jueves, 4 de abril de 2019

MATER FATIMA


Este jueves 4 de abril se celebrará Mater Fátima: 
Más de 60 santuarios de todo el mundo se han unido

El lema de Mater Fátima es ¡Haz sonreír a María!, recuerda el padre Ramírez, pues en Fátima “es ella quien convoca al mundo entero a rezar”. Las intenciones de oración, plasmadas una en cada misterio del Rosario que se rezará, son el final del aborto, la conversión de los pecadores, la reparación a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, la conversión de Rusia y de los países que padecen los errores que difundió por el mundo y, por último, por las almas del purgatorio.

El padre Héctor Ramírez es el coordinador internacional de la inIciativa Mater Fátima.

Ya es inminente la celebración, el próximo jueves 4 de abril, a las 20.00 horas según el reloj portugués, de la vigilia de oración mundial por la paz Mater Fátima, que organiza la parroquia de Fátima, situada a unos centenares de metros del Santuario de Fátima. Se cumple ese día el centenario de la partida al cielo, a los 10 años de edad, de San Francisco Marto, uno de los tres videntes junto a Jacinta y Lucia. La vigilia consistirá en una Adoración al Santísimo, el rezo del Santo Rosario y una Consagración al Corazón Inmaculado de María.

En el momento de redactarse estas líneas -porque el número sigue creciendo- son 58 los santuarios de todo el mundo que se han adherido a la iniciativa, en el sentido de que la reproducirán en sus respectivos templos al mismo tiempo que en el emplazamiento original. Del mismo modo lo harán cientos de parroquias.

El Pilar de Zaragoza, la catedral de Santiago de Compostela o el Rocío onubense, en España; Nuestra Señora de Lourdes, en Francia; San Giovanni Rotondo, en Italia; Guadalupe, en México; la Divina Misericordia, en Polonia; Nuestra Señora de Luján, en Argentina; Chiquinquirá, en Colombia… son solo algunos de los que ya han confirmado su participación. (Ver abajo el listado completo.)

En declaraciones a Cari Filii News, el padre Héctor Ramírez, coordinador mundial de la iniciativa, recuerda las formas de adherirse a la iniciativa, para lo cual “todavía hay tiempo”, afirma. Primera, pedir a la propia parroquia que se adhiere y convoque la vigilia en su propio templo el jueves a las ocho de la tarde (hora de Portugal). Segunda, conectar con las cadenas de radio (como Radio María) o televisión (como Angelus TV) que lo van a retransmitir, o bien buscar esa transmisión en streaming a través de internet,  en el propio portal de Mater Fátima. Y tercera, de forma espiritual, individualmente o en familia (o en los conventos, para lo cual también han recibido numerosas adhesiones), con esa hora de oración ofrecida por dicha causa.

El lema de Mater Fátima es ¡Haz sonreír a María!, recuerda el padre Ramírez, pues en Fátima “es ella quien convoca al mundo entero a rezar”. Las intenciones de oración, plasmadas una en cada misterio del Rosario que se rezará, son el final del aborto, la conversión de los pecadores, la reparación a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, la conversión de Rusia y de los países que padecen los errores que difundió por el mundo y, por último, por las almas del purgatorio.

Treinta y cinco mil personas están colaborando en todo el mundo, de forma voluntaria, para esta una hora de oración que también ha recibido aportaciones de bienhechores, sobre todo para pagar la señal de radio, televisión y streaming y ofrecerla así gratuitamente a todo aquel que quiera engancharse a ella.

Ésta es la entrevista al padre Héctor Ramírez, y debajo el listado completo de los santuarios adheridos hasta el momento a Mater Fátima.


SANTUARIOS UNIDOS A MATER FÁTIMA (a fecha 29 de marzo de 2019)

Portugal:

1.- Parroquia de Fátima y los Pastorcitos, Fátima.

Israel:

1.-Basílica de la Anunciación, Nazaret.

España:

1.-Catedral Basílica de la Virgen del Pilar, Zaragoza.

2.-Catedral de Santiago Compostela. Cerrada por obras, delegada representación en los cinco conventos de clausura y diversas parroquias de Santiago de Compostela.

3.- Santuario del Sagrado Corazón de Jesús, Cerro de los Ángeles.

4.- Santuario de la Gran Promesa, Valladolid.

5.- Santuario de Covadonga, Asturias.

6.- Santuario de Nuestra Señora, Torreciudad, Huesca.

7.- Santuario de Nuestra Señora del Rocío, Almonte, Huelva.

8.- Santuario de Guadalupe, Cáceres.

9.- Santuario de Nuestra Señora de la Oliva, Cadiz.

10.- Santuario Nuestra Señora de El Amparo, Tenerife, Islas Canarias.

11.- Santuario de Nuestra Señora de Araceli, Corella.

12.- Santuario de Nuestra Señora de Sonsoles, Ávila.

Dentro de Clausura del Monasterio de La Encarnación Ávila (Hnas. Carmelitas)

13.- Santuario en Clausura de La Virgen de la Clemencia.

Francia:

1.- Santuario de Nuestra Señora, Lourdes.

Italia:

1.- Santuario de San Giovanni Rotondo, Padre Pío.

2.- Santuario de San Miguel Arcángel en Monte Sant’Angelo, Foggia.

3.- Santuario de Santa Rita, Cascia.

4.- Santuario della Pieve di Chiampo – Grotta di Lourdes del Beato Claudio Granzotto – Chiampo (VI).

5.- Santuario della Madonna Salute degli Infermi Scaldaferro (VI).

6.- Santuario Santa Maria di Monte Berico – Vicenza.

Reino Unido:

1.- Sanctuary of Divine Mercy.

2.- Church of the Sacred Heart Morriston, Swansea. Diócesis de Menevia – Gales

Polonia:

1.- Santuario de la Divina Misericordia, Plock.

2.- Santuario de Niepokalanow.

Bélgica:

1.- Santuario Nuestra Señora de Beauraing, Beauraing.

República Checa:

1.- Santuario del Niño Jesús, Praga.

Nicaragua:

1.- Santuario, Basílica de la Purísima Concepción, El Viejo, Chinandega.

2.- Santuario Arquidiocesano Nuestra Señora de Lourdes, Managua.

3.- Santuario Diocesano Nuestra Señora de Cuapa, Chontales.

Venezuela:

1.-  Santuario de la Divina Pastora, Salom Yaracuy.

México:

1.- Santuario de Nuestra Señora, Guadalupe.

2.- Basílica de Zapopan.

3.- Santuario de Jesús de Nazareth, Atotonilco, Guanajuato.

4.- Catedral Basílica, Durango.

5.- Santuario de la Quinta aparición de la Virgen de Guadalupe, Cuautitlan.

6.- Catedral de San Buenaventura, Cuautitlan.

7.- Templo expiatorio, Capellanía Decanato Sagrario Metropolitano, Guadalajara.

Argentina:

1.- Santuario de Nuestra Señora de Luján.

2.- Santuario de Cura Brochero en Córdoba.

3.- Santuario de la Virgen del Rosario, San Nicolás de los Arroyos, Buenos Aires.

El Salvador:

1.- Santuario de Nuestra Señora de la Paz, San Miguel.

Colombia:

1.- Santuario de Nuestra Señora de Chiquinquirá.

2.- Santuario del Divino Niño Jesús, Bogotá.

3.- Santuario de Nuestra Señora de Fátima, Cali.

4.- Santuario de la Divina Misericordia, Bogotá.

Puerto Rico:

1.- Santuario de Nuestra Señora de Fátima, Guánica.

2.- Santuario Insular de San Judas Tadeo, Ponce.

3.- Santuario de Schoenstatt, Juan Diaz.

Costa Rica:

1.- Santuario de Nuestra Señora de los Ángeles, Cartago.

Brasil:

1.- Santuario réplica de la Capelinha de las Apariciones de Fátima, Río de Janeiro.

Paraguay:

1.- Catedral Metropolitana, Asunción.

Guatemala:

1.- Catedral Metropolitana, ciudad de Guatemala.

Perú:

1.- Santuario Arquidiocesano de Nuestro Señor de la Divina Misericordia.

Panamá:

1.- Santuario Nacional del Corazón de María, Obarrio.

Santo Domingo:

1.- Catedral del Santiago Apóstol, Santiago de los Caballeros.

2.- Santuario Arquidiocesano de la Virgen de la Altagracia.

Corea del Sur:

1.- Nuestra Señora del Rosario, Namyang.

