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miércoles, 13 de mayo de 2026

Oraciones de Fátima

 ORACIONES DE FÁTIMA


ORACIONES DEL ANGEL
«Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.»

«Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que El mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María, os pido la conversión de los pobres pecadores.»


ORACIONES DE NUESTRA SEÑORA
La Hermana Lucia cuenta en la 4ta Memoria, que Nuestra Señora, en la aparición del 13 de julio de 1917, les recomendó:

«Sacrificaos por los pecadores, y decid muchas veces, en especial cuando hagais algun sacrificio: Oh Jesús, es por vuestro amor, por la conversión de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María.»

En la misma aparición. Nuestra Señora volvió a insistir:

«Cuando receis el rosario decid, al final de cada misterio: Oh Jesús mío, perdonadnos, libradnos del fuego del infierno, llevad al Cielo a todas las almas, especialmente las más necesitadas de vuestra misericordia.»

CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA
Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, a vuestro Corazón Inmaculado nos consagramos, en acto de entrega total al Señor. Por Vos seremos llevados a Cristo, y por Él y con El seremos llevados a Dios Padre. Caminaremos a la luz de la fe, y haremos todo para que el mundo crea que Jesucristo es el Enviado del Padre. Con Él queremos llevar el Amor y la Salvación hasta los confines del mundo. Bajo la maternal protección de vuestro Corazón Inmaculado, seremos un solo pueblo con Cristo. Seremos testimonio de su Resurrección. Por Él seremos llevados al Padre, para gloria de la Santísima Trinidad, a quien adoramos, alabamos y bendecimos. Amen.

Oración de la Decena del Rosario
Oh buen Jesús, perdona nuestros pecados. Líbranos del fuego del infierno. Conduce a todas las almas al Cielo, especialmente las mas necesitadas.

Oración Eucarística
Santísima Trinidad, te adoro, Dios mío, te amo en el Santísimo Sacramento.

 


lunes, 5 de mayo de 2025

Novena a Nuestra Señora de Fátima

 


 

 Versión PDF para imprimir folleto tríptico
» Más información

  
[Estampa de Nuestra Señora de Fátima con los pastorcitos]

OFRECIMIENTO PARA TODOS LOS DÍAS

¡Oh Dios mío! Yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.

¡Oh santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo! Yo os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los tabernáculos del mundo, en reparación de los ultrajes con que El es ofendido; y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón e intercesión del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pecadores.

  

ORACIÓN PREPARATORIA

Oh santísima Virgen María, Reina del Rosario y Madre de misericordia, que te dignaste manifestar en Fátima la ternura de vuestro Inmaculado Corazón trayéndonos mensajes de salvación y de paz. Confiados en vuestra misericordia maternal y agradecidos a las bondades de vuestro amantísimo Corazón, venimos a vuestras plantas para rendiros el tributo de nuestra veneración y amor. Concédenos las gracias que necesitamos para cumplir fielmente vuestro mensaje de amor, y la que os pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honra vuestra y provecho de nuestras almas. Así sea.

Rezar la oración del día correspondiente:

DÍAS
1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9

ORACIÓN FINAL

¡Oh Dios, cuyo Unigénito, con su vida, muerte y resurrección, nos mereció el premio de la salvación eterna! Os suplicamos nos concedas que, meditando los misterios del santísimo rosario de la bienaventurada Virgen María, imitemos los ejemplos que nos enseñan y alcancemos el premio que prometen. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.


DÍA PRIMERO [Ir al principio de esta página]
Penitencia y reparación



Comenzar con el ofrecimiento y la oración preparatoria.

ORACIÓN DE ESTE DÍA
¡Oh santísima Virgen María, Madre de los pobres pecadores!, que apareciendo en Fátima, dejaste transparentar en vuestro rostro celestial una leve sombra de tristeza para indicar el dolor que os causan los pecados de los hombres y que con maternal compasión exhortaste a no afligir más a vuestro Hijo con la culpa y a reparar los pecados con la mortificación y la penitencia. Dadnos la gracia de un sincero dolor de los pecados cometidos y la resolución generosa de reparar con obras de penitencia y mortificación todas las ofensas que se infieren a vuestro Divino Hijo y a vuestro Corazón Inmaculado.

Meditar y rezar la oración final.

__________

DÍA SEGUNDO [Ir al principio de esta página]
Santidad de vida



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ORACIÓN DE ESTE DÍA
¡Oh santísima Virgen María, Madre de la divina gracia, que vestida de nívea blancura te apareciste a unos pastorcitos sencillos e inocentes, enseñándonos así cuánto debemos amar y procurar la inocencia del alma, y que pediste por medio de ellos la enmienda de las costumbres y la santidad de una vida cristiana perfecta. Concédenos misericordiosamente la gracia de saber apreciar la dignidad de nuestra condición de cristianos y de llevar una vida en todo conforme a las promesas bautismales.

Meditar y rezar la oración final.

