martes, 4 de febrero de 2014
domingo, 2 de febrero de 2014
Fiesta de la Virgen de la Candelaria: 2 de febrero
Virgen de la Candelaria, ilumina nuestro camino y borra con tu Luz las sombras del corazón que nos impiden reconocer a Dios
Fiesta de la Virgen de La Candelaria
Es una de las muchas advocaciones (nombres) de la Virgen María. Tuvo su origen en Tenerife, una de las islas Canarias.
Según la tradición, la Virgen se le apareció en 1392 a dos indios guanches que pastoreaban su rebaño, quienes, al llegar a la boca de un barranco, notaron que el ganado no avanzaba, como si algo impidiera seguir adelante. Para ver qué era lo que pasaba, uno de los pastores avanzó y vio en lo alto de una peña una imagen de madera como de un metro de alto de una mujer. Traía una vela en la mano izquierda y cargaba a un niño en el brazo derecho. El niño llevaba en sus manos un pajarito de oro.
Los indios, como tenían prohibido hablar con mujeres que estuvieran solas, le hicieron señas para que se apartara del camino. Como no les hacía caso, uno de los indios tomó una piedra para lanzársela, pero el brazo se le paralizó. Su compañero tomó la imagen e intentó romperla, pero en el intento, se cortó sus propios dedos.
Los indios corrieron a avisar al rey, quien de inmediato fue con todos sus guardias al lugar del acontecimiento. Tomaron la figura y la llevaron a la casa del rey. Los encargados de llevársela fueron los pastores que la encontraron, quienes al instante de tomarla en sus manos, quedan curados del brazo uno y de los dedos, el otro. Ante este milagro, el rey ordenó que todo el pueblo honrara a aquella figura de mujer, a quien le llamaron “La Extranjera”.
Cuando la gente se acercaba a Ella, se oían armonías celestiales, se percibían aromas exquisitos y la imagen despedía una luz resplandeciente. Infundía en las personas temor y respeto, pero ellos no sabían a quién representaba.
Años después, los españoles conquistaron la isla de Lanzarote y soñaban con conquistar la isla de Tenerife. En uno de sus intentos de conquista, apresaron a un niño guanche y lo llevaron a Lanzarote. Ahí lo bautizaron con el nombre de Antón, lo catequizaron y un tiempo después, lo llevaron de regreso a su isla natal de Tenerife.
Antón fue a la casa del rey a contarle todo lo que le había sucedido y el rey le dio permiso de ver a La Extranjera. Cuando Antón la vio, se puso de rodillas y les dijo a todos que hicieran lo mismo. Les explicó que aquella Señora, era la representación de la Virgen María cuando llevaba a Jesús a presentar al templo. Le explicó que la Virgen María era la Madre del Dios y de todos los hombres y que era una gran suerte tener ese gran tesoro.
Antón le pidió al Rey permiso para buscar un lugar en el que todos la pudieran venerar. El Rey accedió y llevaron la imagen a la cueva de Achbinico, un templo subterráneo, que parecía una Iglesia natural. Antón cuidó por un tiempo de la Basílica. Alrededor de 1530, encargaron el Santuario a los padres dominicos que se les conocía como “Los frailes de la Virgen”.
En noviembre de 1826, una tormenta terrible azotó a la isla de Tenerife, llegando al Santuario de la Virgen y las aguas se llevaron la Imagen. Se hizo todo por tratar de recuperarla, pero no fue posible encontrarla. Los padres dominicos acordaron mandar a hacer una imagen nueva. Así lo hicieron y en la festividad del día 2 de Febrero de 1830, bendijeron la nueva imagen de Nuestra Señora de la Candelaria.
Desde el año 1599 se nombró a la Virgen de la Candelaria patrona de todo el archipiélago canario. Su devoción se ha extendido por la península y por toda Hispanoamérica, principalmente por Venezuela.
Sus milagros y favores son constantes. Cada año acuden a visitarla miles de personas de todas clases sociales para darle gracias y pedirle beneficios.
Le cantan:
Muchas flores la fortuna
Regaló a las Canarias;
Pero como Tú ninguna.
Virgen de la Candelaria.
Virgen de Candelaria,
la más bonita, la más morena,
la que extiende su manto
desde la cumbre hasta la arena
En oriente, la fiesta se llama del Hypapante, es decir, del encuentro, recordando el encuentro de la Sagrada Familia con los ancianos Simeón y Ana en el templo. Es una escena verdaderamente conmovedora sobre el pueblo de Israel que esperaba al Mesías y, en parte aún no se ha enterado de su venida y sigue esperándolo. ¿Quién no se conmoverá al leer cómo el anciano Simeón, “que esperaba el consuelo de Israel", se emociona y rompe en alabanzas al tener en brazos ese consuelo?
“Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
-«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel»".
Tradicionalmente (desde que así lo mandó el papa Sergio I, en el siglo VII), en la fiesta de hoy se bendicen las candelas de los fieles, generalmente fuera de la iglesia o a la entrada de la misma. Después, el sacerdote y los fieles se dirigen en procesión hasta el altar y se celebra la Misa. Las velas simbolizan la luz de Cristo, que, como dijo Simeón, es “luz para alumbrar a las naciones y gloria de Israel".
En el Misal, aparece esta preciosa oración de bendición de las velas:
Oremos.
Oh Dios, fuente y origen de toda luz, que has mostrado hoy a Cristo, luz de las naciones, al justo Simeón: dígnate santificar con tu + bendición estos cirios; acepta los deseos de tu pueblo que, llevándolos encendidos en las manos, se ha reunido para cantar tus alabanzas, y concédenos caminar por la senda del bien, para que podamos llegar a la luz eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.
Pablo VI señalaba que, en la fiesta de la Presentación, hay tres virtudes evangélicas principales que podemos contemplar:
“La pobreza: María y José se ven obligados por su situación económica a hacer a Dios la ofrenda de los pobres.
La pureza: Virgen la Madre de Jesús; virgen su esposo José; la anciana Ana, elogiada por su casta viudedad.
La obediencia: María y José obedecen la ley; Simeón y Ana son dóciles a la moción del Espíritu".
