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viernes, 13 de octubre de 2023

13 de octubre: Nuestra Señora de Fátima y el Milagro del Sol

 



El 13 de octubre de 1917, la Santa Madre de Dios suplicó, hace exactamente 106 años: 

“No ofendan más a Dios Nuestro Señor 

que ya está muy ofendido”.


El Milagro del Sol

El 13 de octubre de 1917 la Virgen de Fátima operó 

uno de los mayores milagros de la historia

Paulo Roberto Campos

Los cielos de Portugal sirvieron de “púlpito” para que la Divina Providencia predicara al mundo entero. ¡El premio y el castigo! Promesas y advertencias de la Santa Madre de Dios, mediante signos portentosos del Cielo, para tocar el corazón de los fieles, aunque también a los corazones endurecidos.

No deja de ser sintomático y simbólico que en Fátima, el 13 de octubre de 1917, la Santísima Virgen haya elegido al “astro rey” para realizar el Milagro del Sol.

Un portentoso prodigio sobrenatural que la Virgen operó para confirmar a los ojos de todos, incluso de los incrédulos, la grandeza y la veracidad de sus revelaciones, así como la sinceridad de los tres pequeños pastores de Fátima, Lucía, Francisco y Jacinta.

Lucía, al describir a la Virgen de Fátima en sus Memorias, registró de una manera inspirada: Era “una Señora vestida toda de blanco, más brillante que el sol y esparciendo luz más clara e intensa que un vaso de cristal lleno de agua cristalina atravesado por los rayos del sol más ardiente”.1

En las Sagradas Escrituras hay una referencia muy sugestiva a la Santa Madre de Dios: Quae est ista quae ascendit sicut aurora consurgens pulchra ut luna electa ut sol terribilis ut castrorum acies ordinata? – “¿Quién es ésta que avanza como la aurora, hermosa como la luna, brillante como el sol, terrible como un ejército en orden de batalla?” (Cant 6, 10). La luna simboliza su misericordia, mientras que el sol es el símbolo de la justicia de aquella que es “terrible como un ejército en orden de batalla”. Veremos cómo en el Milagro del Sol la justicia y la misericordia se manifestaron en la Virgen María.

“En octubre haré un milagro para que todos crean”

El Milagro del Sol, que ocurrió durante la sexta y última aparición de la Virgen de Fátima en 1917, fue presenciado por aproximadamente 60 mil personas en la Cova da Iría, en el preciso lugar en que hoy se encuentra la famosa “capelinha” de las apariciones. La deslumbrante señal del cielo no fue vista únicamente por los habitantes de aquella región portuguesa, sino también por personas provenientes de diversas partes del país, pertenecientes a todas las clases sociales, creyentes y no creyentes, y de todas las edades. La gran mayoría llegó a pie, muchos andando descalzos en medio del barro, ya que llovía constantemente; otros llegaron a caballo, en carruajes y automóviles, algunos inclusive de lujo. En la víspera del 13 de octubre, fueron tantas las personas que se dirigían a Fátima que algunos editores de periódicos locales, aunque escépticos, decidieron enviar reporteros para que informasen de lo que iba a ocurrir.

Y se produjo el gran milagro que, además de ser presenciado por la multitud presente en la Cova da Iría, fue visto por otros innumerables portugueses, pues la manifestación del fenómeno solar alcanzó un radio de más de treinta kilómetros a partir del lugar de las apariciones.

Este hecho desmintió de forma irrefutable tanto a los ateos como a la prensa anticlerical de la época, que, pese a tomar conocimiento de aquella extraordinaria comprobación de la existencia de Dios, intentaron esparcir la idea de que el “accidente” era apenas una “sugestión colectiva” o algún “efecto hipnótico”, pues no había sido registrado por ningún observatorio astronómico. Pero justamente el hecho de que no haya sido registrado por los astrónomos comprueba el milagro, porque lo ocurrido no fue un mero fenómeno natural…

En aquel histórico día, la Santa Madre de Dios cumplió lo que había prometido a los pastorcitos de Fátima en tres de sus apariciones, cuando dijo: “En octubre haré un milagro para que todos crean”.2

Innumerables testigos fidedignos

Las personas que recibieron la gracia de presenciar el Milagro del Sol lo describieron como apocalíptico. Muchos tuvieron la impresión de que estaba llegando el fin del mundo; rezaban el acto de contrición o el Credo; se confesaban en voz alta pidiendo perdón por sus pecados. Hasta los impíos que fueron a Fátima tan solo para mofarse y burlarse, “se postraron, bajando sus cabezas, y prorrumpieron en sollozos y rezos” que daban lástima.3

Lo que los ateos pretendieron calificar como un “fenómeno de sugestión colectiva” fue un verdadero y deslumbrante milagro presenciado por miles de personas. Numerosos testimonios han sido publicados en cientos de libros y periódicos. Como resulta imposible reproducirlos aquí, transcribimos extractos de algunos testimonios. Incluso porque se repiten, constituyen una prueba más de su veracidad, ya que todos vieron la misma manifestación en el Sol.

