sábado, 13 de diciembre de 2014
viernes, 12 de diciembre de 2014
NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE
LA VIRGEN VINO AL TEPEYAC POR NUESTRA SALVACION
En 1531 una Señora del Cielo se apareció a un pobre indio en un cerro al noroeste de la actual ciudad de México; se identificó como la siempre-virgen María, Madre del verdadero Dios por quien se vive: del Creador de todas las cosas: Señor del cielo y de la tierra. Le manifestó que era su deseo que una iglesia le fuera construida en ese lugar, y le encargó que vaya a transmitirle su deseo al Obispo local. Cuando el Obispo dudó sobre la autenticidad del mensaje y le pidió una prueba, Ella, la Madre de Dios, obedeció prontamente al pedido del obispo y envió a su humilde mensajero a la cima del cerro a recoger, en medio del invierno, un ramo de rosas de Castilla para el Obispo. Luego de que las flores le fueran entregadas al Obispo, dejó una imagen de sí misma impresa milagrosamente en su tilma, un tejido de cactus de poca calidad que se debió haber deteriorado en 20 años pero que no muestra señales de corrupción 480 años después y aún desafía toda explicación científica sobre su origen. ¡Inclusive parece aún reflejar en sus ojos lo que tenía frente a ella en 1531!
"¿No estoy Yo aquí que soy tu Madre?
¿No soy vida y salud?
¿No estás en mi regazo y corres por mi cuenta?"
Su mensaje universal de compasión y amor, y su promesa de ayuda y protección para toda la humanidad, se encuentra relatado en el "Nican Mopohua", documento escrito en el siglo 16 en el lenguaje nativo, Nahuatl.
Hay razones para creer que en el cerro Tepeyac María vino en su cuerpo glorificado, siendo sus manos físicas las que acomodaron las rosas en la tilma de Juan Diego, lo que hace a esta aparición muy especial.
Una increíble lista de milagros, curas e intervenciones se le atribuyen. Es estimado que cada año entre 18 y 20 millones visitan su Basílica, haciendo de su casa en la ciudad de México el Santuario Mariano más popular, al igual que el santuario cristiano más visitado del mundo.
En total 25 Papas han honrado en alguna forma oficial a Nuestra Señora de Guadalupe. Su Santidad Juan Pablo II visitó su Basílica en cuatro oportunidades: en su primer viaje al extranjero como Papa en 1979 y nuevamente en 1990, 1999 y 2002.
La Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe es celebrada el 12 de Diciembre.
En 1999, su santidad Juan Pablo II, en su homilía durante la Misa Solemne en la Basílica de Guadalupe durante su tercer visita al santuario, declaró la fecha del 12 de Diciembre con el rango litúrgico de Fiesta para todo el continente de las Américas. Durante la misma visita el Papa Juan Pablo II confió la causa de la vida a su protección, y encomendó a su cuidado maternal las vidas inocentes de los niños, especialmente aquellos que se encuentran en peligro de no nacer.
Fuente: www-fatima.org.ar
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miércoles, 3 de diciembre de 2014
Virgen de Medjugorje - Mensaje del 2 de diciembre de 2014
Mensaje del 2 de diciembre de 2014
“Queridos hijos, recordad lo que os digo: ¡el amor triunfará! Sé que muchos de vosotros estáis perdiendo la esperanza porque veis junto a vosotros sufrimiento, dolor, celos y envidia… Sin embargo, yo soy vuestra Madre. Estoy en el Reino, pero también aquí con vosotros. Mi Hijo me envía nuevamente para ayudaros. Por lo tanto no perdáis la esperanza, al contrario, seguidme, porque el triunfo de mi Corazón es en el nombre de Dios. Mi amado Hijo piensa en vosotros como siempre ha hecho: ¡creedle y vividlo! Él es la vida del mundo. Hijos míos, vivir a mi Hijo significa vivir el Evangelio. Eso no es fácil. Conlleva amor, perdón y sacrificio. Eso purifica y abre el Reino. Una oración sincera, que no son solo palabras, sino oración que el corazón pronuncia, os ayudará. Como también el ayuno, porque ello conlleva ulterior amor, perdón y sacrificio. Por tanto no perdáis la esperanza, al contrario seguidme. Os pido nuevamente que oréis por vuestros pastores: para que tengan siempre la mirada en mi Hijo, que es el primer Pastor del mundo y cuya familia es el mundo entero. ¡Os doy gracias!
