sábado, 16 de abril de 2022

Sábado Santo y Vigilia Pascual ¿Qué sucedió en este día?

 

12 cosas que debes saber sobre el Sábado Santo y la Vigilia Pascual

¿QUÉ SUCEDIÓ EN ESTE DÍA, Y CÓMO LO CELEBRAMOS?

Sábado Santo y la Vigilia Pascual

Cada vez que profesamos el Credo decimos que Jesús «descendió a los infiernos». El Sábado Santo es el día que conmemora este acontecimiento.

(JimmyAkin.com/InfoCatólica) Cada vez que profesamos el Credo decimos que Jesús «descendió a los infiernos». El Sábado Santo es el día que conmemora este acontecimiento. ¿Qué sucedió en este día, y cómo lo celebramos?.

Aquí hay 12 cosas que debes saber sobre este día.

1. ¿Qué pasó el primer Sábado Santo?

Aquí en la tierra, los discípulos de Jesús lloraron su muerte y, puesto que era un día de reposo, descansaron.

Lucas observa que las mujeres regresaron a casa «Y regresando, prepararon aromas y mirra. Y el sábado descansaron según el precepto.» (Lc 23,56).

En la tumba, los guardias que habían estado allí vigilaban el lugar para asegurarse de que los discípulos no robaran el cuerpo de Jesús.

Mientras tanto . . .

2. ¿Qué le sucedió a Jesús mientras estaba muerto?

Según el Catecismo de la Iglesia Católica:

633 La Escritura llama infiernos, sheol, o hades (cf. Flp 2, 10; Hch 2, 24; Ap 1, 18; Ef 4, 9) a la morada de los muertos donde bajó Cristo después de muerto, porque los que se encontraban allí estaban privados de la visión de Dios (cf. Sal 6, 6; 88, 11-13).

Tal era, en efecto, a la espera del Redentor, el estado de todos los muertos, malos o justos (cf. Sal 89, 49;1 S 28, 19; Ez 32, 17-32), lo que no quiere decir que su suerte sea idéntica como lo enseña Jesús en la parábola del pobre Lázaro recibido en el «seno de Abraham» (cf. Lc 16, 22-26).

«Son precisamente estas almas santas, que esperaban a su Libertador en el seno de Abraham, a las que Jesucristo liberó cuando descendió a los infiernos» (Catecismo Romano, 1, 6, 3).

Jesús no bajó a los infiernos para liberar a los condenados (cf. Concilio de Roma, año 745: DS, 587) ni para destruir el infierno de la condenación (cf. Benedicto XII, Libelo Cum dudum: DS, 1011; Clemente VI, c. Super quibusdam: ibíd., 1077) sino para liberar a los justos que le habían precedido (cf. Concilio de Toledo IV, año 625: DS, 485; cf. también Mt 27, 52-53).

634 «Hasta a los muertos ha sido anunciada la Buena Nueva ...» (1 P 4, 6). El descenso a los infiernos es el pleno cumplimiento del anuncio evangélico de la salvación.

Es la última fase de la misión mesiánica de Jesús, fase condensada en el tiempo pero inmensamente amplia en su significado real de extensión de la obra redentora a todos los hombres de todos los tiempos y de todos los lugares porque todos los que se salvan se hacen partícipes de la Redención.

3. ¿Cómo conmemoramos este día?

Según el documento principal que rige las celebraciones relacionadas con la Pascua, Paschale Solemnitatis:

73. Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y muerte, su descenso a los infiernos y esperando en la oración y el ayuno su resurrección. Se recomienda con insistencia la celebración del Oficio de Lectura y de las Laudes con participación del pueblo (cf. n. 40). Cuando esto no sea posible, prepárese una celebración de la Palabra o un ejercicio piadoso que corresponda al misterio de este día.

74. Pueden ser expuestas en la iglesia a la veneración de los fieles la imagen de Cristo crucificado, o en el sepulcro, o descendiendo a los infiernos, ya que ilustran el misterio del Sábado santo, así como la imagen de la Santísima Virgen de los Dolores de los fieles.

El ayuno también se aconseja, pero no es obligatorio, en este día.

4. ¿Se celebran los sacramentos el Sábado Santo?

En su mayor parte, no. Paschale Solemnitatis explica:

75. Hoy la Iglesia se abstiene absolutamente del sacrificio de la Misa. La sagrada Comunión puede darse solamente como viático. No se conceda celebrar el matrimonio, ni administrar otros sacramentos, fuera de la Penitencia y la Unción de los enfermos.

La prohibición de celebrar misa se aplica a la parte del día antes de la misa de la Vigilia pascual, que se considera ya domingo.

El bautismo en peligro de muerte también está permitido.

5. ¿Qué es la Vigilia Pascual?

La Vigilia Pascual es la conmemoración litúrgica de la fiesta, celebrada la noche anterior a la fiesta (del Domingo de Resurrección).

El término proviene de la palabra latina vigilia, que significa «vigilia», y que se usaba porque los fieles permanecían despiertos para orar y hacer ejercicios devocionales en anticipación de la fiesta.

