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lunes, 12 de diciembre de 2022

Consagración al Inmaculado Corazón de María: ¡Fiesta en el Cielo por ti! ¡Viva la Madre Santísima!

 ¡Fiesta en el Cielo por ti! ¡Viva la Madre Santísima!

Hoy es el día para el que tanto te has estado preparando. Si has seguido toda la preparación durante los 33 días, sin duda, hoy pasarás a vivir en el Corazón de María de una forma especial.

La alegría que sentimos por ti no se puede describir con palabras. Aunque no nos conozcamos personalmente, te hemos llevado en nuestras oraciones durante todo este tiempo. Ver que la Madre conquista los corazones de los hombres es algo sencillamente extraordinario e increíble.

Tu entrega a María hoy, no solo te permitirá crecer interior y espiritualmente en Jesús, sino que a partir de ahora serás un soldado de nuestra Virgen Santísima. Ella te irá indicando el camino y lo que tiene pensado para ti. ¡Simplemente déjate sorprender por Ella!


REITERAMOS LOS PASOS PARA TU CONSAGRACIÓN:


¡Hoy te consagras a la Virgen Santísima!


Último paso y material necesario

Para poder realizar la consagración mariana según el Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen:

Bueno será que pagues algún tributo a Jesucristo y a la Virgen. Este tributo será según la devoción y la capacidad de cada cual, como un ayuno, una mortificación, una limosna; aun cuando no se diera más que un alfiler, es bastante para Jesús, que sólo atiende a la buena voluntad.

Confesarte y comulgar. La principal intención de estos dos actos es que te entregues a Jesucristo en calidad de esclavo de amor, por medio de María.

Recitar la fórmula de la ConsagraciónTras haber recibido la comunión, deberás leer la fórmula de la Consagración a la Santísima Virgen y firmarla. La lectura de la fórmula puede ser en voz alta o para uno mismo, según la llamada que sientas. Abajo te dejamos la fórmula de la Consagración o puedes descargarla haciendo clic aquí. Imprímela y rellénala con tu nombre.

Por supuesto, puedes invitar a todos tus seres queridos a asistir a tu Consagración.




Consagración de sí mismo a Jesucristo, 

la sabiduría encarnada, por medio de María


¡Oh Sabiduría eterna y encarnada! ¡Oh amable y adorable Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, Hijo único del Padre Eterno y de María, siempre virgen! Os adoro profundamente en el seno y en los esplendores de vuestro Padre, durante la eternidad, y en el seno virginal de María, vuestra dignísima Madre, en el tiempo de vuestra Encarnación. Os doy gracias porque os habéis anonadado y tomado la forma de esclavo para sacarme de la cruel esclavitud del demonio.

Os alabo y glorifico porque os habéis sometido a María, vuestra Santa Madre, en todo, a fin de hacerme por Ella vuestro fiel esclavo. Pero ¡ay! ingrato e infiel como soy, no he cumplido mis deberes, no he cumplido los votos y promesas que tan solemnemente hice en el bautismo, no he merecido ser llamado vuestro hijo ni vuestro esclavo; y como nada hay en mí que no merezca vuestra repulsa y vuestra cólera, no me atrevo a acercarme por mí mismo a vuestra
Santísima y Augusta Majestad.

Por esto he recurrido a la intercesión de vuestra Santísima Madre, que Vos me habéis dado como mediadora ante vos, y por este medio espero obtener de Vos la contrición y el perdón de mis pecados, la adquisición y la conservación de la Sabiduría.

Os saludo, ¡oh María Inmaculada!, tabernáculo viviente de la Divinidad, en donde la Sabiduría
eterna escondida quiere ser adorada por los ángeles y los hombres; os saludo, ¡oh Reina del cielo y de la tierra!, a cuyo imperio está sometido todo lo que hay debajo de Dios. Os saludo, ¡Oh refugio seguro de los pecadores!, cuya misericordia no falta a nadie; escuchad los deseos que tengo de la divina Sabiduría y recibid para ello los votos y las ofrendas que mi bajeza os presenta.

Yo, ...................., pecador infiel, renuevo y ratifico hoy en vuestras manos los votos de mi bautismo. Renuncio para siempre a Satanás, a sus pompas y a sus obras, y me entrego enteramente a Jesucristo, Sabiduría encarnada, para llevar mi cruz tras Él, todos los días de mi vida; ya fin de que sea más fiel de lo que he sido hasta ahora, os escojo hoy, ¡oh, María!, en presencia de toda la corte celestial, por mi Madre y Señora.

Os entrego y consagro, en calidad de esclavo, mi cuerpo y mi alma, mis bienes interiores y exteriores, y aun el valor de mis buenas acciones pasadas, presentes y futuras, otorgándoos entero y pleno derecho de mí y de todo lo que me pertenece, sin excepción, a vuestro agrado, a la mayor gloria de Dios, en el tiempo y la eternidad.

Recibid, ¡oh Virgen benignísima!, esta pequeña ofrenda de mi esclavitud, en honor y unión de la sumisión que la Sabiduría encarnada quiso observar para con vuestra Maternidad, en homenaje del poder que ambos tenéis sobre este pequeño gusano y miserable pecador, en acción de gracias por los privilegios con que os dotó la Santísima Trinidad. Protesto que en adelante quiero, como verdadero esclavo vuestro, procurar vuestra honra y obedeceros en todo.

¡Oh Madre admirable! Presentadme a vuestro Hijo en calidad de eterno esclavo, a fin de que, pues me rescató por Vos, me reciba de vuestras manos. ¡Oh Madre de misericordia!, concededme la gracia de alcanzar la verdadera sabiduría de Dios, y de colocarme, por tanto, entre los que Vos amáis, enseñáis, guiáis, alimentáis y protegéis como a vuestros hijos y esclavos. ¡Oh Virgen fiel! Hacedme en todo tan perfecto discípulo, imitador y esclavo de la Sabiduría encarnada, Jesucristo, vuestro Hijo, que por vuestra intercesión llegue, a imitación vuestra, a la plenitud de la perfección sobre la tierra y de gloria en los cielos.
Amén


Sin más, te deseamos que pases un día muy feliz junto a tus amigos, seres queridos, pero sobre todo, junto a la Madre. Esperamos que tu Consagración sea un encuentro cara a cara con Ella.

Si deseas tomarte una fotografía durante tu Consagración o escribir un pequeño testimonio y compartirlo con nuestra comunidad para animar a otros a realizar esta preparación, ¡estás más que invitado/a! Puedes subir tu imagen y/o testimonio aquí. 

¡Unidos en Cristo y en María!



Fuente: https://www.matercoeli.com/

domingo, 11 de diciembre de 2022

33º día Consagración al Inmaculado Corazón de María



Día 33


EL CUERPO DE CRISTO Y LA SAGRADA ESCRITURA 

SON MUY NECESARIOS AL ALMA FIEL


Primer texto para meditar: Imitación de Cristo, libro IV, cap. 11

¡Oh dulcísimo Señor Jesús! ¡Cuánta es la dulzura del alma devota que se regala contigo en tu banquete, donde no se le presenta otro manjar que a su único amado, apetecible sobre todos los deseos de su corazón!