lunes, 1 de diciembre de 2014
Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen
"Por primera vez en la tierra se escuchó
una oración por los enemigos..."
una oración por los enemigos..."
domingo, 30 de noviembre de 2014
¡PAZ, PAZ y solo PAZ!
Al final del tercer día de las apariciones la Gospa comunicó el primer y fundamental mensaje diciendo: “¡Paz, Paz, Paz y sólo Paz!”. Y después repite: “La paz debe reinar entre Dios y los hombres, y entre los hombres”.
Vivimos un tiempo de gracia por la presencia continuada de la Virgen, que nos pide poner a Dios en primer lugar y nos da cinco piedras para conseguirlo:
EL REZO DEL ROSARIO:
«¡Queridos hijos! Os exhorto a invitar a todos a rezar el Rosario. Con el Rosario, venceréis todos los obstáculos que Satanás quiere poner en estos tiempos a la Iglesia Católica.” (25/06/1985).
“… Invito a todos los sacerdotes, religiosos y religiosas a rezar el Rosario y a enseñar a rezarlo a los demás. El Rosario es para Mí, hijitos, algo especialmente querido. Mediante el Rosario, abrid vuestro corazón y así os podré ayudar.” (25/08/1997).
“…Queridos hijos, os invito a rezar el Rosario de tal manera, que se convierta para vosotros en un compromiso que estéis dispuestos a cumplirlo con alegría…” (12/06/1986).
La palabra más repetida por la Virgen en sus mensajes es: ORAD, ORAD, ORAD.
“Hijos, orad, la oración es el fundamento de vuestra paz”.
La Virgen María nos llama a orar, pero a orar con el corazón. La Virgen nos pide oración personal, oración en familia, oración en comunidad. Ésta es la llamada de la Virgen: “…deseo que el mundo ore conmigo estos días. ¡Orad lo más posible! …rezad cada día al menos las tres partes del Rosario…” (14/08/1984).
LA EUCARISTÍA:
En Medjugorje muchos mensajes nos conducen a centrarnos en la Eucaristía en Jesús vivo. La Virgen nos pide que la Misa sea el centro de nuestra vida “…Que la Santa Misa, hijitos, no sea una costumbre sino vida. Viviendo cada día la Santa Misa sentiréis la necesidad de santidad y creceréis en la santidad…” (25/01/1998).
“¡Queridos hijos! Hoy os invito a enamoraros del Santísimo Sacramento del Altar. Adoradlo, hijitos, en vuestras parroquias y así estaréis unidos con todo el mundo. Jesús será vuestro amigo… La unión con Él será para vosotros gozo y seréis testigos del amor que Jesús tiene por cada criatura.
Hijitos, cuando adoráis a Jesús también estáis cerca de Mí…” (25/09/1995”)
“¡Queridos hijos! Os invito a trabajar en la conversión personal. Aún en vuestro corazón, estáis lejos del encuentro con Dios. Por eso, transcurrid el mayor tiempo posible en oración y en Adoración a Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar, para que Él os cambie y ponga en vuestro corazón, una fe viva y el deseo de la vida eterna…” (25/03/2008).
LA LECTURA DE LA BIBLIA:
“¡Queridos hijos! Hoy os invito a leer cada día la Biblia en vuestras casas; colocadla en un lugar bien visible, de modo que siempre os estimule a leerla y a orar…” (18/10/1984).
“…Renovad la oración en vuestras familias. Poned la Sagrada Escritura en un lugar visible en vuestras familias, leedla, meditadla y aprended cómo Dios ama a su pueblo…” (25/01/1999).