La Vigilia Pascual es la vigilia en la que se celebra la noche antes de la Pascua.

Según Paschale Solemnitatis:

80. Ya desde su comienzo la Iglesia ha celebrado con una solemne vigilia nocturna la Pascua anual, solemnidad de las solemnidades. Precisamente la resurrección de Cristo es el fundamento de nuestra fe y de nuestra esperanza, y por medio del Bautismo y de la Confirmación somos injertados en el misterio pascual de Cristo, morimos con Él, somos sepultados con Él y resucitamos con Él, para reinar con Él para siempre.

Esta Vigilia es también espera de la segunda venida del Señor.

6. ¿Cuándo se celebrará la Vigilia de Pascua?

Paschale Solemnitatis explica:

78. «Toda la celebración de la Vigilia pascual tiene lugar por la noche, no debe comenzar antes del anochecer, sino que debe terminar antes del amanecer del domingo».

Esta regla debe tomarse según su sentido más estricto. Reprehensible son los abusos y prácticas que se han deslizado en muchos lugares en violación de este fallo, en el que se celebra la Vigilia Pascual a la hora del día que se acostumbra celebrar las Misas dominicales anticipadas.

Las razones que se han adelantado en algunos sectores para la anticipación de la Vigilia pascual, como la falta de orden público, no se proponen en relación con la noche de Navidad ni otras reuniones de diversa índole.

7. ¿Qué ocurre en la Vigilia Pascual?

Según Paschale Solemnitatis:

81. La orden para la Vigilia pascual está organizada de modo que después del servicio de la luz y la Proclamación de Pascua (que es la primera parte de la Vigilia)

La Santa Iglesia reflexiona sobre las obras maravillosas que el Señor Dios realizó para su pueblo desde los primeros tiempos (la segunda parte o Liturgia de la Palabra)

Al momento en que, junto con los nuevos miembros renacidos en el Bautismo (tercera parte)

Ella es llamada a la mesa preparada por el Señor para su Iglesia -la conmemoración de su muerte y resurrección- hasta que él venga (cuarta parte).

8. ¿Qué sucede durante el rito lucernario?

Según Paschale Solemnitatis:

82. La primera parte consiste en una serie de acciones y gestos simbólicos que conviene realizar con tal dignidad y expresividad que su significado propio sugerido por las moniciones y las oraciones, pueda ser realmente percibido por los fieles. En el lugar adecuado y fuera de la iglesia, en cuanto sea posible, se preparará la hoguera destinada a la bendición del fuego nuevo, cuyo resplandor debe ser tal que disipe las tinieblas e ilumine la noche.

Prepárese el cirio pascual que, para la veracidad del signo, ha de ser de cera, nueva cada año, único, relativamente grande, nunca ficticio, para que pueda evocar realmente que Cristo es la luz del mundo. La bendición del cirio se hará con los signos y las palabras propuestas por el Misal o con otras, aprobadas por la Conferencia de Obispos (88).

83. La procesión en la que el pueblo entra a la iglesia se ilumina únicamente por la llama del cirio pascual. Del mismo modo que los hijos de Israel durante la noche eran guiados por una columna de fuego, así los cristianos siguen a Cristo resucitado. Nada impide que a las respuestas "Demos gracias a Dios" se añada a alguna aclamación dirigida a Cristo.

La llama del cirio pascual pasará poco a poco a las velas que los fieles tienen en sus manos, permaneciendo aún apagadas las lámparas eléctricas.

9. ¿Qué sucede durante la Proclamación de Pascua?

Según Paschale Solemnitatis:

84. El diácono proclama el pregón pascual, magnífico poema lírico que presenta el misterio pascual en el conjunto de la economía de la salvación. Si fuese necesario, o por falta de un diácono o por imposibilidad del sacerdote celebrante, puede ser proclamado por un cantor. Las Conferencias Episcopales pueden adaptar convenientemente este pregón introduciendo en él algunas aclamaciones de la asamblea.

10. ¿Qué sucede durante las lecturas de la Escritura?

Según Paschale Solemnitatis:

85. Las lecturas de la Sagrada Escritura constituyen la segunda parte de la Vigilia. Describen momentos culminantes de la historia de la salvación, cuya plácida meditación se facilita a los fieles con el canto del salmo responsorial, el silencio y la oración del sacerdote celebrante.

La estructura restaurada de la Vigilia presenta siete lecturas del Antiguo Testamento entresacadas de los libros de la Ley y de los Profetas, ya utilizadas frecuentemente en las antiguas tradiciones litúrgicas de Oriente y Occidente, y dos del Nuevo Testamento, es decir la lectura del Apóstol y del Evangelio. De esta manera, la Iglesia "comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas", interpreta el misterio pascual de Cristo. Por lo tanto, en la medida en que sea posible, léanse todas las lecturas indicadas para conservar intacta la índole propia de la Vigilia pascual que exige una cierta duración.