En este sentido, empezamos con un documento de gran valor, que constituye uno de los primeros reconocimientos oficiales de la Iglesia a las revelaciones hechas por la Santísima Virgen a los pastorcitos en Fátima. Fue redactado por la autoridad eclesiástica de la región, el obispo de Leiría, Mons. José Alves Correia da Silva, que lo recogió en la página 11 de su Carta Pastoral sobre el culto a Nuestra Señora de Fátima (1930):

“El fenómeno solar del 13 de octubre de 1917, descrito en los periódicos de la época, fue el más maravilloso y el que mayor impresión causó a los que tuvieron la felicidad de presenciarlo.

“Los tres niños fijaron con antelación el día y la hora en que tendría lugar. La noticia corrió velozmente por todo Portugal y, aunque el día fue inusualmente frío y llovió copiosamente, miles y miles de personas se reunieron en el momento de la última aparición para presenciar todas las manifestaciones del astro rey, rindiendo homenaje a la Reina del Cielo y de la Tierra, más brillante que el Sol en el apogeo de sus luces”.

“El Sol bailó al mediodía en Fátima”

En su espléndida obra Nossa Senhora de Fátima – Aparições, Culto, Milagres, el padre Luis Gonzaga Ayres da Fonseca SJ, profesor del Pontificio Instituto Bíblico de Roma, después de transcribir declaraciones de testigos, inclusive de la prensa liberal y masónica de la época, consignó lo siguiente:

“Toda la prensa periódica se ocupó ampliamente de los acontecimientos de aquel día, en particular del ‘Milagro del Sol’. Tuvieron mayor resonancia los artículos de ‘O Século’ (13 y 15 de octubre de 1917): ‘En pleno sobrenatural: las Apariciones de Fátima’ y ‘Cosas espantosas: como el Sol bailó al mediodía en Fátima’, porque el autor, Avelino de Almeida, principal redactor del periódico, a pesar de su ostentada incredulidad y sectarismo, prestó lealmente homenaje a la verdad: lo que luego le atrajo las iras del ‘Libre Pensamiento’”.4

El libro, que lleva el inspirado título de Era una Señora más brillante que el Sol —un clásico para conocer a fondo la historia de Fátima—, del padre Juan de Marchi IMC, reproduce una noticia del periódico “O Dia”, del 19 de octubre de 1917, de la que extraímos un fragmento sobre el momento de la manifestación solar:

“… Todos lloraban, todos rezaban sombrero en mano con la impresión grandiosa del milagro esperado. Fueron segundos, fueron instantes que parecieron horas ¡de tanta viveza fueron!”.5

El padre De Marchi transcribe también un hermoso relato del Dr. Almeida Garrett, entonces catedrático de la célebre Universidad de Coimbra, escrito a petición del canónigo Dr. Manuel Nunes Formigão:

“… De repente se oyó un clamor, como un grito de angustia de toda aquella gente. El Sol, conservando la celeridad de su rotación, se destaca del firmamento, y avanza sanguíneo sobre la tierra amenazando aplastarnos con el peso de su ígnea e ingente mole. Fueron momentos de terrífica impresión”.6

“Hijo mío, ¿aún dudas de la existencia de Dios?”

El mismo 13 de octubre de 1917, el padre Manuel Pereira da Silva escribió a su colega de la región de la Guarda, el canónigo Antonio Pereira de Almeida:

“… En un coche de lujo, junto al cual se encontraba el Dr. Formigão, una señora de mediana edad, elegantemente vestida, se volvió a un muchacho, y le preguntó, presa de indecible conmoción: —‘Hijo mío, ¿aún dudas de la existencia de Dios?’ —‘No, madre —respondió el joven con los ojos arrasados en lágrimas—. No, ¡ya es imposible dudar!’”.7

“Caí de rodillas. Pensé que había llegado el fin del mundo”

Nuestra Señora de Fátima es otro libro imprescindible sobre los magnos acontecimientos en la Cova da Iría, redactado por el historiador y escritor norteamericano William Thomas Walsh, que viajó a Portugal con el propósito de entrevistar a testigos oculares. En sus interrogatorios, entrevistó a personas que le dijeron que con motivo de la milagrosa señal celestial habían exclamado: “¡Ay, Jesús, todos vamos a morir aquí!”“¡Señora nuestra, sálvanos!”“¡Oh Dios mío, me arrepiento!”“¡Oh Dios mío, cuán grande es tu poderío!”“¡Milagro! ¡Maravilla!”“¡Los niños tenían razón!”. Muchas otras exclamaciones resonaron en toda la región, de personas que rezaron el acto de contrición imaginando que aquel sería su último instante en este mundo. Todos querían besar las manos de los tres niños, a los que llamaban “santitos”, o al menos tocarlos.