“¡Queridos hijos! También hoy os invito a renovar la oración en vuestras familias. El Espíritu Santo, que os renovará, entre en vuestras familias por la oración y la lectura de la Sagrada Escritura. Así llegaréis a ser educadores de la fe en vuestra familia…” (25/04/2005).
EL AYUNO: María dijo: «¡Queridos hijos! Hoy os invito a renovar la oración y el ayuno, aún con mayor entusiasmo, hasta que la oración se convierta en alegría para nosotros. Hijitos, quien ora no teme el futuro, y quien ayuna no teme el mal. Os lo repito una vez más: únicamente con la oración y el ayuno pueden también detenerse las guerras…” (25/01/2001).
“¡Queridos hijos! Os quiero agradecer de corazón vuestras renuncias cuaresmales. Deseo animaros para que continuéis viviendo el ayuno con un corazón abierto. Hijitos, con el ayuno y la renuncia, seréis más fuertes en la fe…” (25/03/2007).
La Virgen pide el ayuno los miércoles y viernes y “...la mejor forma de ayunar es a pan y agua. Mediante el ayuno y la oración, uno puede detener las guerras y se pueden suspender las leyes de la naturaleza…” (21/07/1982).
El ayuno nos purifica el alma, el ayuno nos permite realmente tener el dominio de sí, fruto del Espíritu Santo. (Carta a los Gálatas).
LA CONFESIÓN:
“¡Queridos hijos! Abrid vuestro corazón a la misericordia de Dios en este tiempo cuaresmal. El Padre Celestial desea liberar a cada uno de vosotros de la esclavitud del pecado. Por eso, hijitos, aprovechad este tiempo y a través del encuentro con Dios en la Confesión, abandonad el pecado y decidíos por la santidad…” (25/02/2007).
La Virgen pide que nos confesemos una vez al mes. “…Que la Santa Confesión sea para vosotros el primer acto de conversión, y entonces, queridos hijos, decidíos por la santidad. Que vuestra conversión y decisión por la santidad empiece hoy y no mañana…” (25/11/1998).
“…Abrid vuestro corazón a Dios, hijitos, a través de la Santa Confesión y preparad vuestra alma para que el Niño Jesús pueda nacer de nuevo en vuestro corazón…” (25/11/2002).
jueves, 27 de noviembre de 2014
Súplica a la Virgen de la Medalla Milagrosa
"Varias veces se me ha hecho palpable la eficacia
de las medallitas llevadas encima con fe.
Si incluso hablásemos sólo de la Medalla Milagrosa,
difundida en el mundo en muchos millones de ejemplares
después de las apariciones de la Virgen a santa Catalina Labouré (ocurridas en París en 1830), y si hablásemos de las prodigiosas gracias obtenidas por esa simple medallita, no acabaríamos nunca. Muchos libros tratan directamente este asunto".
(Tomado del libro "Habla un exorcista" por el Padre Gabriele Amorth)
Súplica y Oración de Consagración a la Virgen de la Medalla Milagrosa
Se reza a las 5 de la tarde del 27 de Noviembre, Fiesta de la Medalla Milagrosa, y en las necesidades urgentes, cualquier día, a esa hora.
Oh Virgen Inmaculada, sabemos que siempre y en todas partes estás dispuesta a escuchar las oraciones de tus hijos desterrados en este valle de lágrimas, pero sabemos también, que tienes días y horas en los que te complaces en esparcir más abundantemente los tesoros de tus gracias.
Y bien, oh María, henos aquí postrados delante de Ti, justamente en este día y hora bendita, por Ti elegida para la manifestación de tu Medalla.
Venimos a Ti, llenos de inmensa gratitud y de ilimitada confianza en esta hora por Ti tan querida, para agradecerte el gran don que nos has hecho dándonos tu imagen, a fin que sea para nosotros testimonio de afecto y prenda de protección.
Te prometemos, que según tu deseo, la santa Medalla será el signo de tu presencia junto a nosotros, será nuestro libro en el cual aprenderemos a conocer, según tu consejo, cuánto nos has amado, y lo que debemos hacer para que no sean inútiles tantos sacrificios tuyos y de Tu Divino Hijo.