Sin embargo, si las circunstancias pastorales aconsejan que se reduzcan aún el número de las lecturas, léanse al menos tres lecturas del Antiguo Testamento, de manera que estén representadas la Ley y los Profetas; nunca se puede omitir la lectura del capítulo 14 del Éxodo, con su cántico.

87. Terminada la lectura del Antiguo Testamento, se canta el himno "Gloria a Dios", se hacen sonar las campanas según las costumbres de cada lugar, se dice la oración colecta y de este modo se pasa a las lecturas del Nuevo Testamento. Se lee la exhortación del Apóstol sobre el Bautismo entendido como inserción en el misterio pascual de Cristo.

Después, todos se levantan y el sacerdote entona por tres veces el "Aleluya", elevando gradualmente la voz, y repitiéndolo la asamblea. Si fuese necesario, el salmista o cantor entona el "Aleluya", que el pueblo prosigue intercalando la aclamación entre los versículos del salmo 117, tan a menudo citado por los apóstoles en la predicación pascual. Sigue el anuncio de la Resurrección del Señor con la lectura del Evangelio, culmen de toda la liturgia de la Palabra.

Terminada la proclamación del Evangelio no se omita a la homilía, aunque sea breve.

11. ¿Qué sucede durante la liturgia bautismal?

Según Paschale Solemnitatis:

88. La liturgia bautismal es la tercera parte de la Vigilia. La pascua de Cristo y nuestra se celebra ahora en el sacramento. Esto se manifiesta más plenamente en aquellas Iglesias que poseen la fuente bautismal, y más aún cuando tiene lugar la iniciación cristiana de adultos, o al menos el bautismo de niños. Aun en el caso en que no haya bautizos en las iglesias parroquiales se hace la bendición del agua bautismal. Si esta bendición no se hace en la fuente bautismal sino en el presbiterio, el agua bautismal debe ser trasladada después al baptisterio, donde será conservada durante todo el tiempo pascual. Donde no hayan bautizos ni se deba bendecir el agua bautismal, hágase la bendición del agua para la aspersión de la asamblea, a fin de recordar el bautismo.

89. A continuación tiene lugar la renovación de promesas bautismales introducidas por la monición que hace el sacerdote celebrante. Los fieles, de pie y con las velas encendidas en sus manos responden a las interrogaciones. Después tiene lugar la aspersión: de esta manera los gestos y las palabras que los acompañan recuerdan a los fieles el bautismo que, un día, recibieron. El sacerdote celebrante hace la aspersión pasando por toda la nave de la iglesia, mientras la asamblea canta la antífona "Vidi aquam" u otro canto de índole bautismal.

12. ¿Qué sucede durante la liturgia eucarística?

Según Paschale Solemnitatis:

90. La celebración de la eucaristía es la cuarta parte de la Vigilia, y su punto culminante, porque es el sacramento pascual por excelencia, memorial del sacrificio de la cruz, presencia de Cristo resucitado, consumación de la iniciación cristiana y pregustación de la pascua eterna.

91. Hay que poner mucho cuidado para que la liturgia eucarística no se haga con prisa; es muy conveniente que todos los ritos y las palabras que los acompañan alcancen toda su fuerza expresiva: la oración universal, en la que los neófitos participan por primera vez como fieles, ejercitando su sacerdocio real; la procesión de las ofrendas, en las que convienen que participen los neófitos, si los hay; la plegaria eucarística primera, segunda, tercera, a ser posible cantada, con sus embolismos propios; la comunión eucarística que es el momento de la plena participación en el misterio que se celebra. Durante la comunión es oportuno cantar el salmo 117, con la antífona "Aleluya, aleluya, aleluya", u otro canto que represente la alegría de la Pascua.

92. Es muy conveniente que en la comunión de la Vigilia pascual se alcance la plenitud del signo eucarístico, es decir, que se administre el sacramento bajo las especies del pan y del vino. Los Ordinarios del lugar juzguen sobre la oportunidad de una tal concesión y de sus modalidades.

 

Fuente: Infocatólica

Examen de conciencia en la Pasión del Señor

 Por Jorge de la Cueva (fallecido en 2020), cortesía de la revista Magníficat.

NdR: Los misterios de la pasión que vivimos estos días santos son ocasión privilegiada para confrontar nuestras vidas con quien ha dado la suya por nosotros. El examen de conciencia es mucho más mirar y dejarnos mirar por Cristo que mirarnos a nosotros mismos. Es la mirada redentora de Cristo la que suscitará en nosotros el movimiento de conversión y amor a él.

Institución de la Eucaristía: Perdón por los pecados contra la Eucaristía: rutina, indiferencia, falta de atención y de preparación, falta de vida eucarística.

Oración en Getsemaní: Perdón por mis fallos en la oración: desgana, distracciones, abandono en la sequedad. 

Sudor de Sangre: Perdón por la huida ante el dolor y las dificultades, por no valorar el sufrimiento de Jesucristo, por no acompañarlo en su agonía.

Los apóstoles dormidos: Perdón por la desidia, por la facilidad de apelar al cansancio como excusa, por la indiferencia ante el sufrimiento ajeno.