Después de reproducir testimonios y entrevistas que había recogido personalmente, Walsh relata: “Viven aún en la vecindad muchos testigos. Hablé con ellos el último verano, incluyendo a tío Marto y su Olimpia [padres de Jacinta y Francisco], María Carreira, dos de las hermanas de Lucía (María de los Ángeles y Gloria) y otros varios de la población campesina, todos los cuales relataron la misma historia con sinceridad evidente, y cuando mencionaban la caída del Sol se reflejaba siempre un matiz de terror en sus voces. El reverendo padre Manuel Pereira da Silva me dio en esencia los mismos detalles: ‘Cuando vi al Sol descender en zigzag —dijo—, caí de rodillas. Pensé que había llegado el fin del mundo’”.8

El Sol pareció amenazar y caer sobre la Tierra

El renombrado escritor norteamericano, además de recoger testimonios de personas que presenciaron in situ el Milagro del Sol, reproduce también declaraciones de quienes atestiguaron el milagro estando bien lejos de la Cova da Iría. Aquí están algunos de ellos: “El poeta Alfonso Lopes Vieria lo vio desde su casa, en San Pedro de Moel, a 40 kilómetros de Fátima. El padre Ignacio Lourenço dijo más tarde que lo había presenciado desde Alburita, a unos 18 o 19 kilómetros de distancia, cuando era niño de nueve años. Él y algunos compañeros suyos oyeron gritar a personas en la calle próxima. Salieron corriendo de la escuela con su profesora, doña Delfina Pereira Lopes, para ver con asombro el giro y descenso del Sol. […] ‘Repentinamente, pareció venirse hacia abajo en zigzag, amenazando caer sobre la tierra. Asustado, corrí a guarecerme entre la multitud. Todos estaban llorando, esperando de un momento a otro el fin del mundo’.

‘Cerca de nosotros había un incrédulo sin religión, que se había pasado la mañana burlándose de los tontos que habían hecho todo aquel viaje hasta Fátima para ir a ver a una niña. Me fijé en él. Aparecía como paralizado, como herido por el rayo, con sus ojos fijos en el Sol. Después le vi temblar de pies a cabeza, y elevando sus manos al cielo cayó de rodillas en el fango, gritando: ¡Nossa Senhora! ¡Nossa Senhora!’”.9

Fátima: manifestación de la justicia y de la misericordia de Dios

Algunos testigos que tuvieron la gracia de presenciar el milagro contaron que, superado el miedo de ser castigados por el Sol y de que fuera el fin del mundo, una vez terminada aquella portentosa manifestación, se encontraron de rodillas, pero sintiendo una alegría indecible por haber sobrevivido. Durante el fenómeno muchos lloraron de miedo; luego de alegría, y abrazaron a sus parientes. Lo cual puede interpretarse como un símbolo de justicia y misericordia, de los castigos y premios anunciados en Fátima. Castigo, por ejemplo, cuando la Santísima Virgen reveló, en la tercera aparición (13 de julio de 1917), que “varias naciones serán aniquiladas”. Premio, cuando profetizó “Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará”.

El Milagro del Sol nos muestra un avance de la magnitud del anunciado castigo que caerá sobre el mundo por orden de la justicia divina, puesto que la humanidad no se convirtió como había pedido la Virgen de Fátima. Pero también es una manifestación de la misericordia divina, un prenuncio de la alegría de los que se mantuviesen fieles a Ella, con la instauración en la tierra del Reino de María.

En nuestros convulsionados días, cargados de amenazas de todo tipo, hasta de bombas atómicas que se ciernen sobre nuestras cabezas como modernísimas “espadas de Damocles”, Fátima representa, además de la justicia, la esperanza y la solución a los graves problemas que afligen a la humanidad. En la aparición que comentamos en este artículo, la del 13 de octubre de 1917, la Santa Madre de Dios suplicó hace exactamente 105 años: “No ofendan más a Dios Nuestro Señor que ya está muy ofendido”.

Con estas conmovedoras palabras, a las que nuestros oídos no pueden permanecer sordos, la Santísima Virgen dio por concluidas las maravillosas y apocalípticas apariciones de Fátima. Con ellas también terminamos estas consideraciones, permitiéndonos apenas agregar: Si vocem ejus hodie audieritis, nolite obdurare corda vestra – “Si hoy oyereis su voz, no endurezcáis vuestros corazones” (Sal 94, 8). 

 Fuente: Tesoros de la Fe

viernes, 14 de octubre de 2022

Papa Pío XII y Fátima

Papa Pío XII y Fátima

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DOS  PAPAS AMANTES DE LA VIRGEN

 

 

Hay grandes similitudes entre dos pontífices:

Eugenio Paccelli (Pio XII) y Karol Wojtyla (Juan Pablo II)

•    sus pontificados se distinguieron por su gran amor y devoción filial a la Virgen María

•    tienen en común la compañía de la Virgen de Fátima en momentos cruciales de sus vidas.

 

Pio XII

 •  Eugenio Paccelli fue ordenado arzobispo por Benedicto XV el 13 de mayo de 1917, el mismo día en que empiezan las apariciones de  la Virgen.

•  Fue sepultado el 13 de octubre de 1958 a 40 años de la última aparición de Fátima. La Virgen le acompaña hasta el momento de su sepultura.