Sería ciertamente muy dulce para mí derramar en tu presencia copia de lágrimas afectuosas y regar con ellas tus pies, como la piadosa Magdalena, Mas, ¿Dónde está ahora esta devoción? ¿Dónde el copioso derramamiento de lágrimas devotas?

Por cierto, en tu presencia y en la de tus santos ángeles, todo mi corazón debiera encenderse y llorar de gozo.

Porque en el Sacramento te tengo verdaderamente presente, aunque encubierto bajo de otra especie.

Porque el mirarte en tu propia y divina claridad no podrían mis ojos resistirlo, ni el mundo entero subsistiría ante el resplandor de la gloria de tu majestad.

Tienes, pues, consideración a mi debilidad cuando te ocultas bajo de este Sacramento.

Segundo texto para meditar: Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, núms. 261-265

Es menester practicar estas acciones en María. La Santísima Virgen es el verdadero paraíso terrenal del nuevo Adán, del cual el antiguo paraíso terrestre era sólo figura. Hay, pues, en este paraíso terrenal riquezas, bellezas, singularidades y dulzuras inexplicables que el nuevo Adán, Jesucristo, dejó en él. En este paraíso tuvo Él sus complacencias durante nueve meses, obró sus maravillas y ostentó sus riquezas con la magnificencia de Dios. En este paraíso terrestre es donde verdaderamente está el árbol de la vida, que es Jesucristo, fruto de la vida eterna; el árbol de la ciencia del bien y del mal que ha dado la salud al mundo. Hay en este lugar divino árboles plantados por la mano de Dios y rociados con su divina gracia, que han producido y todos los días dan frutos de un sabor exquisito. Solamente el Espíritu Santo puede hacer conocer la verdad escondida bajo las figuras de las cosas materiales. El Espíritu Santo, por boca de los Santos Padres, llama también a la Santísima Virgen, la puerta oriental por la cual el gran sacerdote Jesucristo entró en el mundo, por ella entró la primera vez y por ella vendrá la segunda.

Por último, es necesario hacer todas nuestras acciones para María. No que la tomemos como el último fin de nuestras acciones, que es sólo Jesucristo, sino por nuestro fin próximo, nuestro misterioso medio y manera segura para ir a Él. Es necesario emprender y hacer grandes cosas para esta augusta soberana, apoyados en su protección. Es necesario defender sus privilegios, cuando se le disputan, es necesario sostener su gloria, cuando se la ataca, llevar todo el mundo, si se puede, a su servicio y a esta sólida y verdadera devoción. Es necesario no pretender de ella, como recompensa de estos pequeños servicios, más que el honor de pertenecer a una tan amable Princesa y la felicidad de estar por Ella unidos a Jesús Hijo en el tiempo y en la eternidad.


Oraciones del día

LETANÍA DEL ESPÍRITU SANTO

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.

Cristo ten piedad. Cristo ten piedad.

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.


Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.


Dios Padre Celestial, ten misericordia de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.

Dios, Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.

Trinidad Santa, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.


Espíritu que procede del Padre y del Hijo, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu del Señor, que al comienzo de la creación planeando sobre las aguas las fecundaste, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu por inspiración del cual han hablado los profetas, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu que das testimonio de Cristo, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosas, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu que sobreviene a María, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu del Señor que llena todo el orbe, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de Dios que habita en nosotros, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de sabiduría y de entendimiento, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de consejo y de fortaleza, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de ciencia y de piedad, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de temor del Señor, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de gracia y de misericordia, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de fuerza, de dilección y de sobriedad, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de humildad y de castidad, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de benignidad y de mansedumbre, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de multiforme gracia, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu que escrutas los secretos de Dios, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu en el cual renacemos, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu por el cual se difunde la caridad, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de adopción de los hijos de Dios, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu que en lenguas de fuego sobre los apóstoles apareciste, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como quieres, ilumínanos y santifícanos.


Sednos propicio, perdónanos, Señor.

Sednos propicio, perdónanos, Señor.


De todo mal, líbranos, Señor.

De todo pecado, líbranos, Señor.

De tentaciones e insidias del demonio, líbranos, Señor.

De la presunción y desesperación, líbranos, Señor.

De la resistencia a la verdad conocida, líbranos, Señor.

De la obstinación y de la impenitencia, líbranos, Señor.

De la impureza de la mente y del cuerpo, líbranos, Señor.

Del espíritu de fornicación, líbranos, Señor.

De todo espíritu del mal, líbranos, Señor.


Por tu eterna procesión del Padre y del Hijo. Te rogamos óyenos.

Por tu descenso sobre Cristo en el Jordán. Te rogamos óyenos.

Por tu advenimiento sobre los discípulos. Te rogamos óyenos.

En el día del juicio, nosotros pecadores. Te rogamos óyenos.

Para que así como vivimos del Espíritu, obremos también por Él. Te rogamos óyenos.

Para que recordando que somos templo del Espíritu Santo, no lo profanemos. Te rogamos óyenos.

Para que viviendo según el Espíritu, no cumplamos los deseos de la carne. Te rogamos óyenos.

A fin de que por el Espíritu mortifiquemos las obras de la carne. Te rogamos óyenos.

Para que no te contristemos a Ti, Espíritu Santo de Dios. Te rogamos óyenos.

Para que seamos solícitos en guardarla unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Te rogamos óyenos.

Para que no creamos a todo espíritu. Te rogamos óyenos.

Para que probemos a los espíritus si son de Dios. Te rogamos óyenos.

Para que te dignes renovar en nosotros el espíritu de rectitud. Te rogamos óyenos.

Para que nos confirmes por tu Espíritu soberano. Te rogamos óyenos.


Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escíchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.


Oración:

Asístanos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones, y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


AVE MARIS STELLA

Salve, Estrella del mar, Madre, que diste a luz a Dios, quedando perpetuamente Virgen, feliz puerta del cielo.


Pues recibiste aquel Ave de labios de Gabriel, ciméntanos en la paz, trocando el nombre de Eva.


Suelta las prisiones a los reos, da lumbre a los ciegos, ahuyenta nuestros males, recábanos todos los bienes.


Muestra que eres Madre, reciba por tu mediación nuestras plegarias el que nacido por nosotros, se dignó ser tuyo.


Virgen singular, sobre todos suave, haz que libres de culpas, seamos suaves y castos.


Danos una vida pura, prepara una senda segura, para que, viendo a Jesús, eternamente nos gocemos.


Gloria sea a Dios Padre, a Cristo altísimo y al Espíritu Santo: a los tres un solo honor. Amén.


LETANÍA DEL SANTO NOMBRE DE JESÚS

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.

Cristo ten piedad. Cristo ten piedad.

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.


Jesús, óyenos. Jesús, óyenos.

Jesús, escúchanos. Jesús, escúchanos.


Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Dios santo, trino y uno, ten piedad de nosotros.


Jesús hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.

Jesús, resplandor del Padre, ten piedad de nosotros.

Jesús, candor de la luz eterna, ten piedad de nosotros.

Jesús, rey de la gloria, ten piedad de nosotros.

Jesús, sol de justicia, ten piedad de nosotros.

Jesús, Hijo de la Virgen María, ten piedad de nosotros.

Jesús, amable, ten piedad de nosotros.

Jesús, admirable, ten piedad de nosotros.

Jesús, Dios fuerte, ten piedad de nosotros.

Jesús, Padre del siglo futuro, ten piedad de nosotros.