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DÍA TERCERO [Ir al principio de esta página]
Amor a la oración



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ORACIÓN DE ESTE DÍA
¡Oh santísima Virgen María, vaso insigne de devoción!, que te apareciste en Fátima teniendo pendiente de vuestras manos el santo Rosario, y que insistentemente repetías: «Orad, orad mucho», para alejar por medio de la oración los males que nos amenazan. Concédenos el don y el espíritu de oración, la gracia de ser fieles en el cumplimiento del gran precepto de orar, haciéndolo todos los días, para así poder observar bien los santos mandamientos, vencer las tentaciones y llegar al conocimiento y amor de Jesucristo en esta vida y a la unión feliz con Él en la otra.

Meditar y rezar la oración final.

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DÍA CUARTO [Ir al principio de esta página]
Amor a la Iglesia



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ORACIÓN DE ESTE DÍA
¡Oh santísima Virgen María, Reina de la Iglesia!, que exhortaste a los pastorcitos de Fátima a rogar por el Papa, e infundiste en sus almas sencillas una gran veneración y amor hacia él, como Vicario de vuestro Hijo y su representante en la tierra. Infunde también a nosotros el espíritu de veneración y docilidad hacia la autoridad del Romano Pontífice, de adhesión inquebrantable a sus enseñanzas, y en él y con él un gran amor y respeto a todos los ministros de la santa Iglesia, por medio de los cuales participamos la vida de la gracia en los sacramentos.

Meditar y rezar la oración final.

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DÍA QUINTO [Ir al principio de esta página]
María, salud de los enfermos



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ORACIÓN DE ESTE DÍA
¡Oh santísima Virgen María, salud de los enfermos y consoladora de los afligidos!, que movida por el ruego de los pastorcitos, obraste ya curaciones en vuestras apariciones en Fátima, y habéis convertido este lugar, santificado por vuestra presencia, en oficina de vuestras misericordias maternales en favor de todos los afligidos. A vuestro Corazón maternal acudimos llenos de filial confianza, mostrando las enfermedades de nuestras almas y las aflicciones y dolencias todas de nuestra vida. Echad sobre ellas una mirada de compasión y remediadlas con la ternura de vuestras manos, para que así podamos serviros y amaros con todo nuestro corazón y con todo nuestro ser.

Meditar y rezar la oración final.

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DÍA SEXTO [Ir al principio de esta página]
María, refugio de los pecadores



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ORACIÓN DE ESTE DÍA
¡Oh santísima Virgen María, refugio de los pecadores!, que enseñaste a los pastorcitos de Fátima a rogar incesantemente al Señor para que esos desgraciados no caigan en las penas eternas del infierno, y que manifestaste a uno de los tres que los pecados de la carne son los que más almas arrastran a aquellas terribles llamas. Infundid en nuestras almas un gran horror al pecado y el temor santo de la justicia divina, y al mismo tiempo despertad en ellas la compasión por la suerte de los pobres pecadores y un santo celo para trabajar con nuestras oraciones, ejemplos y palabras por su conversión.

Meditar y rezar la oración final.

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DÍA SÉPTIMO [Ir al principio de esta página]
María, alivio de las almas del purgatorio



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ORACIÓN DE ESTE DÍA
¡Oh santísima Virgen María, Reina del purgatorio!, que enseñaste a los pastorcitos de Fátima a rogar a Dios por las almas del purgatorio, especialmente por las más abandonadas. Encomendamos a la inagotable ternura de vuestro maternal Corazón todas las almas que padecen en aquel lugar de purificación, en particular las de todos nuestros allegados y familiares y las más abandonadas y necesitadas; alíviales sus penas y llévalas pronto a la región de la luz y de la paz, para cantar allí perpetuamente vuestras misericordias.

Meditar y rezar la oración final.

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DÍA OCTAVO [Ir al principio de esta página]
María, Reina del Rosario



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ORACIÓN DE ESTE DÍA
¡Oh santísima Virgen María!, que en vuestra última aparición te diste a conocer como la Reina del Santísimo Rosario, y en todas ellas recomendaste el rezo de esta devoción como el remedio más seguro y eficaz para todos los males y calamidades que nos afligen, tanto del alma como del cuerpo, así públicas como privadas. Infundid en nuestras almas una profunda estima de los misterios de nuestra Redención que se conmemoran en el rezo del Rosario, para así vivir siempre de sus frutos. Concédenos la gracia de ser siempre fieles a la práctica de rezarlo diariamente para honraros a Vos, acompañando vuestros gozos, dolores y glorias, y así merecer vuestra maternal protección y asistencia en todos los momentos de la vida, pero especialmente en la hora de la muerte.

Meditar y rezar la oración final.