Sí, Tu Corazón traspasado, representado en la Medalla, se apoyará siempre sobre el nuestro y lo hará palpitar al unísono con el tuyo.
Lo encenderá de amor a Jesús y lo fortificará para llevar cada día la cruz detrás de Él.
Ésta es tu hora, oh María, la hora de tu bondad inagotable, de tu misericordia triunfante, la hora en la cual hiciste brotar, por medio de tu Medalla, aquel torrente de gracias y de prodigios que inundó la tierra.
Haz, oh Madre, que esta hora que te recuerda la dulce conmoción de Tu Corazón, que te movió a venirnos a visitar y a traernos el remedio de tantos males, haz que esta hora sea también nuestra hora, la hora de nuestra sincera conversión, y la hora en que sean escuchados plenamente nuestros votos.
Tú, que has prometido justamente en esta hora afortunada, que grandes serían las gracias para quienes las pidiesen con confianza: vuelve benigna tu mirada a nuestras súplicas.
Nosotros te confesamos no merecer tus gracias, pero, a quién recurriremos oh María, sino a Ti, que eres nuestra Madre, en cuyas manos Dios ha puesto todas sus gracias? Ten entonces piedad de nosotros.
Te lo pedimos por tu Inmaculada Concepción, y por el amor que te movió a darnos tu preciosa Medalla. Oh Consoladora de los afligidos, que ya te enterneciste por nuestras miserias, mira los males que nos oprimen.
Haz que tu Medalla derrame sobre nosotros y sobre todos nuestros seres queridos tus benéficos rayos: cure a nuestros enfermos, dé la paz a nuestras familias, nos libre de todo peligro.
Lleve tu Medalla alivio al que sufre, consuelo al que llora, luz y fuerza a todos.
Especialmente te pedimos por la conversión de los pecadores, particularmente de aquéllos que nos son más queridos. Recuerda que por ellos has sufrido, has rogado y has llorado.
Sálvanos, oh Refugio de los pecadores, a fin de que después de haberte todos amado, invocado y servido en la tierra, podamos ir a agradecerte y alabarte eternamente en el Cielo.
Amén
ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN A LA MILAGROSA
Postrado ante vuestro acatamiento, ¡Oh Virgen de la Medalla Milagrosa!, y después de saludaros en el augusto misterio de vuestra concepción sin mancha, os elijo, desde ahora para siempre, por mi Madre, Abogada, Reina y Señora de todas mis acciones y Protectora ante la majestad de Dios.
Yo os prometo, virgen purísima, no olvidaros jamás, ni vuestro culto ni los intereses de vuestra gloria, a la vez que os prometo también promover en los que me rodean vuestro amor.
Recibidme, Madre tierna, desde este momento y sed para mí el refugio en esta vida y el sostén a la hora de la muerte. Amén.
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miércoles, 26 de noviembre de 2014
Virgen de Medjugorje - Mensaje del 25 de noviembre de 2014
Mensaje del 25 de noviembre de 2014
“¡Queridos hijos!, de modo especial hoy os invito a la oración. Orad, hijos míos, para que comprendáis quiénes sois y a dónde debéis ir. Sed portadores de la Buena Nueva y gente de esperanza. Sed amor para todos aquellos que están sin amor. Hijos míos, podréis ser y realizar todo solamente si oráis y estáis abiertos a la voluntad de Dios, a Dios que desea conduciros a la vida eterna. Yo estoy con vosotros e intercedo día tras día por vosotros ante mi Hijo Jesús. Gracias por haber respondido a mi llamada”.
domingo, 23 de noviembre de 2014
Solemnidad de Cristo Rey del Universo
Jesucristo Rey del Universo
"Rey de reyes y Señor de Señores"
(Ap 19, 16)
"Yo soy Rey. Para esto nací,
para esto vine al mundo, para ser testigo de la Verdad".
(Jn 18, 36-37)
Jesús comenzó la vida pública anunciando su reino. "El plazo está vencido, el Reino de Dios está cerca. Tomen otro camino y crean en la Buena Nueva" (Mt 1,14).
