jueves, 22 de octubre de 2026

22 de octubre: San Juan Pablo II

 

 


                          



 


                                                     Juan Pablo II, Pescador -youtube

ORACION PARA OBTENER SU INTERCESIÓN

Causa de beatificaciónOficial


Consideramos que Juan Pablo II (1920-2005) será conocido en la historia como "Juan Pablo el Grande".

Es el Papa  #264 en la sucesión Apostólica

Ha iluminado las tinieblas del mundo con la luz del Evangelio, dándonos así una guía segura en tiempos muy difíciles.



El escudo papal (derecha) representa la cruz de Cristo y la "M" de María Santísima, Su madre, al pie de la cruz.  Es la primera vez que un escudo papal contiene una letra.


Su Pontificado

El Papa es el vicario de Cristo en la Tierra. Es la mayor autoridad moral en el mundo, no por designio humano sino por gracia de Dios. Le ha tocado pastorear a la Iglesia de Jesucristo en tiempos muy difíciles, llevándola al tercer milenio. Es el Papa de la Virgen, el Papa misionero; El que mas ha peregrinado, Al que mas personas han visto y escuchado; El que mas santos ha beatificado y canonizado  -¡mas que todos los otros Papas juntos!. Es el Papa que mas ha utilizado los medios de comunicación en los ocho idiomas que habla; El que mas ha escrito; Visitó una sinagoga, El primero en visitar una iglesia protestante y una mezquita. Un Papa de extraordinaria sabiduría y don profético. Un pastor que nos ha protegido de feroces lobos. El que nos ha dado el primer catecismo universal en 5 siglos. El que ha enseñado mas sobre la familia, la mujer, el matrimonio...


El Papa Peregrino


Su día ordinario era de 18 horas de trabajo


A raíz del atentado, una bala traspasó su cuerpo. Lo han operado 7 veces, le han quitado 2.5 metros de intestino.


ESCRIBIO

44 Cartas Apostólicas

15 Exortaciones Apostólicas

14 Encíclicas

11 Constituciones Apostólicas

Varios libros

PRIMER CATECISMO

en cinco siglos


NUEVO CODIGO DE LEY CANONICA


Lo que no se puede medir son

SUS FRUTOS COMO BUEN PASTOR Y EVANGELIZADOR INCANSABLE


Karol Joseph Wojtyla (pronunciado Voi-ti-wa) nació en Wadowice, Polonia el 18 de Mayo de 1920, hijo de un oficial del ejército polaco, su madre fue maestra.


El 14 de Octubre de 1978, a la edad de 58 años fue elegido Papa. El primer no italiano en 456 años y el mas joven del siglo; suyo es el tercer pontificado mas largo de la historia. A la edad de 61años (13 de mayo de 1981), sufrió un severo atentado en la Plaza de San Pedro en el que las balas traspasaron su cuerpo. El mismo reconoce que la Virgen de Fátima le salvó la vida prodigiosamente. Sin duda las fuerzas del maligno han querido destruirlo pero Dios Todopoderoso lo ha protegido. Sobre su espalda el Papa lleva la cruz que manifiesta la batalla espiritual que libra la Iglesia. Todos sus sufrimientos lo han hecho mas santo y mas fuerte en el Espíritu. Su testimonio es en su sufrimientos mas admirable. 


Atentado el 13 de Mayo de 1981 y Fátima

El Papa esta convencido de que Nuestra Señora intervino ese día para salvar su vida. Posteriormente, proclamaría a María como "mi madre por siempre, y especialmente el 13 de Mayo de 1981 cuando sentí tu presencia providencial a mi lado".


El Papa estaba además convencido de que aquel atentado estaba relacionado con el mensaje de Fátima. Mientras se recuperaba en el hospital, pidió que le trajesen todos los documentos relacionados con las apariciones de Fátima. Dichos documentos fueron llevados al Papa por el Obispo Pavol Hnilica, un obispo eslovaco que pasó años prisionero en campos comunistas y tuvo que ser consagrado en secreto.

 

El Obispo Hnilica destacó: "Algunos de los textos eran originales y poca gente los había visto. El Papa leyó todo con una atención meticulosa". Saliendo del hospital, el Papa Juan Pablo II le dijo al Obispo Hnilica: "He llegado a comprender que la única manera de salvar al mundo de la guerra, de salvarlo del ateísmo, es la conversión de Rusia de acuerdo al mensaje de Fátima".


Posteriormente tarde el Papa solicitó al obispo que le llevaran una estatua de Nuestra Señora de Fátima a Castel Gandolfo. Pidió que se construyera una iglesia pequeña en Polonia, en un bosque situado en la frontera con la Unión Soviética, a fin de que albergara dicha estatua. "Actualmente la estatua se encuentra allí, en la posición exacta que Juan Pablo II había deseado: con su mirada dirigida hacia Rusia", dice el Obispo Hnilica.


En el primer aniversario del atentado, Juan Pablo II fue a Fátima para llevar a cabo la consagración de Rusia de acuerdo al mensaje de Fátima y para agradecerle a Nuestra Señora por salvar su vida.


El 8 de Diciembre de 1983, el día de la Fiesta de la Inmaculada Concepción, las carta del Papa fue enviada a todos los obispos del mundo, incluyendo a los obispos ortodoxos. El Papa Juan Pablo II les informó que el iba a consagrar Rusia al Inmaculado Corazón de María y pidió a cada obispo hacer la consagración en unión con el Papa en su propia diócesis particular junto con el pueblo de Dios que le había sido encomendado. Asimismo, adjunta a la carta se encontraba la oración a ser utilizada para la consagración. La fecha elegida fue el 25 de Marzo de 1984, el día de la Fiesta de la Anunciación. Esto permitió un período de tiempo de tres meses para que las cartas llegaran a las diversas partes del mundo. Con esta consagración se abrieron las puertas los procesos que culminaron con liberación de Europa oriental tras la desaparición de la Unión Soviética.


