domingo, 17 de enero de 2021

Madre de la Esperanza, Pontmain

 Apariciones Marianas


Aparición de Nuestra Señora en 1871
Fiesta 17 de enero
Recopilado por SCTJM

Desde el 19 de Julio de 1870, Francia y Prusia (Actual Alemania) entran en guerra. Anteriormente el Kaiser Wilhelm I había hecho la guerra contra Dinamarca (1865) y Austria (1866). El ejército pruso avanzaba, victoria tras victoria. La situación era tan mala que el ejército francés comenzó a reclutar jóvenes sin experiencia militar de la zona cercana a la línea de defensa. Antes que los jóvenes de Pontmain se fuesen, el párroco los confesó, celebró la santa misa y recibieron la comunión.

A mediados de enero del 1871 el ejército pruso dominaba dos terceras partes de Francia y estaba a pocas millas de la villa de Pontmain (unos 500 habitantes). En la zona se desató una epidemia El 17 de enero, a eso de las 12:30, hubo un terremoto en Pontmain. Todo iba mal. La gente escondía sus pertenencias para evitar que cayesen en manos de los prusos. Decían desesperados: "Para qué rezar. Dios no nos oye".

El Padre Guerin, que había sido el párroco por 35 años y había reconstruido la iglesia destruida por la Revolución Francesa, pidió a los niños que oren a la Virgen por protección. Entre esos niños había dos hermanos muy piadosos. Ellos comenzaron el martes, 17 de enero, sirviendo de monaguillos en la Misa, recitando el rosario y haciendo las estaciones de la cruz por las intenciones del hermano mayor que había sido reclutado por el ejército francés.

Esa noche misma noche uno de los hermanos, Eugenio Barbadette, de 12 años de edad, salía del establo de su familia cuando vio en el cielo una hermosa señora, en el aire, unos 20 pies por encima de los techos. La señora tenía un vestido azul oscuro cubierto de estrellas doradas, un velo negro y una corona de oro. Sus brazos extendidos como en la medalla milagrosa pero sin los rayos. Eugenio se quedó mirándola con asombro por unos 15 minutos. Cuando su padre y su hermano de 10 años, José, salieron del establo, Eugenio grito: "¡Miren allí! ¡Encima de la casa! ¿Qué ven?" José describió a la Señora tal cual como lo hizo Eugenio. Pero el padre no la vio y les ordenó con severidad que regresen al establo a preparar el alimento de los caballos. Sin embargo, un poco después, el padre les dijo que salgan y miren de nuevo. Otra vez la vieron. José repetía: "¡Qué bella es!, ¡Qué bella es!"  La madre de los niños, Victoria Barbadette, vino entonces y le dijo a José que se callara porque estaba llamando la atención de los vecinos. Sabiendo que los niños eran honestos y no mentían, ella dijo: "Es quizás la Virgen Santísima quien se os aparece. Ya que la ven, recemos cinco padrenuestros y cinco avemarías en su honor".

Después de recitar las oraciones en el establo, para no llamar la atención, la Señora Barbadette preguntó a sus hijos si todavía veían a la Señora. Cuando dijeron que sí, ella fue a buscar sus lentes y regresó con su hermana Louise, pero ninguna de las dos vio a la Señora. Entonces la Sra. Barbadette acusó a sus hijos de mentirosos.

La Sra. Barbadette llamó a las hermanas religiosas y le advirtió a sus hijos: "Las hermanas son mejores que ustedes. Si ustedes ven, ellas ciertamente también verán." La hermana Vitaline no pudo ver a la Virgen pero ella sabía que los niños eran honestos. Entonces fue a la casa de un vecino y le pidió a dos niñas pequeñas, Francoise Richer (11 años) y Jeanne-Marie Lebosse (9) que fueran con ella. Las niñas vieron a la Virgen y la describieron igual que los niños. 

Llega entonces la Hermana Marie Edouard y al escuchar lo que decían las niñas, fue a buscar al Padre Guerin y a otro niño, Eugenio Friteau (6 años y medio). Eugenio también vio a la Virgen. Para entonces había unas 50 personas reunidas. Agustín Boitin, un niño de sólo 25 meses quiso alcanzar la Virgen y dijo: "¡El Jesús! ¡El Jesús!" Sólo estos seis niños podían ver a la Virgen. Los adultos no podían ver a la Virgen pero sí las tres estrellas que aparecieron junto a la Virgen.

Descripción de la aparición

-Un halo se apareció alrededor de la Virgen.

-Cuatro velas aparecieron, dos a la altura del hombro y dos a la altura de la rodilla.

-Una pequeña cruz roja, del tamaño de un dedo apareció sobre el corazón de la Virgen.