Publicado originariamente en Cari Filii News


lunes, 25 de marzo de 2019

Anunciación del Señor


La fiesta de la Anunciación a María es también, e indisolublemente, la fiesta de la Encarnación del Verbo de Dios. Es éste el acontecimiento que hace girar los siglos. El comienzo de nuestra salvación. Dios ha entrado en la historia humana.



El escenario

Con motivo de esta fiesta, podemos realizar un viaje espiritual al lugar de la Anunciación de María y Encarnación del Hijo de Dios. Cuando llegamos a Nazaret, lo primero que nos llama la atención es la cúpula que corona la basílica de la Anunciación. Con razón ha sitio comparada al cáliz de un in-menso lirio invertido.

Al acercarnos a la basílica todo nos habla de María. Las do-cenas de brillantes mosaicos, que rodean el atrio a modo de claustro, dedicados a las vírgenes patronas de diversos países. Los bajorrelieves que adornan las fachadas del templo. Y una vez en el interior, las pinturas, las vidrieras, los mosaicos y, sobre todo, la letra "M" que se repite una y otra vez en lo alto de los techos y cíe las bóvedas. Todo respira un profundo ambiente que invita al recogimiento y a la oración, que se acentúa, sobre todo, en la cripta.



Precisamente en ese plano inferior se encuentra el lugar más importante de todo el conjunto basilical: restos de un antiguo baptisterio, el basamento que marca el perímetro de la iglesia bizantina y, finalmente, la cueva de la Anunciación. He aquí uno de los lugares más atrayentes para el cristiano que, paradójicamente, se nos presenta revestido de una asombrosa sencillez y pobreza. Una inscripción grabada sobre el mármol del frontal del altar nos recuerda: Aquí el Verbo de Dios se hizo carne».

Nunca deberíamos olvidar la centralidad de este mensaje tan escueto como fundamental para nuestra fe. La fiesta de la Anunciación a María es también, e indisolublemente, la fiesta de la Encarnación del Verbo de Dios. Es éste el acontecimiento que hace girar los siglos. El comienzo de nuestra salvación. Dios ha entrado en la historia humana. Por medio de la Anunciación a María, Dios se ha hecho hombre para que los hombres podamos participar en la naturaleza divina. La luz ha venido a irrumpir en el mundo de las tinieblas.

Como escribía el papa San León Magno en una carta que la Iglesia lee en este día: «El que es Dios verdadero nace como hombre verdadero, sin que falte nada a la integridad de su naturaleza humana, conservando la totalidad cíe la esencia que le es propia y asumiendo la totalidad de nuestra esencia humana. Y, al decir nuestra esencia humana, nos referimos a la que fue plasmada en nosotros por el Creador, y que él asume para restaurarla».

Siglos más tarde, en un delicioso sermón predicado en la fiesta de la Anunciación, se preguntaba San Juan de Ávila cómo habría de llamar a este día. Sus mismas preguntas, por retóricas que sean, constituyen ya el esbozo para una excelente y profunda catequesis:

'Si le llamamos día del remedio del mundo, eslo; si día de redempción de captivos, eslo; si le llamamos día de desposorios, eslo; si día de dar grandes limosnas, eslo también. El que supo la misericordia, aquél sea el que nos dé a entender el día que es hoy y nos dé a entender cuán grande sea la gracia que hoy recibió el mundo, y la ponga en nuestros corazones, para que la conozcamos.»

Una vida entera no nos bastaría para contemplar la magnitud de este misterio que ha cambiado la suerte de la historia humana.

Ante el misterio

En la cueva de Nazaret algunos peregrinos antiguos deja-ron sus graffiti como señal de su visita a un lugar que muy pronto debieron de considerar como venerable. Los expertos han logrado descifrar uno de ellos que aquí interesa recordar: «¡aire», es decir: «alégrate», «Dios te salve», «Ave», Esas palabras del ángel se han convertido en saludo y oración para los cristianos: Ave María, la llena de gracia, el Señor está contigo. En ti y por ti Dios se nos ha hecho Enmanuel, «Dios con nosotros».

Los antiguos padres de la Iglesia gustaron de comparar a María con Eva. Es bien conocido el texto de San Ireneo en el que afirma que 'el nudo de la desobediencia de Eva fue desatado por la obediencia de María». Otros, como San Jerónimo o San Juan Crisóstomo, repitieron una y otra vez que si »la muerte vino por Eva, la vida nos vino por María».

La cueva de la Anunciación, en Nazaret, está cerrada por una verja que parece querer evocar la zarza ardiente en la que Dios se mostró a Moisés. Y con razón, puesto que aquí Dios se hace presente y salvador para siempre. En el sermón mencionado al comienzo, San Juan de Ávila compara la encarnación del Señor con el episodio de la manifestación de Dios a Moisés en la zarza que ardía en el desierto. En ambos casos, Dios daba muestras de interesarse por la suerte humana. Pero si en un caso seguía siendo Dios «sin que le costase nada», en el otro se comprometía hasta el fin, asumiendo la suerte del hombre:

«Hombres, no es ya razón tener el corazón de piedra, sino de carne, pues el Verbo de Dios es hecho carne por nosotros hombres y por nuestra salud. Dios encarnó y fue hecho hombre. Acullá se queda en la zarza, y no tocan a él; acá desciende de los cielos y queda hecho hombre.»

En aquel mismo siglo, San Juan de la Cruz plasmaba en un romance, sencillo y profundo a la vez, su alta contemplación de este misterio:

«Entonces llamó a un arcángel que San Gabriel se decía y enviolo a una doncella que se llamaba María, de cuyo consentimiento el misterio se hacía;
en la cual la Trinidad de carne al Verbo vestía;
y aunque tres hacen la obra, en el uno se hacía;
y quedó el Verbo encarnado en el vientre de María. Y el que tenía sólo Padre, ya también Madre tenía, aunque no corno cualquiera que de varón concebía, que de las entrañas de ella él su carne recibía;
por lo cual Hijo de Dios y de el hombre se decía.»

El Concilio Vaticano II ha dedicado al misterio de la Anunciación de María unas hermosas y profundas consideraciones que podemos recordar en la celebración de esta fiesta. En ellas se subraya especialmente la libre cooperación de María con el designio salvador de Dios:

«El Padre de las Misericordias quiso que precediera a la Encarnación la aceptación de parte de la Madre predestinada, para que así como la mujer contribuyó a la muerte, así también contribuyese a la vida (...). La Virgen Nazarena es saludada por el ángel por mandato de Dios como "llena de gracia" (cf. Le 1, 28), y ella responde al enviado celestial: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra" (Lc 1, 38). Así María, hija de Adán, aceptando la palabra divina, fue hecha Madre de Jesús, y abrazando la voluntad salvífica de Dios con generoso corazón y sin impedimento de pecado alguno, se consagró totalmente a sí misma, cual esclava del Señor, a la Persona y a la obra de su I-lijo, sirviendo al misterio de la Redención con él y bajo él, por la gracia de Dios omnipotente» (LG 56).

Esta contemplación del misterio de la Encarnación ha alimentado la espiritualidad cíe los cristianos y ha orientado su presencia activa en el mundo. La Iglesia, imitando de lejos al Verbo de Dios, trata cíe encarnarse en las realidades de este mundo con el fin de renovarlo con la gracia de su Señor.

En un día como éste, el cristiano encuentra especial sentido a la recitación de una antigua antífona mariana titulada Alma Redemptoris Mater:

Madre del Redentor, virgen fecunda,
puerta del cielo siempre abierta,
estrella del mar,
ven a librar al pueblo que tropieza y quiere levantarse.

Ante la admiración de cielo y tierra,
engendraste a tu santo Creador,
y permaneces siempre virgen.
Recibe el saludo del ángel Gabriel,
y ten piedad de nosotros, pecadores.»

José Román Flecha Andrés.

Texto tomado de: Martínez Puche, José A. (director),
Colección Nuevo Año Cristiano de EDIBESA.

Fuente: dominicos.org

martes, 19 de marzo de 2019

San José, Esposo de la Virgen María


San José, 
Esposo de la Virgen María


José significa "Dios me ayuda".

De San José únicamente sabemos los datos históricos que San Mateo y San Lucas nos narran en el Evangelio. Su más grande honor es que Dios le confió sus dos más preciosos tesoros: Jesús y María. San Mateo nos dice que era descendiente de la familia de David.

Una muy antigua tradición dice que l9 de Marzo sucedió la muerte de nuestro santo y el paso de su alma de la tierra al cielo.