Palabras del Papa:


El magisterio de Juan Pablo II es sumamente extenso y rico.  Entre sus temas principales: La cultura de la vida, la purificación de la conciencia, el diálogo entre la fe y la razón, El Tercer Milenio y la nueva evangelización.


"El fin por el que todos juntos nos fatigamos es único: anunciar el Evangelio de Cristo para la salvación del mundo. Es una misión que queremos realizar con espíritu de fe y con disponibilidad al sacrificio, si fuera necesario, hasta la "entrega de la sangre".


"¡Que no desfallezca nunca en nuestro ministerio la fidelidad a Aquel que nos ha asociado íntimamente a su sacerdocio!. Que en el centro de vuestra vida esté siempre y sólo Él: ¡Cristo!".

 

"Con el pasar de los años se hace cada vez más profunda en mí esta convicción: Jesús nos pide que seamos sus testigos, que nos preocupemos sólo de su gloria y del bien de las almas".

-Juan Pablo II, 22-XII-03


 Gracias Señor por darnos a Juan Pablo II

como pastor universal, tu vicario en la tierra


 Pensaientos:


"Mi vida estará dedicada

a la lucha por la libertad y mi obra a que vean en Dios

un camino para alcanzarla"


"Para entrar en el Reino de los cielos hay que volverse pequeños y humildes como niños inocentes"


"Ningún sistema económico podrá servir al hombre si no está basado en los grandes valores de la humanidad"


Su primero viaje como Papa fuera de Italia fue en 1979 a Rep. Dominicana y México

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Fuente: Corazones.org

San Agustín: El Combate Cristiano - Capítulos XXXI a XXXIII

 

EL COMBATE CRISTIANO

Traductor: Lope Cilleruelo, OSA

Revisión: Domingo Natal, OSA



CAPÍTULO XXXI

La iglesia puede perdonar todos los pecados.
Las viudas pueden casarse

33. No escuchemos tampoco a los que niegan que la Iglesia de Dios pueda perdonar todos los pecados. Así, estos miserables como no vieron en Pedro la piedra, y por negarse a creer que a la Iglesia le han sido dadas las llaves del reino de los cielos, ellos las han perdido entre sus manos. Estos son los que condenan a las viudas como adúlteras, cuando vuelven a casarse, y proclaman que son más puros que la doctrina apostólica. Estos cátaros, si quisieran reconocer su verdadero nombre tendrían que llamarse mundanos más bien que mundos 84. Y, puesto que cuando pecan no quieren corregirse, no han elegido otra cosa que ser condenados con el mundo. Porque a los pecadores les niegan el perdón, pero no es para curarlos en salud, sino que le quitan la medicina al enfermo, y obligan a las viudas a quemarse sin permitirles casarse. No hemos de tenerles por más prudentes que el apóstol Pablo, que prefirió que se casasen antes de que se abrasasen 85.

CAPÍTULO XXXII

Hay que admitir la resurrección de la carne

34. Ni escuchemos a los que niegan la futura resurrección de la carne, y recuerdan lo que dice el apóstol Pablo: la carne y la sangre no poseerán el reino de Dios 86. No entienden lo que dice el mismo Apóstol: es preciso que esto corruptible se revista de incorrupción y que esto mortal se revista de inmortalidad 87. Cuando esto se realice ya no habrá carne ni sangre, sino un cuerpo celestial. Es lo que promete el Señor cuando dice: no se casarán ni tomarán esposa, sino que serán como los ángeles de Dios 88. Pues ya no vivirán para los hombres, sino para Dios, cuando sean hechos iguales a los ángeles. La carne y la sangre se transformarán y se harán un cuerpo celeste y angelical. Y los muertos resucitarán incorruptos y nosotros seremos transformados 89. Y así será verdad que resucitará la carne, aun siendo verdad que la carne y la sangre no poseerán el reino de Dios.

CAPÍTULO XXXIII

Conclusión

35. Nutrámonos, pues, en Cristo, amamantados por esta simplicidad y sinceridad de la fe. Y mientras seamos párvulos no apetezcamos el alimento de los adultos, sino que crezcamos en Cristo, con estos alimentos salubérrimos, entregados a las buenas costumbres y a la justicia cristiana, en la que se perfecciona y confirma la caridad de Dios y del prójimo, para que cada uno de nosotros triunfe en sí mismo y por Cristo, de quien ya se ha revestido, del diablo enemigo y sus ángeles. Porque la caridad perfecta excluye el amor y el temor del mundo, esto es, la codicia de adquirir bienes temporales y el temor a perderlos. Por esas dos puertas entra y reina el enemigo, que debe ser arrojado primero con el temor de Dios y después por la caridad. Pues tanto más debemos apetecer el conocimiento manifiesto y sincero de la verdad cuanto más vemos que progresamos en la caridad y cuanto más purificado tengamos el corazón con su simplicidad, porque con esa mirada interior se hace visible la verdad, según se dice: Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios 90. Para que, arraigados y apoyados en la caridad, alcancemos a comprender, con todos los santos, cuál sea la anchura y la longitud, la altura y profundidad, y conozcamos también la supereminente ciencia de la caridad de Cristo, para que nos llenemos de toda la plenitud de Dios 91. Y así, después de este combate contra el enemigo invisible, merezcamos la corona de la victoria, ya que, para los que lo quieren y lo aman, el yugo de Cristo es suave y su carga ligera 92.

Fuente: Augustinus.it