Prendimiento: Perdón por las faltas contra la justicia, contra la caridad, por las ofensas, la falta de consideración, las groserías y desplantes.

Huida de los discípulos: Perdón por mis cobardías, respetos humanos, anti-testimonios, por no seguir a Cristo hasta el final.

Juicio del Sanedrín: Perdón por la inclinación a juzgar y condenar, las faltas de misericordia, detracciones, calumnias.

Las negaciones de Pedro: Perdón las negaciones de mi ser de cristiano con palabras, obras, actitudes, silencios culpables.

Noche triste: Perdón por mi falta de compañía y ayuda al triste, al necesitado, al solo, al que sufre.

Juicio de Pilato: Perdón por la condescendencia ante las presiones injustas, ante las corrientes de la mayoría, ante los criterios del mundo.

Juicio de la multitud: Perdón por la ira, los arrebatos, odios, ataques a las personas.

Jesús pospuesto a Barrabás: Perdón por rebelarme a ser pospuesto, minusvalorado, por el rechazo sistemático de la humillación, por la vanidad, por la soberbia.

Juicio de Herodes: Perdón por no callar cuando debo, por no soportar las injurias o el ridículo; por los desprecios y humillaciones que causo a otros.

Flagelación: Perdón por mi falta de consideración al Cuerpo eucarístico de Cristo y mi irreverencia ante el sagrario.

Coronación de de espinas: Perdón por los pecados de pensamiento, de deseo, de malas intenciones, por el afán desmedido de coronas de éxito ante un Cristo coronado de espinas.

El rey de burlas: Perdón por las burlas y bromas hirientes, por las críticas y comentarios punzantes.

«Ecce homo»: Perdón por no considerar la gravedad de mi pecado ante un Cristo deshecho en el cuerpo y en la fama.

Lavatorio de manos: Perdón por los pecados de hipocresía, por los disimulos culpables.

Sentencia de cruz: Perdón por no reaccionar ante las injusticias sociales o infligidas a otros y sí hacerlo enseguida cuando son contra nosotros.

La cruz a cuestas: Perdón por la huida sistemática de cualquier cruz, olvidado de su sentido redentor y santificador.

El cirineo: Perdón por no compartir los pesos que soportan mis hermanos, sin ver en ello el privilegio de participar en la cruz de Cristo.

Caídas: Perdón por rehusar levantarme de mis caídas y mi falta de afán de enmienda, por los propósitos quebrantados, por la facilidad de desistir y abandonar el buen empeño, por olvidar la llamada continua de Dios a caminar hacia la santidad.

Mujeres de Jerusalén: Perdón por no ser solidarios y compasivos con los males del mundo.

Expolio: Perdón por los pecados de impureza en pensamientos, miradas, curiosidades, palabras y obras; por las faltas de pudor, por las concesiones a modas y costumbres inmorales, por admitir fácilmente la permisividad del mundo.

Crucifixión: Perdón por las infidelidades a las obligaciones de todo género, por las negligencias en el cumplimiento del deber.

 Cristo levantado en la cruz: Perdón por las faltas de dolor, arrepentimiento de los pecados y firme propósito de la enmienda.

Reparto de las vestiduras: Perdón por mi codicia, por la falta de respeto a lo ajeno.

«Padre, perdónalos»: Perdón por los rencores y resistencia a perdonar las ofensas.

El ladrón perdonado: Perdón por la dureza en reconocerme culpable, por no acudir a recibir el perdón, por las negligencias en el sacramento de la penitencia.

«Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»: Perdón por mi deserción y abandono en la desolación y en la oscuridad de las tribulaciones.

María al pie de la cruz: Perdón por las faltas a la fidelidad y al testimonio cristiano, por no tomar en serio el compromiso de la fe.

«He ahí a tu Madre»: Perdón por la falta de una intensa devoción mariana y su irradiación a los demás.

«Tengo sed»: Perdón por el olvido de las obras de misericordia, por la falta de mortificaciones, especialmente en comida y bebida.

Hiel y vinagre: Perdón por amargar a otros con mis palabras y obras, por las frases hirientes.

«Todo lo he cumplido»: Perdón por no buscar con empeño la voluntad de Dios, por el olvido de la vocación y misión que el Señor nos asigna en este mundo.

Muerte: Perdón por no morir al amor propio, por no hacer muerte en mí a través del vencimiento y olvido de mí mismo.

La lanzada: Perdón por esos pecados que más hieren el Corazón de Cristo y de su Iglesia.

Sangre y agua: (Símbolo de los sacramentos) Perdón por la poca estima de la vida sacramental, por no valorar mi condición de bautizado y ser fiel a sus consecuencias.

«Pietá»: Perdón por no unirme a María en su dolor, ni ser su consuelo con una entrega total.

Sepultura: Ante un Cristo aniquilado y vencido, aparece en terrible contraste nuestra soberbia, altanería, autosuficiencia y orgullo.