Jesús, ángel del gran consejo, ten piedad de nosotros.

Jesús, poderosísimo, ten piedad de nosotros.

Jesús, obedientísimo, ten piedad de nosotros.

Jesús, manso y humilde de corazón, ten piedad de nosotros.

Jesús, amador de la castidad, ten piedad de nosotros.

Jesús, amador nuestro, ten piedad de nosotros.

Jesús, Dios de paz, ten piedad de nosotros.

Jesús, autor de la vida, ten piedad de nosotros.

Jesús, modelo de virtudes, ten piedad de nosotros.

Jesús, celador de las almas, ten piedad de nosotros.

Jesús, Dios nuestro, ten piedad de nosotros.

Jesús, refugio nuestro, ten piedad de nosotros.

Jesús, padre de los pobres, ten piedad de nosotros.

Jesús, tesoro de los fieles, ten piedad de nosotros.

Jesús, buen pastor, ten piedad de nosotros.

Jesús, luz verdadera, ten piedad de nosotros.

Jesús, sabiduría eterna, ten piedad de nosotros.

Jesús, bondad infinita, ten piedad de nosotros.

Jesús, camino y vida nuestra, ten piedad de nosotros.

Jesús, gozo de los ángeles, ten piedad de nosotros.

Jesús, rey de los patriarcas, ten piedad de nosotros.

Jesús, maestro de los apóstoles, ten piedad de nosotros.

Jesús, doctor de los evangelistas, ten piedad de nosotros.

Jesús, fortaleza de los mártires, ten piedad de nosotros.

Jesús, luz de los confesores, ten piedad de nosotros.

Jesús, pureza de las vírgenes, ten piedad de nosotros.

Jesús, corona de todos los santos, ten piedad de nosotros.


Sednos propicio, perdónanos, Jesús.

Sednos propicio, escúchanos, Jesús.


De todo mal, líbranos, Jesús.

De todo pecado, líbranos, Jesús.

De tu ira, líbranos, Jesús.

De los lazos del demonio, líbranos, Jesús.

Del espíritu de fornicación, líbranos, Jesús.

De la muerte eterna, líbranos, Jesús.

Del desprecio de tus inspiraciones, líbranos, Jesús.

Por el misterio de tu santa encarnación, líbranos, Jesús.

Por tu nacimiento, líbranos, Jesús.

Por tu infancia, líbranos, Jesús.

Por tu vida divina, líbranos, Jesús.

Por tus trabajos, líbranos, Jesús.

Por tu pasión y gloria, líbranos, Jesús.

Por tu cruz y desamparo, líbranos, Jesús.

Por tus angustias, líbranos, Jesús.

Por tu muerte y sepultura, líbranos, Jesús.

Por tu resurrección, líbranos, Jesús.

Por tu ascensión, líbranos, Jesús.

Por tus gozos, líbranos, Jesús.

Por tu gloria, líbranos, Jesús.


Cordero de Dios, que borras los pecados del mundo, Jesús, perdónanos.

Cordero de Dios, que borras los pecados del mundo, Jesús, escúchanos.

Cordero de Dios, que borras los pecados del mundo, Jesús, ten piedad de nosotros.


Jesús, óyenos. Jesús, óyenos.

Jesús, escúchanos. Jesús, escúchanos.


Bendito sea el nombre del Señor.

Ahora y siempre, por los siglos de los siglos.


Oración:

Señor Jesucristo, que dijiste: Pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; te suplicamos derrames sobre nosotros la ternura de tu divino amor, a fin de que amándote de todo corazón, con palabra y con obras, nunca cesemos de alabarte. Haz, Señor, que temamos y amemos también perpetuamente tu santo nombre, porque jamás abandona tu providencia a los que proteges con la fortaleza de tu amor. Que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.


ORACIÓN DE MONTFORT A JESUCRISTO

Dejadme, amabilísimo Jesús mío, que me dirija a Vos, para atestiguaras mi reconocimiento por la merced que me habéis hecho con la devoción de la Esclavitud, dándome a vuestra Santísima Madre para que sea Ella mi abogada delante de vuestra Majestad, y en mi grandísima miseria mi universal suplemento. ¡Ay, Señor! tan miserable soy, que sin esta buena Madre, infaliblemente me hubiera perdido.


Sí, que a mí me hace falta María, delante de Vos y en todas partes; me hace falta para calmar vuestra justa cólera, pues tanto os he ofendido y todos los días os ofendo; me hace falta para detener los eternos y merecidos castigos con que vuestra justicia me amenaza, para pediros, para acercarme a Vos y para daros gusto; me hace falta para salvar mi alma y la de otros; me hace falta, en una palabra, para hacer siempre vuestra voluntad, buscar en todo vuestra mayor gloria.


¡Ah, si pudiera yo publicar por todo el universo esta misericordia que habéis tenido conmigo! ¡Si pudiera hacer que conociera todo el mundo que si no fuera por María estaría yo condenado! ¡Si yo pudiera dignamente daros las gracias por tan grande beneficio! María está en mí.


Haec facta est mihi. ¡Oh, qué tesoro! ¡Oh, qué consuelo! Y, de ahora en adelante, ¿no seré todo para Ella? ¡Oh, qué ingratitud! Antes la muerte. Salvador mío queridísimo, que permitáis tal desgracia, que mejor quiero morir que vivir sin ser todo de María. Mil y mil veces, como San Juan Evangelista al pie de la cruz, la he tomado en vez de todas mis cosas.


¡Cuántas veces me he entregado a Ella! Pero si todavía no he hecho esta entrega a vuestro gusto, la hago ahora, mi Jesús querido, como vos queréis la haga. Y si en mi alma o en mi cuerpo veis alguna cosa que no pertenezca a esta Princesa augusta, arrancadla, os ruego arrojadla lejos de mí; que no siendo de María, indigna es de Vos.


¡Oh, Espíritu Santo! Concededme todas las gracias, plantad, regad y cultivad en mi alma el árbol de la vida verdadero, que es la amabilísima María, para que crezca y florezca y dé con abundancia el fruto de vida.


¡Oh, Espíritu Santo! Dadme mucha devoción y mucha afición a María; que me apoye mucho en su seno maternal, y recurra de continuo a su misericordia, para que en ella forméis dentro de mí a Jesucristo, al natural, crecido y vigoroso hasta la plenitud de su edad perfecta. Amén.


OH, JESÚS, QUE VIVES EN MARÍA

Ven, ¡Oh Jesús!, que vives en María; ven a vivir y reinar en nosotros, que tu vida se exprese en nuestra vida para vivir tan sólo para Ti.


Forja en nuestra alma, ¡oh, Cristo!, tus virtudes, tu Espíritu divino y santidad, tus máximas perfectas y tus normas y el ardor de tu eterna caridad.


Danos parte, Señor, en tus misterios para que te podamos imitar; tú que eres Luz de Luz, dan os tus luces, y en pos de ti podremos caminar.


Reina, Cristo, en nosotros por tu Madre, sobre el demonio y la naturaleza, en virtud de tu nombre soberano, para la gloria del Padre celestial. Amén.


 REZO DEL SANTO ROSARIO CONTEMPLANDO 

LOS MISTERIOS QUE CORRESPONDEN AL DÍA DE HOY




¡Mañana te consagras a la Virgen Santísima!