•  La Virgen le acompaña en cada etapa de su vida, su fervorosa devoción mariana en su infancia, su primera Misa celebrada en la Basílica Santa María la Mayor en Roma, su consagración episcopal y su elección a la cátedra de Pedro.

 

EL PONTIFICADO DE PIO XII

• Su pontificado fue puesto bajo el patrocinio de la Virgen María. Su pontificado fue el cooperar, a través del patrocinio de María santísima , en el plan salvífico de Dios sobre el mundo, en un momento decisivo de la historia humana; ser no solo el pastor enviado para guiar la barca de Pedro en medio de los trastornos mundiales del siglo XX, sino también y al mismo tiempo el defensor de la civilización y el artífice de la nueva era de la Iglesia, en el difícil periodo posbélico de reconstrucción. Pio XII tenía clara la visión del papel determinante que la Iglesia estaba llamada a desempeñar, en esa hora crítica, en la regeneración espiritual de un mundo trastornado, desgarrado por ideologías contrapuestas y corría el riesgo de auto-destruirse.

 

Su estrategia:

•    afianzar dentro del Cuerpo místico los principios eternos e inmutables, las defensas espirituales, dejando claro que estas se encarnan en los mas diversos campos de la sociedad.

•    La unificación de todos los valores humanos positivos, basados en la primacía de Dios y la vida   humana.

•    La movilización de todas las fuerzas eclesiales con vistas a una evangelización y reevangelización.

 

Su fin:

 

•  restaurar el espíritu evangélico en una sociedad en la que todos los valores habían sido alterados y  llevar o volver a llevar cuanto antes los pueblos a Cristo, a través de la mediación de la Virgen. Y evitar destrucciones mas desastrosas que las producidas por la guerra. Precisamente el “corazón del mensaje de Fátima”.

•  Lo que Juan Pablo II le ha llamado el núcleo, subrayando la particular actualidad y urgencia , hasta el    punto de indicarlo como “el camino que sigue la Iglesia en el final de este siglo” 19 de mayo de 1982 (catequesis de la audiencia gral.)

•    “El pecado ha adquirido así plena carta de ciudadanía y la negación de Dios se ha difundido tan  ampliamente y tantas amenazas casi apocalípticas que se ciernen sobre las naciones y la humanidad.    Regina caeli 9 de mayo de 1982.

 


La Consagración

 

•    Pio XII consagra a la humanidad en 1942 y 10 años mas tarde a Rusia al Inmaculado Corazón, el Papa   JPII lo llamo a este acto “una clarividente puesta en guardia” dirigida por la Madre de Dios “contra los errores difundidos en nuestro siglo.”

•    Pio XII en 1948 daba la impresión que la consagración a la Virgen era un camino de indudable eficacia para impetrar de Dios, mediante la poderosa intercesión d ela Virgen María, el final del  “terrible conflicto” mundial, para cuya extinción los medios humanos han resultado inciertos e insuficientes.

 

María Reina

•   Vemos la institución de la fiesta María Reina, de la que estaba convencido que grandes gracias   vendrían a la Iglesia y al mundo.

• Las grandes campañas de oración y devociones a la Madre de Dios para pedir su intercesión (Fulgens   corona)

 

La proclamación dogmática

•     La proclamación dogmática de la Asunción de la Virgen, que no solo es un gran acto de honor hacia   Ella, sino también un medio optimo para obtener de Dios grandes gracias para la humanidad entera:   paz, libertad para la Iglesia afligida pro grandes persecuciones y la salvación del peligro amenazador de nuevos conflictos.

•   Pio XII lejos de marcar el fin de una época, inaugura la nueva era de la Iglesia, estableciendo la s premisas del Concilio Vaticano II y poniendo las piedras millares para el sucesivo camino de la Iglesia hacia el III milenio.

 

Karol Wojtyla (Juan Pablo II)

 

•  Su niñez se caracteriza por una profunda devoción mariana

•    Su sacerdocio y su ordenación episcopal son consagrados a la Virgen. Su Papado lo es también

•  Es el 13 de mayo de 1981 en que el Papa J.P.II. derrama su sangre en la plaza de San Pedro. Agradece a la Virgen el haberle salvado la vida, y ve en el atentado, una llamada de atención de parte del señor hacia el mensaje de Fátima. “Mensaje dado con un tono maternal pero a la vez fuerte y una connotación severa a la conversión y a la penitencia, este mensaje se arraiga al Evangelio y a la Tradición hasta hacer que la Iglesia se sienta comprometida por el”.23 de mayo de 1982. OR

•  El 25 de marzo de 1984, consagra al género humano y a Rusia, en colegiabilidad, al I.C., repitiendo el acto de consagración de 1982, un mismo hilo une los dos pontificados, colocándolos bajo la sombra materna de María Santísima.

•  Juan Pablo II prepara a la Iglesia para cruzar el umbral del año 2000: el nuevo milenio que esperamos marque, finalmente, el advenimiento anunciado en Fátima: un retorno de las naciones a Cristo a  través del Corazón Inmaculado de María 

•  Pablo VI: “A este pontífice que lo recuerde la Iglesia; que lo recuerde el mundo; que lo recuerde la historia. Bien se merece nuestro piadoso, agradecido y admirado recuerdo”.

