo: solemnidad de María Auxiliadora

 



Historia de la devoción a María Auxiliadora

Los cristianos de la Iglesia de la antigüedad en Grecia, Egipto, Antioquía, Efeso, Alejandría y Atenas acostumbraban llamar a la Santísima Virgen con el nombre de Auxiliadora, que en su idioma, el griego, se dice con la palabra "Boetéia", que significa "La que trae auxilios venidos del cielo". Ya San Juan Crisóstomo, arzobispo de Constantinopla nacido en 345, la llama "Auxilio potentísimo" de los seguidores de Cristo. Los dos títulos que más se leen en los antiguos monumentos de Oriente (Grecia, Turquía, Egipto) son: Madre de Dios y Auxiliadora. (Teotocos y Boetéia). En el año 476 el gran orador Proclo decía: "La Madre de Dios es nuestra Auxiliadora porque nos trae auxilios de lo alto". San Sabas de Cesarea en el año 532 llama a la Virgen "Auxiliadora de los que sufren" y narra el hecho de un enfermo gravísimo que llevado junto a una imagen de Nuestra Señora recuperó la salud y que aquella imagen de la "Auxiliadora de los enfermos" se volvió sumamente popular entre la gente de su siglo. El gran poeta griego Romano Melone, año 518, llama a María "Auxiliadora de los que rezan, exterminio de los malos espíritus y ayuda de los que somos débiles" e insiste en que recemos para que Ella sea también "Auxiliadora de los que gobiernan" y así cumplamos lo que dijo Cristo: "Dad al gobernante lo que es del gobernante" y lo que dijo Jeremías: "Orad por la nación donde estáis viviendo, porque su bien será vuestro bien". En las iglesias de las naciones de Asia Menor la fiesta de María Auxiliadora se celebra el 1º de octubre, desde antes del año mil (En Europa y América se celebre el 24 de mayo). San Sofronio, Arzobispo de Jerusalén dijo en el año 560: "María es Auxiliadora de los que están en la tierra y la alegría de los que ya están en el cielo". San Juan Damasceno, famoso predicador, año 749, es el primero en propagar esta jaculatoria: "María Auxiliadora rogad por nosotros". Y repite: "La "Virgen es auxiliadora para conseguir la salvación. Auxiliadora para evitar los peligros, Auxiliadora en la hora de la muerte". San Germán, Arzobispo de Constantinopla, año 733, dijo en un sermón: "Oh María Tú eres Poderosa Auxiliadora de los pobres, valiente Auxiliadora contra los enemigos de la fe. Auxiliadora de los ejércitos para que defiendan la patria. Auxiliadora de los gobernantes para que nos consigan el bienestar, Auxiliadora del pueblo humilde que necesita de tu ayuda".

La batalla de Lepanto

En el siglo XVI, los mahometanos estaban invadiendo a Europa. En ese tiempo no había la tolerancia de unas religiones para con las otras. Y ellos a donde llegaban imponían a la fuerza su religión y destruían todo lo que fuera cristiano. Cada año invadían nuevos territorios de los católicos, llenando de muerte y de destrucción todo lo que ocupaban y ya estaban amenazando con invadir a la misma Roma. Fue entonces cuando el Sumo Pontífice Pío V, gran devoto de la Virgen María convocó a los Príncipes Católicos para que salieran a defender a sus colegas de religión. Pronto se formó un buen ejército y se fueron en busca del enemigo. El 7 de octubre de 1572, se encontraron los dos ejércitos en un sitio llamado el Golfo de Lepanto. Los mahometanos tenían 282 barcos y 88,000 soldados. Los cristianos eran inferiores en número. Antes de empezar la batalla, los soldados cristianos se confesaron, oyeron la Santa Misa, comulgaron, rezaron el Rosario y entonaron un canto a la Madre de Dios. Terminados estos actos se lanzaron como un huracán en busca del ejército contrario. Al principio la batalla era desfavorable para los cristianos, pues el viento corría en dirección opuesta a la que ellos llevaban, y detenían sus barcos que eran todos barcos de vela o sea movidos por el viento. Pero luego - de manera admirable - el viento cambió de rumbo, batió fuertemente las velas de los barcos del ejército cristiano, y los empujó con fuerza contra las naves enemigas. Entonces nuestros soldados dieron una carga tremenda y en poco rato derrotaron por completo a sus adversarios. Es de notar, que mientras la batalla se llevaba a cabo, el Papa Pío V, con una gran multitud de fieles recorría a cabo, el Papa Pío V, con una gran multitud de fieles recorría las calles de Roma rezando el Santo Rosario. En agradecimiento de tan espléndida victoria San Pío V mandó que en adelante cada año se celebrara el siete de octubre, la fiesta del Santo Rosario, y que en las letanías se rezara siempre esta oración: MARÍA AUXILIO DE LOS CRISTIANOS, RUEGA POR NOSOTROS.