Te damos nuestra más sincera enhorabuena y te felicitamos de todo corazón por haber completado este pequeño compromiso con nuestra Madre. ¡No sabes la sonrisa que debe tener ahora mismo María al contemplarte desde lo alto!

Sin lugar a dudas, mañana será un día muy especial y queremos servirte lo mejor posible para que realmente sientas el amor que la Madre te tiene. Por ello, te enviamos el último paso que debes realizar para prepararte bien y el material necesario para tu consagración.

Último paso y material necesario

Para poder realizar mañana la consagración mariana según el Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen:

Bueno será que mañana pagues algún tributo a Jesucristo y a la Virgen. Este tributo será según la devoción y la capacidad de cada cual, como un ayuno, una mortificación, una limosna; aun cuando no se diera más que un alfiler, es bastante para Jesús, que sólo atiende a la buena voluntad.

Confesarte y comulgar. La principal intención de estos dos actos es que te entregues a Jesucristo en calidad de esclavo de amor, por medio de María.

Recitar la fórmula de la Consagración. Tras haber recibido la comunión, deberás leer la fórmula de la Consagración a la Santísima Virgen y firmarla. La lectura de la fórmula puede ser en voz alta o para uno mismo, según la llamada que sientas. Abajo te dejamos la fórmula de la Consagración o puedes descargarla haciendo clic aquí. Imprímela y rellénala con tu nombre.

Por supuesto, puedes invitar a todos tus seres queridos a asistir a tu Consagración.




Consagración de sí mismo a Jesucristo, 

la sabiduría encarnada, por medio de María


¡Oh Sabiduría eterna y encarnada! ¡Oh amable y adorable Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, Hijo único del Padre Eterno y de María, siempre virgen! Os adoro profundamente en el seno y en los esplendores de vuestro Padre, durante la eternidad, y en el seno virginal de María, vuestra dignísima Madre, en el tiempo de vuestra Encarnación. Os doy gracias porque os habéis anonadado y tomado la forma de esclavo para sacarme de la cruel esclavitud del demonio.

Os alabo y glorifico porque os habéis sometido a María, vuestra Santa Madre, en todo, a fin de hacerme por Ella vuestro fiel esclavo. Pero ¡ay! ingrato e infiel como soy, no he cumplido mis deberes, no he cumplido los votos y promesas que tan solemnemente hice en el bautismo, no he merecido ser llamado vuestro hijo ni vuestro esclavo; y como nada hay en mí que no merezca vuestra repulsa y vuestra cólera, no me atrevo a acercarme por mí mismo a vuestra
Santísima y Augusta Majestad.

Por esto he recurrido a la intercesión de vuestra Santísima Madre, que Vos me habéis dado como mediadora ante vos, y por este medio espero obtener de Vos la contrición y el perdón de mis pecados, la adquisición y la conservación de la Sabiduría.

Os saludo, ¡oh María Inmaculada!, tabernáculo viviente de la Divinidad, en donde la Sabiduría
eterna escondida quiere ser adorada por los ángeles y los hombres; os saludo, ¡oh Reina del cielo y de la tierra!, a cuyo imperio está sometido todo lo que hay debajo de Dios. Os saludo, ¡Oh refugio seguro de los pecadores!, cuya misericordia no falta a nadie; escuchad los deseos que tengo de la divina Sabiduría y recibid para ello los votos y las ofrendas que mi bajeza os presenta.

Yo, ...................., pecador infiel, renuevo y ratifico hoy en vuestras manos los votos de mi bautismo. Renuncio para siempre a Satanás, a sus pompas y a sus obras, y me entrego enteramente a Jesucristo, Sabiduría encarnada, para llevar mi cruz tras Él, todos los días de mi vida; ya fin de que sea más fiel de lo que he sido hasta ahora, os escojo hoy, ¡oh, María!, en presencia de toda la corte celestial, por mi Madre y Señora.

Os entrego y consagro, en calidad de esclavo, mi cuerpo y mi alma, mis bienes interiores y exteriores, y aun el valor de mis buenas acciones pasadas, presentes y futuras, otorgándoos entero y pleno derecho de mí y de todo lo que me pertenece, sin excepción, a vuestro agrado, a la mayor gloria de Dios, en el tiempo y la eternidad.

Recibid, ¡oh Virgen benignísima!, esta pequeña ofrenda de mi esclavitud, en honor y unión de la sumisión que la Sabiduría encarnada quiso observar para con vuestra Maternidad, en homenaje del poder que ambos tenéis sobre este pequeño gusano y miserable pecador, en acción de gracias por los privilegios con que os dotó la Santísima Trinidad. Protesto que en adelante quiero, como verdadero esclavo vuestro, procurar vuestra honra y obedeceros en todo.

¡Oh Madre admirable! Presentadme a vuestro Hijo en calidad de eterno esclavo, a fin de que, pues me rescató por Vos, me reciba de vuestras manos. ¡Oh Madre de misericordia!, concededme la gracia de alcanzar la verdadera sabiduría de Dios, y de colocarme, por tanto, entre los que Vos amáis, enseñáis, guiáis, alimentáis y protegéis como a vuestros hijos y esclavos. ¡Oh Virgen fiel! Hacedme en todo tan perfecto discípulo, imitador y esclavo de la Sabiduría encarnada, Jesucristo, vuestro Hijo, que por vuestra intercesión llegue, a imitación vuestra, a la plenitud de la perfección sobre la tierra y de gloria en los cielos.
Amén



Fuente: https://www.matercoeli.com/

sábado, 10 de diciembre de 2022

32º día Consagración al Inmaculado Corazón de María


Día 32

DEL AMOR A JESÚS SOBRE TODAS LAS COSAS

Primer texto para meditar: Imitación de Cristo, libro XI, cap. 7


Bienaventurado el que conoce lo que es amor a Jesús, y despreciarse a sí mismo por Jesús.


Conviene dejar un amado por otro amado, porque Jesús quiere ser amado sobre todas las cosas.


El amor de la criatura es engañoso y mudable; el amor de Jesús es fiel y durable.


El que se llega a la criatura, caerá con lo caedizo; el que abraza a Jesús, afirmará en Él para siempre.


Ama a Jesús y tenle por amigo, que, aunque todos te desamparen, Él no te desamparará ni te dejará perecer en el fin.


Tu amado es de tal condición, que no quiere consigo admitir a otro; más Él solo quiere tener tu corazón, y como rey sentarse en su propia silla.


Si tú supieras bien desocuparte de toda criatura, Jesús morará de buena gana contigo.


Segundo texto para meditar: Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, núms. 257-260

He aquí algunas prácticas interiores muy propias para los que el Espíritu Santo llama a una alta perfección, que, en cuatro palabras, se reducen a ejecutar todas las acciones por María, con María, en María y para María, a fin de practicarlas más perfectamente por Jesús, con Jesús, en Jesús y para Jesús.


Es menester ejecutar las acciones por María, es decir, es menester obedecer en todo a la Santísima Virgen y conducirse en todo por su espíritu, que es el espíritu de Dios. Los que son guiados por El, son hijos de Dios. Los que son guiados por el espíritu de María, son hijos de María, y por consiguiente hijos de Dios, y entre tantos devotos de la Santísima Virgen, no hay más verdaderos y fieles devotos que los que se conducen por su espíritu. Porque el espíritu de María es el espíritu de Dios, ya que Ella no se guió jamás por su propio espíritu, sino siempre por el espíritu divino, que de tal modo se hizo dueño de María, que vino a ser su propio espíritu. Qué dichosa es un alma cuando está del todo poseída y gobernada por el espíritu de María, que es un espíritu suave y fuerte, celoso y prudente, humilde e intrépido, puro y fecundo.