 

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Revelaciones sobre Pío XII, Fátima y el dogma de la Asunción: El Milagro del Sol

El periodista Andrea Tornielli presenta datos inéditos sobre el fenómeno del sol que rotaba

 

 

ROMA, martes 4 de noviembre de 2008 (ZENIT.org).- Entrevistado por ZENIT, Andrea Tornielli, vaticanista de "Il Giornale" y comisario de la muestra "Pío XII - el hombre y el pontificado (1876-1958)", que estará abierta al público desde el 4 de noviembre de 2008 al 6 de enero de 2009 en el Brazo de Carlomagno en el Vaticano, ha revelado que se han encontrado los apuntes en los que Pío XII narra que vio el sol rotar cuatro veces con ocasión de la proclamación del dogma de la Asunción.

Tornielli explicó a ZENIT que ha sido hallado en el archivo familiar un apunte manuscrito inédito en el que el Papa Pacelli describe el "milagro del sol", un episodio del que hasta hoy se había hablado sólo a través del testimonio indirecto del cardenal Federico Tedeschini, que lo contó durante una homilía.

"He visto el 'milagro del sol', esta es la pura verdad", escribió el Papa Eugenio Pacelli, refiriéndose a un fenómeno similar a cuando había sucedido en Fátima el 13 de octubre de 1917.

En la nota, que se puede ver en la exposición, Pacelli recuerda que en 1950, poco antes de proclamar el dogma de la Asunción (1 de noviembre), mientras paseaba en los jardines vaticanos, asistió varias veces al mismo fenómeno que se verificó en 1917, al final de las apariciones de Fátima, y lo consideró una confirmación celeste de cuanto estaba por realizar.

Pío XII escribió que eran las 4 de la tarde del 30 de octubre de 1950: durante "el habitual paseo en los jardines vaticanos, leyendo y estudiando", a la altura de la plaza de la Señora de Lourdes "hacia lo alto de la colina, en el camino de la derecha que bordea el murallón de cinta (...) me quedé impresionado por un fenómeno, que nunca hasta ahora había visto".

"El sol, que estaba aún bastante alto, aparecía como un globo opaco amarillento, circundado todo alrededor por un círculo luminoso", que sin embargo no impedía en absoluto fijar la mirada "sin recibir la más mínima molestia. Había una nubecilla ligerísima delante".

La nota de Pacelli continúa describiendo "el globo opaco" que "se movía hacia fuera ligeramente, sea girando, sea moviéndose de izquierda a derecha y viceversa. Pero dentro del globo se veían con toda claridad y sin interrupción fortísimos movimientos".

El Papa atestigua haber asistido al mismo fenómeno "el 31 de octubre y el 1 de noviembre, día de la definición del dogma de la Asunción, después otra vez el 8 de noviembre. Luego ya no más".

El Papa Pacelli menciona haber intentado "varias veces" en los otros días, a la misma hora y en condiciones atmosféricas similares, "haber mirado al sol para ver si aparecía el mismo fenómeno, pero en vano, no podía fijar la vista siquiera un instante, los ojos quedaban cegados".

El Pontífice habló de lo sucedido con algunos cardenales y unos pocos íntimos, tanto que sor Pascalina Lehnert, la religiosa gobernante del apartamento papal, declaró al respecto que "Pío XII estaba muy persuadido de la realidad del extraordinario fenómeno, al que había asistido en cuatro ocasiones".

Según Tornielli, existe un vínculo sólido entre la vida de Eugenio Pacelli y el misterio de la Virgen María.

"Desde niño -subrayó-, Eugenio Pacelli era devoto y estaba inscrito en la Congregación de la Asunción, que tenía la capilla cerca de la Iglesia del Jesús. Una devoción que parece profética, ya que será precisamente él quien declare el dogma de la Asunción en 1950".

El futuro Papa celebró su primera Misa como sacerdote el 3 de abril de 1899 en el altar del icono de María "Salus Populi Romani" en la capilla Borghese de la Basílica de Santa María la Mayor.

"Y después - continua Tornielli - Eugenio Pacelli recibió la ordenación episcopal del Papa Benedicto XV en la capilla Sixtina el 13 de mayo de 1917, día de la primera aparición de la Virgen en Fátima".

En 1940, en calidad de Pontífice, reconoció definitivamente las apariciones de Fátima, y en 1942 consagró el mundo entero al Corazón Inmaculado de María.

Se encontró muchas veces con sor Lucía, la vidente de Fátima, y le ordenó que transcribiera los mensajes recibidos de la Virgen, convirtiéndose por tanto en el primer Pontífice en conocer aquello que durante años ha sido conocido como el tercer secreto, y que Juan Pablo II hizo publicar.