El Papa y Napoleón

El siglo pasado sucedió un hecho bien lastimoso: El emperador Napoleón llevado por la ambición y el orgullo se atrevió a poner prisionero al Sumo Pontífice, el Papa Pío VII. Varios años llevaba en prisión el Vicario de Cristo y no se veían esperanzas de obtener la libertad, pues el emperador era el más poderoso gobernante de ese entonces. Hasta los reyes temblaban en su presencia, y su ejército era siempre el vencedor en las batallas.

El Sumo Pontífice hizo entonces una promesa: "Oh Madre de Dios, si me libras de esta indigna prisión, te honraré decretándote una nueva fiesta en la Iglesia Católica". Y muy pronto vino lo inesperado. Napoleón que había dicho: "Las excomuniones del Papa no son capaces de quitar el fusil de la mano de mis soldados", vio con desilusión que, en los friísimos campos de Rusia, a donde había ido a batallar, el frío helaba las manos de sus soldados, y el fusil se les iba cayendo, y él que había ido deslumbrante, con su famoso ejército, volvió humillado con unos pocos y maltrechos hombres. Y al volver se encontró con que sus adversarios le habían preparado un fuerte ejército, el cual lo atacó y le proporcionó total derrota. Fue luego expulsado de su país y el que antes se atrevió a aprisionar al Papa, se vio obligado a pagar en triste prisión el resto de su vida. El Papa pudo entonces volver a su sede pontificia y el 24 de mayo de 1814 regresó triunfante a la ciudad de Roma. En memoria de este noble favor de la Virgen María, Pío VII decretó que en adelante cada 24 de mayo se celebrara en Roma la fiesta de María Auxiliadora en acción de gracias a la madre de Dios.


San Juan Bosco y María Auxiliadora

El 9 de junio de 1868, se consagró en Turín, Italia, la Basílica de María Auxiliadora. La historia de esta Basílica es una cadena de favores de la Madre de Dios. su constructor fue San Juan Bosco, humilde campesino nacido el 16 de agosto de 1815, de padres muy pobres. A los tres años quedó huérfano de padre. Para poder ir al colegio tuvo que andar de casa en casa pidiendo limosna. La Sma. Virgen se le había aparecido en sueños mandándole que adquiriera "ciencia y paciencia", porque Dios lo destinaba para educar a muchos niños pobres. Nuevamente se le apareció la Virgen y le pidió que le construyera un templo y que la invocara con el título de Auxiliadora.

Empezó la obra del templo con tres monedas de veinte centavos. Pero fueron tantos los milagros que María Auxiliadora empezó a hacer en favor de sus devotos, que en sólo cuatro años estuvo terminada la gran Basílica. El santo solía repetir: "Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santísima Virgen". Desde aquel santuario empezó a extenderse por el mundo la devoción a la Madre de Dios bajo el título de Auxiliadora, y son tantos los favores que Nuestra Señora concede a quienes la invocan con ese título, que ésta devoción ha llegado a ser una de las más populares.

San Juan Bosco decía: "Propagad la devoción a María Auxiliadora y veréis lo que son milagros" y recomendaba repetir muchas veces esta pequeña oración: "María Auxiliadora, rogad por nosotros". El decía que los que dicen muchas veces esta jaculatoria consiguen grandes favores del cielo.

Oración a Nuestra Señora María Auxiliadora

Madre amable de mi vida Auxilio de los Cristianos, La gracia que necesito Pongo en Tus benditas manos.
Dios te salve María…

Tú que sabes mis pesares Pues todos te los confío Da la paz a los turbados Y alivio al corazón mío.
Dios te salve María…

Y aunque Tu amor no merezco No recurriré a Ti en vano Pues eres Madre de Dios Y Auxilio de los Cristianos.
Dios te salve María…

Acuérdate, ¡Oh Madre Santa! Que jamás se oyó decir Que alguno te haya implorado Sin tu Auxilio recibir. Por eso con fe y confianza Lleno de amor y esperanza Este favor yo te pido... Dios te salve María… “Propaguen la devoción a Maria Auxiliadora, a Jesús sacramentado y veréis lo que son los milagros”
Don Bosco.