Los santos que más han propagado la devoción a San José han sido: San Vicente Ferrer, Santa Brígida, San Bernardino de Siena (que escribió en su honor muy hermosos sermones) y San Francisco de Sales, que predicó muchas veces recomendando la devoción al santo Patriarca. Pero sobre todo, la que más propagó su devoción fue Santa Teresa, que fue curada por él de una terrible enfermedad que la tenía casi paralizada, enfermedad que ya era considerada incurable. Le rezó con fe a San José y obtuvo de manera maravillosa su curación. En adelante esta santa ya no dejó nunca de recomendar a las gentes que se encomendaran a él. Y repetía: "Otros santos parece que tienen especial poder para solucionar ciertos problemas. Pero a San José le ha concedido Dios un gran poder para ayudar en todo". Hacia el final de su vida, la mística fundadora decía: "Durante 40 años, cada año en la fiesta de San José le he pedido alguna gracia o favor especial, y no me ha fallado ni una sola vez. Yo les digo a los que me escuchan que hagan el ensayo de rezar con fe a este gran santo, y verán que grandes frutos van a conseguir". Y es de notar que a todos los conventos que fundó Santa Teresa les puso por patrono a San José.

San Mateo narra que San José se había comprometido en ceremonia pública a casarse con la Virgen María. Pero que luego al darse cuenta de que Ella estaba esperando un hijo sin haber vivido juntos los dos, y no entendiendo aquel misterio, en vez de denunciarla como infiel, dispuso abandonarla en secreto e irse a otro pueblo a vivir. Y dice el evangelio que su determinación de no denunciarla, se debió a que "José era un hombre justo", un verdadero santo. Este es un enorme elogio que le hace la Sagrada Escritura. En la Biblia, "ser justo" es lo mejor que un hombre puede ser.

Nuestro santo tuvo unos sueños muy impresionantes, en los cuales recibió importantísimos mensajes del cielo.

En su primer sueño, en Nazaret, un ángel le contó que el hijo que iba a tener María era obra del Espíritu Santo y que podía casarse tranquilamente con Ella, que era totalmente fiel. Tranquilizando con ese mensaje, José celebró sus bodas. La leyenda cuenta que doce jóvenes pretendían casarse con María, y que cada uno llevaba en su mano un bastón de madera muy seca. Y que en el momento en que María debía escoger entre los 12, he aquí que el bastón que José llevaba milagrosamente floreció. Por eso pintan a este santo con un bastón florecido en su mano.

En su segundo sueño en Belén, un ángel le comunicó que Herodes buscaba al Niño Jesús para matarlo, y que debía salir huyendo a Egipto. José se levantó a medianoche y con María y el Niño se fue hacia Egipto.

En su tercer sueño en Egipto, el ángel le comunicó que ya había muerto Herodes y que podían volver a Israel. Entonces José, su esposa y el Niño volvieron a Nazaret.

La Iglesia Católica venera mucho los cinco grandes dolores o penas que tuvo este santo, pero a cada dolor o sufrimiento le corresponde una inmensa alegría que Nuestro Señor le envió.

El primer dolor: Ver nacer al Niño Jesús en una pobrísima cueva en Belén, y no lograr conseguir ni siquiera una casita pobre para el nacimiento. A este dolor correspondió la alegría de ver y oír a los ángeles pastores llegar a adorar al Divino Niño, y luego recibir la visita de los Magos de oriente con oro, incienso y mirra.

El segundo dolor: El día de la Presentación del Niño en el Templo, al oír al profeta Simeón anunciar que Jesús sería causa de división y que muchos irían en su contra y que por esa causa, un puñal de dolor atravesaría el corazón de María. A este sufrimiento correspondió la alegría de oír al profeta anunciar que Jesús sería la luz que iluminaría a todas las naciones, y la gloria del pueblo de Israel.

El tercer dolor:  La huida a Egipto. Tener que huir por entre esos desiertos a 40 grados de temperatura, y sin sombras ni agua, y con el Niño recién nacido. A este sufrimiento le correspondió la alegría de ser muy bien recibido por sus paisanos en Egipto y el gozo de ver crecer tan santo y hermoso al Divino Niño.

El cuarto dolor:  La pérdida del Niño Jesús en el Templo y la angustia de estar buscándolo por tres días. A este sufrimiento le siguió la alegría de encontrarlo sano y salvo y de tenerlo en sus casa hasta los 30 años y verlo crecer en edad, sabiduría y gracia ante Dios y ante los hombres.

El quinto dolor:  La separación de Jesús y de María al llegarle la hora de morir. Pero a este sufrimiento le siguió la alegría, la paz y el consuelo de morir acompañado de los dos seres más santos de la tierra. Por eso invocamos a San José como Patrono de la Buena Muerte, porque tuvo la muerte más dichosa que un ser humano pueda desear: acompañado y consolado por Jesús y María.

San José, el santo del Silencio. 
Es un caso excepcional en la Biblia: un santo al que no se le escucha ni una sola palabra. No es que haya sido uno de esos seres que no hablaban nada, pero seguramente fue un hombre que cumplió aquel mandato del profeta antiguo: "Sean pocas tus palabras". Quizás Dios ha permitido que de tan grande amigo del Señor no se conserve ni una sola palabra, para enseñarnos a amar también nosotros en silencio. "San José, Patrono de la Vida interior, enséñanos a orar, a sufrir y a callar".

Un dato curioso: Desde que el Papa Pío Nono declaró en 1870 a San José como Patrono Universal de la Iglesia, todos los Pontífices que ha tenido la Iglesia Católica desde esa fecha, han sido santos. Buen regalo de San José.

Santa Teresa repetía: "Parece que Jesucristo quiere demostrar que así como San José lo trató tan sumamente bien a El en esta tierra, El le concede ahora en el cielo todo lo que le pida para nosotros. Pido a todos que hagan la prueba y se darán cuenta de cuán ventajoso es ser devotos de este santo Patriarca".

"Yo no conozco persona que le haya rezado con fe y perseverancia a San José, y que no se haya vuelto más virtuosa y más progresista en santidad".