El 1 de noviembre de 1950, tras haber consultado a los obispos de todo el mundo, unánimemente concordes -sólo seis respuestas sobre 1.181 manifestaban alguna reserva-, con la Bula Munificentissimus Deus, Pío XII proclamó el dogma de la Asunción, como cumplimiento del dogma de la Inmaculada Concepción.

 

 


Acto de Consagración de Pio XII al Inmaculado Corazón

Papa Pío XII

 

¡Oh Reina del Santísimo Rosario, auxilio de los cristianos, refugio del género humano,
vencedora de todas las batallas de Dios! Ante vuestro Trono nos postramos suplicantes,
seguros de impetrar misericordia y de alcanzar gracia y oportuno auxilio y defensa
en las presentes calamidades, no por nuestros méritos, de los que no presumimos, sino únicamente por la inmensa bondad de vuestro maternal Corazón.

En esta hora trágica de la historia humana, a Vos, a vuestro Inmaculado Corazón, nos entregamos y nos consagramos, no sólo en unión con la Santa Iglesia, cuerpo místico de vuestro Hijo Jesús, que sufre y sangra en tantas partes y de tantos modos atribulada, sino también con todo el Mundo lacerado por atroces discordias, abrasado en un incendio de odio, víctima de sus propias iniquidades.

Que os conmuevan tantas ruinas materiales y morales, tantos dolores, tantas angustias de padres y madres, de esposos, de hermanos, de niños inocentes; tantas vidas cortadas en flor, tantos cuerpos despedazados en la horrenda carnicería, tantas almas torturadas y agonizantes, tantas en peligro de perderse eternamente. Vos, oh Madre de misericordia, impetradnos de Dios la paz; y, ante todo, las gracias que pueden convertir en un momento los humanos corazones, las gracias que preparan, concilian y aseguran la paz. Reina de la paz, rogad por nosotros y dad al mundo en guerra la paz por que suspiran los pueblos, la paz en la verdad, en la justicia, en la caridad de Cristo. Dadle la paz de las armas y la paz de las almas, para que en la tranquilidad del orden se dilate el reino de Dios.

Conceded vuestra protección a los infieles y a cuantos yacen aún en las sombras de la muerte; concédeles la paz y haced que brille para ellos el sol de la verdad y puedan repetir con nosotros ante el único Salvador del mundo: Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. Dad la paz a los pueblos separados por el error o la discordia, especialmente a aquellos que os profesan singular devoción y en los cuales no había casa donde no se hallase honrada vuestra venerada imagen (hoy quizá oculta y retirada para mejores tiempos), y haced que retornen al único redil de Cristo bajo el único verdadero Pastor.

Obtened paz y libertad completa para la Iglesia Santa de Dios; contened el diluvio inundante del neopaganismo, fomentad en los fieles el amor a la pureza, la práctica de la vida cristiana y del celo apostólico, a fin de que aumente en méritos y en número el pueblo de los que sirven a Dios.

Finalmente, así como fueron consagrados al Corazón de vuestro Hijo Jesús la Iglesia y todo el género humano, para que, puestas en El todas las esperanzas, fuese para ellos señal y prenda de victoria y de salvación; de igual manera, oh Madre nuestra y Reina del Mundo, también nos consagramos para siempre a Vos, a vuestro Inmaculado Corazón, para que vuestro amor y patrocinio aceleren el triunfo del Reino de Dios, y todas las gentes, pacificadas entre sí y con Dios, os proclamen bienaventurada y entonen con Vos, de un extremo a Otro de la tierra, el eterno Magníficat de gloria, de amor, de reconocimiento al Corazón de Jesús, en sólo el cual pueden hallar la Verdad, la Vida y la Paz.


Fuente: Corazones.org 

miércoles, 13 de octubre de 2021

13 de octubre: Un día como hoy ocurrió el "Milagro del sol" de la Virgen de Fátima

 

El 13 de octubre de 1917 cuando miles de peregrinos se encontraban en Fátima (Portugal), se produjo el “Milagro del sol” llamado así porque se vio al sol temblar, en una especie de “danza”.

El suceso duró unos tres minutos y ocurrió luego de la última aparición de la Virgen María a los pastorcitos Jacinta, Francisco y Lucía.

Luego de una intensa lluvia, las oscuras nubes se abrieron y dejaron ver el sol, que según los testigos lucía como un suave disco de plata. Entonces, sus rayos tomaron diferentes colores y el sol pareció caer sobre las miles de personas, que se habían puesto de rodillas.

El periodista del diario portugués O Século, Avelino de Almeida, estimó que habían unas 40 mil personas presentes al momento del milagro, mientras que el profesor de ciencias naturales de la Universidad de Coimbra Joseph Garrett, estimó que los testigos eran unos 100 mil.

Además del Milagro del sol, los pastorcitos dijeron haber visto imágenes de Jesús, la Virgen María y San José bendiciendo a la multitud. La Virgen se presentó como la Señora del Rosario.

En la actualidad, cada 13 de octubre también se inicia la Novena a San Juan Pablo II, aquel “Santo Padre” del que se habló en el tercer secreto de Fátima.