Fuente: Infovaticana



viernes, 15 de abril de 2022

Hoy se inicia la Novena a la Divina Misericordia

 


El próximo 24 de abril, Segundo Domingo de Pascua, 

la Iglesia celebrará la Fiesta de la Divina Misericordia, 

que tiene como objetivo principal hacer llegar 

a los corazones de las personas el mensaje de que 

Dios es Misericordioso.

Eso quiere decir que siempre está dispuesto a perdonar 

y ama a todos: 

"y cuanto más grande es el pecador, tanto más grande 

es el derecho que tiene a Mi misericordia" (Diario, 723).

“Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea un refugio 
y amparo para todas las almas y, especialmente, 
para los pobres pecadores”, le dijo Jesús 
a Santa Faustina Kowalska,
la Apóstol de la Divina Misericordia.
 
“Las almas mueren a pesar de mi amarga Pasión. 
Les ofrezco la última tabla de salvación, es decir, 
la Fiesta de mi Misericordia. Si no adoran mi misericordia 
morirán para siempre”, le dijo Cristo 
a la santa en otra ocasión.

A pocos días de esta gran fiesta, 

aquí una novena en su honor:

Fuente: Aciprensa

Viernes Santo: Vía Crucis desde el Coliseo - Homilía del cardenal capuchino Raniero Cantalamessa




Predicación del Viernes Santo del cardenal Cantalamessa:

 «¿Qué es la verdad?»

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Todo comienza con la pregunta de Pilato: «¿Eres tú el rey de los judíos?» (Jn 18,33). Jesús quiere que Pilato entienda que la pregunta es más seria de lo que cree, pero que tiene un significado solo si no repite simplemente una acusación de otros. Por eso, pregunta a su vez: «¿Dices esto por ti mismo, o te han dicho otros de mí?».

Trata de llevar a Pilato a una visión más elevada. Le habla de su reino, un reino que «no es de este mundo». El procurador solo entiende una cosa: que no se trata de un reino político. Si se quiere hablar de religión, él no quiere entrar en este tipo de asuntos. Por eso, pregunta con ironía evidente: «Entonces, ¿tú eres Rey?» «Jesús respondió: Tú lo dices: yo soy rey» (Jn 18,37).

Al declarar que es rey, Jesús se expone a la muerte; pero en lugar de disculparse negándolo, lo afirma fuertemente. Revela su origen superior: «Vine al mundo…»: por lo tanto, misteriosamente existía antes de la vida terrenal, viene de otro mundo. Vino a la tierra ser testigo de la verdad. Trata a Pilato como un alma que necesita luz y verdad y no como a un juez. Se interesa en el destino del hombre Pilato, más que en el suyo personal. Con su llamada a recibir la verdad, quiere inducirle a entrar en sí mismo, a mirar las cosas con un ojo diferente, a colocarse por encima de la contienda momentánea con judíos.

El procurador romano capta la invitación que Jesús le dirige, pero sobre este tipo de especulaciones es escéptico e indiferente. El misterio que barrunta en las palabras de Jesús le da miedo y prefiere terminar la conversación. Murmura dentro de sí, encogiéndose de hombros: «¿Qué es la verdad?» y sale del pretorio.

¡Qué actual es esta página del Evangelio! Incluso hoy, como en el pasado, el hombre se pregunta: «¿Qué es la verdad?». Pero, como Pilato, da la espalda distraídamente al que dijo: «He venido al mundo para dar testimonio de la verdad» y «¡Yo soy la Verdad!» (Jn 14,6). 

A través de Internet he seguido innumerables debates sobre religión y ciencia, sobre fe y ateísmo. Una cosa me ha llamado la atención: horas y horas de diálogo, sin mencionar nunca el nombre de Jesús. Y si la parte creyente a veces se atrevía a nombrarlo y aducir el hecho de su resurrección de entre los muertos, inmediatamente se trataba de cerrar el discurso no pertinente al tema. Todo sucede «etsi Christus non daretur»: como si nunca hubiera existido en el mundo un hombre llamado Jesucristo. 

¿Cuál es el resultado de ello? La palabra «Dios» se convierte en un recipiente vacío que cada uno puede llenar a su antojo. Pero precisamente por esta razón Dios se preocupó por dar contenido a su nombre mismo. «El Verbo se hizo carne».  ¡La Verdad se hizo carne! De ahí el arduo esfuerzo por dejar a Jesús fuera del discurso sobre Dios: ¡Él quita al orgullo humano cualquier pretexto para decidir, él, lo que Dios es! 

«¡Ah, ciertamente: Jesús de Nazaret!», se objeta. «¡Pero si alguno duda si ha existido!» Un conocido escritor inglés del siglo pasado —conocido por el gran público por ser el autor del ciclo de novelas y películas «El Señor de los Anillos», John Ronald Tolkien— en una carta, dio esta respuesta a su hijo que le presentaba la misma objeción: 

Se necesita una sorprendente voluntad de no creer para suponer que Jesús nunca existió o que no dijo las palabras que se le atribuyen, pues son imposibles de inventar por cualquier otro ser en el mundo: «Antes de que Abraham existiera, yo soy» (Jn 8,58); y «El que me ve a mí ve al Padre» (Jn 14,9).