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DÍA NOVENO [Ir al principio de esta página]
El Inmaculado Corazón de María



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ORACIÓN DE ESTE DÍA
¡Oh santísima Virgen María, Madre nuestra dulcísima!, que escogiste a los pastorcitos de Fátima para mostrar al mundo las ternuras de vuestro Corazón misericordioso, y les propusiste la devoción al mismo como el medio con el cual Dios quiere dar la paz al mundo, como el camino para llevar las almas a Dios, y como una prenda suprema de salvación. Haced, ¡oh Corazón de la más tierna de las madres!, que sepamos comprender vuestro mensaje de amor y de misericordia, que lo abracemos con filial adhesión y que lo practiquemos siempre con fervor; y así sea vuestro Corazón nuestro refugio, nuestro consuelo y el camino que nos conduzca al amor y a la unión con vuestro Hijo Jesús
.

Meditar y rezar la oración final.


1. El autor es Gregorio Martínez de Antoñana, C.M.F.


1. Oraciones | 2. Oraciones de Fátima | 3. Novena | 4. Triduo

 
Fuente: Devocionario.com




sábado, 3 de mayo de 2025

Devoción de la Comunión de los cinco primeros sábados de mes dada en Fátima

 

Apariciones Posteriores y Mensajes de Nuestra Señora
a Sor Lucía
Según el relato de Sor Lucía
Recopilado por SCTJM



"Jesús quiere servirse de ti para darme a conocer y amar. Quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón"


Lucia es la mayor de los videntes. Entró en la vida religiosa con las hermanas Doroteas, con las que vivió en Pontevedra antes de entrar en la clausura Carmelita en Coimbra, Portugal donde vivío hasta la fecha de su muerte, 13 de Febrero de 2005.

Durante su vida religiosa, recibe apariciones en las cuales la Virgen Santísima le revela:

La petición de los Cinco Primeros Sábados de Reparación
La visión de la Trinidad con la petición de la consagración de Rusia

Cinco primeros sábados de reparación

Trasfondo histórico

Los Sábados son tradicionalmente dedicados a la Virgen. Desde muy antiguo la Santa Iglesia, a considerado el sábado un día dedicado a intensificar la devoción Cristiana a la Santísima Virgen, Madre de Dios y nuestra amantísima Madre. Mucha gente consagraba el primer sábado del mes a la Virgen por esta intención y para reparar por las blasfemias y ultrajes en contra de ella por parte de los pecadores y de los falsos maestros.

El Papa SanPío X el 12 de Julio de 1905 emitió un decreto en el que alababa esta práctica y ofrecía indulgencias por ella. Ese mismo año en el mes de Noviembre el Santo Padre nuevamente bendijo e indulgenció la práctica tradicional de los Hijos del Corazón de María y la Archicofradía del Inmaculado Corazón de María, para dedicar los primeros sábados de cada mes a esta devoción con el propósito de hacer reparación al I.C. de María.

La Virgen pide los Cinco Primeros Sábados de Reparación. La Virgen le dijo que "con el fin de prevenir la guerra, vendré para pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora en los primeros sábados de mes". La promesa hecha por Nuestra Señora a Lucia en Julio 13, 1917 de que habría una manifestación futura concerniente a la práctica de los Cinco Primeros Sábados fue cumplida el 10 de diciembre de 1925.

Lucía era postulante en el Convento de las Doroteas en Pontevedra, España cuando tiene una aparición de la Virgen sobre una nube de luz, con el Niño Jesús a su lado. La Sta. Virgen puso su mano sobre el hombro de Lucía, mientras en la otra sostenía su corazón rodeado de espinas. El niño le dijo: "Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Esta cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para sacárselas."

Inmediatamente dijo Nuestra Señora a Lucía: "Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tu, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación"

 

Los elementos principales de los 5 primeros sábados de reparación son:

1-confesión. Es esencial en el camino del arrepentimiento y la conversión.
2-Eucaristía: Recibir la Santa Comunión. El primer fruto de esta devoción es el culto a la Santa Eucaristía en sus tres aspectos: sacrificio, comunión y adoración. Acompañar al Santísimo Sacramento por quince minutos.
3-rezo del Rosario con dos aspectos: oración y meditación. Se rezan cinco misterios con la meditacion de los misterios.
La oración vocal del Rosario tiene siempre en su base un acto de meditación interior en los misterios de la vida, sufrimiento y gloria de nuestro Señor y de la Stma. Virgen. La jaculatoria que la Virgen pide que recemos después de cada misterio: "Oh mi Jesús, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno. Conduce todas las almas al cielo especialmente la
s que mas necesitan de tu misericordia".

Estas almas son las de los pecadores por quienes rezamos por su conversión y salvación eterna. Estos pecadores pueden ser los que están mas obstinados en su pecado sin arrepentirse, aquellos que están, sin saberlo, al borde de la muerte y están en pecado mortal. Finalmente, aquellos que por circunstancia de lugar, están lejos de la posibilidad de conseguir un sacerdote y recibir los sacramentos incluso en sus últimos momentos. Por estas pobres almas, las que están en mas necesidad de la misericordia de Dios, deben ser derramadas las eficaces oraciones de las almas cristianas, intercediendo por ellos, haciendo reparación, uniéndose en meditación con el corazón de María, Madre y Refugio de los pecadores.