Fuentes: es.catholic.net
sábado, 1 de febrero de 2014
Tesoros de la Divina Misericordia: Novena a Santa Faustina
NOVENA A SANTA FAUSTINA
Modo de rezarla:
1º- Hacemos la Señal de la Cruz.
2º- Rezamos la Oración a Santa Faustina de Juan Pablo II.
3º- Leemos la meditación del día. Hacemos una pausa de silencio después de cada párrafo.
4º- Al finalizar cada día repetimos:
“Oh, Señor, Amor mío, Te doy gracias por el día de hoy, por haberme permitido recoger el tesoro de Tus gracias del manantial de Tu misericordia insondable. Oh, Jesús, no solamente en el día de hoy, sino en cada momento saco de Tu insondable misericordia todo lo que el alma y el cuerpo puedan desear”. Santa Faustina (1178) “Demos gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna Su misericordia” (Salmo 117)
Oración de Juan Pablo II
Santa Faustina, don de Dios a nuestro tiempo, don de la tierra de Polonia a toda la Iglesia, concédenos percibir la profundidad de la misericordia divina, ayúdanos a experimentarla en nuestra vida y a testimoniarla a nuestros hermanos. Que tu mensaje de luz y esperanza se difunda por todo el mundo, mueva a los pecadores a la conversión, elimine las rivalidades y los odios, y abra a los hombres y las naciones a la práctica de la fraternidad. Hoy, nosotros, fijando juntamente contigo, nuestra mirada en el rostro de Cristo resucitado, hacemos nuestra tu oración de abandono confiado y decimos con firme esperanza: “Cristo, Jesús, en Vos confío”
DÍA PRIMERO
LA CONFIANZA
Pidamos tener siempre plena confianza en la infinita Misericordia de Dios y en Su profundo Amor.
“Sólo en Dios descansa mi alma, de él me viene la esperanza. Sólo él es mi Roca salvadora, él es mi baluarte: nunca vacilaré. Confíen en Dios constantemente, ustedes, que son su pueblo; desahoguen en él su corazón, porque Dios es nuestro refugio”. Palabra de Dios (Sal. 61, 6-7;9)
Reflexión: (Del Diario de Santa Faustina)
“Pinta una imagen según el modelo que ves y firma*: Jesús, en Ti confío. Deseo que esta imagen sea venerada primero en su capilla y [luego] en el mundo entero.” (Diario 47) “No comprendo, cómo es posible no tener confianza en Aquel que lo puede todo; con Él todo y sin Él nada. Él, el Señor, no permitirá ni dejará que queden confundidos aquellos que han puesto en Él toda su confianza.” Santa Faustina (Diario 358) “Jesús me dijo estas palabras: Hija Mía, no tengas miedo de nada, Yo estoy siempre contigo; cualquier adversario te puede hacer daño solamente si Yo se lo permito. Tú eres Mi morada y Mi estable descanso, por ti detengo la mano castigadora, por ti bendigo la tierra.” (Diario 431) “Las gracias de Mi misericordia se toman con un solo recipiente y éste es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá. Las almas que confían sin límites son Mi gran consuelo, porque en tales almas vierto todos los tesoros de Mis gracias. Me alegro de que pidan mucho, porque Mi deseo es dar mucho, muchísimo. Me pongo triste, en cambio, si las almas piden poco, estrechan sus corazones.” (Diario 1578)
DÍA SEGUNDO
LOS ENFERMOS
Pedimos por nuestros hermanos enfermos.
“Apenas desembarcaron, la gente reconoció en seguida a Jesús, y comenzaron a recorrer toda la región para llevar en camilla a los enfermos, hasta el lugar donde sabían que él estaba. En todas partes donde entraba, pueblos, ciudades y poblados, ponían a los enfermos en las plazas y le rogaban que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y los que lo tocaban quedaban curados”. Palabra del Señor (Mc. 6, 54-56)
Reflexión: (Del Diario de Santa Faustina)
“Oh Jesús mio, sostenme cuando vengan los días difíciles y nublados, los días de las pruebas, cuando el sufrimiento y el cansancio empiecen a oprimir mi cuerpo y mi alma. Sostenme, oh Jesús, dame fuerza para soportar los sufrimientos. Pon una centinela a mis labios para que no salga ni una sola palabra de queja ante las criaturas. Toda mi esperanza es Tu Corazón misericordiosísimo, no tengo nada en mi defensa, sólo Tu misericordia, en ella toda mi confianza.” Santa Faustina (Diario 1065) “Al entrar en mi soledad, oí estas palabras: Defenderé como Mi gloria a cada alma que rece esta coronilla en la hora de la muerte, o cuando los demás la recen junto al agonizante, quienes obtendrán el mismo perdón. Cuando cerca del agonizante es rezada esta coronilla, se aplaca la ira divina y la insondable misericordia envuelve al alma y se conmueven las entrañas de Mi misericordia por la dolorosa Pasión de Mi Hijo.” (Diario 811) “Gracias, oh, Señor, por el sacramento de la unción, Que me fortificará en los últimos momentos Para luchar y me ayudará a salvarme, Y dará fuerzas al alma para que podamos gozar eternamente.” Santa Faustina (Diario 1286)
DÍA TERCERO
LOS POBRES
Pidamos ser caritativos y generosos con nuestros hermanos hambrientos, sedientos y desnudos.
“Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: “Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver”. Los justos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?”. Y el Rey les responderá: “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo”. Palabra del Señor (Mt. 25, 34-40)
Reflexión: (Del Diario de Santa Faustina)
“Deseo transformarme toda en Tu misericordia y ser un vivo reflejo de Ti, oh Señor. Que este más grande atributo de Dios, es decir su insondable misericordia, pase a través de mi corazón al prójimo. Ayúdame, oh, Señor, a que mis ojos sean misericordiosos, para que yo jamás recele o juzgue según las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarla. Ayúdame a que mis oídos sean misericordiosos para que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos. Ayúdame, oh, Señor, a que mi lengua sea misericordiosa para que jamás hable negativamente de mis prójimos sino que tenga una palabra de consuelo y perdón para todos. Ayúdame, oh, Señor, a que mis manos sean misericordiosas y llenas de buenas obras para que sepa hacer sólo el bien a mi prójimo y cargue sobre mí las tareas más difíciles y más penosas. Ayúdame a que mis pies sean misericordiosos para que siempre me apresure a socorrer a mi prójimo, dominando mi propia fatiga y mi cansancio. Mi reposo verdadero está en el servicio a mi prójimo. Ayúdame, oh, Señor, a que mi corazón sea misericordioso para que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo. A nadie le rehusaré mi corazón. Seré sincera incluso con aquellos de los cuales sé que abusarán de mi bondad. Y yo misma me encerrare en el misericordiosísimo Corazón de Jesús. Soportaré mis propios sufrimientos en silencio. Que tu misericordia, oh, Señor mío, repose dentro de mí. (Diario 163)
DÍA CUARTO
LOS DESORIENTADOS
Pidamos que Jesús, con su infinita sabiduría, nos muestre cómo aconsejar a los desorientados y enseñar a los que no saben.
“Jesús dijo a sus discípulos: hay entre ustedes algunos que no creen». En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. Y agregó: «Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede». Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo. Jesús preguntó entonces a los Doce: «¿También ustedes quieren irse?». Simón Pedro le respondió: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna. Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios»”. Palabra del Señor (Jn. 6, 64-69)
Reflexión: (Del Diario de Santa Faustina)
“… Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia Mi. Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte. Te doy tres formas de ejercer misericordia al prójimo: la primera – la acción, la segunda – la palabra, la tercera – la oración. En estas tres formas está contenida la plenitud de la misericordia y es el testimonio irrefutable del amor hacia Mi. …porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil.” (Diario 742)
DÍA QUINTO
LOS AFLIGIDOS
Pidamos tener un corazón sencillo y humilde, lleno de amor y paciencia para consolar a los afligidos, corregir a los que se equivocan y cuidar a los que están a nuestro cargo.
“Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana”. Palabra del Señor (Mt. 11, 28-30)
Reflexión: (Del Diario de Santa Faustina)
“Jesús, Tú eres tan pequeño, pero yo sé que Tú eres mi Creador y Señor. Y Jesús me contestó: Lo soy y trato contigo como un niño para enseñarte la humildad y la sencillez.” Santa FauStina (Diario 184) “Comprendo Tus palabras, Señor, y la grandeza de la misericordia que ha de resplandecer en mi alma. Jesús dijo: Sé, hija Mía, que lo comprendes y haces todo lo que está en tu poder, pero escríbelo para muchas almas que a veces se afligen por no tener bienes materiales, para practicar con ellos la misericordia. Sin embargo, el mérito mucho más grande lo tiene la misericordia espiritual que no necesita ni autorización ni granero siendo accesible a cualquier alma. Si el alma no practica la misericordia de alguna manera no conseguirá Mi misericordia en el día del juicio. Oh, si las almas supieran acumular los tesoros eternos, no serian juzgadas, porque su misericordia anticiparía Mi juicio.” (Diario 1317) “No te abismes en tu miseria, eres demasiado débil para hablar; mira mas bien Mi Corazón lleno de bondad, absorbe Mis sentimientos y procura la dulzura y la humildad. Sé misericordiosa con los demás como Yo soy misericordioso contigo y cuando adviertas que tus fuerzas de debilitan, ven a la Fuente de la Misericordia y fortalece tu alma, y no pararás en el camino.” (Diario 1486)
DÍA SEXTO
LOS DIFUNTOS
Roguemos por nuestro difuntos.
Jesús dijo: “Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás”. Palabra del Señor (Jn. 11, 25-26)
“Luego escuché una voz que me ordenaba desde el cielo: «Escribe: ¡Felices los que mueren en el Señor! Sí –dice el Espíritu– de ahora en adelante, ellos pueden descansar de sus fatigas, porque sus obras los acompañan”. Palabra de Dios (Ap. 14,13)
Reflexión: (Del Diario de Santa Faustina)
“En la víspera del día de los difuntos, cuando al atardecer fui al cementerio que estaba cerrado, entreabrí un poco la puerta y dije: Si desean, queridas almas, alguna cosa, la haré con gusto, dentro de lo que me permite la regla. Entonces oí estas palabras: Cumple la voluntad de Dios. Nosotras somos felices en la medida en que hemos cumplido la voluntad de Dios. Por la noche aquellas almas vinieron y me rogaron orar; recé mucho por ellas. “. “Promesa del Señor: A las almas que recen esta coronilla, Mi misericordia las envolverá en la vida y especialmente a la hora de la muerte.” (Diario 754) “¡Oh Jesús Misericordioso, tendido sobre la cruz, ten presente la hora de nuestra muerte! ¡Oh, Corazón misericordiosísimo de Jesús, abierto con una lanza, protégeme a la hora de mi muerte! ¡Oh, Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una fuente de insondable misericordia para mí en la hora de mi muerte! ¡Oh, Jesús agonizante, Rehén de la misericordia, apacigua la ira divina en la hora de mi muerte!” (Diario 813)
DÍA SÉPTIMO
EL PERDÓN
Pidamos por tener un corazón misericordioso como el de Jesús para saber perdonar las ofensas.
“Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes”. Palabra del Señor (Lc. 6,36-38)
Reflexión: (Del Diario de Santa Faustina)
“Hija Mía, en esta meditación considera el amor al prójimo: ¿es Mi amor lo que te guía en el amor al prójimo?, ¿rezas por los enemigos?, ¿deseas el bien a quienes te han entristecido o te han ofendido de cualquier modo? Has de saber que cualquier cosa buena que hagas a cualquier alma, la acojo como si la hubieras hecho a Mi Mismo.” (Diario 1768) “Una vez, oí estas palabras: Hija Mía, habla al mundo entero de la inconcebible misericordia Mía… El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias. Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata… Todo lo que existe ha salido de las entrañas de Mi misericordia.” (Diario 699)
DÍA OCTAVO
LA LUZ
Supliquemos a Jesús Misericordioso, Luz del Mundo, que siga iluminando nuestros hogares y que nos ayude para que no se apague la luz de nuestra fe.