La única alternativa a la verdad de Cristo, agregaba el escritor, es que se trata de «un caso de megalomanía demente y fraude gigantesco». ¿Podría tal caso, sin embargo, resistir veinte siglos de feroz crítica histórica y filosófica, y producir los frutos que ha producido?

Hoy se va más allá del escepticismo de Pilato. Hay quien piensa que ni siquiera se debe uno plantear la pregunta «¿Qué es la verdad?», ¡porque la verdad, simplemente, no existe! «¡Todo es relativo, nada es cierto! ¡Pensar lo contrario es una presunción intolerable!» Ya no hay espacio para «los grandes relatos sobre el mundo y la realidad», incluidos aquellos sobre Dios y sobre Cristo.

Hermanos y hermanas ateos, agnósticos o todavía en búsqueda (si hay alguien escuchando): no es un pobre predicador como yo quien ha pronunciado las palabras que estoy a punto de pronunciar; él es uno de vosotros, uno a quien muchos de vosotros admiráis, de quien escribís y de quien, tal vez, también os consideráis, de alguna manera, discípulos y continuadores: ¡Søeren Kierkegaard! 

Se habla mucho —dice él—. de miserias humanas; se habla mucho de vidas desperdiciadas. Pero desperdiciada es sólo la vida de ese hombre que nunca se dio cuenta, porque nunca tuvo, en el sentido más profundo, la impresión de que hay un Dios y que él —precisamente él, su yo—, está ante este Dios.

Se dice: ¡hay demasiada injusticia, demasiado sufrimiento en el mundo como para creer en Dios! Es cierto, pero pensemos en cuánto más absurdo y desesperanzador se vuelve el mal que nos rodea, sin fe en un triunfo final del bien. La resurrección de Jesús de entre los muertos es la promesa y la garantía cierta de que el triunfo existirá, porque ya ha comenzado con Él. 

Si tuviera el coraje de san Pablo, también yo debería gritar: «¡Os lo ruego: Dejaos reconciliar con Dios!» (2 Cor 5,20). ¡No desperdicies tampoco vuestra vida! No abandonéis este mundo como Pilato salió del Pretorio, con esa pregunta en suspenso: «¿Qué es la verdad?» Es demasiado importante. Se trata de saber si hemos vivido para algo, o en vano.

El diálogo de Jesús con Pilato ofrece, sin embargo, la ocasión para otra reflexión dirigida esta vez a nosotros los creyentes y hombres de Iglesias, no a los de fuera:  «¡Tu gente y tus sacerdotes me han entregado!»: Gens tua et pontifices tradiderunt te mihi (Jn 18,35). ¡Los hombre de la Iglesia, tus sacerdotes te han abandonado; han descalificado tu nombre con crímenes horrendos! ¿Y deberíamos seguir creyendo en ti todavía?

También a esta terrible objeción me gustaría responder con las palabras que el mismo escritor recordado escribía al hijo:

Nuestro amor se podrá enfriar y nuestra voluntad rasguñar por el espectáculo de las deficiencias, la locura y los pecados de la Iglesia y sus ministros, pero no creo que quien ha creído de verdad una vez abandone la fe por estas razones, y menos aún quien tiene algún conocimiento de la historia… Esto es cómodo porque nos empuja a apartar la vista de nosotros mismos y de nuestras faltas y encontrar un chivo expiatorio… Creo que soy tan sensible a los escándalos como lo eres tú y cualquier otro cristiano. He sufrido mucho en mi vida a causa de sacerdotes ignorantes, cansados, débiles y, a veces, incluso malos.

Por lo demás, era de esperar un resultado de este tipo. Comenzó antes de la Pascua con la traición de Judas, la negación de Simón Pedro, la huida de los apóstoles… ¿Llorar, entonces? Sí —recomendaba Tolkien al hijo—, pero por Jesús —por lo que debe soportar— antes que por nosotros. Lloramos –agregamos hoy– con las víctimas y por las víctimas de nuestros pecados.

Una conclusión para todos, creyentes y no creyentes. Este año celebramos la Pascua no con el sonido de las campanas, sino con el ruido en nuestros oídos de bombas y explosiones no lejanas de aquí. Recordemos lo que Jesús respondió una vez a la noticia de la sangre que Pilato había hecho correr, y del derrumbe de la torre de Siloé: «Si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera» (Lc 13,5). Si no cambiáis vuestras lanzas en guadañas, vuestras espadas en arados (Is 2,4) y vuestros misiles en fábricas y casas, ¡todos pereceréis de la misma manera! 

Los acontecimientos nos han recordado de repente algo. Los arreglos del mundo cambian de un día para otro. Todo pasa, todo envejece; todo —no sólo «la bendita juventud»—, falla. Solo hay una forma de escapar de la corriente del tiempo que arrastra todo detrás de ti: ¡pasar a lo que no pasa! ¡Pon tus pies en tierra firme! Pascua significa tránsito. Tengamos todos este año una verdadera Pascua: Venerados Padres, hermanos y hermanas: ¡pasemos a Aquel que no pasa! ¡Pasemos ahora con el corazón, antes de pasar un día con el cuerpo!