El Reino de Dios es ante todo espiritual. Su realización final consiste en la unión de todos los bienaventurados disfrutando de Dios en el Cielo.
Se ingresa en este Reino aceptando el mensaje del Evangelio por fe y recibiendo el Bautismo. Jesús dijo a los Apóstoles: "Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará. El que se resista a creer se condenará"(Mc 16,15-16).
Toda persona que quiera pertenecer al Reino de Dios necesita nacer de Dios otra vez. Viene a ser hijo de Dios no meramente por adopción legal sino por real y verdadera participación de la vida divina. "A todos los que lo recibieron, les concedió ser hijos de Dios" (Jn 1,12). El Reino de Cristo no es de dominar la tierra. El mismo dijo a Pilato: "Mi reinado no es de acá" (Jn, 18,36).
Se designa el Reino de Dios comúnmente con el nombre de Iglesia. Es a la vez divino y humano, terreno y celestial. Pequeño al principio como el grano de mostaza, estaba llamado a ser católico, o sea, a extenderse por todo el mundo. La idea de la Iglesia como Reino universal de Dios demuestra claramente que no puede haber más que un solo Reino de Dios.
La Iglesia es Jesucristo, que vive y actúa en el mundo por sus ministros, debidamente autorizados, hasta el fin de los tiempos. Él dio a su Iglesia una forma, una organización que la capacitase para realizar su misión en el mundo: enseñar, dirigir y santificar las almas.
Pertenecer al Reino de Dios es lo más precioso a que puede aspirar una persona. Debemos considerarlo como una perla que no tiene precio y, en agradecimiento, sacrificarnos por este don.
Jesucristo es nuestro Rey. Es el primogénito de toda la creación. Él es antes que todas las cosas, pues todo fue creado en Él, por Él y para Él. Es el más importante entre todas las criaturas a la vez que su Creador, perfecta imagen de Dios, el primogénito de la creación.
Cristo es el centro del plan salvífico de Dios, porque el cristiano puede llevar a cumplimiento su tarea haciendo que la creación dé gloria a Dios por medio de Jesús, el Señor resucitado. Dijo Jesús a Pilato: "Mi reinado no es de acá… Tú lo has dicho: Yo soy Rey. Para esto nací, para esto vine al mundo, para ser testigo de la Verdad. Todo hombre que está de parte de la verdad, escucha mi voz" (Jn 18, 36-37)
Es de fe que Jesucristo en cuanto Hombre tiene pleno espiritual para guiar por el camino de la salvación, establecer la Iglesia y los Sacramentos y conceder todas las gracias de orden sobrenatural. Por estar unidas en Él las naturalezas divinas y humanas posee mayor poder aún y esto es la base de la Realeza.
Cada uno de nosotros debemos esforzarnos personalmente por ser súbditos de Cristo Rey con la mayor perfección posible de mente, voluntad y corazón, porque fuimos comprados al precio de su preciosísima Sangre. Cristo es Rey del hogar y de la sociedad.Jesús nos pide creer en Él, poner en Él nuestra esperanza y amarle de todo corazón. Él nos ha dicho "El Padre ama al Hijo y pone todas las cosas en sus manos. El que cree en el Hijo tiene Vida eterna" (Jn 3, 35-36).
«A Jesucristo Rey de reyes venid y adorémosle»
Es día de proclamar su realeza, de decir entre suspiros: ¡Venga a nosotros tu reino! De decir al Padre: ¡Padre glorifica a tu Hijo!
Jesucristo no es Rey por gracia nuestra, ni por voluntad nuestra, sino por derecho de nacimiento, por derecho de filiación divina, por derecho también de conquista y de rescate.
«Así que Cristo es Rey universal de este mundo por su propia esencia y naturaleza» (Sn. Cirilo de Alejandría), en virtud de aquella admirable unión que llaman hipostática, la cual le da pleno dominio no sólo sobre los hombres, sino sobre los ángeles y todas las criaturas. (Pío XI)
Y ¿qué de extraño tiene sea Rey de los hombres el que fue Rey de los siglos? Pero Jesucristo no es Rey para exigir tributos o para armar un ejército con hierro y pelear visiblemente contra sus enemigos. Es Rey para gobernar los espíritus, para proveer eternamente al mundo, para llamar al reino de los cielos a los que creen, esperan y aman.