Fuente: EWTN

martes, 5 de marzo de 2019

Algunas maneras en las que el diablo se mete en tu vida

¿Crees que el diablo solamente se mete en la vida de una persona con la posesión? Pues no. El enemigo también usa otras formas que pueden pasar desapercibidas.
La frases “no es para tanto” o “estás exagerando” son música para los oídos de Satanás. A él le gusta que la gente no descubra sus trampas, a menudo escondidas en cosas aparentemente agradables.
Por ello, presentamos una lista de 10 formas en las que Satanás podría estar ingresando en tu vida y que tal vez no sabías porque las consideras “algo normal” o inofensivo.
1.- Los Horóscopos
Puedes encontrarlos en periódicos y revistas. Cada día aseguran que te dicen lo que sucederá en tu vida de acuerdo a tu “signo zodiacal” y muchas personas lo consultan religiosamente, y creen en sus “predicciones”.
Sin embargo, está mal hacerlo porque los horóscopos reclaman tener el poder de conocer el futuro, algo que solo pertenece a Dios.
Por ello, creer en los horóscopos atenta contra el Primer Mandamiento: “Amarás a Dios sobre todas las cosas” porque no estás confiando en Él ni en los maravillosos planes que tiene para cada uno de sus hijos.
2.- Los Médiums
Los médiums son personas que dicen tener el don de la “clarividencia” y que a través de su sensibilidad paranormal pueden servir de “mediadores” para comunicarse con los espíritus o incluso manipular el mundo espiritual.
Hay que recordar que la Palabra de Dios condena el conjuro de los muertos en Dt. 18, 10-11 y en Is 19,3.
Los médiums y sus semejantes, o son estafadores u obtienen su poder del demonio.
3. - El Turismo Paranormal
Últimamente se ha popularizado la visita a las “casas embrujadas”. Se estima que en Estados Unidos unas 1.200 casas embrujadas ganan al año más de 500 millones de dólares por permitir utilizar equipos paranormales a los aspirantes a cazadores de fantasmas que se burlan de los espíritus para obtener una respuesta.
El P. Vincent Lampert, exorcista de la Diócesis de Indianápolis (Estados Unidos) explicó en una ocasión que algunos sucesos “paranormales” que se presentan en las casas pueden ser un alma del purgatorio que “está buscando oraciones e intentando llamar la atención de la gente”.
Cuando se presente esta circunstancia, sugirió comenzar a orar y “si todo se calma cuando comenzamos a rezar, entonces es un alma del purgatorio”. Pero “si es el mal, las cosas se vuelven más turbulentas porque un demonio es atormentado por la oración”.
4.- Desear que alguien se vaya al Infierno
Es probable que todos hayamos escuchado a alguien decir “que arda en el Infierno” o “vete al Infierno”. Por ejemplo, las personas a las que se les desea eso suelen ser los asesinos, abusadores de niños o alguien que haya hecho algo muy malo.
Pero hay que reflexionar sobre esto. El demonio quiere que las almas pasen la eternidad en el Infierno. A pesar de lo horrible que pueda ser esa persona, nunca debemos desear la condenación de nadie porque estamos poniéndonos del lado de Satanás y enfrentándonos a la voluntad de Dios, quien desea que todos se salven y estén con Él en el Cielo.  
5.- Supersticiones como “Tocar madera” o “No pasar debajo de una escalera”
Hay católicos que lo hacen. Por ejemplo, cuando arrojas una moneda a la fuente para pedir un deseo, cruzas los dedos, evitas que un gato negro cruce en tu camino, que se caiga la sal, etc.
Pueden parecer cosas inofensivas –como tener amuletos de buena suerte o los pies de conejo– pero en verdad estás buscando poderes que no son de Dios. En vez de tocar madera o pedir un deseo, haz una oración.  
6.- Leer la palma de la mano o las cartas del tarot
Puedes encontrar en la calle o en las ferias adivinos que te leen la mano o tu destino en las cartas del tarot. Al escuchar sus predicciones estás dejando entrar al demonio en tu vida, porque ellos buscan manipular el mundo conocido al aprovechar un poder que no es Dios.
Y no te dejes engañar por alguien que quiere leerte la mano y usa una cruz, un rosario o porta otro símbolo cristiano.
7.- Comprar productos que “tienen poderes”
Con esto nos referimos a los cristales, piedras o aceites que son utilizados y vendidos por las compañías afirmando que tienen poderes sobrenaturales.
Para un poder real, habla con el Creador del Universo y recibe de Él gracias sobrenaturales a través de los sacramentos.
8.- No perdonar
Jesús repitió en diversas ocasiones la importancia de perdonarnos los unos a los otros. Eso no significa que estés obligado a ser amigo o amiga de esa persona.
Orar por alguien y dejar ir el rencor y la ira con el auxilio de Dios ayuda a que sanes tus heridas. No querer perdonar es apoyar al demonio e ir contra la voluntad divina.
9.- La Pornografía
Incluso dentro del matrimonio, la pornografía es una forma de maldad que está muy enraizada en nuestra cultura.
El Arzobispo de Pamplona y Tudela (España), Mons. Francisco Pérez advirtióque “los frutos que conlleva esta dependencia (la pornografía) son desastrosos y el alcance de violencia que engendra son desbordantes”.
También aseguró que “mata al amor” porque “estudios recientes han encontrado que después que un individuo ha estado expuesto a la pornografía, se califican a sí mismos con menor capacidad de amor que aquellos individuos que no tuvieron contacto con la pornografía”.
10.- Creer en apariciones condenadas por la Iglesia
El National Catholic Register recogió en un artículo la explicación del P. Auguste Poulain, un teólogo que afirma que a veces el diablo puede valerse de las “revelaciones privadas” para “atrapar a los católicos”.
“El diablo puede, por un ardid, fingir alentarlos por un tiempo por el bien para después arrastrar a su víctima en exageraciones y extravagancias. Siempre que el fin sea malo, el camino que conduce a este le importa muy poco a él”, indicó el sacerdote.
Por ello, es recomendable consultar las apariciones aprobadas por la Iglesia y acudir a un sacerdote experto en caso de tener algunas “visiones”.
Traducido y adaptado por María Ximena Rondón. Publicado originalmente en el National Catholic Register.

Fuente: Aciprensa 

sábado, 2 de marzo de 2019

El desierto en el camino hacia el corazón de Dios

“Él te condujo por el desierto, y en esa tierra seca y sin agua ha hecho brotar para ti un manantial de agua de la roca dura” (Dt 8,15).


Te invito a entrar en una experiencia de Jesús en el desierto: en soledad de comunión, en el silencio del encuentro, en la presencia amorosa de Dios en ti, y la tuya en Él.

El desierto te expone, en desnudez total, ante el misterio de Dios que envuelve. Nada ni nadie podrá interferir tu encuentro, “lo verás cara a cara, y llevarás su nombre en tu frente” (Ap 22,4). Sé consciente de que el lenguaje del Amor te es revelado como don del Espíritu que te capacita para entenderlo y vivirlo.
El desierto es el lugar del despojo del propio yo. La inmensa aridez que te rodeará, hará desaparecer de ti todas aquellas cosas que no son imprescindibles en tu vida. Desnudará tu alma, y te despojará de todo, incluso de lo que consideras como más amado.

Te acercará al encuentro con Dios, porque la vaciedad en la que vivirás, te hará plenamente disponible para Él, postrado ante el misterio insondable de su voluntad.

El desierto es indispensable para todo aquel que busca a Dios, fijos los ojos en Jesús, alentado por la nostalgia que el Espíritu hizo nace en ti gracias al don del agua que te dio vida.

El desierto te libera, te deja desnudo delante de Él, te ayuda a comprender las cosas desde dentro, desde otra perspectiva que todo tiene en Dios.

En el desierto la oración se simplifica mucho: descubres que orar es ser simplemente tú, ante Él. Porque nada ni nadie te condiciona, te limitarás a estar, en la transparencia de tu realidad ante Dios, al que buscas porque lo añoras, con un amor cada vez más fuerte. Y aprendes a vivir con un amor confiado, abandonado, en medio del desierto, y sumergido en el mar del Amor… consumido por su agua.

El Pueblo de Israel caminó por el desierto durante cuarenta años. Moisés vivió en él antes de acoger la misión que Dios le quería confiar.

Jesús fue al desierto para enfrentarse a los cuarenta días de tentación y de prueba, en los que se preparó para la predicación del Reino, después de haber vivido en la plena voluntad del Padre que lo había enviado al mundo, para ser Palabra visible y cercana del Amor Salvador de Dios.

María vive sus años de Nazaret, en el silencio de una vida oculta en la sencillez de lo cotidiano, como un tiempo largo de desierto en el que se prepara para acoger el misterio del proyecto de amor del Padre para ella, en el Espíritu.

Pablo cruza el desierto en el camino de conversión a Damasco. Allí experimenta la fuerza de la luz que, deslumbrándole, le hace caer del caballo e iniciar un intenso proceso de conversión.

El desierto también es indispensable para ti. Será un tiempo de gracia, ya que es una etapa por la cual ha de pasar todo aquel que quiera dar fruto en Dios. Descubrirás la necesidad del silencio, de la interiorización y de la renuncia a todo lo superfluo, para que Dios pueda construir en ti su Reino y hacer crecer, en cada uno, el espíritu interior, la vida de intimidad con Dios, en el diálogo directo con Él.

El Espíritu que te ha conducido al desierto, te llevará a mantenerte en una comunión interior en la fe, la esperanza y la caridad.

Después, purificado por la fe, alentado por la esperanza confiada, y transformado por el Amor que te invade, podrás dar fruto, en la medida en la que tu ser interior se ha dejado convertir al Amor.

En el silencio de María, en el abandono confiado en las manos del Padre, en la comunión sincera y cordial con los hermanos, “manteniendo tu mirada en Jesús”, entra en el camino interior del desierto, porque necesitas andar por sendas de paz y de encuentro hacia el océano de Amor que es Dios.

Senderos de silencio
El objetivo de tus primeros pasos, en esta experiencia espiritual que estás iniciando, es sencillo y claro: En la serenidad y en la paz, busca el silencio. Reencuéntrate con la unificación interior en Él.

Tu camino se desenvuelve habitualmente en un entorno de actividad, más o menos intensa. Desde tu opción por Jesús se supone que lo vives todo en una perspectiva de fe. Ahora, se te va a pedir que te reencuentres con el núcleo central de tu opción de vida, que es Él, y en una actitud de amor, vives en disponibilidad tu relación fraterna, y el don que haces de ti mismo en la cotidianeidad de tu tierra. Todo ha de ser expresión de un mismo y único amor que se vive en ti.

En él vives en la armonía y el equilibrio interior, en la paz y la serenidad del alma. No olvides el objetivo final: ser coherente con tu opción de vida y las exigencias que comporta. Tu coherencia tendrá su raíz en el amor, y su fruto será también la ofrenda que haces de ti mismo.

Podrás afirmar: Amor… Amor… Amor… sólo quiero dar amor, comunicarlo. Sólo quiero amar… entrar a descubrir el misterio que encierra el Amor.

Es el corazón de la vida, es el alma del silencio: abres tu vida al Misterio del proyecto de Dios para ti. En el silencio, el Espíritu correrá el velo que lo cubre.