“Jesús les dirigió una vez más la palabra, diciendo: «Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida». (Jn. 8,12) Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa. Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo”. Palabra del Señor (Mt. 5, 14-16)
Reflexión: (Del Diario de Santa Faustina)
“Dices que unas tinieblas grandes cubren tu mente, pues, ¿por qué en tales momentos no vienes a Mi que soy la luz y en un solo instante puedo infundir en tu alma tanta luz y tanto entendimiento de la santidad que no aprenderás al leer ningún libro ni ningún confesor es capaz de enseñar ni iluminar así al alma.” (Diario 1487) “Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas… Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de Mi misericordia cuando Mi Corazón agonizante fue abierto en la cruz por la lanza. Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la justa mano de Dios” (Diario,299) “En Mis manos, las almas elegidas son las luces que arrojo en las tinieblas del mundo y lo ilumino. Como las estrellas iluminan la noche, así las almas elegidas iluminan la tierra y cuanto más perfecta es el alma, tanta más luz irradia en su torno y llega más lejos. Puede estar oculta y desconocida aún a las personas más cercanas, no obstante su santidad se refleja en las almas en los más lejanos confines del mundo”. (Diario, 1601)
DÍA NOVENO
EL AGRADECIMIENTO
Demos gracias a Jesús por su inmenso Amor, y por lo que nos ha dado a lo largo de nuestras vidas.
“¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! Que lo diga el pueblo de Israel: ¡es eterno su amor! Que lo diga la familia de Aarón: ¡es eterno su amor! Que lo digan los que temen al Señor: ¡es eterno su amor!” Palabra de Dios (Sal. 117, 1-4)
Reflexión: (Del Diario de Santa Faustina)
“Oh, Jesús, Dios eterno, te doy gracias por tus innumerable gracias y bendiciones. Que cada latido de mi corazón sea un himno nuevo de agradecimiento a ti, Oh, Dios. Que cada gota de mi sangre circule para ti, Señor. Mi alma es todo un himno de adoración a tu misericordia. Te amo, Dios, por ti mismo”. (Diario 1794) “Hoy el Señor me dijo: Escribe, hija Mía, estas palabras: Todas las almas que adoren Mi misericordia y propaguen la devoción invitando a otras almas a confiar en Mi misericordia no experimentarán terror en la hora de la muerte. Mi misericordia las protegerá en ese último combate…” (Diario 1540)
Fuente: Jesusmisericordioso.org
viernes, 31 de enero de 2014
lunes, 27 de enero de 2014
Virgen de Medjugorje: Mensaje del 25 de enero de 2014
La presente aparición mariana se encuentra actualmente bajo la investigación de la iglesia católica. Cualquiera que sea la decisión final, la administración de este blog la acepta total y completamente por adelantado.
Mensaje del 25 de Enero de 2014
“Queridos hijos: orad, orad, orad para que el reflejo de vuestra oración influya en las personas que encontréis. Poned en vuestras familias la Sagrada Escritura en un lugar visible y leedla, para que esas palabras de paz fluyan en vuestros corazones. Oro con vosotros y por vosotros, hijos míos, para que día tras día estéis aún más abiertos a la voluntad de Dios. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”
Fuente: virgendemedjugorje.org
Fuente: virgendemedjugorje.org
viernes, 24 de enero de 2014
Historia de las apariciones de la Santísima Virgen María en Garabandal (Cantabria, España)
Los acontecimientos mostrados aquí se encuentran bajo la investigación de la iglesia católica. Cualquiera que sea la decisión final, la administración de este blog la acepta total y completamente por adelantado.
Audio original de oraciones de las niñas en éxtasis
sábado, 18 de enero de 2014
LOS SIETE DOLORES DE MARÍA
Practicamos esta devoción rezando, todos los días, siete veces el Avemaría mientras meditamos los siete dolores de María (un Avemaría en cada dolor).
María quiere que meditemos en sus dolores. Por eso al rezar cada Avemaría es muy importante que cerrando nuestros ojos y poniéndonos a su lado, tratemos de vivir con nuestro corazón lo que experimentó su Corazón de Madre tierna y pura en cada uno de esos momentos tan dolorosos de su vida. Si lo hacemos vamos a ir descubriendo los frutos buenos de esta devoción: empezaremos a vivir nuestros dolores de una manera distinta y le iremos respondiendo al Señor como Ella lo hizo.
Comprenderemos que el dolor tiene un sentido, pues ni a la misma Virgen María, la Madre “tres veces admirable”, por ser Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo y Esposa de Dios Espíritu Santo, Dios la libró del mismo.
Si María, que no tenía culpa alguna, experimentó el dolor, ¿por qué no nosotros?
PROMESAS DE LA VIRGEN A LOS DEVOTOS DE SUS DOLORES
Siete gracias que la Santísima Virgen concede a las almas que la honran diariamente (considerando sus lágrimas y dolores) con siete Avemarías. Santa Brígida.
1º. Pondré paz en sus familias.
2º. Serán iluminados en los Divinos Misterios.
3º. Los consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.
4º. Les daré cuanto me pidan con tal que no se oponga a la voluntad de mi Divino Hijo y a la santificación de sus almas.
5º. Los defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y los protegeré en todos los instantes de sus vidas.
6º. Los asistiré visiblemente en el momento de su muerte: verán el rostro de su Madre.
7º. He conseguido de mi Divino Hijo que los que propaguen esta devoción (a mis lágrimas y dolores) sean trasladados de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados, y mi Hijo y Yo seremos “su eterna consolación y alegría”.
Coronilla de los siete dolores de María
Coronilla de los siete dolores de María
LOS SIETE DOLORES DE LA VIRGEN
1º. La profecía de Simeón (Lc. 2, 22-35) ¡Dulce Madre mía! Al presentar a Jesús en el templo, la profecía del anciano Simeón te sumergió en profundo dolor al oírle decir: “Este Niño está puesto para ruina y resurrección de muchos de Israel, y una espada traspasará tu alma”. De este modo quiso el Señor mezclar tu gozo con tan triste recuerdo. Rezar Avemaría.