Promesa de Salvación Aquellos que practiquen esta devoción de los cinco primeros sábados , Nuestra Señora prometió: "Yo os asistiré a la hora de vuestra muerte con las gracias necesarias de salvación". Ella no promete la salvación eterna, sino las gracias necesarias para la salvación. Hay muchos testimonios de almas que son especialmente devotas del Corazón de María, que reciben un conocimiento del cielo que la hora de su partida esta cerca. No es precisamente un anuncio de la muerte, pero si una nueva y gentil preocupación por recibir con mas dignidad los sacramentos, con una intención mas pura en todas sus acciones y se intensifica la caridad y la dedicación al apostolado. El Corazón de María va perfeccionando las almas de sus hijos hasta llegar a su encuentro decisivo con su Divino Salvador.

 

Espíritu de Reparación

Todos estos actos de la devoción, deben hacerse con la intención de reparar las ofensas cometidas en contra del Inmaculado Corazón de María. Aquellos que la ofenden cometen una ofensa doble: ofenden a su Divino Hijo, y ponen en peligro su salvación. Esta reparación hace énfasis en nuestra responsabilidad hacia los pecadores que no oran y no hacen reparación por sus pecados.

Esta devoción nos presenta una responsabilidad social y nos recuerda de que para ir a Dios debemos amar a nuestros semejantes y tratar de salvar sus almas. También nos enseña una forma excelente de hacerlo, a través del espíritu de reparación al I.C. de María. Hay quienes se preocupan de que se les puede olvidar en cada uno de los cinco sábados ofrecer por la intención de reparación. Pero esto se puede evitar haciendo la resolución de ofrecer esta reparación desde el primer sábado que se empieza.. "Dios mío yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, y no te aman" (el ángel a los pastorcitos de Fátima)

¿Por qué 5 Sábados? Después de haber estado Lucía en oración, Nuestro Señor le reveló la razón de los 5 sábados de reparación: "Hija mía, la razón es sencilla: se trata de 5 clases de ofensas y blasfemias proferidas contra el Inmaculado Corazón de María:

1-Blasfemias contra su Inmaculada Concepción.

2-Contra su virginidad,

3-Contra su Maternidad Divina, rehusando al mismo tiempo recibirla como Madre de los hombres.

4-Contra los que procuran públicamente infundir en los corazones de los niños, la indiferencia, el desprecio y hasta el odio hacia la Madre Inmaculada.

5-Contra los que la ultrajan directamente en sus sagradas imágenes.

"He aquí hija mía, por que ante este Inmaculado Corazón ultrajado, se movió mi misericordia a pedir esta pequeña reparación, y, en atención a Ella, a conceder el perdón a las almas que tuvieran la desgracia de ofender a mi Madre. En cuanto a ti procura incesantemente con tus oraciones y sacrificios moverme a misericordia para con esas almas".

También es importante establecer un tiempo fijo para la devoción, en este caso los primeros cinco sábados de mes. Esto nos ayudará a establecer un hábito. La misma Iglesia lleva nuestra vida espiritual por ciclos litúrgicos: cuaresma, adviento...

 

Importancia de esta devoción

En febrero de 1926 se le apareció el Niño Jesús preguntándole si había difundido la devoción a su Santísima Madre. Lucía le contó las dificultades que tenía en llevar a cabo esta misión. Jesús le respondió que con su gracia bastaba.

En Fátima, la Virgen misma desea recomendar esta devoción, especificando "cinco primeros sábados consecutivos" enriqueciendo esta práctica con la promesa de salvación. En la última instancia, es Dios quien es ofendido por cada pecado. Por esta razón, es Dios también quien es el objeto último de cada acto de reparación de los cristianos. Nosotros no podemos comprender propiamente el mensaje celestial dado en Fátima en este punto esencial de reparación si no lo hacemos reparando directamente al Inmaculado Corazón de María. Es nuestro Señor mismo quien nos dice: "Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Esta cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para sacárselas".

La predestinación de María en su Maternidad Divina, su colaboración activa en toda la obra de redención, su misión de ser madre espiritual de toda la Iglesia y de cada persona redimida por la preciosa sangre de Cristo, constituye una de las leyes básicas de la divina providencia para la aplicación efectiva de la redención en cada alma. Por lo tanto, la devoción a su Inmaculado Corazón debe ser intensificada y extendida. Consecuentemente quien ofenda a nuestra Madre, ya sea por blasfemia, por negación de su grandeza en su misión de corredención, o por tratar de despreciar la devoción a Nuestra Señora en la Iglesia o en las almas, al mismo tiempo ofende a Dios y a su providencia.

Un cristiano que comprende cuan vil son este tipo de ofensas trata de hacer reparación intensificando su amor filial y su disponibilidad a servir y trabajar arduamente para que el Reino del Corazón de María se establezca. Así responde el amor. Ambos aspectos de la reparación cristiana: primero directamente a Dios y subordinadamente al corazón de María, son manifestaciones complementarias de una misma realidad y un mismo espíritu.