Déjate guiar por Él. Porque el encuentro con el amor, muchas veces, se hace en una ruta de pura fe, en el que, aunque no lo sientas, estás viviendo en la ruta del amor.

De este amor que vives y experimentas en tu encuentro “cara a cara” con el Señor Jesús, nacerá como un manantial de agua que, después, revertirá en bondad, comprensión, compasión y ternura en tu relación con los demás.

En el itinerario de tu corazón hacia Dios, el desierto será indispensable para ti.
Entra en él, a pie descalzo, disponible para encontrar la voluntad de Dios para ti, en el misterio del Reino.

“No debáis nada a nadie, sólo sois deudores en el amor” (Rm 13,8)

miércoles, 20 de febrero de 2019

Santos Jacinta y Francisco Marto



En Aljustrel, pequeño pueblo situado a unos ochocientos metros de Fátima, Portugal, nacieron los pastorcitos que vieron a la Virgen María: Francisco y Jacinta, hijos de Manuel Pedro Marto y de Olimpia de Jesús Marto. También nació allí la mayor de los videntes, Lucía, de la que hablaremos más tarde.
-Francisco nació el día 11 de junio, de 1908.
-Jacinta nació el día 11 de marzo, de 1910.
Desde muy temprana edad, Jacinta y Francisco aprendieron a cuidarse de las malas relaciones, y por tanto preferían la compañía de Lucía, prima de ellos, quien les hablaba de Jesucristo. Los tres pasaban el día juntos, cuidando de las ovejas, rezando y jugando.
Entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917, a Jacinta, Francisco y Lucía, les fue concedido el privilegio de ver a la Virgen María en el Cova de Iría. A partir de esta experiencia sobrenatural, los tres se vieron cada vez más inflamados por el amor de Dios y de las almas, que llegaron a tener una sola aspiración: rezar y sufrir de acuerdo con la petición de la Virgen María. Si fue extraordinaria la medida de la benevolencia divina para con ellos, extraordinario fue también la manera como ellos quisieron corresponder a la gracia divina.
Los niños no se limitaron únicamente a ser mensajeros del anuncio de la penitencia y de la oración, sino que dedicaron todas sus fuerzas para hacer de sus vidas un anuncio, mas con sus obras que con sus palabras. Durante las apariciones, soportaron con espíritu inalterable y con admirable fortaleza las calumnias, las malas interpretaciones, las injurias, las persecuciones y hasta algunos días de prisión. Durante aquel momento tan angustioso en que fue amenazado de muerte por las autoridades de gobierno si no declaraban falsas las apariciones, Francisco se mantuvo firme por no traicionar a la Virgen, infundiendo este valor a su prima y a su hermana. Cuantas veces les amenazaban con la muerte, ellos respondían: "Si nos matan no importa; vamos al cielo." Por su parte, cuando a Jacinta se la llevaban supuestamente para matarla, con espíritu de mártir, les indicó a sus compañeros, "No se preocupen, no les diré nada; prefiero morir antes que eso."
Fuente: Aciprensa

lunes, 11 de febrero de 2019

11 de febrero: Nuestra Señora de Lourdes







El Santuario de Nuestra Señora de Lourdes en directo


Nuestra Señora de Lourdes


La Historia - Lourdes, Francia

El 11 de febrero de 1858, Bernadette, una niña de catorce años, recogía leña en Massbielle, en las afueras de Lourdes, cuando acercándose a una gruta, una de viento la sorprendió y vio una nube dorada y a una Señora vestida de blanco, con sus pies descalzos cubiertos por dos rosas doradas, que parecían apoyarse sobre las ramas de un rosal, en su cintura tenia una ancha cinta azul, sus manos juntas estaban en posición de oración y llevaba un rosario.

Bernadette al principio se asusto, pero luego comenzó a rezar el rosario que siempre llevaba consigo, al mismo tiempo que la niña, la Señora pasaba las cuentas del suyo entre sus dedos, al finalizar, la Virgen María retrocedió hacia la Gruta y desapareció. Estas apariciones se repitieron 18 veces, hasta el día 16 de julio.

El 18 de febrero en la tercera aparición la Virgen le dijo a Bernadette: "Ven aquí durante quince días seguidos". La niña le prometió hacerlo y la Señora le expresó "Yo te prometo que serás muy feliz, no en este mundo, sino en el otro".

La noticia de las apariciones se corrió por toda la comarca, y muchos acudían a la gruta creyendo en el suceso, otros se burlaban.


Santa Bernardet
Santa Bernardette

En la novena aparición, el 25 de febrero, la Señora mando a Santa Bernadette a beber y lavarse los pies en el agua de una fuente, señalándole el fondo de la gruta. La niña no la encontró, pero obedeció la solicitud de la Virgen, y escarbó en el suelo, produciéndose el primer brote del milagroso manantial de Lourdes.

En las apariciones, la Señora exhortó a la niña a rogar por los pecadores, manifestó el deseo de que en el lugar sea erigida una capilla y mando a Bernadette a besar la tierra, como acto de penitencia para ella y para otros, el pueblo presente en el lugar también la imito y hasta el día de hoy, esta práctica continúa.

El 25 de marzo, a pedido del párroco del lugar, la niña pregunta a la Señora ¿Quien eres?, y ella le responde: "Yo soy la Inmaculada Concepción".

Luego Bernadette fue a contarle al sacerdote, y él quedo asombrado, pues era casi imposible que una jovencita analfabeta pudiese saber sobre el dogma de la Inmaculada Concepción, declarado por el Papa Pío IX en 1854.

En la aparición del día 5 de abril, la niña permanece en éxtasis, sin quemarse por la vela que se consume entre sus manos.

El 16 de julio de 1858, la Virgen María aparece por última vez y se despide de Bernadette.

En el lugar se comenzó a construirse un Santuario, el Papa Pío IX le dio el titulo de Basílica en 1874. Las apariciones fueron declaradas auténticas el 18 de Enero 1862.

Lourdes es uno de los lugares de mayor peregrinaje en el mundo, millones de personas acuden cada año y muchísimos enfermos han sido sanados en sus aguas milagrosas. La fiesta de Nuestra Señora de Lourdes se celebra el día de su primera aparición, el 11 de febrero. 

El mensaje de la Virgen

El Mensaje que la Santísima Virgen dio en Lourdes, Francia, en 1858, puede resumirse en los siguientes puntos:

1- Es un agradecimiento del cielo por la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, que se había declarado cuatro años antes (1854), al mismo tiempo que así se presenta Ella misma como Madre y modelo de pureza para el mundo que está necesitado de esta virtud.

2- Es una exaltación a la virtudes de la pobreza y humildad aceptadas cristianamente, al escoger a Bernardita como instrumento de su mensaje.

3- Un mensaje importantísimo en Lourdes es el de la Cruz. La Santísima Virgen le repite que lo importante es ser feliz en la otra vida, aunque para ello sea preciso aceptar la cruz.

4- Importancia de la oración, del rosario, de la penitencia y humildad (besando el suelo como señal de ello); también, un mensaje de misericordia infinita para los pecadores y del cuidado de los enfermos


Santa Bernardette

Santa Bernadette Soubirous: nació el 7 de enero, de 1844, en el pueblo de Lourdes, Francia. Su nombre era Marie Bernard, pero la llamaban Bernadette. Su salud era precaria, desde niña fue asmática, tiempo después de las apariciones, fue admitida en la Comunidad de Hijas de la Caridad de Nevers. En julio de 1866 comenzó su noviciado y el 22 de septiembre de 1878 pronunció sus votos, falleció unos meses después, el día 16 de Abril de 1879.

La vida de Bernadette, después de las apariciones estuvo llena de enfermedades y humillaciones, soporto muchos dolores, tenia tuberculosis, un tumor en la rodilla, problemas en los oídos.

En los primeros años con las monjas, la Santa jovencita sufrió mucho, no solo por su mala salud, sino también a causa que la Madre superiora del lugar que no creía en sus enfermedades, inclusive decía que cojeaba de su pierna para llamar la atención. 

Como religiosa se dedicó a ser asistente de enfermería y más tarde cuando ya estuvo muy mal de salud, fue sacristán. Antes de morir dijo: "Ruega Señora por esta pobre pecadora".


Santa Bernardita Incorrupta
 Santa Bernardita Incorrupta

30 años más tarde, su cadáver fue exhumado, y hallado en perfecto estado de conservación, unos años después, poco antes de su Beatificación, efectuada el 12 de Junio de 1925, se realizó un segundo reconocimiento del cuerpo, el cual seguía intacto.