2º. La persecución de Herodes y la huída a Egipto (Mt. 2, 13-15) ¡Oh Virgen querida!, quiero acompañarte en las fatigas, trabajos y sobresaltos que sufriste al huir a Egipto en compañía de San José para poner a salvo la vida del Niño Dios. Rezar Avemaría.
3º. Jesús perdido en el Templo, por tres días (Lc. 2, 41-50) ¡Virgen Inmaculada! ¿Quién podrá pasar y calcular el tormento que ocasionó la pérdida de Jesús y las lágrimas derramadas en aquellos tres largos días? Déjame, Virgen mía, que yo las recoja, las guarde en mi corazón y me sirva de holocausto y agradecimiento para contigo. Rezar Avemaría.
4º. María encuentra a Jesús, cargado con la Cruz (Vía Crucis, 4ª estación) Verdaderamente, calle de la amargura fue aquella en que encontraste a Jesús tan sucio, afeado y desgarrado, cargado con la cruz que se hizo responsable de todos los pecados de los hombres, cometidos y por cometer. ¡Pobre Madre! Quiero consolarte enjugando tus lágrimas con mi amor. Rezar Avemaría.
5º. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor (Jn. 19, 17-30) María, Reina de los mártires, el dolor y el amor son la fuerza que los lleva tras Jesús, ¡qué horrible tormento al contemplar la crueldad de aquellos esbirros del infierno traspasando con duros clavos los pies y manos del salvador! Todo lo sufriste por mi amor. Gracias, Madre mía, gracias. Rezar Avemaría.
6º. María recibe a Jesús bajado de la Cruz (Mc. 15, 42-46) Jesús muerto en brazos de María. ¿Qué sentías Madre? ¿Recordabas cuando Él era pequeño y lo acurrucabas en tus brazos?. Por este dolor te pido, Madre mía, morir entre tus brazos. Rezar Avemaría.
7º. La sepultura de Jesús (Jn. 19, 38-42) Acompañas a tu Hijo al sepulcro y debes dejarlo allí, solo. Ahora tu dolor aumenta, tienes que volver entre los hombres, los que te hemos matado al Hijo, porque Él murió por todos nuestros pecados. Y Tú nos perdonas y nos amas. Madre mía perdón, misericordia. Rezar Avemaría.
María en San Nicolás, nos dio este mensaje sobre sus siete dolores de hoy:
15-09-89 (fiesta de Ntra. Señora de los Dolores)
“Hija mía, en estos días, son Mis Dolores:
el rechazo hacia Mi Hijo,
el ateísmo,
la falta de caridad,
los niños que no nacen,
la incomprensión en las familias,
el gran egoísmo de muchos hijos en el mundo,
los corazones aún cerrados al Amor de esta Madre...”
En el libro "Las Glorias de María" de San Alfonso María de Ligorio se dice lo siguiente:
"El mismo Jesús reveló a la beata Mónica de Binasco que él se complace mucho en ver que se siente compasión por su Madre, y así le habló: Hija, agradezco mucho las lágrimas que se derraman por mi pasión; pero amando con amor inmenso a mi Madre María, me es sumamente grata la meditación en los dolores que ella padeció en mi muerte.
Por eso son tan grandes las gracias prometidas por Jesús a los devotos de los dolores de María. Refiere Pelbarto haberse revelado a Santa Isabel, que San Juan, después de la Asunción de la Virgen, ardía en deseos de verla; y obtuvo la gracia pues se le apareció su amada Madre y con ella Jesucristo. Oyó que María le pedía a su divino Hijo, gracias especiales para los devotos de sus dolores. Y Jesús le prometió estas gracias especiales:
1ª. Que el que invoque a la Madre de Dios recordando sus dolores, tendrá la gracia de hacer verdadera penitencia de todos sus pecados.
2ª. Que los consolará en sus tribulaciones, especialmente en la hora de la muerte.
3ª. Que imprimirá en sus almas el recuerdo de su Pasión y en el cielo se lo premiará.
4ª. Que confiará estos devotos a María para que disponga de ellos según su agrado y les obtenga todas las gracias que desee".
Fuente: www.santisimavirgen.com.ar
martes, 7 de enero de 2014
El Reino de los Cielos está cerca
Contemplar el Evangelio de hoy
Día litúrgico: 7 de Enero (Feria del tiempo de Navidad)
Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir: «Haced penitencia, porque el Reino de los cielos está cerca». Y andaba Jesús rodeando toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos y predicando el Evangelio del Reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia del pueblo. Y corrió su fama por toda Siria, y le trajeron todos los que tenían algún mal, poseídos de varios achaques y dolores, y los endemoniados, y los lunáticos y los paralíticos, y los sanó. Y le fueron siguiendo muchas gentes de Galilea y de Decápolis y de Jerusalén y de Judea, y de la otra ribera del Jordán.
Comentario: Rev. D. Jordi CASTELLET i Sala (Sant Hipòlit de Voltregà, Barcelona, España)
El Reino de los cielos está cerca
Hoy, por así decirlo, recomenzamos. El «Pueblo que estaba sentado en tinieblas, vio una gran luz» (Mt 4,16), nos dice el profeta Isaías, citado en este Evangelio de hoy, y que nos remite al que escuchábamos en Nochebuena. Volvemos a comenzar, tenemos una nueva oportunidad. El tiempo es nuevo, la ocasión lo merece, dejemos —humildemente— que el Padre actúe en nuestra vida.
Hoy comienza el tiempo en que Dios nos da una vez más su tiempo para que lo santifiquemos, para que estemos cerca de Él y hagamos de nuestra vida un servicio de cara a los otros. La Navidad se acaba, lo hará el próximo domingo —si Dios quiere— con la fiesta del Bautismo del Señor, y con ella se da el pistoletazo de salida para el nuevo año, para el tiempo ordinario —tal y como decimos en la liturgia cristiana— para vivir in extenso el misterio de la Navidad. La Encarnación del Verbo nos ha visitado en estos días y ha sembrado en nuestros corazones, de manera infalible, su Gracia salvadora que nos encamina, nuevamente, hacia el Reino del Cielo, el Reino de Dios que Cristo vino a inaugurar entre nosotros, gracias a su acción y compromiso en el seno de nuestra humanidad.