©Traducido del original italiano por Pablo Cervera Barranco

Fuente: Infovaticana

Semana Santa 2022: Viacrucis en el Coliseo de Roma con el papa Francisco I

domingo, 10 de abril de 2022

Domingo de Ramos: entrada mesiánica de Jesús a Jerusalén

 Significado del Domingo de Ramos

Vamos con el pensamiento a Jerusalén, Jesús entra como Rey pacífico, Mesías aclamado y condenado después


Por: . | Fuente: Mercaba.org



En este día, se entrecruzan las dos tradiciones litúrgicas que han dado origen a esta celebración: la alegre, multitudinaria, festiva liturgia de la iglesia madre de la ciudad santa, que se convierte en mimesis, imitación de los que Jesús hizo en Jerusalén, y la austera memoria -anamnesis- de la pasión que marcaba la liturgia de Roma. Liturgia de Jerusalén y de Roma, juntas en nuestra celebración. Con una evocación que no puede dejar de ser actualizada.

Vamos con el pensamiento a Jerusalén, subimos al Monte de los olivos para recalar en la capilla de Betfagé, que nos recuerda el gesto de Jesús, gesto profético, que entra como Rey pacífico, Mesías aclamado primero y condenado después, para cumplir en todo las profecías. .

Por un momento la gente revivió la esperanza de tener ya consigo, de forma abierta y sin subterfugios aquel que venía en el nombre del Señor. Al menos así lo entendieron los más sencillos, los discípulos y gente que acompañó a Jesús, como un Rey.

San Lucas no habla de olivos ni palmas, sino de gente que iba alfombrando el camino con sus vestidos, como se recibe a un Rey, gente que gritaba: "Bendito el que viene como Rey en nombre del Señor. Paz en el cielo y gloria en lo alto".

Palabras con una extraña evocación de las mismas que anunciaron el nacimiento del Señor en Belén a los más humildes. Jerusalén, desde el siglo IV, en el esplendor de su vida litúrgica celebraba este momento con una procesión multitudinaria. Y la cosa gustó tanto a los peregrinos que occidente dejó plasmada en esta procesión de ramos una de las más bellas celebraciones de la Semana Santa.

Con la liturgia de Roma, por otro lado, entramos en la Pasión y anticipamos la proclamación del misterio, con un gran contraste entre el camino triunfante del Cristo del Domingo de Ramos y el Viacrucis de los días santos.

Sin embargo, son las últimas palabras de Jesús en el madero la nueva semilla que debe empujar el remo evangelizador de la Iglesia en el mundo.

"Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". Este es el evangelio, esta la nueva noticia, el contenido de la nueva evangelización. Desde una paradoja este mundo que parece tan autónomo, necesita que se le anuncie el misterio de la debilidad de nuestro Dios en la que se demuestra el culmen de su amor. Como lo anunciaron los primeros cristianos con estas narraciones largas y detallistas de la pasión de Jesús.

Era el anuncio del amor de un Dios que baja con nosotros hasta el abismo de lo que no tiene sentido, del pecado y de la muerte, del absurdo grito de Jesús en su abandono y en su confianza extrema. Era un anuncio al mundo pagano tanto más realista cuanto con él se podía medir la fuerza de la Resurrección.

La liturgia de las palmas anticipa en este domingo, llamado pascua florida, el triunfo de la resurrección; mientras que la lectura de la Pasión nos invita a entrar conscientemente en la Semana Santa de la Pasión gloriosa y amorosa de Cristo el Señor.

sábado, 2 de abril de 2022

Alientan a vivir una semana de oración y ayuno para que “Europa redescubra a Dios”

 


El movimiento internacional Mater Fátima alentó a vivir una semana de oración y ayuno “para que Europa redescubra a Dios y vuelva a sus raíces católicas”.

La convocatoria apunta a que del 4 al 10 de abril, los católicos en todo el mundo se unan en una semana especial de oración.

Estos días de ayuno y oración, indicó Mater Fátima en un comunicado remitido a ACI Prensa, serán “en reparación de nuestros pecados y los del mundo entero, especialmente los de Europa”.

Además, pedirán a Dios “que el Espíritu Santo ilumine las conciencias para que se recupere el sentido justo del pecado, se reconozca la necesidad de la propia conversión, de la oración y reparación; y que se identifiquen los signos de estos tiempos”.

Entre otras intenciones se ofrecerá la oración y el ayuno “para que se respete la vida, el matrimonio y la familia como Dios los creó, y sea protegida la pureza de los niños y jóvenes”.

Entre las oraciones que se proponen para este día se encuentran el Santo Rosario, el Ángelus, la Coronilla de la Divina Misericordia, el Via Crucis, y Sitios de Jericó.