Nadie tema vaya a perder algo porque se someta al «suavísimo imperio de Cristo». (Col) No teman las sociedades porque Él es quien las funda y las sustenta. No teman los poderosos porque « no quita los reinos mortales quien da los celestiales». No teman tampoco los individuos porque servir a Cristo es reinar. Es un Rey tal, que no esclaviza, ni esquilma a sus servidores; un Pastor y un Señor que no toma nada de su rebaño, sino que todo lo da, y antes se desvive por los suyos y se les entrega, con todos sus bienes ya desde la tierra, hasta que sean capaces de poseerle y de gozarle más cumplidamente en el cielo.
Piensan los insensatos que les va a privar de la libertad, cuando se la va a acrecentar y perfeccionar, proscribiendo tan sólo el libertinaje, tan fatal para el alma como para los cuerpos, para las naciones como para los individuos, ya que «lo que hace míseros a los pueblos es el pecado».
Conviene, pues que Él reine, porque su reinado «es eterno y universal, es un reinado de verdad y de vida, de santidad y de gracia, de justicia, de amor y de paz. Quiere ante todo reinar en las inteligencias, en las voluntades y en los corazones de los hombres.
Consagración de la humanidad para el día de Cristo Rey por el Papa Pío XI
¡Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano! Miradnos humildemente postrados; vuestros somos y vuestros queremos ser, y a fin de vivir más estrechamente unidos con vos, todos y cada uno espontáneamente nos consagramos en este día a vuestro Sacratísimo Corazón.
Muchos, por desgracia, jamás, os han conocido; muchos, despreciando vuestros mandamientos, os han desechado. ¡Oh Jesús benignísimo!, compadeceos de los unos y de los otros, y atraedlos a todos a vuestro Corazón Santísimo.
¡Oh Señor! Sed Rey, no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Vos, sino también de los pródigos que os han abandonado; haced que vuelvan pronto a la casa paterna, que no perezcan de hambre y miseria.
Sed Rey de aquellos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de Vos; devolvedlos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe para que en breve se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor.
Sed Rey de los que permanecen todavía envueltos en las tinieblas de la idolatría; dignaos atraerlos a todos a la luz de vuestro reino.
Conceded, ¡oh Señor!, incolumidad y libertad segura a vuestra Iglesia; otorgad a todos los pueblos la tranquilidad en el orden; haced que del uno al otro confín de la tierra no resuene sino ésta voz: ¡Alabado sea el Corazón divino, causa de nuestra salud! A Él se entonen cánticos de honor y de gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Oración a Cristo Rey
¡Oh Cristo Jesús! Os reconozco por Rey universal. Todo lo que ha sido hecho, ha sido creado para Vos. Ejerced sobre mí todos vuerstros derechos.
Renuevo mis promesas del Bautismo, renunciando a Satanás, a sus pompas y a sus obras, y prometo vivir como buen cristiano. Y muy en particular me comprometo a hacer triunfar, según mis medios, los derechos de Dios y de vuestra Iglesia.
¡Divino Corazón de Jesús! Os ofrezco mis pobres acciones para que todos los corazones reconozcan vuestra Sagrada Realeza, y que así el reinado de vuestra paz se establezca en el Universo entero. Amén.
Las Sagradas Escrituras
"Mi realeza no procede de este mundo; si fuera rey como los de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reinado no es de acá. "Pilato le preguntó: Entonces ¿tú eres rey?" Jesús contestó: "Tú lo has dicho: Yo soy Rey. Para esto nací, para esto vine al mundo, para ser testigo de la Verdad". (Jn 18, 36-37)
"Lleva escrito en la capa y en el muslo este título: "Rey de reyes y Señor de señores". (Ap 19, 16)
Fuente: www.ewtn.com
viernes, 21 de noviembre de 2014
domingo, 9 de noviembre de 2014
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