Por esto, nos dice san León Magno que «la providencia y misericordia de Dios, que ya tenía pensado ayudar —en los tiempos recientes— al mundo que se hundía, determinó la salvación de todos los pueblos por medio de Cristo».
Ahora es el tiempo favorable. No pensemos que Dios actuaba más antes que ahora, que era más fácil creer cerca de Jesús —físicamente, quiero decir— que ahora que no le vemos tal como es. Los sacramentos de la Iglesia y la oración comunitaria nos otorgan el perdón y la paz y la oportunidad de participar, nuevamente, en la obra de Dios en el mundo, a través de nuestro trabajo, estudio, familia, amigos, diversión o convivencia con los hermanos. ¡Que el Señor, fuente de todo don y de todo bien, nos lo haga posible!
Hoy comienza el tiempo en que Dios nos da una vez más su tiempo para que lo santifiquemos, para que estemos cerca de Él y hagamos de nuestra vida un servicio de cara a los otros. La Navidad se acaba, lo hará el próximo domingo —si Dios quiere— con la fiesta del Bautismo del Señor, y con ella se da el pistoletazo de salida para el nuevo año, para el tiempo ordinario —tal y como decimos en la liturgia cristiana— para vivir in extenso el misterio de la Navidad. La Encarnación del Verbo nos ha visitado en estos días y ha sembrado en nuestros corazones, de manera infalible, su Gracia salvadora que nos encamina, nuevamente, hacia el Reino del Cielo, el Reino de Dios que Cristo vino a inaugurar entre nosotros, gracias a su acción y compromiso en el seno de nuestra humanidad.
Por esto, nos dice san León Magno que «la providencia y misericordia de Dios, que ya tenía pensado ayudar —en los tiempos recientes— al mundo que se hundía, determinó la salvación de todos los pueblos por medio de Cristo».
Ahora es el tiempo favorable. No pensemos que Dios actuaba más antes que ahora, que era más fácil creer cerca de Jesús —físicamente, quiero decir— que ahora que no le vemos tal como es. Los sacramentos de la Iglesia y la oración comunitaria nos otorgan el perdón y la paz y la oportunidad de participar, nuevamente, en la obra de Dios en el mundo, a través de nuestro trabajo, estudio, familia, amigos, diversión o convivencia con los hermanos. ¡Que el Señor, fuente de todo don y de todo bien, nos lo haga posible!
Fuente: encuentra.com
viernes, 3 de enero de 2014
3 de enero, día del culto al Santísimo y Dulce nombre de Jesús
El dulce nombre de Jesús
Por Jesús Villarroel Fernández, O.P.
Al cumplirse los ocho días tocaba circuncidar al niño y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción. Una de las cosas que más preocupa a los santos es no morir en gracia o, con otras palabras, endurecerse en los últimos momentos. A los que no lo son les preocupa poco. Parece un contrasentido ya que, si toda la vida lo han deseado y lo han trabajado con violencia, como dice el evangelio, no van a fallar en la última hora. Sin embargo hay mucho en nosotros de bioquímica y nadie sabe hasta dónde podrá soportar sus dolores. Eso sin contar las asechanzas del demonio que se pueden recrudecer en esa hora. De hecho en la piedad cristiana y en la teología hay una preocupación real y se ora para alcanzar una buena muerte o la gracia de la perseverancia final.
Esto que os cuento lo he visto en alguna persona y su mejor antídoto era pronunciar el nombre de Jesús. Mi maestro de novicios, que era un gran devoto, nos hablaba con frecuencia de la devoción al dulce nombre de Jesús, sobre todo el 3 de enero que es el día que tradicionalmente se viene celebrando la fiesta. Yo sentí mucho que despareciera después del Concilio en el calendario romano pero ha sido de nuevo reintroducida en la tercera edición del Misal romano actual. Siempre me cayó bien esta celebración, entre otras cosas porque me llamo Jesús. Sin embargo, el mayor aprecio y el descubrimiento vivencial de este nombre me ha llegado vía monjas contemplativas donde he dado muchos ejercicios espirituales. Son varias en las que he visto la conjunción de ciertas aprensiones y la pronunciación ungida del nombre de Jesús, según aquello que dice: El que invocare el nombre del Señor, se salvará (Rm 10, 13)
En cierta ocasión me consultaba una sus ansiedades en este sentido. Le hablé de que eran escrúpulos hasta que me di cuenta de que era algo más. Su manera de conjurar el temor era repetir el nombre de Jesús. Me lo escenificó maravillosamente. Cuando estoy turbada repito rápido Jesús, Jesús, Jesús; cuando me voy calmando, lo hago más lento Jesús….. Jesús…… Jesús. A veces me acuesto y lo digo lentamente y cuando me despierto todavía lo sigo diciendo. ¿Habré estado toda la Noche? Me despierto con una placidez que no es mía… Este nombre maravilloso ha actuado dentro de mí. Yo le dije: claro, mujer, la alabanza y la unción liberan y pacifican y el salmo dice que el Señor lo da a sus amigos mientras duermen.
Si estás toda la vida activando un deseo y una práctica ¿por qué te va a fallar el final? Yo le expliqué: mira lo que te pasa no es miedo a Dios sino más bien el don de temor de Dios que no es miedo servil a Dios sino miedo a perderlo. El miedo a la condenación de los que viven despreocupados es de otra índole. La Biblia no ve mal el temor bueno e, incluso, dice que es el principio de la sabiduría. Es un temor-don infundido por el Espíritu Santo. Al suceder este don en nuestra psicología puede suscitar aprensión acerca del momento final. Suele ser un momento de gran purificación del espíritu para crecer en fe. El mejor, antídoto es la pronunciación ungida del nombre de Jesús. Si el Señor te lo ha dado, vive feliz pronunciando ese nombre y si no te lo ha dado vocalízalo todas las veces que puedas que te hará bien.