Bernadette fue Canonizada el 8 de Diciembre de 1933. Su cuerpo incorrupto todavía puede verse en el Convento de Nevers, dentro de un féretro de cristal. La festividad de la Santa se celebra el 16 de Abril.

La Piedad de Bernardette vence las pruebas

Sta Bernardette
Sta Bernardette

Dos virtudes resaltaban en Bernardette: la piedad y la modestia. Para ser piadoso no es necesario ser sabio. Aún cuando se hizo religiosa, ella misma decía que no sabía como orar y sin embargo pasaba largas horas en oración. Y su oración no era mecánica, sino que le hablaba a Dios y a la Virgen como se habla con una persona cara a cara. Era pues una oración del corazón, intensa, honesta y eficaz.

Amaba la oración. Ella sabía muy bien como rezar el Santo Rosario el cual siempre llevaba en su bolsillo. Lo tenía en sus manos cuando se le apareció la Virgen. Su primer gesto en momentos de cualquier prueba o dificultad era siempre tomar su rosario y empezar a recitarlo.

La pequeña escogida por la Virgen tendría mucho que sufrir hasta el día de su muerte, tanto sufrimientos morales como físicos; pero nunca debemos olvidar que Dios guía a esta pequeña niña y que ella era responde con humildad, abandono, fe y coraje. Bernardette poseía además virtudes que serían criticadas durante toda su vida como "defectos". Por este error de la gente se puso en duda también la autenticidad de las apariciones.

Esta niña de solo 14 años (cumplidos en Enero 7 1858), tuvo que ser sabia, firme, extraordinariamente valiente y saber discernir, para poder enfrentarse con las personas que trataban de disuadirla, entre ellas sacerdotes, obispos, jefes de la policía, procuradores, etc.

Para tener una idea de la fortaleza interior y la capacidad de su juicio, podemos ver algunas de las frases que dijo durante los interrogatorios a los que tuvo que someterse. Después de que el Procurador Imperial, el señor Dutor, hizo quedarse de pie por mucho tiempo a Bernardette y a su mamá, al fin les dijo condescendientemente:

-"Ahí hay sillas. Pueden sentarse"

Bernardette respondió: "No. Pudiéramos ensuciárselas."

En otra ocasión, cuando le preguntaron sobre el idioma en que le habló la Virgen, Bernardette dijo:
-"Ella me habló en dialecto"

-"La Virgen María no pudo haber hablado en dialecto", le respondieron, "Dios y la Virgen no hablan dialecto".

A lo que ella respondió: "¿Cómo podemos saber nosotros dialecto si ellos no lo hablan?"

-"Oh, ¿por qué piensa que me habló en Francés? ¿puedo yo hablar en Francés?"

En la doceava aparición Bernardette le acercó un rosario a la Virgen. Un sacerdote le preguntó después de la aparición: ¿Así que ahora también bendices rosarios?

Bernardette se rió y dijo: "Yo no uso una estola, ¿o sí?"

Otro le preguntó: "Así que Bernardette, ahora que la Virgen te ha prometido que irás al cielo, no necesitas preocuparte del cuidado de tu alma".

Bernardette: "Pero Padre, yo solo iré al cielo si me porto correctamente"

Sus interrogatorios serían de largas horas, algunas veces días enteros; y sus interrogadores trataban de engañarla para que contradijera sus declaraciones. Pero ella se mantenía alerta, en guardia, sabiendo que ellos no querían la verdad, sino probar que lo había inventado todo.

Bernardette tuvo que enfrentarse frecuentemente con el párroco de Lourdes, Abbé Peyramale, quién tenía fama por su mal genio. Sin embargo todas las veces que nuestra santa fue a verlo, a pesar del temor que sentía, nunca se echó atrás, sino que siempre vencía su natural miedo. Su voluntad de cumplir con lo que la Virgen le había encargado podía mucho más que el mal genio del sacerdote.

Y así vemos como Bernardette cumple los deseos de la Virgen a pesar de grandes obstáculos y de sus propias flaquezas. Al final, en el último día de las apariciones, el 25 de marzo de 1858, la Virgen revela su identidad dándole a Bernardette la prueba que tanto pedía su párroco para creerle.

Las palabras de la Virgen, "Yo Soy la Inmaculada Concepción" , fueron las que derrumbaron de una vez por todas el muro de la incredulidad en el corazón de párroco, quién se convirtió desde ese momento en su más grande defensor y apoyo, usando su mismo temperamento contra los que atacaban a la niña.

A diferencia de otras apariciones, como La Salette, Pointman, Fátima, Knock, Beuraing, exceptuando la Medalla Milagrosa; Bernardette era la única vidente. No tenía otros que corroborasen el testimonio y le sirviesen de apoyo. Su única fuente de fortaleza era la misma Virgen Santísima. Pero esta era suficiente para ella.

Llegaría un tiempo donde sus cualidades, su fuerza interior, su rapidez al contestar, todas usadas para defender las Apariciones de la Virgen, se usarían en su contra. Aquellos que la apoyaban sabían entender sus grandes virtudes, pero para los que la criticaban eran sus grandes defectos. A su fortaleza interna le llamaban terquedad; a su rapidez en responder le llamaban insolencia. Una vez en el Convento de San Gildard, en Nevers, cuando fue acusada de tener amor propio, ella dibujó un círculo y puso la marca del dedo en el centro del mismo y dijo: "Que el que no tenga amor propio ponga su dedo aquí" (indicando la marca del centro).

Las apariciones fueron para Bernardette un regalo inmerecido, un regalo que que en si mismo no la hizo santa. Era un regalo para el mundo, pero que al mismo tiempo por su admirable correspondía a la gracia, la llevaría a la santidad.

Hemos de tener claro que Santa Bernardita no fue canonizada por haber visto a la Virgen Santísima, sino por haber subido por la escalera de la santidad a través de enormes pruebas y cruces. Para ser santo no es necesario haber tenido grandes experiencias místicas. Es suficiente tener estas dos cosas: humildad y amor. Es en la asidua oración y en la vida de virtud que el amor se expresa a sí mismo.

Después de las apariciones

Lourdes
Lourdes

La humilde jovencita escogida para tan gran misión, permaneció después de las apariciones como era antes, es decir la Virgen se encargo de conservarla sencilla, humilde y modesta. No le gustaban el bullicio ni la popularidad.

Pasaba como una mas, excepto por sus virtudes, por su inocencia, su candor y rectitud en su obrar. Hizo su primera comunión el mismo ano 1858, el 3 de junio, día de Corpus Christi. Nada espectacular sucedió excepto que ella había piadosamente recibido a Jesús.

Dios seguía visitándola, no con brillantes apariciones, sino por la prueba amarga de los sufrimientos: de la incomprensión, burla, casi siempre estaba enferma, soportaba dolores de toda clase, recogida y resignada con paciencia. Sufría de asma crónica, tuberculosis, vómitos de sangre, aneurisma, gastralgia, tumor de una rodilla, caries en los huesos, abscesos en los oídos que le ocasionaron sordera, que esta se le quito hasta un poco antes de su muerte.

La Virgen le dijo a Bernardette: "No te prometo hacerte feliz en este mundo, sino en el próximo". Y estas palabras de la Virgen se cumplieron plenamente en nuestra santa. Mucho tuvo que sufrir durante su vida hasta su muerte a los 35 años. La salud de Bernardette era muy delicada, muchas veces tenía que estar en cama con fiebre; tenía días bien críticos con ataques de asma que muchas veces eran bien dolorosos.

Muchos encontraban cura en la fuente de Lourdes, pero no Bernardette. Un día le preguntaron: "¿No tomas del agua de la fuente? Estas aguas han curado a otros, ¿por qué no a ti? Esta pregunta insidiosa pudo haberse convertido en una tentación para Bernardette en no creer en la aparición, pero ella no se turbó. Le respondió:

"La Virgen Santísima quizás desea que yo sufra. Lo necesito"

¿Porqué tu más que otros?
- "El buen Dios solo lo sabe".

¿Regresas algunas veces a la gruta?
- "Cuando el Párroco me lo permite".

¿Porqué no te lo permite todo el tiempo?
- "Porque todos me seguirían".

Antes habías ido aún cuando se te había prohibido.
- "eso fue porque fui presionada."

La Virgen Santísima te dijo que serías feliz en el otro mundo, así que estas segura de ir al cielo.
- "Oh no, eso será solo si obro bien".

¿Y no te dijo Ella que hacer para ir al cielo?
- "Nosotros lo sabemos muy bien; no es necesario que yo lo diga".