Es necesario hacer todas nuestras obras con María; es decir: que debemos en nuestras acciones mirar a María como modelo acabado de toda virtud y perfección que el Espíritu Santo ha formado en una pura criatura, para que lo imitemos, según nuestra capacidad. Es menester, pues, que en cada acción miremos cómo María la ha hecho o la haría si estuviera en nuestro lugar. Para esto debemos examinar y meditar las grandes virtudes que Ella practicó durante su vida, particularmente: primero su fe viva, por la cual creyó sin titubear la palabra del ángel, y creyó fiel y constantemente hasta el pie de la cruz; segundo, su humildad profunda, que la ha hecho ocultarse, callarse, someterse a todo y colocarse siempre la última.


Oraciones del día

LETANÍA DEL ESPÍRITU SANTO

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.

Cristo ten piedad. Cristo ten piedad.

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.


Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.


Dios Padre Celestial, ten misericordia de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.

Dios, Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.

Trinidad Santa, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.


Espíritu que procede del Padre y del Hijo, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu del Señor, que al comienzo de la creación planeando sobre las aguas las fecundaste, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu por inspiración del cual han hablado los profetas, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu que das testimonio de Cristo, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosas, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu que sobreviene a María, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu del Señor que llena todo el orbe, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de Dios que habita en nosotros, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de sabiduría y de entendimiento, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de consejo y de fortaleza, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de ciencia y de piedad, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de temor del Señor, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de gracia y de misericordia, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de fuerza, de dilección y de sobriedad, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de humildad y de castidad, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de benignidad y de mansedumbre, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de multiforme gracia, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu que escrutas los secretos de Dios, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu en el cual renacemos, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu por el cual se difunde la caridad, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de adopción de los hijos de Dios, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu que en lenguas de fuego sobre los apóstoles apareciste, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como quieres, ilumínanos y santifícanos.


Sednos propicio, perdónanos, Señor.

Sednos propicio, perdónanos, Señor.


De todo mal, líbranos, Señor.

De todo pecado, líbranos, Señor.

De tentaciones e insidias del demonio, líbranos, Señor.

De la presunción y desesperación, líbranos, Señor.

De la resistencia a la verdad conocida, líbranos, Señor.

De la obstinación y de la impenitencia, líbranos, Señor.

De la impureza de la mente y del cuerpo, líbranos, Señor.

Del espíritu de fornicación, líbranos, Señor.

De todo espíritu del mal, líbranos, Señor.


Por tu eterna procesión del Padre y del Hijo. Te rogamos óyenos.

Por tu descenso sobre Cristo en el Jordán. Te rogamos óyenos.

Por tu advenimiento sobre los discípulos. Te rogamos óyenos.

En el día del juicio, nosotros pecadores. Te rogamos óyenos.

Para que así como vivimos del Espíritu, obremos también por Él. Te rogamos óyenos.

Para que recordando que somos templo del Espíritu Santo, no lo profanemos. Te rogamos óyenos.

Para que viviendo según el Espíritu, no cumplamos los deseos de la carne. Te rogamos óyenos.

A fin de que por el Espíritu mortifiquemos las obras de la carne. Te rogamos óyenos.

Para que no te contristemos a Ti, Espíritu Santo de Dios. Te rogamos óyenos.

Para que seamos solícitos en guardarla unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Te rogamos óyenos.

Para que no creamos a todo espíritu. Te rogamos óyenos.

Para que probemos a los espíritus si son de Dios. Te rogamos óyenos.

Para que te dignes renovar en nosotros el espíritu de rectitud. Te rogamos óyenos.

Para que nos confirmes por tu Espíritu soberano. Te rogamos óyenos.


Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escíchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.


Oración:

Asístanos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones, y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


AVE MARIS STELLA

Salve, Estrella del mar, Madre, que diste a luz a Dios, quedando perpetuamente Virgen, feliz puerta del cielo.


Pues recibiste aquel Ave de labios de Gabriel, ciméntanos en la paz, trocando el nombre de Eva.


Suelta las prisiones a los reos, da lumbre a los ciegos, ahuyenta nuestros males, recábanos todos los bienes.


Muestra que eres Madre, reciba por tu mediación nuestras plegarias el que nacido por nosotros, se dignó ser tuyo.


Virgen singular, sobre todos suave, haz que libres de culpas, seamos suaves y castos.


Danos una vida pura, prepara una senda segura, para que, viendo a Jesús, eternamente nos gocemos.


Gloria sea a Dios Padre, a Cristo altísimo y al Espíritu Santo: a los tres un solo honor. Amén.


LETANÍA DEL SANTO NOMBRE DE JESÚS

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.

Cristo ten piedad. Cristo ten piedad.

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.


Jesús, óyenos. Jesús, óyenos.

Jesús, escúchanos. Jesús, escúchanos.


Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Dios santo, trino y uno, ten piedad de nosotros.


Jesús hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.

Jesús, resplandor del Padre, ten piedad de nosotros.

Jesús, candor de la luz eterna, ten piedad de nosotros.

Jesús, rey de la gloria, ten piedad de nosotros.

Jesús, sol de justicia, ten piedad de nosotros.

Jesús, Hijo de la Virgen María, ten piedad de nosotros.

Jesús, amable, ten piedad de nosotros.

Jesús, admirable, ten piedad de nosotros.

Jesús, Dios fuerte, ten piedad de nosotros.

Jesús, Padre del siglo futuro, ten piedad de nosotros.

Jesús, ángel del gran consejo, ten piedad de nosotros.

Jesús, poderosísimo, ten piedad de nosotros.

Jesús, obedientísimo, ten piedad de nosotros.

Jesús, manso y humilde de corazón, ten piedad de nosotros.

Jesús, amador de la castidad, ten piedad de nosotros.

Jesús, amador nuestro, ten piedad de nosotros.

Jesús, Dios de paz, ten piedad de nosotros.

Jesús, autor de la vida, ten piedad de nosotros.

Jesús, modelo de virtudes, ten piedad de nosotros.

Jesús, celador de las almas, ten piedad de nosotros.

Jesús, Dios nuestro, ten piedad de nosotros.

Jesús, refugio nuestro, ten piedad de nosotros.

Jesús, padre de los pobres, ten piedad de nosotros.

Jesús, tesoro de los fieles, ten piedad de nosotros.

Jesús, buen pastor, ten piedad de nosotros.

Jesús, luz verdadera, ten piedad de nosotros.

Jesús, sabiduría eterna, ten piedad de nosotros.

Jesús, bondad infinita, ten piedad de nosotros.

Jesús, camino y vida nuestra, ten piedad de nosotros.

Jesús, gozo de los ángeles, ten piedad de nosotros.

Jesús, rey de los patriarcas, ten piedad de nosotros.

Jesús, maestro de los apóstoles, ten piedad de nosotros.

Jesús, doctor de los evangelistas, ten piedad de nosotros.