Fuente: Aciprensa

martes, 13 de octubre de 2020

13 de mayo: el milagro del sol, en Fátima, Portugal

Con deslumbrante humildad, Dios nos dio cuatro grandes lecciones en el “Milagro del Sol”

La Santísima Madre se apareció a tres niños de un pequeño pueblo de Portugal en 1917, llamando al mundo a arrepentirse y rezar el Rosario. Al principio, la única persona que los creyó fue Ti Marto, padre de dos de los niños.

Pero entonces, el 13 de octubre, un milagro prometido, el “Milagro del Sol”, fue presenciado por 70.000 personas, incluyendo escépticos y científicos.

Después de aquello, todos creyeron.

“El sol pintó el mundo de diferentes colores”, describió Ti Marto, que debió de alegrarse tanto como los niños al verlo. “¡Se movió y bailó en el cielo!”.

A partir de entonces, las experiencias en Fátima se convirtieron en un elemento central definitorio de la Iglesia, incluyendo todos los papados hasta Francisco, que canonizó a los niños Marto.

La razón es que Dios gritó un mensaje aquel 13 de octubre que es imposible de ignorar.

Primero: El milagro habló al mundo de la inmensa humildad de Dios

©Domaine Public

Es difícil exagerar la extraña naturaleza del Milagro del Sol: un milagro público espectacular que fue anunciado con antelación.

Dios casi nunca obra de esa manera. Dios es todopoderoso, tiene toda la realidad en su mano. Él es el artista de todo atardecer, el inventor de toda maravilla de la naturaleza y el autor de la historia. No necesita hacer un gran despliegue para demostrar nada; el cosmos es bastante grande, gracias.

Pero a veces lo hace igualmente.

“El sol plateado (…) fue visto dando vueltas y revoloteando entre las nubes que lo rodeaban”, informó un periódico de Lisboa. “La gente lloraba y rezaba con la cabeza descubierta, en presencia de un milagro que habían esperado”.

El significado inconfundible de este milagro es que Dios es más grande que todo lo que conocemos. No solo es más grande que el sol, es más grande que las leyes que gobiernan el movimiento del sol.

Pero el milagro también deja claro que Dios es también el “sabueso del paraíso”, el Dios humilde que no se detendrá ante nada para ganar nuestro amor.

Él es el Dios que te ofrece la Estrella de Belén y el eclipse del Viernes Santo recogido en los Evangelios; y si no crees en los Evangelios, te ofrece el Milagro del Sol recogido en los periódicos.

Segundo: Dejó claro que podemos confiar en María

Fátima no es la primera vez que María mueve cielo y tierra.

En el Evangelio de Lucas, capítulo 1, el inicio de la redención de Dios del hombre depende de una palabra de María.

En el Evangelio de Juan, capítulo 2, es María quien da pie al primer milagro público de Jesús, el inicio de su ministerio. En Juan, capítulo 19, ese ministerio termina también con María.

Para la Iglesia, sucede lo mismo. En Hechos, capítulo 1, María está ahí cuando se forma la Iglesia. En Apocalipsis, capítulo 12, ella está ahí en su apogeo.

No debería sorprender que María permanezca en el centro de los planes de Dios hoy en día. Las consagraciones al Inmaculado Corazón de María, desde san Luis de Montfort al padre Michael Gaitley, han proliferado desde que María dijera al mundo en Fátima que “al final, mi Inmaculado Corazón triunfará”.

Tercero: Dios mostró la importancia de la familia

BETLEJEM HISTORIA ALTERNATYWNA
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Mientras lo testigos veían el Milagro del Sol, los tres niños pastores vieron algo diferente: vieron la imagen de un padre y un hijo. San José y el Niño Jesús aparecieron en el cielo, con Jesús bendiciendo al mundo entero.

Es como si María, después de atraer la atención del mundo al llamamiento de Dios al arrepentimiento y la oración, quisiera resaltar lo que es más importante. No ella, no el infierno y no el Santo Padre o la jerarquía, que aparecieron todos en anteriores visiones; lo más importante era Jesús, el hijo que Dios confió al cuidado de José. Lo más importante es la familia humana.

Según escribiría sor Lucía más tarde en una carta a un cardenal: “La batalla final entre el Señor y el reino de Satanás será acerca del Matrimonio y de la Familia. No teman, porque cualquiera que actúe a favor de la santidad del Matrimonio y de la Familia siempre será combatido y enfrentado en todas las formas, porque esta es la cuestión decisiva”.

Cuarto: Ella nos mostró que los niños, y también todos nosotros, podemos cambiar el mundo con el poder de la oración.

El Milagro del Sol quedará señalado por todo el mundo en grandes celebraciones como procesiones de luz de velas en muchísimas ciudades, cada año en torno al 13 de mayo.

Han pasado más de 100 años de la experiencia de Fátima, 100 años de católicos rezando por la conversión de Rusia y rezando para salvarse del “fuego del infierno”.

Todo comenzó porque Nuestra Señora de Fátima contactó con tres niños y ellos dijeron al mundo que el destino de la humanidad descansa no en los presidentes o los consejos internacionales, sino en cada uno de nosotros, en que recemos y nos sacrifiquemos por los pecadores.