Ninguna Orden religiosa se puede adjudicar la devoción al nombre de Jesús. Desde que San Pedro le dijo al tullido: No tengo oro ni plata pero te doy lo que tengo: en el nombre de Jesús, el Nazareno, echa a andar (Hch,3, 6), desde ese momento, la pronunciación del nombre de Jesús no es una devoción, es un kerigma. Tiene un poder especial, que las devociones más bien rebajan. Jesús dijo: Todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre os lo concederé para que el Padre sea glorificado en el Hijo (Juan 14, 13). Estamos, pues, a nivel de kerigma, es decir, de anuncio básico en el que se basa el Cristianismo. Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado (Hch 2, 36)
A mí el kerigma que más me llega sobre el nombre de Jesús es el de Pablo en la carta a los Filipenses 2, 9-11: Por lo cual Dios le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que está sobre todo nombre, para que al oír el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesús es el Señor, para gloria de Dios Padre”. La palabra identitaria y base de un gran movimiento actual como es la Renovación carismática es: El Señor, es el Señor, que toda rodilla se doble y confiese que Jesús es el Señor. No hay otra palabra que produzca más Espíritu Santo, que más unción derrame sobre cualquiera que la oiga con oídos de sencillez. Ninguna otra frase nos produce más contacto con el Espíritu Santo que decir: Jesús es el Señor y yo me arrodillo ante él. Haced la prueba y decid lentamente : “Jesús es el Señor”.
¿Qué temor o aprensión puede tener uno cuando oye decir a Pablo: El que invocare el nombre del Señor se salvará? (Rm 10, 13). No empieces a razonar diciendo: “Ya, pero para eso hay que estar preparado, hay que hacer muchos sacrificios y obras buenas”… Ya lo estás planteando mal. Primero invoca, coge confianza, no te mires a ti mismo, mírale a él. Jesús significa: Dios salva. No eres tú el que salvas ni el que te vas a salvar. Nadie puede decir Jesús es el Señor si no es movido por el Espíritu. Si, en verdad, el Espíritu Santo se mueve en ti y no debes dudarlo sino prestarle atención; a lo primero que va es a que tengas fe y ores desde ella.
El nombre en hebreo significa misión. La misión de Cristo es salvar y por eso le pusieron Jesús que significa salvador. Los cristianos han venerado siempre de una forma especial el «nombre» del Señor Jesús, proclamándolo en su vida y con su propia vida. En los monasterios desde el siglo XII se ha celebrado con gran sentimiento y fervor el nombre de Jesús. Hay un himno precioso “Jesu, dulcis memoria”, atribuido a San Bernardo, 1153, que canta con excelso lirismo el nombre de Jesús. Dice entre otras cosas:
Nil canitur suavius
Nil auditur profundius
Nil cogitatur dulcius
Quem Jesús, Dei Filius
O sea:
Nada más suave se canta
Nada más profundo se oye
Nada más dulce se piensa
Que Jesús, Hijo de Dios
Más tarde con el advenimiento de los frailes, hubo entre los mendicantes una devoción explosiva hacia el nombre de Jesús. Los Franciscanos, más adaptados a las devociones, brillaron en este culto al nombre de Jesús. Destaca entre ellos San Bernardino de Siena (1444), magnífico y ungido predicador del Nombre de Jesús. Incorporan esta fiesta a su calendario en el año 1530. Sin embargo es de notar que los pontífices encomiendan la propagación de esta devoción a los dominicos como sucedió con el papa Gregorio X, que se había formado en París con los grandes maestros de la Orden dominicana. Con una bula del 20 de septiembre del año 1274, encargó oficialmente a los frailes Predicadores la promoción de la alabanza y veneración del santísimo nombre de Jesús. A pesar de grandes devotos individuales no parece que la Orden en general hiciera mucho caso al Papa. Los dominicos siempre han sido muy reacios a cierto devocionismo. Crearon y propagaron el rosario porqué en él se anuncian los grandes misterios de la salvación más que como devoción a María. Pese a todo, la primera cofradía del Santísimo Nombre de Jesús es creación de los frailes dominicos. Se considera como primera la que fray Andrés Díaz fundó en Portugal el año 1423. No obstante, cuatro siglos más tarde, el papa Pío IV (1659-1665), tuvo que encargar de nuevo oficialmente a los dominicos la promoción del culto al santo nombre de Jesús. Entonces, ya coaccionados, sí que aumenta en la Orden la predicación y organización de esta devoción y ya en el año 1686 la admiten en el calendario de fiestas propias de la Orden.
Desde los mismos inicios de la Orden de Predicadores se dan a ella muchos frailes que profesaron un amor especial al dulcísimo nombre del Salvador. Se cuenta que santo Domingo tenía siempre en sus labios este nombre tan santo y en sus viajes cantaba, otro de los bellos himnos medievales al nombre de Jesús: “Jesu, nostra redemptio”. El sucesor de Santo Domingo, beato Jordán de Sajonia escribe que fray Enrique, originario de Maastricht (Holanda) y amigo y compañero suyo en la vocación dominicana, siendo prior de Colonia el año 1229, predicaba la devoción al nombre de Jesús de forma que, cuando los fieles le oían pronunciar este nombre les llevaba hasta las lágrimas. Del beato Enrique Susón, uno de los grandes místicos renanos, se cuenta que tatuó a fuego en su pecho el nombre de Jesús.
Hoy en día la devoción al Dulce Nombre de Jesús tiene que verse desde otro perfil. En tiempos de cristiandad en la que todos creían o, al menos, se vivía en una cultura cristiana, la devoción era devoción y el Espíritu Santo actuaba dando a cada uno su don correspondiente. Todo sobre la base de una fe común y generalizada. La devoción en este caso sirve para crecer, para intimar más y para aumento de gracia y de mérito. Es una forma de intensificar el amor a Dios.
Santo Tomás hace un análisis del poder del nombre de Jesús. En primer lugar dice que otorga el perdón de los pecados. Os escribo a vosotros hijos porque se os han perdonado los pecados por su nombre (1 Jn 2, 12). San Agustín añade: “Qué es Jesús sino salvador? Luego sé Jesús para mí. No, Señor, no quieras fijarte en mi mal de modo que olvides tu bien”. En segundo lugar da la gracia de la salud. Tu nombre, un ungüento que se vierte (Ct 1,3) El aceite es un lenitivo en el dolor; así también lo es el nombre de Jesús. De ahí que San Bernardo diga: “Tienes, alma mía, un antídoto escondido en un vasito de nombre Jesús, eficaz para toda suerte de venenos”.