Jesús, fortaleza de los mártires, ten piedad de nosotros.

Jesús, luz de los confesores, ten piedad de nosotros.

Jesús, pureza de las vírgenes, ten piedad de nosotros.

Jesús, corona de todos los santos, ten piedad de nosotros.


Sednos propicio, perdónanos, Jesús.

Sednos propicio, escúchanos, Jesús.


De todo mal, líbranos, Jesús.

De todo pecado, líbranos, Jesús.

De tu ira, líbranos, Jesús.

De los lazos del demonio, líbranos, Jesús.

Del espíritu de fornicación, líbranos, Jesús.

De la muerte eterna, líbranos, Jesús.

Del desprecio de tus inspiraciones, líbranos, Jesús.

Por el misterio de tu santa encarnación, líbranos, Jesús.

Por tu nacimiento, líbranos, Jesús.

Por tu infancia, líbranos, Jesús.

Por tu vida divina, líbranos, Jesús.

Por tus trabajos, líbranos, Jesús.

Por tu pasión y gloria, líbranos, Jesús.

Por tu cruz y desamparo, líbranos, Jesús.

Por tus angustias, líbranos, Jesús.

Por tu muerte y sepultura, líbranos, Jesús.

Por tu resurrección, líbranos, Jesús.

Por tu ascensión, líbranos, Jesús.

Por tus gozos, líbranos, Jesús.

Por tu gloria, líbranos, Jesús.


Cordero de Dios, que borras los pecados del mundo, Jesús, perdónanos.

Cordero de Dios, que borras los pecados del mundo, Jesús, escúchanos.

Cordero de Dios, que borras los pecados del mundo, Jesús, ten piedad de nosotros.


Jesús, óyenos. Jesús, óyenos.

Jesús, escúchanos. Jesús, escúchanos.


Bendito sea el nombre del Señor.

Ahora y siempre, por los siglos de los siglos.


Oración:

Señor Jesucristo, que dijiste: Pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; te suplicamos derrames sobre nosotros la ternura de tu divino amor, a fin de que amándote de todo corazón, con palabra y con obras, nunca cesemos de alabarte. Haz, Señor, que temamos y amemos también perpetuamente tu santo nombre, porque jamás abandona tu providencia a los que proteges con la fortaleza de tu amor. Que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.


ORACIÓN DE MONTFORT A JESUCRISTO

Dejadme, amabilísimo Jesús mío, que me dirija a Vos, para atestiguaras mi reconocimiento por la merced que me habéis hecho con la devoción de la Esclavitud, dándome a vuestra Santísima Madre para que sea Ella mi abogada delante de vuestra Majestad, y en mi grandísima miseria mi universal suplemento. ¡Ay, Señor! tan miserable soy, que sin esta buena Madre, infaliblemente me hubiera perdido.


Sí, que a mí me hace falta María, delante de Vos y en todas partes; me hace falta para calmar vuestra justa cólera, pues tanto os he ofendido y todos los días os ofendo; me hace falta para detener los eternos y merecidos castigos con que vuestra justicia me amenaza, para pediros, para acercarme a Vos y para daros gusto; me hace falta para salvar mi alma y la de otros; me hace falta, en una palabra, para hacer siempre vuestra voluntad, buscar en todo vuestra mayor gloria.


¡Ah, si pudiera yo publicar por todo el universo esta misericordia que habéis tenido conmigo! ¡Si pudiera hacer que conociera todo el mundo que si no fuera por María estaría yo condenado! ¡Si yo pudiera dignamente daros las gracias por tan grande beneficio! María está en mí.


Haec facta est mihi. ¡Oh, qué tesoro! ¡Oh, qué consuelo! Y, de ahora en adelante, ¿no seré todo para Ella? ¡Oh, qué ingratitud! Antes la muerte. Salvador mío queridísimo, que permitáis tal desgracia, que mejor quiero morir que vivir sin ser todo de María. Mil y mil veces, como San Juan Evangelista al pie de la cruz, la he tomado en vez de todas mis cosas.


¡Cuántas veces me he entregado a Ella! Pero si todavía no he hecho esta entrega a vuestro gusto, la hago ahora, mi Jesús querido, como vos queréis la haga. Y si en mi alma o en mi cuerpo veis alguna cosa que no pertenezca a esta Princesa augusta, arrancadla, os ruego arrojadla lejos de mí; que no siendo de María, indigna es de Vos.


¡Oh, Espíritu Santo! Concededme todas las gracias, plantad, regad y cultivad en mi alma el árbol de la vida verdadero, que es la amabilísima María, para que crezca y florezca y dé con abundancia el fruto de vida.


¡Oh, Espíritu Santo! Dadme mucha devoción y mucha afición a María; que me apoye mucho en su seno maternal, y recurra de continuo a su misericordia, para que en ella forméis dentro de mí a Jesucristo, al natural, crecido y vigoroso hasta la plenitud de su edad perfecta. Amén.


OH, JESÚS, QUE VIVES EN MARÍA

Ven, ¡Oh Jesús!, que vives en María; ven a vivir y reinar en nosotros, que tu vida se exprese en nuestra vida para vivir tan sólo para Ti.


Forja en nuestra alma, ¡oh, Cristo!, tus virtudes, tu Espíritu divino y santidad, tus máximas perfectas y tus normas y el ardor de tu eterna caridad.


Danos parte, Señor, en tus misterios para que te podamos imitar; tú que eres Luz de Luz, dan os tus luces, y en pos de ti podremos caminar.


Reina, Cristo, en nosotros por tu Madre, sobre el demonio y la naturaleza, en virtud de tu nombre soberano, para la gloria del Padre celestial. Amén.


 REZO DEL SANTO ROSARIO CONTEMPLANDO LOS MISTERIOS 

QUE CORRESPONDEN AL DÍA DE HOY




Fuente: https://www.matercoeli.com/

jueves, 8 de diciembre de 2022

30º día Consagración al Inmaculado Corazón de María

 



Día 30

DEL CAMINO REAL DE LA SANTA CRUZ

Primer texto para meditar: Mt, 27: 36-44

Y sentados hacían la guardia allí. Sobre su cabeza pusieron 

escrita su causa: Éste es Jesús, el Rey de los judíos. 

Entonces fueron crucificados con Él dos bandidos, uno a su 

derecha y otro a su izquierda. Los que pasaban le injuriaban, 

moviendo la cabeza y diciendo: Tú que destruías el templo 

y lo reedificabas en tres días, sálvate ahora a ti mismo; si 

eres hijo de Dios, baja de esa cruz.

E igualmente los príncipes de los sacerdotes, con los 

escribas y ancianos se burlaban y decían: Salvó a otros 

y a sí mismo no puede salvarse. Si es el rey de Israel, 

que baje ahora de la cruz y creeremos en Él. Ha puesto 

su confianza en Dios; que Él le libre ahora, si es que le 

quiere, puesto que ha dicho: Soy el Hijo de Dios. 

Asimismo los bandidos que con Él estaban crucificados 

le ultrajaban.

Segundo texto para meditar: Imitación de Cristo

libro II, cap. 2

Esta palabra parece dura a muchos; niégate a ti mismo, 

toma tu cruz, y sigue a Jesús. Pero mucho más duro 

será oír aquella postrera palabra: Apartaos de mí, 

malditos, al fuego eterno. Pues los que ahora oyen 

y siguen de buena voluntad la palabra de la cruz, 

no temerán entonces oír la palabra de la eterna 

condenación.