Justo como ha sido desde el mismo comienzo.


LAS APARICIONES

 En Fátima ocurrió una intervención divina a través del rostro materno de María que dio un mensaje de parte de Dios para la humanidad del siglo XX, un mensaje que es una palabra profética en sí mismo”.

Era el 13 de mayo de 1917. Los protagonistas son tres niños. Lucía de Jesús, más tarde religiosa del Carmelo de Santa Teresa en Coimbra, Francisco y Jacinta Marto, tres pequeños pastores que cuidaban un rebaño en Cova da Iría, hoy diócesis de Leiría-Fátima.

Alrededor del mediodía, vieron una luz brillante; pensando que era un relámpago y decidieron marcharse, pero más abajo otro relámpago iluminó el espacio y vieron encima de una pequeña encina, donde se encuentra ahora la Capilla de las Apariciones, una “Señora más brillante que el sol”; que de sus manos pendía un rosario blanco.

Aquella brillante Señora dijo a los niños que era necesario rezar mucho y los invitó a volver a Cova da Iría durante otros cinco meses consecutivos, en los días 13 a la misma hora.

“Estas apariciones fueron preparadas por las apariciones de Anjo da Paz (ángel de la paz), como decía la hermana Lucía, preparó a los niños a entrar en el misterio de Dios y después comprenderían que de parte de Dios venía un mensaje encomendado a ellos”.

En la última aparición del 13 de octubre, estando presentes cerca de 70.000 personas, la Virgen les dijo que era la “Señora del Rosario” y que hicieran allí una Capilla en su honor.

En seguida, un fenómeno en el cielo convenció a los presentes del milagro prometido pues al sol, pareciéndose a un “disco” de plata, se le podía mirar sin dificultad alguna y giraba sobre sí mismo como si fuese una rueda de fuego que fuera a precipitarse sobre la tierra.

“El mensaje tiene muchos aspectos, pero ella sintetizó aquello que comúnmente es conocido como el secreto de Fátima”.

Según el obispo Marto el mensaje de Fátima tiene tres aspectos: la visión del infierno como advertencia a la humanidad de sacudir las conciencias, la devoción al inmaculado corazón de María, y la presencia de sufrimientos, persecuciones y martirios en la Iglesia.

«Es un mensaje de esperanza y perseverancia en medio de las dificultades en el mundo. De acuerdo al Documento oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Sor Lucía tenía claro que “el objetivo de todas las apariciones era el de hacer crecer siempre más en la fe, en la esperanza y en la caridad. Todo el resto era sólo para conducir a esto”. (Comentario teológico al tercer “secreto” de Fátima).

El 13 de octubre de1930 el obispo de Leiría declaró dignas de fe las apariciones y autorizó el culto de Nuestra Señora de Fátima.

El 28 de abril de 1919 se inició la Construcción de la Capilla de las Apariciones.

Reprodução/Youtube

Este santuario también atrae a personas de otros credos. En el mundo islámico, por ejemplo, Fátima es la hija de Mahoma, de la cual el profeta escribe: “Tú serás la más bendita entre todas las mujeres del paraíso, después de María”.

Algunas interpretaciones aseguran que María escogió ser conocida como Nuestra Señora de Fátima para dar esperanza al pueblo musulmán, que ocupó los territorios de Portugal durante siglos.

Fue también un 13 de mayo de 1981 cuando Mehmet Ali Ağca atentó contra Juan Pablo II en Roma. El Papa ofreció la bala que le traspasó el cuerpo en señal de agradecimiento a la Virgen por salvarle la vida.

La beatificación de dos videntes de Fátima, Francisco y Jacinta Marto tuvo lugar el 13 de mayo de 2000 en Fátima. El apa Benedicto XVI autorizó abreviar el plazo canónico para el inicio de las diligencias para la apertura del proceso de beatificación de Lucía de Jesús, que tomó el nombre hermana Maria Lucia del Corazón Inmaculado.

El papa Francisco canonizó a los dos pastorcitos videntes en el Santuario de Fátima.


Oración

“Oh, Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra,
Reina del Rosario, dulce Virgen de Fátima
me consagro a tu Inmaculado Corazón
para estar plenamente disponible y consagrado al Señor.
Acepta por favor, tenerme bajo tu protección maternal,
defenderme contra los peligros,
ayudarme a vencer las tentaciones, a huir de los pecados,
y te suplico que veles de la pureza de mi cuerpo y de mi alma.

Que tu Inmaculado Corazón sea mi refugio
y el camino que conduce a Dios.
Dame la gracia de rezar y sacrificarme por el amor de Jesús,
por la conversión de los pecadores
y en reparación de los pecados cometidos en contra de tu Inmaculado Corazón.

Confiando en ti y en unión con el Corazón de tu Divino Hijo,
quiero vivir para la Santísima Trinidad
en quien creo, adoro, espero y amo.
Que así sea”.


Fuente: es.aleteia.org