 

Frutos de esta devoción

En toda verdadera devoción a nuestra Señora (y la devoción a su Inmaculado Corazón es expresión perfecta de la verdadera devoción) hay siempre una invitación efectiva a regresar los corazones a Cristo Salvador. Cuando se trata de aquellos que han perdido la gracia, es una llamada a la conversión, a la vida de gracia y a la salvación eterna. Cuando se trata de almas que viven en la gracia de Dios, la verdadera devoción a María, les da un fuerte impulso por avanzar por la vía de santidad y crea en ellos un espíritu de apostolado cristiano. Esta es una ley constante en la vitalidad de la Iglesia. Ya sean Instituciones Marianas, Santuarios Marianos, movimientos y peregrinaciones Marianas, siempre han sido una llamada irresistible desde el corazón maternal de María, a un regreso de estas almas a Cristo. La práctica de los cinco primeros sábados en reparación, corresponde a este nuevo capitulo de la santificación para aquellos que desean escalar la montaña del amor y de la santidad.

 

Visión de la Trinidad y petición de la consagración de Rusia

En Junio del 1929, Lucía estaba ya con las religiosas, Hijas Doroteas, y describe esta aparición así:

Pontevedra"...de repente toda la Capilla del convento se alumbro de una luz sobrenatural, y una Cruz de luz apareció sobre el altar, llegando hasta el techo. En la claridad de la parte superior se podía ver la cara de un hombre y su cuerpo hasta la cintura. En el pecho había una paloma de luz, y clavado en la Cruz había el cuerpo de otro hombre. Por encima de la cintura, suspendidos en el aire, podía ver un cáliz y una gran Hostia, en la cual caían gotas de sangre del rostro de Jesús crucificado y de la llaga de su costado. Estas gotas, escurriendo en la Hostia, caían en el cáliz. Debajo del brazo derecho de la cruz estaba Nuestra Señora. Era Nuestra Señora de Fátima, con su corazón Inmaculado en su mano izquierda, sin espada ni rosas, pero con una corona de espinas y llamas. Debajo del brazo izquierdo de la Cruz, grandes letras, como si fuesen de agua cristalina, que corrían sobre el Altar formando estas palabras: "Gracia y Misericordia".

Nos dice Lucía:` entendí que era el Misterio de la Sta. Trinidad que se me enseñó, y yo recibí luces acerca de este misterio, que no se me permite revelar". La Virgen le dijo: "Ha venido el momento en que Dios pide al Santo Padre que en unión con todos los obispos del mundo haga la consagración de Rusia a mi Corazón, prometiendo salvarla por este medio". Prevenía la difusión de sus errores y se adelantaba su conversión."

 

Consagración de Rusia por los Santos Padres

Dic.1940 -Lucía recibe permiso para escribir al Santo Padre Pío XII, pidiéndole esta consagración.
Oct. 1942 -Papa Pío XII consagra al mundo con mención especial de Rusia.
Julio 1952 -Consagración especial solo de Rusia. -1965 -Papa Pablo VI también consagra a Rusia.
1982 -Papa Juan Pablo II consagra el mundo al Corazón Inmaculado.
1984 -Papa Juan Pablo II, Roma, ante la imagen de la Virgen, consagra el mundo colegialmente (con los obispos). Según Lucía, esta consagración fue conforme a los deseos de la Virgen.
2000 -Año Jubilar, El Papa Juan Pablo II consagra colegialmente (con los obispos) el mundo y el III milenio al Inmaculado Corazón el 8 de Octubre, durante el jubileo de los obispos. En la víspera el Papa guía la oración de un rosario mundial. Sor Lucia es televisada llevando uno de los misterios desde su convento.

La Virgen acepta la consagración La hermana Lucia ha dicho a varias personas que la consagración del mundo al Inmaculado Corazón de María, hecha por el Papa Juan Pablo II en 1984, aunque no mencionó explícitamente a Rusia, fue aceptada por la Virgen. Lucia ha dicho esto a cardenales, obispos, a un ex-presidente de Filipinas, a Howard Dee, embajador de esa nación en el Vaticano, al Dr. Fred Zugibe de New York quien es experto en la Crucifixión. Cuando un obispo le preguntó a Lucia como ella sabe que la consagración fue aceptada, ella indicó que la Virgen aun se comunica con ella.

Almas víctimas del mensaje de Fátima: Las almas víctimas llevan con heroico amor grandes sufrimientos a favor de las intenciones de la Virgen. Las mas conocidas son la Beata Alejandrina Da Costa y Aminda, alma muy especial que se ofrece por el triunfo del Inmaculado Corazón. Vive 50 años de total parálisis orando desde su cama en un pequeño cuarto de Fátima para que el mensaje de Nuestra Señora sea acogido, especialment por los jóvenes. Tuvimos el gran don de conocerla personalmente, y de que ella nos considerara: "mi amigiña" (mi amigita). Arminda, después de grandes sufrimientos y de ser despojada de su mayor anhelo, morir en Fátima, fue a la Casa del Padre en Enero del 2001.