Esta señal de la cruz estará en el cielo, cuando el 

Señor vendrá a juzgar.

Entonces todos los siervos de la cruz, que se 

conformaron en la vida con el Crucificado, se llegarán 

a Cristo juez con gran confianza.

Pues que así es, ¿por qué temes tomar la cruz, por la cual 

se va al reino?

En la cruz está la salud, en la cruz la vida, en la cruz está 

la defensa de los enemigos, en la cruz está la infusión de 

la suavidad soberana, en la cruz:, está la fortaleza 

del corazón, en la cruz está el gozo del espíritu, 

en la cruz está la suma virtud, en la cruz está la perfección 

de la santidad.

No está la salud del alma, ni la esperanza de la vida eterna, 

sino en la cruz.

Toma, pues, tu cruz, y sigue a Jesús, e irás a la vida eterna.

Él vino primero, y llevó su cruz y murió en la cruz por ti, 

porque tú también la lleves y desees morir en ella.

Porque si mueres juntamente con Él, vivirás con Él.

Y si fueres compañero de la pena, lo serás también de 

la gloria.


Oraciones del día

LETANÍAs DEL ESPÍRITU SANTO

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.Cristo ten piedad. Cristo ten piedad.Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.

Dios Padre Celestial, ten misericordia de nosotros.Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de 

nosotros.Dios, Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.Trinidad Santa, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.

Espíritu que procede del Padre y del Hijo, ilumínanos 

y santifícanos.Espíritu del Señor, que al comienzo de la creación planeando 

sobre las aguas las fecundaste, ilumínanos y santifícanos.Espíritu por inspiración del cual han hablado los profetas, 

ilumínanos y santifícanos.Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas, ilumínanos 

y santifícanos.Espíritu que das testimonio de Cristo, ilumínanos 

y santifícanos.Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosas, 

ilumínanos y santifícanos.Espíritu que sobreviene a María, ilumínanos y santifícanos.Espíritu del Señor que llena todo el orbe, ilumínanos 

y santifícanos.Espíritu de Dios que habita en nosotros, ilumínanos 

y santifícanos.Espíritu de sabiduría y de entendimiento, ilumínanos 

y santifícanos.Espíritu de consejo y de fortaleza, ilumínanos y santifícanos.Espíritu de ciencia y de piedad, ilumínanos y santifícanos.Espíritu de temor del Señor, ilumínanos y santifícanos.Espíritu de gracia y de misericordia, ilumínanos y santifícanos.Espíritu de fuerza, de dilección y de sobriedad, ilumínanos y santifícanos.Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz, ilumínanos y santifícanos.Espíritu de humildad y de castidad, ilumínanos y santifícanos.Espíritu de benignidad y de mansedumbre, ilumínanos 

y santifícanos.Espíritu de multiforme gracia, ilumínanos y santifícanos.Espíritu que escrutas los secretos de Dios, ilumínanos 

y santifícanos.Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables, 

ilumínanos y santifícanos.Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma, 

ilumínanos y santifícanos.Espíritu en el cual renacemos, ilumínanos y santifícanos.Espíritu por el cual se difunde la caridad, ilumínanos 

y santifícanos.Espíritu de adopción de los hijos de Dios, ilumínanos 

y santifícanos.Espíritu que en lenguas de fuego sobre los apóstoles apareciste, ilumínanos y santifícanos.Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos, 

ilumínanos y santifícanos.Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como 

quieres, ilumínanos y santifícanos.

Sednos propicio, perdónanos, Señor.Sednos propicio, perdónanos, Señor.

De todo mal, líbranos, Señor.De todo pecado, líbranos, Señor.De tentaciones e insidias del demonio, líbranos, Señor.De la presunción y desesperación, líbranos, Señor.De la resistencia a la verdad conocida, líbranos, Señor.De la obstinación y de la impenitencia, líbranos, Señor.De la impureza de la mente y del cuerpo, líbranos, Señor.Del espíritu de fornicación, líbranos, Señor.De todo espíritu del mal, líbranos, Señor.

Por tu eterna procesión del Padre y del Hijo. Te rogamos óyenos.Por tu descenso sobre Cristo en el Jordán. Te rogamos óyenos.Por tu advenimiento sobre los discípulos. Te rogamos óyenos.En el día del juicio, nosotros pecadores. Te rogamos óyenos.Para que así como vivimos del Espíritu, obremos también 

por Él. Te rogamos óyenos.Para que recordando que somos templo del Espíritu Santo, 

no lo profanemos. Te rogamos óyenos.Para que viviendo según el Espíritu, no cumplamos los deseos 

de la carne. Te rogamos óyenos.A fin de que por el Espíritu mortifiquemos las obras de la carne. 

Te rogamos óyenos.Para que no te contristemos a Ti, Espíritu Santo de Dios. 

Te rogamos óyenos.Para que seamos solícitos en guardarla unidad del Espíritu 

en el vínculo de la paz. Te rogamos óyenos.Para que no creamos a todo espíritu. Te rogamos óyenos.Para que probemos a los espíritus si son de Dios. Te rogamos 

óyenos.Para que te dignes renovar en nosotros el espíritu de rectitud. 

Te rogamos óyenos.Para que nos confirmes por tu Espíritu soberano. Te rogamos 

óyenos.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, 

Señor.Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, 

escúchanos, Señor.Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, 

ten piedad de nosotros.

Oración:Asístanos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, 

que purifique clemente nuestros corazones, y nos preserve 

de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo 

Nuestro Señor. Amén.


AVE MARIS STELLA

Salve, Estrella del mar, Madre, que diste a luz a Dios, 

quedando perpetuamente Virgen, feliz puerta del cielo.

Pues recibiste aquel Ave de labios de Gabriel, ciméntanos 

en la paz, trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos, da lumbre a los ciegos, 

ahuyenta nuestros males, recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre, reciba por tu mediación nuestras 

plegarias el que nacido por nosotros, se dignó ser tuyo.

Virgen singular, sobre todos suave, haz que libres de culpas, 

seamos suaves y castos.

Danos una vida pura, prepara una senda segura, para que, 

viendo a Jesús, eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre, a Cristo altísimo y al Espíritu Santo: 

a los tres un solo honor. Amén.

LETANÍA DEL SANTO NOMBRE DE JESÚS

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.Cristo ten piedad. Cristo ten piedad.Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.

Jesús, óyenos. Jesús, óyenos.Jesús, escúchanos. Jesús, escúchanos.

Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.Dios santo, trino y uno, ten piedad de nosotros.