Últimos años en Lourdes

Bernardette no podía recibir en su casa el cuidado que ella necesitaba para su frágil salud y el gran número de visitantes curiosos le causaban fatiga. Viendo esta necesidad, Abbé Peyramale pidió a la Superiora del Hospicio de Lourdes que acogiera a la niña. Le dijo:

"Es con ustedes que la niña debe estar. Ustedes pueden darle el cuidado que ella necesita en todos los aspectos".

En el año 1860, las Hermanas de la Caridad de Nevers, que servían el hospital y la escuela, le ofrecieron un asilo titular. Desde aquel día permaneció bajo su techo, con su salud delicada, pero con su consigna de siempre: no llamar la atención de nadie. Aún cuando sus padres ya se habían mudado de la cárcel y vivían en un molino, le dieron permiso sin dificultades de permanecer con las hermanas. Su madre lloró por su partida pero sabía que era por el bienestar de la niña.

En el hospicio Bernardette fue asignada bajo el cuidado de la Hermana Elizabeth, quien le debía enseñar a leer y escribir mejor. Bernardette tenía 16 años, era julio de 1860. La superiora le dijo a la Hna. Elizabeth: "se dice que ella no es muy inteligente, mira a ver si es posible hacer algo con ella".

La Hna. Elizabeth al entrar en contacto con Bernardette diría: "Encuentro en ella una inteligencia muy viva, un candor perfecto y un corazón exquisito". Ella diría a la madre superiora: "Mi querida Madre, la han engañado. Bernardette es muy inteligente y asimila muy bien la doctrina que se le da."

Sin ser brillante, Bernardette adquirió gran cantidad de conocimiento elemental. En su tiempo en el hospicio, permaneció siendo una niña de su edad. Era recta, sincera, piadosa pero traviesa, muy vivaz, a quien le encantaba reír, jugar y bromear. Muchas veces la ponían a cuidar niños más pequeños, como era la costumbre en las escuelas elementales y Bernardette se mostraba tan joven y juguetona como la más pequeña niña.

Uno de los niños diría mas tarde:

"Bernardette era tan simple. Cuando le pedían que nos cuidara, lo hacía de una manera tal, que parecía otra niña jugando con nosotros, que no nos hacía pensar tanto en su aventura milagrosa. Criados con este pensamiento de que nuestra compañera había visto a la Virgen, lo considerábamos tan natural como un niño de hoy día que ha visto al presidente de la república".

Bernardette era completamente natural en su comportamiento diario, sin embargo era muy seria tocante a su vida cristiana.

Al crecer, Bernardette tuvo como toda joven, sus momentos de vanidad, queriendo estar arreglada y lucir bien. Pero todas estas vanidades pasaron por ella rápidamente y sin dejar ningún rastro en su corazón.

Decía la Hna. Victorina: "La fiebre pasó rápidamente y no dañó su profunda piedad".

La comunidad contaba con las oraciones de Bernardette. Un día una religiosa, la Madre Alejandrina, sufrió una torcedura y el médico le mandó a tener reposo. Pero ella era muy activa y le pidió a Bernardette que le pidiera a la Virgen que la curara. Bernardette inmediatamente fue a rezar ante la estatua de la Virgen en la capilla. Oró con todo su corazón. ¿Qué pasó?... no sabemos nada más que al otro día el doctor encontró a la Madre Alejandrina ocupada en su trabajo, como si nada hubiese pasado.


La vocación religiosa

La Virgen Santísima le dio una gracia especial al llamarla a la vida religiosa. Parece que nunca Bernardette consideró en serio el matrimonio. A los 19 o 20 años, en 1863, la vocación de ser religiosa se le presentó claramente. Había considerado vagamente ser carmelita, pero no fue difícil hacerle comprender que su salud era muy delicada para enfrentar los rigores del Carmelo.

Fue el Obispo Forcade de Nevers, que tenía en su diócesis la Casa Madre de las Hermanas de la Caridad del hospicio y la escuela de Lourdes, quien contribuyó definitivamente en su orientación. El le preguntó cuáles eran sus intenciones para el futuro y ella le respondió: "Señor Obispo, todo lo que pido es quedarme en esta casa como una sierva"

Pero hija mía, ¿no has pensado en llegar a ser una religiosa como las hermanas a las que tan apegada estás?

- "Oh, Señor Obispo, nunca he creído que esto pudiese ser para una ignorante y pobre niña como yo. Usted sabe bien que soy pobre y no tendría la dote necesaria".

No es la pobreza lo que debe detenerte. Se puede hacer una excepción a la regla y recibir a una joven sin dote, si ella tiene signos claros de vocación".

- "Señor Obispo, sus palabras me han tocado profundamente, le prometo que pensaré en ellas" .

Bernardette comprendía que una decisión como esta no se hace sin consideración y reflexión. El Obispo estaba muy complacido con su prudencia y le recomendó que se tomara su tiempo e hiciera su decisión con completa libertad y sin apresuramiento.

En Agosto de 1864, Bernardette dijo a la Madre Superiora del Hospicio:
"Madre mía, he orado mucho para saber si estoy llamada a la vida religiosa. Creo que la respuesta es "sí". Yo quisiera entrar en su congregación si soy aceptada. Permítame pedirle que le escriba al Obispo".

En respuesta la superiora abrazó a Bernardette y sus lágrimas de gozo fueron su afectuosa respuesta.

Habiendo hecho su elección, más ataques de enfermedad y la necesidad de tratar varios remedios retardaron la puesta en práctica de su promesa.

En 1866 escribió: "Estoy mas presionada que nunca a dejar el mundo. Ahora he decidido definitivamente y espero dejarlo pronto".

Por fin llegó el gran día a comienzos de Julio de 1866, tenía 22 años de edad. Por última vez fue a la amada gruta donde su despedida fue de todo corazón. "¿Ven la gruta?, era mi cielo en la tierra". Al día siguiente se despidió de su familia y en Julio 4 1866, Bernardette dejó su pueblo natal para nunca más volver.

Antes de partir improvisa una oración tomando como pauta el Magnificat: acción de gracias por la pobreza de su esclava. Se dirige directamente a María: "Si, Madre querida, tu te has abajado hasta la tierra para aparecerte a una débil niña..Tu, reina del cielo y la tierra, has querido servirte de lo que había de mas humilde según el mundo".

La religiosa, la Santa

Se va para comenzar su noviciado. Llegaron al convento de las Hermanas de la Caridad de Nevers, el 7 de julio de 1866 en la noche. El domingo Bernardette tuvo un ataque de nostalgia que le llevó a estar llorando todo el día.  La animaban diciéndole que este era un buen signo ya que su vida religiosa debía empezar con sacrificio. En los anales de la Casa Madre se lee:

"Bernardette es en realidad todo lo que de ella hemos oído, humilde en su triunfo sobrenatural; simple y modesta a pesar de que todo se le ha unido para elevarla. Ella ríe y es dulcemente feliz aunque la enfermedad se la está comiendo. Este es el sello de la santidad, sufrimiento unido a gozo celestial."

Hermana María Bernarda

Ni la superiora, la hermana Josefina Imbert, ni la maestra de novicias Madre María Teresa Vausou, entendían el tesoro que se les había confiado. Sí, admitían que la Virgen se le apareció, pero la veían tan "ordinaria", que tenían dificultad en ver santidad en ella. Su idea de santidad aparentemente era diferente a la de la Iglesia.

En el proceso diocesano de Beatificación, el Reverendo P. Peach, profesor de teología dogmática en el seminario de Moulins, les dijo a sus estudiantes:

"El testimonio llegó a esto, que Bernardette era muy ordinaria. Pero cuando se les preguntó si ella era fiel a las reglas, si tenía que ser corregida por desobediencia o en referencia a la pobreza y castidad, todas se apresuraron a decir: "Oh no, nada de eso".

¿Por qué sus superioras la juzgaban tan mal?; solo se puede encontrar respuesta en que era parte de la Providencia Divina para la santificación de Bernardette. De manera particular la Maestra de Novicias, Madre María Teresa Vauzou, quién fue la causante de muchos sufrimientos espirituales de Bernardette durante los 13 años que vivió en el convento. La Madre María, quien era estimada por su ojo agudo y su penetración psicológica, nunca fue capaz de leer en esta alma límpida su íntima unión con Dios, ni tampoco su total abandono a los deseos de su divina voluntad, la cual formaba su vida interior.

Bernardette, sin haber estudiado sobre la formas de oración, pasaba horas en ella, recitando su rosario con gran fervor. Vivía en unión perpetua con la Virgen Santísima y a través de Ella con Jesucristo.

"Bernardette estaba totalmente perdida en Dios".