 

 

“la victoria si llega llegará por medio de María”. Mientras entraba en los problemas de la Iglesia universal, al ser elegido Papa, llevaba en mí una convicción semejante: que también en esta dimensión universal, la victoria, si llega,
será alcanzada por María. Cristo vencerá por medio de Ella, porque El quiere que las victorias de la Iglesia en el mundo contemporáneo y en el mundo futuro estén unidas a Ella”
(B. Juan Pablo II, Cruzando el Umbral de la Esperanza, página 236)

Fuente: Corazones.org

viernes, 13 de octubre de 2023

13 de octubre: Nuestra Señora de Fátima y el Milagro del Sol

 



El 13 de octubre de 1917, la Santa Madre de Dios suplicó, hace exactamente 106 años: 

“No ofendan más a Dios Nuestro Señor 

que ya está muy ofendido”.


El Milagro del Sol

El 13 de octubre de 1917 la Virgen de Fátima operó 

uno de los mayores milagros de la historia

Paulo Roberto Campos

Los cielos de Portugal sirvieron de “púlpito” para que la Divina Providencia predicara al mundo entero. ¡El premio y el castigo! Promesas y advertencias de la Santa Madre de Dios, mediante signos portentosos del Cielo, para tocar el corazón de los fieles, aunque también a los corazones endurecidos.

No deja de ser sintomático y simbólico que en Fátima, el 13 de octubre de 1917, la Santísima Virgen haya elegido al “astro rey” para realizar el Milagro del Sol.

Un portentoso prodigio sobrenatural que la Virgen operó para confirmar a los ojos de todos, incluso de los incrédulos, la grandeza y la veracidad de sus revelaciones, así como la sinceridad de los tres pequeños pastores de Fátima, Lucía, Francisco y Jacinta.

Lucía, al describir a la Virgen de Fátima en sus Memorias, registró de una manera inspirada: Era “una Señora vestida toda de blanco, más brillante que el sol y esparciendo luz más clara e intensa que un vaso de cristal lleno de agua cristalina atravesado por los rayos del sol más ardiente”.1

En las Sagradas Escrituras hay una referencia muy sugestiva a la Santa Madre de Dios: Quae est ista quae ascendit sicut aurora consurgens pulchra ut luna electa ut sol terribilis ut castrorum acies ordinata? – “¿Quién es ésta que avanza como la aurora, hermosa como la luna, brillante como el sol, terrible como un ejército en orden de batalla?” (Cant 6, 10). La luna simboliza su misericordia, mientras que el sol es el símbolo de la justicia de aquella que es “terrible como un ejército en orden de batalla”. Veremos cómo en el Milagro del Sol la justicia y la misericordia se manifestaron en la Virgen María.

“En octubre haré un milagro para que todos crean”

El Milagro del Sol, que ocurrió durante la sexta y última aparición de la Virgen de Fátima en 1917, fue presenciado por aproximadamente 60 mil personas en la Cova da Iría, en el preciso lugar en que hoy se encuentra la famosa “capelinha” de las apariciones. La deslumbrante señal del cielo no fue vista únicamente por los habitantes de aquella región portuguesa, sino también por personas provenientes de diversas partes del país, pertenecientes a todas las clases sociales, creyentes y no creyentes, y de todas las edades. La gran mayoría llegó a pie, muchos andando descalzos en medio del barro, ya que llovía constantemente; otros llegaron a caballo, en carruajes y automóviles, algunos inclusive de lujo. En la víspera del 13 de octubre, fueron tantas las personas que se dirigían a Fátima que algunos editores de periódicos locales, aunque escépticos, decidieron enviar reporteros para que informasen de lo que iba a ocurrir.

Y se produjo el gran milagro que, además de ser presenciado por la multitud presente en la Cova da Iría, fue visto por otros innumerables portugueses, pues la manifestación del fenómeno solar alcanzó un radio de más de treinta kilómetros a partir del lugar de las apariciones.

Este hecho desmintió de forma irrefutable tanto a los ateos como a la prensa anticlerical de la época, que, pese a tomar conocimiento de aquella extraordinaria comprobación de la existencia de Dios, intentaron esparcir la idea de que el “accidente” era apenas una “sugestión colectiva” o algún “efecto hipnótico”, pues no había sido registrado por ningún observatorio astronómico. Pero justamente el hecho de que no haya sido registrado por los astrónomos comprueba el milagro, porque lo ocurrido no fue un mero fenómeno natural…

En aquel histórico día, la Santa Madre de Dios cumplió lo que había prometido a los pastorcitos de Fátima en tres de sus apariciones, cuando dijo: “En octubre haré un milagro para que todos crean”.2