Jesús hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.Jesús, resplandor del Padre, ten piedad de nosotros.Jesús, candor de la luz eterna, ten piedad de nosotros.Jesús, rey de la gloria, ten piedad de nosotros.Jesús, sol de justicia, ten piedad de nosotros.Jesús, Hijo de la Virgen María, ten piedad de nosotros.Jesús, amable, ten piedad de nosotros.Jesús, admirable, ten piedad de nosotros.Jesús, Dios fuerte, ten piedad de nosotros.Jesús, Padre del siglo futuro, ten piedad de nosotros.Jesús, ángel del gran consejo, ten piedad de nosotros.Jesús, poderosísimo, ten piedad de nosotros.Jesús, obedientísimo, ten piedad de nosotros.Jesús, manso y humilde de corazón, ten piedad de nosotros.Jesús, amador de la castidad, ten piedad de nosotros.Jesús, amador nuestro, ten piedad de nosotros.Jesús, Dios de paz, ten piedad de nosotros.Jesús, autor de la vida, ten piedad de nosotros.Jesús, modelo de virtudes, ten piedad de nosotros.Jesús, celador de las almas, ten piedad de nosotros.Jesús, Dios nuestro, ten piedad de nosotros.Jesús, refugio nuestro, ten piedad de nosotros.Jesús, padre de los pobres, ten piedad de nosotros.Jesús, tesoro de los fieles, ten piedad de nosotros.Jesús, buen pastor, ten piedad de nosotros.Jesús, luz verdadera, ten piedad de nosotros.Jesús, sabiduría eterna, ten piedad de nosotros.Jesús, bondad infinita, ten piedad de nosotros.Jesús, camino y vida nuestra, ten piedad de nosotros.Jesús, gozo de los ángeles, ten piedad de nosotros.Jesús, rey de los patriarcas, ten piedad de nosotros.Jesús, maestro de los apóstoles, ten piedad de nosotros.Jesús, doctor de los evangelistas, ten piedad de nosotros.Jesús, fortaleza de los mártires, ten piedad de nosotros.Jesús, luz de los confesores, ten piedad de nosotros.Jesús, pureza de las vírgenes, ten piedad de nosotros.Jesús, corona de todos los santos, ten piedad de nosotros.

Sednos propicio, perdónanos, Jesús.Sednos propicio, escúchanos, Jesús.

De todo mal, líbranos, Jesús.De todo pecado, líbranos, Jesús.De tu ira, líbranos, Jesús.De los lazos del demonio, líbranos, Jesús.Del espíritu de fornicación, líbranos, Jesús.De la muerte eterna, líbranos, Jesús.Del desprecio de tus inspiraciones, líbranos, Jesús.Por el misterio de tu santa encarnación, líbranos, Jesús.Por tu nacimiento, líbranos, Jesús.Por tu infancia, líbranos, Jesús.Por tu vida divina, líbranos, Jesús.Por tus trabajos, líbranos, Jesús.Por tu pasión y gloria, líbranos, Jesús.Por tu cruz y desamparo, líbranos, Jesús.Por tus angustias, líbranos, Jesús.Por tu muerte y sepultura, líbranos, Jesús.Por tu resurrección, líbranos, Jesús.Por tu ascensión, líbranos, Jesús.Por tus gozos, líbranos, Jesús.Por tu gloria, líbranos, Jesús.

Cordero de Dios, que borras los pecados del mundo, 

Jesús, perdónanos.Cordero de Dios, que borras los pecados del mundo, 

Jesús, escúchanos.Cordero de Dios, que borras los pecados del mundo, 

Jesús, ten piedad de nosotros.

Jesús, óyenos. Jesús, óyenos.Jesús, escúchanos. Jesús, escúchanos.

Bendito sea el nombre del Señor.Ahora y siempre, por los siglos de los siglos.

Oración:Señor Jesucristo, que dijiste: Pedid y recibiréis, 

buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; te suplicamos 

derrames sobre nosotros la ternura de tu divino amor, 

a fin de que amándote de todo corazón, con palabra 

y con obras, nunca cesemos de alabarte. Haz, Señor, 

que temamos y amemos también perpetuamente tu 

santo nombre, porque jamás abandona tu providencia 

a los que proteges con la fortaleza de tu amor. Que vives 

y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN DE MONTFORT A JESUCRISTO

Dejadme, amabilísimo Jesús mío, que me dirija a Vos, 

para atestiguaros mi reconocimiento por la merced 

que me habéis hecho con la devoción de la Esclavitud, 

dándome a vuestra Santísima Madre para que sea 

Ella mi abogada delante de vuestra Majestad, y en mi 

grandísima miseria mi universal suplemento. ¡Ay, Señor! 

tan miserable soy, que sin esta buena Madre, 

infaliblemente me hubiera perdido.

Sí, que a mí me hace falta María, delante de Vos y en 

todas partes; me hace falta para calmar vuestra justa 

cólera, pues tanto os he ofendido y todos los días 

os ofendo; me hace falta para detener los eternos 

y merecidos castigos con que vuestra justicia me amenaza, 

para pediros, para acercarme a Vos y para daros gusto; 

me hace falta para salvar mi alma y la de otros; 

me hace falta, en una palabra, para hacer siempre 

vuestra voluntad, buscar en todo vuestra mayor gloria.

¡Ah, si pudiera yo publicar por todo el universo esta 

misericordia que habéis tenido conmigo! ¡Si pudiera 

hacer que conociera todo el mundo que si no fuera 

por  María estaría yo condenado! ¡Si yo pudiera 

dignamente daros las gracias por tan grande beneficio! 

María está en mí.

Haec facta est mihi. ¡Oh, qué tesoro! ¡Oh, qué consuelo! 

Y, de ahora en adelante, ¿no seré todo para Ella? 

¡Oh, qué ingratitud! Antes la muerte, Salvador mío 

queridísimo, que permitáis tal desgracia, que mejor 

quiero morir que vivir sin ser todo de María. 

Mil y mil veces, como San Juan Evangelista al pie 

de la cruz, la he tomado en vez de todas mis cosas.

¡Cuántas veces me he entregado a Ella! Pero si todavía 

no he hecho esta entrega a vuestro gusto, la hago ahora, 

mi Jesús querido, como vos queréis la haga. Y si en mi 

alma o en mi cuerpo veis alguna cosa que no pertenezca 

a esta Princesa augusta, arrancadla, os ruego arrojadla 

lejos de mí; que no siendo de María, indigna es de Vos.

¡Oh, Espíritu Santo! Concededme todas las gracias, 

plantad, regad y cultivad en mi alma el árbol de la vida 

verdadero, que es la amabilísima María, para que crezca 

y florezca y dé con abundancia el fruto de vida.

¡Oh, Espíritu Santo! Dadme mucha devoción y mucha 

afición a María; que me apoye mucho en su seno 

maternal, y recurra de continuo a su misericordia, 

para que en ella forméis dentro de mí a Jesucristo, 

al natural, crecido y vigoroso hasta la plenitud de su 

edad perfecta. Amén.

OH, JESÚS, QUE VIVES EN MARÍA

Ven, ¡Oh Jesús!, que vives en María; ven a vivir y reinar 

en nosotros, que tu vida se exprese en nuestra vida para 

vivir tan sólo para Ti.

Forja en nuestra alma, ¡oh, Cristo!, tus virtudes, tu Espíritu 

divino y santidad, tus máximas perfectas y tus normas 

y el ardor de tu eterna caridad.

Danos parte, Señor, en tus misterios para que te podamos 

imitar; tú que eres Luz de Luz, danos tus luces, y en 

pos de ti podremos caminar.

Reina, Cristo, en nosotros por tu Madre, sobre el 

demonio y la naturaleza, en virtud de tu nombre 

soberano, para la gloria del Padre celestial. Amén.

REZO DEL SANTO ROSARIO CONTEMPLANDO 

LOS MISTERIOS QUE CORRESPONDEN AL DÍA DE HOY



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