Al recibir el hábito de postulante, recibió su nombre de religiosa el cual sería su mismo nombre bautismal, Sor María Bernarda.

Profesión anticipada

Tres semanas después de haber recibido el hábito, Bernardette enfermó de gravedad con un nuevo ataque de tuberculosis y tuvo que ser puesta en la enfermería.

Esta crisis de sofocación asmática y de tos fue tan seria que el médico pensaba que su muerte era inminente.

La Madre Superiora llamó al Obispo y este le administró el Sacramento de Extrema Unción, pero ella no pudo recibir el Viático porque constantemente estaba vomitando sangre. Pensando que Bernardette estaba a punto de morir, la Madre Superiora quiso darle el consuelo de pronunciar sus votos. Habló con el Obispo, y la comunidad dio su aprobación unánime.

Sabiendo lo que iban a hacer, Bernardette respondió con una sonrisa de agradecimiento. Fue el Obispo Forcade quien presidió la ceremonia. Bernardette dio su consentimiento por medio de signos ya que no podía hablar. Entonces le fue dado el velo de profesa. Se pensaba que estaba a punto de morir, pero Bernardette siempre ponía su salud en las manos de la Virgen.

La nueva religiosa se durmió y se despertó a la mañana siguiente en un estado de felicidad que ella declaró a su Superiora:  

"Mi Reverenda Madre, usted me hizo hacer la profesión religiosa porque pensaba que iba a morir. Bueno, mire no voy a morir" .

La Madre Superiora entonces le respondió: "Tonta, tú sabías que no ibas a morir y no nos lo dijiste. En este caso, si no has muerto para mañana en la mañana, te quitaré el velo".

Y la hermana María Bernarda, con admirable sumisión heroica, le respondió simplemente:

"Como usted desee, reverenda Madre". 

Y a pesar del dolor que esto le causaba, supo aceptar este cáliz que el Señor le enviaba.

Su madre murió en Diciembre 8, 1866, tenía 45 años y esta fue una de las tristezas más grandes que experimentó. En medio de su dolor dijo al Señor:

"¡Mi Dios, tú lo has querido! Yo acepto el cáliz que me das. Que tu Nombre sea bendito".

Durante su noviciado, Bernardette fue tratada más severamente y quizás más cruelmente que las otras novicias. Sus compañeras decían: "No es bueno ser Bernardette". Pero ella lo aceptaba todo y veía en ello la mano de Dios.
Bernardette profesó el 30 de octubre de 1867 con el nombre de Sor María Bernarda. Tenía 23 años. Sin embargo, la felicidad de ese momento fue teñida por una ruda humillación.

Cuando llegó el momento de distribuir a las nuevas profesas los trabajos, la Madre Superiora respondió a la pregunta del Obispo: "¿Y la hermana Marie Bernard?, "Oh, Señor Obispo, no sabemos que hacer. Ella no es buena para nada". Y prosiguió: "Si desea, Señor Obispo, podemos tratar de usarla ayudando en la enfermería". A lo cual el Obispo consintió. La hermana Marie Bernard recibió el dolor de esta humillación en su corazón, pero no protestó, ni lloró, simplemente aceptó el cáliz.

Otro cáliz que pronto tomaría fue la muerte de su padre en 1871, 6 años después que su mamá. Supo de la muerte de su papá, a quien no había visto mas desde que dejó Lourdes, pero sabía que había muerto en la fe.

Una hermana la encontró llorando a los pies de la estatua de la Virgen y cuando la hermana la iba a consolar ella le dijo:

"Mi hermana, siempre ten una gran devoción a la agonía de nuestro Salvador. El sábado en la tarde le oré a Jesús en agonía por todos aquellos que morirían en ese momento, y fue precisamente en el mismo momento en que mi padre entró a la eternidad. Que consuelo para mí el quizás haberle ayudado".

Muchas tribulaciones tuvo que pasar; humillaciones, grandes y pequeñas se apilaban sobre ella y ella decía:

"Cuando la emoción es demasiado fuerte, recuerdo las palabras de nuestro Señor, "Soy Yo, no tengan miedo". El rechazo y humillaciones de mis Superioras y compañeras inmediatamente agradezco a nuestro Señor por esta gran gracia. Es el amor de este Buen Maestro el que hará desaparecer el árbol del orgullo en sus malas raíces. Mientras más pequeña me hago, más crezco en el Corazón de Jesús."

A Bernardette se le concedió un gran regalo al comienzo de 1874. Había sido asistente de enfermería, un trabajo que amaba mucho, pero sus fuerzas se diminuían.

Después de un ataque de bronquitis en el otoño de 1873, por el cual tuvo que ir al hospital, se determinó que estaba muy débil para seguir ayudando en la enfermería y se le dio el trabajo de menos esfuerzo físico en el Convento, el cual era al mismo tiempo el más importante, y el cual ella amó mucho más que el de ayudante de enfermería; la nombraron asistente de sacristán.

Su nueva posición le daba la oportunidad de pasar mucho tiempo en la capilla, cerca del Santísimo Sacramento. Estaba casi sin supervisión, lo que le permitía hablarle al Señor en el Tabernáculo, sin que nadie pensara que ella era extraña.

Manejaba todos los artículos sagrados con gran reverencia. El corporal, los purificadores y las albas los trataba consciente que Jesús Encarnado los había tocado durante el Sacrificio de la Eucaristía. Por eso no permitía que nadie le ayudase en este ministerio.

Pero este regalo no duró por mucho tiempo ya que su salud constantemente empeoraba. A partir de 1877 no es más que una inválida. Se le provee cuidado lo más posible y ella obedece todas las prescripciones.

Pronunció sus votos perpetuos el 22 de septiembre de 1878, en un tiempo en que se sentía mejor. Pero no duró mucho. Al siguiente 11 de diciembre, retornó a la enfermería, para nunca más salir. Sus últimos meses fueron muy difíciles, haciéndole pasar por la noche oscura del alma. Perdió confianza, la paz del corazón y la certeza del cielo. Fue tentada al desánimo y desesperación. Pensaba que era indigna de la salvación. Este fue su cáliz más amargo y su sufrimiento mayor.

También sufría mucho físicamente. La cama le causó tener la espalda repleta de llagas. Su pierna tuberculosa se le reventó. Desarrolló abscesos en los oídos, los que la hicieron prácticamente sorda por un tiempo. Si no hubieran sido tan evidentes sus síntomas, nadie se hubiese sospechado que estaba enferma. Su actitud tan serena y gozosa no manifestaba el profundo sufrimiento que padecía. No perdió su fortaleza y su aceptación.

A una hermana le dijo que iba a orar para que el Señor le mandara consolación, ella le respondió: "No, no, no consolación, solo fortaleza y paciencia" .

Bernardette padeció su pasión durante la Semana Santa de 1879. El día 16 de Abril de 1879 rogó a las religiosas que la asistían que rezaran el rosario, siguiéndolo ella con gran fervor. Al acabar un Ave María, sonrió como si se encontrara de nuevo con la Virgen de la Gruta y murió. Eran las 3:15 PM.

Sus últimas palabras fueron la conclusión del Ave María: "Santa María, Madre de Dios, ruega por mí pobre pecadora....pecadora...".

Su cuerpo fue puesto en la pequeña Capilla Gótica, situada en el centro del jardín del Convento y la que estaba dedicada a San José. Fue en esta Capilla en la que, después de 30 años, en Septiembre 22, 1909, reconocieron el cuerpo, en vista al proceso de Beatificación diocesano. El cuerpo fue hallado en perfecto estado de preservación. Su piel dura, pero intacta, mantuvo su color. Hubo un segundo reconocimiento en Abril 18, 1925, poco antes de su Beatificación el 12 de Junio de 1925.
Bernardette fue Canonizada el 8 de Diciembre de 1933. Y celebramos su fiesta el día en que partió a la casa del Padre, el 16 de abril.
Lourdes se ha convertido en el santuario Mariano mas visitado de Europa y el segundo en el mundo, después del Santuario de la Virgen de Guadalupe en México. Infinidad de enfermos han sido sanados en las aguas milagrosas de Lourdes, pero el mayor milagro siguen siendo las muchísimas conversiones del corazón.

Santa Bernardette todavía se puede observar incorrupta en su capilla en Nevers, dentro de un féretro de cristal donde parece estar dormida. Su dulzura y paz aun toca los corazones.

Santa Bernardette todavía se puede observar incorrupta en su capilla en Nevers, dentro de un féretro de cristal donde parece estar dormida. Su dulzura y paz aun toca los corazones.

¡Santa Bernardette, ruega por nosotros!


Fuente: EWTN