En tercer lugar da la victoria a los que son tentados. El nombre del Señor es torre fuerte (Pr 18,10). Echarán demonios en mi nombre (Mc 16, 17) Y volvieron los discípulos contentos y dijeron a Jesús: “Señor, hasta los demonios se someten en tu nombre”. En cuarto lugar nos da fuerza y confianza para pedir la salvación. Se dice: Si pedís algo al Padre en mi nombre os lo dará (Jn 16, 23). Jesús es salvador y no sólo lo es cuando nos concede lo que pedimos sino también cuando no lo hace: pues también nos salva cuando nos niega lo que él ve que pedimos contrario a nuestra salvación. Bien conoce el médico si el enfermo pide algo contrario o favorable a su salud.
En los tiempos actuales hay menos fe; a la mayoría no les vale la catequesis sobre el nombre de Jesús. Lo consideran como parte de una cultura religiosa poco relacionada con la vida de ahora. El poder, la fuerza, la motivación la buscan en otra parte. Hablo de los que todavía conservan la fe. La catequesis procede con ideas y el convencimiento religioso está de baja. Santo Tomás estaba convencido de lo que decía y los que le escuchaban o leían, lo mismo. Hoy, necesitamos otro profetismo, otros carismas del Espíritu que puedan llevar a la gente no a un convencimiento sino a un quebrantamiento. La valoración del nombre de Jesús nos tiene que ser dada.
Hoy es el Espíritu quien tiene la palabra porque la cultura religiosa que tanto ayudaba a la fe se nos ha ido. Hoy tiene que ser fe a la intemperie. Tampoco será para mal ya que seguro que hay una gran necesidad de purificación. Lo que no podemos negar es la palabra de Dios. Vosotros los que lleguéis hasta aquí leyendo este artículo, seguro que deseáis de corazón experimentar el poder del nombre de Jesús. Pedidlo y lo disfrutaréis. Si no os interesa, no llegaréis hasta aquí. Si habéis llegado consideradlo una gracia. A mí me interesa mucho porque veo escondido en ese nombre un amor infinito. Como en la Renovación se canta, a veces, (con la música de Amazing Grace) el Jesús, Jesús, Jesús…… terminando en lenguas, que podamos hacerlo así en los momentos decisivos de nuestra vida.
miércoles, 1 de enero de 2014
Santa María, Madre de Dios: 1º de enero
Solemnidad de Santa María, Madre de Dios
La Solemnidad de Santa María Madre de Dios es la primer Fiesta Mariana que apareció en la Iglesia Occidental, su celebración se comenzó a dar en Roma hacia el siglo VI, probablemente junto con la dedicación –el 1º de enero– del templo “Santa María Antigua” en el Foro Romano, una de las primeras iglesias marianas de Roma.
La antigüedad de la celebración mariana se constata en las pinturas con el nombre de “María, Madre de Dios” (Theotókos) que han sido encontradas en las Catacumbas o antiquísimos subterráneos que están cavados debajo de la ciudad de Roma, donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Misa en tiempos de las persecuciones.
Más adelante, el rito romano celebraba el 1º de enero la octava de Navidad, conmemorando la circuncisión del Niño Jesús. Tras desaparecer la antigua fiesta mariana, en 1931, el Papa Pío XI, con ocasión del XV centenario del concilio de Éfeso (431), instituyó la Fiesta Mariana para el 11 de octubre, en recuerdo de este Concilio, en el que se proclamó solemnemente a Santa María como verdadera Madre de Cristo, que es verdadero Hijo de Dios; pero en la última reforma del calendario –luego del Concilio Vaticano II– se trasladó la fiesta al 1 de enero, con la máxima categoría litúrgica, de solemnidad, y con título de Santa María, Madre de Dios.
De esta manera, esta Fiesta Mariana encuentra un marco litúrgico más adecuado en el tiempo de la Navidad del Señor; y al mismo tiempo, todos los católicos empezamos el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María.
El Concilio de Éfeso
En el año de 431, el hereje Nestorio se atrevió a decir que María no era Madre de Dios, afirmando: “¿Entonces Dios tiene una madre? Pues entonces no condenemos la mitología griega, que les atribuye una madre a los dioses”. Ante ello, se reunieron los 200 obispos del mundo en Éfeso –la ciudad donde la Santísima Virgen pasó sus últimos años– e iluminados por el Espíritu Santo declararon: “La Virgen María sí es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios”. Y acompañados por todo el gentío de la ciudad que los rodeaba portando antorchas encendidas, hicieron una gran procesión cantando: "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén".
Asimismo, San Cirilo de Alejandría resaltó: “Se dirá: ¿la Virgen es madre de la divinidad? A eso respondemos: el Verbo viviente, subsistente, fue engendrado por la misma substancia de Dios Padre, existe desde toda la eternidad... Pero en el tiempo él se hizo carne, por eso se puede decir que nació de mujer”.
Madre del Niño Dios
“He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra”
Es desde ese fiat, hágase que Santa María respondió firme y amorosamente al Plan de Dios; gracias a su entrega generosa Dios mismo se pudo encarnar para traernos la Reconciliación, que nos libra de las heridas del pecado.
La doncella de Nazareth, la llena de gracia, al asumir en su vientre al Niño Jesús, la Segunda Persona de la Trinidad, se convierte en la Madre de Dios, dando todo de sí para su Hijo; vemos pues que todo en ella apunta a su Hijo Jesús.
Es por ello, que María es modelo para todo cristiano que busca día a día alcanzar su santificación. En nuestra Madre Santa María encontramos la guía segura que nos introduce en la vida del Señor Jesús, ayudándonos a conformarnos con Él y poder decir como el Apóstol:
“vivo yo más no yo, es Cristo quien vive en mí”
Fuente: aciprensa
Fuente: www.pueblodemaria.com
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