Innumerables testigos fidedignos

Las personas que recibieron la gracia de presenciar el Milagro del Sol lo describieron como apocalíptico. Muchos tuvieron la impresión de que estaba llegando el fin del mundo; rezaban el acto de contrición o el Credo; se confesaban en voz alta pidiendo perdón por sus pecados. Hasta los impíos que fueron a Fátima tan solo para mofarse y burlarse, “se postraron, bajando sus cabezas, y prorrumpieron en sollozos y rezos” que daban lástima.3

Lo que los ateos pretendieron calificar como un “fenómeno de sugestión colectiva” fue un verdadero y deslumbrante milagro presenciado por miles de personas. Numerosos testimonios han sido publicados en cientos de libros y periódicos. Como resulta imposible reproducirlos aquí, transcribimos extractos de algunos testimonios. Incluso porque se repiten, constituyen una prueba más de su veracidad, ya que todos vieron la misma manifestación en el Sol.

En este sentido, empezamos con un documento de gran valor, que constituye uno de los primeros reconocimientos oficiales de la Iglesia a las revelaciones hechas por la Santísima Virgen a los pastorcitos en Fátima. Fue redactado por la autoridad eclesiástica de la región, el obispo de Leiría, Mons. José Alves Correia da Silva, que lo recogió en la página 11 de su Carta Pastoral sobre el culto a Nuestra Señora de Fátima (1930):

“El fenómeno solar del 13 de octubre de 1917, descrito en los periódicos de la época, fue el más maravilloso y el que mayor impresión causó a los que tuvieron la felicidad de presenciarlo.

“Los tres niños fijaron con antelación el día y la hora en que tendría lugar. La noticia corrió velozmente por todo Portugal y, aunque el día fue inusualmente frío y llovió copiosamente, miles y miles de personas se reunieron en el momento de la última aparición para presenciar todas las manifestaciones del astro rey, rindiendo homenaje a la Reina del Cielo y de la Tierra, más brillante que el Sol en el apogeo de sus luces”.

“El Sol bailó al mediodía en Fátima”

En su espléndida obra Nossa Senhora de Fátima – Aparições, Culto, Milagres, el padre Luis Gonzaga Ayres da Fonseca SJ, profesor del Pontificio Instituto Bíblico de Roma, después de transcribir declaraciones de testigos, inclusive de la prensa liberal y masónica de la época, consignó lo siguiente:

“Toda la prensa periódica se ocupó ampliamente de los acontecimientos de aquel día, en particular del ‘Milagro del Sol’. Tuvieron mayor resonancia los artículos de ‘O Século’ (13 y 15 de octubre de 1917): ‘En pleno sobrenatural: las Apariciones de Fátima’ y ‘Cosas espantosas: como el Sol bailó al mediodía en Fátima’, porque el autor, Avelino de Almeida, principal redactor del periódico, a pesar de su ostentada incredulidad y sectarismo, prestó lealmente homenaje a la verdad: lo que luego le atrajo las iras del ‘Libre Pensamiento’”.4

El libro, que lleva el inspirado título de Era una Señora más brillante que el Sol —un clásico para conocer a fondo la historia de Fátima—, del padre Juan de Marchi IMC, reproduce una noticia del periódico “O Dia”, del 19 de octubre de 1917, de la que extraímos un fragmento sobre el momento de la manifestación solar:

“… Todos lloraban, todos rezaban sombrero en mano con la impresión grandiosa del milagro esperado. Fueron segundos, fueron instantes que parecieron horas ¡de tanta viveza fueron!”.5

El padre De Marchi transcribe también un hermoso relato del Dr. Almeida Garrett, entonces catedrático de la célebre Universidad de Coimbra, escrito a petición del canónigo Dr. Manuel Nunes Formigão:

“… De repente se oyó un clamor, como un grito de angustia de toda aquella gente. El Sol, conservando la celeridad de su rotación, se destaca del firmamento, y avanza sanguíneo sobre la tierra amenazando aplastarnos con el peso de su ígnea e ingente mole. Fueron momentos de terrífica impresión”.6

“Hijo mío, ¿aún dudas de la existencia de Dios?”

El mismo 13 de octubre de 1917, el padre Manuel Pereira da Silva escribió a su colega de la región de la Guarda, el canónigo Antonio Pereira de Almeida:

“… En un coche de lujo, junto al cual se encontraba el Dr. Formigão, una señora de mediana edad, elegantemente vestida, se volvió a un muchacho, y le preguntó, presa de indecible conmoción: —‘Hijo mío, ¿aún dudas de la existencia de Dios?’ —‘No, madre —respondió el joven con los ojos arrasados en lágrimas—. No, ¡ya es imposible dudar!’”.7

“Caí de rodillas. Pensé que había llegado el fin del mundo”

Nuestra Señora de Fátima es otro libro imprescindible sobre los magnos acontecimientos en la Cova da Iría, redactado por el historiador y escritor norteamericano William Thomas Walsh, que viajó a Portugal con el propósito de entrevistar a testigos oculares. En sus interrogatorios, entrevistó a personas que le dijeron que con motivo de la milagrosa señal celestial habían exclamado: “¡Ay, Jesús, todos vamos a morir aquí!”“¡Señora nuestra, sálvanos!”“¡Oh Dios mío, me arrepiento!”“¡Oh Dios mío, cuán grande es tu poderío!”“¡Milagro! ¡Maravilla!”“¡Los niños tenían razón!”. Muchas otras exclamaciones resonaron en toda la región, de personas que rezaron el acto de contrición imaginando que aquel sería su último instante en este mundo. Todos querían besar las manos de los tres niños, a los que llamaban “santitos”, o al menos tocarlos.