“Pueden rezarse de manera individual, en el horario que a cada persona resulte conveniente o unirse a las transmisiones que Mater Fátima ofrece a través de sus distintos canales”, señaló el movimiento.

Para más información, puede ingresar a: https://materfatima.org/wp-content/uploads/2022/03/SEMANA-DE-ORACION-Y-AYUNO-POR-EUROPA.pdf

Fuente: Aciprensa

Marzo 31 de 2022: Semana de oración y ayuno por Europa 

«Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor. No endurezcáis vuestro corazón» (Salmo 94) 

Para que Europa redescubra a Dios y vuelva a sus raíces católicas, Mater Fátima lanza una llamada a los fieles para participar en una semana de oración a la cual Dios no pueda resistirse, y a través de la Santísima Virgen María y San José, nos conceda las gracias que le pedimos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre … «Ya el Señor había convidado a Sus discípulos a juntarse para orar prometiéndoles venir a estar en medio de ellos para dar fuerza a sus peticiones: “Donde dos o tres estén reunidos en mi Nombre, allí estoy yo en medio de ellos". Si esto es verdad con respecto a una reunión de solos dos o tres, ¿cuánto más no lo será, si se reunieren gran número de gentes para alabar oficialmente a Dios? 

Santo Tomás dice ser entonces irresistible la eficacia de la oración: “impossibile est preces multorum non exaudiri, si ex multis orationibus fiat quasi una". 

Así como un padre, que se mantiene firme ante las súplicas de uno solo de sus hijos, se enternece cuando los ve a todos unidos en la misma petición, también nuestro Padre celestial no puede resistirse a la dulce violencia que le hace la oración común de gran número de sus hijos.» P. Adolphe Tanquerey. 

Esta semana de oración se llevará a cabo del 4 al 10 de Abril con las siguientes intenciones: 

- En reparación de nuestros pecados y los del mundo entero, especialmente los de Europa. - Que el Espíritu Santo ilumine las conciencias para que se recupere el sentido justo del pecado, se reconozca la necesidad de la propia conversión, de la oración y reparación; y que se identifiquen los signos de estos tiempos. 

- Que la Inmaculada Virgen María y San José protejan e intercedan por Europa, para que no puedan llevarse a cabo los planes que Satanás tiene para destruirla, sobre todo a través de la masonería y el comunismo. 

- Que la verdadera Paz que solo Dios puede dar reine en los corazones y naciones. 

- Por la renovación constante de la Iglesia Católica de Europa, en el amor, la santidad y la unidad. 

- Para que se respete la vida, el matrimonio y la familia como Dios los creó, y sea protegida la pureza de los niños y jóvenes. Los representantes de Mater Fátima en España, Alemania, Austria, Inglaterra, Escocia, Dinamarca, Noruega, Italia, Grecia, Israel y Australia, principalmente, estarán participando en esta ocasión y quedan invitados todos los demás países y fieles que deseen sumarse. 

Las oraciones que se proponen son las siguientes, pueden rezarse de manera individual, en el horario que a cada persona resulte conveniente o unirse a las transmisiones que Mater Fátima ofrece a través de sus distintos canales. 

ORACIÓN HORA EUROPA CENTRAL CANAL DE YOUTUBE 

Trisagio a la Santísima Trinidad 

7:00 Hrs. Juventud Mater Fátima Oraciones y Rosario al Espíritu Santo 8:00 Hrs. Sitio de Jericó Mater Fatima Sitios de Jericó. (Sólo se puede rezar estando en estado de gracia). Español: 08:30 Hrs. / 20:00 Hrs. Italiano: 21:30 Hrs. Inglés: 21:30 Hrs. Sitio de Jericó Mater Fatima Sitio de Jericó Mater Fatima Mater Fatima International English Santo Rosario 16.30 Hrs. Sitio de Jericó Mater Fatima Ángelus y rosario de alabanzas a la Santísima Virgen 12:00 Hrs. Sitio de Jericó Mater Fatima Coronilla de la Divina Misericordia y Coronilla de Reparación 15:00 Hrs. Sitio de Jericó Mater Fatima Oración a San José 17:30 Hrs. (Sólo miércoles 6 de Abril) Sitio de Jericó Mater Fatima Vía Crucis 17:30 Hrs. (Sólo viernes 8 de Abril) Sitio de Jericó Mater Fatima Coronilla a San Miguel Arcángel 18:30 Hrs. Sitio de Jericó Mater Fatima Cada persona podrá rezar algunas o todas las oraciones propuestas y podrán encontrar el manual de oraciones en la página web www.materfatima.org. Asimismo, podrán unirse siguiendo las transmisiones en el canal indicado. Además se invita a participar en la Santa Misa diaria, hacer ayuno de 7 días a pan y agua o algún día de esa semana, mortificaciones, buenas obras, etc. Las personas que ya los estén llevando a cabo, se pueden unir ofreciéndolos también por las intenciones de esta jornada. 

“¡Oh Jesús! es por tu amor y por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María.” 



Mater Fátima Todo para gloria de Dios y el Triunfo del Inmaculado Corazón de María