Después de reproducir testimonios y entrevistas que había recogido personalmente, Walsh relata: “Viven aún en la vecindad muchos testigos. Hablé con ellos el último verano, incluyendo a tío Marto y su Olimpia [padres de Jacinta y Francisco], María Carreira, dos de las hermanas de Lucía (María de los Ángeles y Gloria) y otros varios de la población campesina, todos los cuales relataron la misma historia con sinceridad evidente, y cuando mencionaban la caída del Sol se reflejaba siempre un matiz de terror en sus voces. El reverendo padre Manuel Pereira da Silva me dio en esencia los mismos detalles: ‘Cuando vi al Sol descender en zigzag —dijo—, caí de rodillas. Pensé que había llegado el fin del mundo’”.8

El Sol pareció amenazar y caer sobre la Tierra

El renombrado escritor norteamericano, además de recoger testimonios de personas que presenciaron in situ el Milagro del Sol, reproduce también declaraciones de quienes atestiguaron el milagro estando bien lejos de la Cova da Iría. Aquí están algunos de ellos: “El poeta Alfonso Lopes Vieria lo vio desde su casa, en San Pedro de Moel, a 40 kilómetros de Fátima. El padre Ignacio Lourenço dijo más tarde que lo había presenciado desde Alburita, a unos 18 o 19 kilómetros de distancia, cuando era niño de nueve años. Él y algunos compañeros suyos oyeron gritar a personas en la calle próxima. Salieron corriendo de la escuela con su profesora, doña Delfina Pereira Lopes, para ver con asombro el giro y descenso del Sol. […] ‘Repentinamente, pareció venirse hacia abajo en zigzag, amenazando caer sobre la tierra. Asustado, corrí a guarecerme entre la multitud. Todos estaban llorando, esperando de un momento a otro el fin del mundo’.

‘Cerca de nosotros había un incrédulo sin religión, que se había pasado la mañana burlándose de los tontos que habían hecho todo aquel viaje hasta Fátima para ir a ver a una niña. Me fijé en él. Aparecía como paralizado, como herido por el rayo, con sus ojos fijos en el Sol. Después le vi temblar de pies a cabeza, y elevando sus manos al cielo cayó de rodillas en el fango, gritando: ¡Nossa Senhora! ¡Nossa Senhora!’”.9

Fátima: manifestación de la justicia y de la misericordia de Dios

Algunos testigos que tuvieron la gracia de presenciar el milagro contaron que, superado el miedo de ser castigados por el Sol y de que fuera el fin del mundo, una vez terminada aquella portentosa manifestación, se encontraron de rodillas, pero sintiendo una alegría indecible por haber sobrevivido. Durante el fenómeno muchos lloraron de miedo; luego de alegría, y abrazaron a sus parientes. Lo cual puede interpretarse como un símbolo de justicia y misericordia, de los castigos y premios anunciados en Fátima. Castigo, por ejemplo, cuando la Santísima Virgen reveló, en la tercera aparición (13 de julio de 1917), que “varias naciones serán aniquiladas”. Premio, cuando profetizó “Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará”.

El Milagro del Sol nos muestra un avance de la magnitud del anunciado castigo que caerá sobre el mundo por orden de la justicia divina, puesto que la humanidad no se convirtió como había pedido la Virgen de Fátima. Pero también es una manifestación de la misericordia divina, un prenuncio de la alegría de los que se mantuviesen fieles a Ella, con la instauración en la tierra del Reino de María.

En nuestros convulsionados días, cargados de amenazas de todo tipo, hasta de bombas atómicas que se ciernen sobre nuestras cabezas como modernísimas “espadas de Damocles”, Fátima representa, además de la justicia, la esperanza y la solución a los graves problemas que afligen a la humanidad. En la aparición que comentamos en este artículo, la del 13 de octubre de 1917, la Santa Madre de Dios suplicó hace exactamente 105 años: “No ofendan más a Dios Nuestro Señor que ya está muy ofendido”.

Con estas conmovedoras palabras, a las que nuestros oídos no pueden permanecer sordos, la Santísima Virgen dio por concluidas las maravillosas y apocalípticas apariciones de Fátima. Con ellas también terminamos estas consideraciones, permitiéndonos apenas agregar: Si vocem ejus hodie audieritis, nolite obdurare corda vestra – “Si hoy oyereis su voz, no endurezcáis vuestros corazones” (Sal 94, 8). 

 Fuente: Tesoros de la Fe