La Virgen puso triste porque la gente no creía a los niños y estaban discutiendo. Entonces el padre Guerin les pidió que se callaran y rezaran. Dijo: "Si solo los niños la ven es porque ellos son mas dignos que nosotros" La gente se arrodilló y rezaron el rosario. La expresión de la Virgen demostraba que ella estaba atenta a las oraciones. Gradualmente esto causó que la Virgen apareciera mas alta y bella.

Rezaron el rosario y el Magnificat. Gradualmente apareció bajo los pies de la Virgen un mensaje en letras doradas que los niños deletrearon en voz alta: "Pero, Recen mis hijos"

La Hermana Marie Edouard entonces dirigió a los presentes en el canto de las letanías de la Santísima Virgen. El mensaje continuó: "Dios pronto os concederá lo que piden" Llegó la noticia de que el ejército enemigo estaba en Laval, muy cerca de Pontmain. El mensaje del cielo continuó: "Mi Hijo se deja conmover"

Cuando los niños anunciaron este mensaje, el Padre Guerin le pidió a todos que cantaran un himno de alabanza. La Hermana Marie Edouard dijo, "¡Madre de Esperanza, tan dulce nombre, protege nuestro país, ruega por nosotros, ruega por nosotros!" Los niños exclamaban: "¡Que bella es!!"

Al final del himno, el mensaje desapareció. La gente entonces cantó un himno de arrepentimiento y reparación a Jesús. Entonces lo niños exclamaron: "¡Miren, se está poniendo triste otra vez!"

Frente a la Virgen apareció un crucifijo color de sangre. Encima de este, una inscripción en letras mayúsculas y rojas con un fondo blanco: "JESUCRISTO". La Virgen miraba a la Cruz y sus labios temblaban de emoción. José recordó ese momento toda su vida y escribió: "Unos meses mas tarde vi a mi propia madre sobrecogida de dolor por la muerte de mi padre". Uno sabe cuanto esa escena puede afectar el corazón de un niño. Sin embargo, recuerdo que pensé que la angustia de mi madre no era nada en comparación con la de la Virgen María.

Mientras rezaban llegó un carretero con la noticia de que los prusos habían tomado la cercana ciudad de Laval. La gente respondió, "Aun si (los prusos) estuviesen a la entrada del pueblo, ya no debemos temer!" A las 8:30 p.m., la gente cantó, "Ave, Maris Stella," y el crucifijo desapareció. Ella de nuevo sonrió y dos pequeñas cruces aparecieron sobre sus hombros. Ella bajó sus manos y un velo blanco la fue cubriendo desde los pies hasta la corona.

Alrededor de las 8:45 p.m., los niños dijeron: "ha terminado". Durante el tiempo preciso de la aparición, el general pruso Von Schmidt, que estaba listo para arrasar con el pueblo de Laval en dirección a Pontmain, recibió órdenes del alto mando de no tomar la ciudad. La invasión de la Bretaña nunca se efectuó ya que el 28 de enero, 11 días después de la aparición, se firmó el armisticio entre Francia y Prusia.

La intercesión milagrosa de la Madre trajo la paz. Los 38 soldados de Pontmain regresaron sin un rasguño. Los dos niños, Eugenio, 12, y José, 10, se hicieron sacerdotes; una de las niñas Jean-Mary Lebossé se hizo monja, y la otra, Francisca, maestra. Los niños sufrieron agravios. Jeanne-Marie, el 10 de marzo de 1871 el general Charette fue a verla, desenvainó su espada y, presionándola contra el cuerpo de la niña, le dijo: "Si mientes, hija, te voy a matar. Tu no viste nada". Ella respondió: "Pero no puedo decir que no vi nada". Mas tarde un monseñor amenazó a los videntes y los impresionó haciéndoles creer que eran culpables de un sacrilegio. Pero la Iglesia reconoció la aparición.

En la fiesta de la Purificación, 2 de febrero, 1872, el obispo Wicart de la diócesis de Laval, publicó una carta pastoral otorgando aprobación canónica a la aparición. El Papa Pío XI concedió la misa y el oficio en honor a Nuestra Señora de la Esperanza de Pontmain. La Virgen fue coronada solemnemente por el Cardenal Verdier, Arzobispo de París el 24 julio de 1934. En la actualidad hay una Basílica de Nuestra Señora de la Esperanza en Pontmain. Esta aparición demuestra el poder de la oración de intercesión hecha con la humildad y sencillez de los niños. Dirección del santuario: 53 Mayenne, Pontmain, France

 

Sitio oficial del Santuario en Pontmain

 Fuente: Corazones.org

 

miércoles, 6 de enero de 2021

Epifanía del Señor

 EPIFANÍA DEL SEÑOR: 


“Venimos de oriente para adorar al Rey”



I. LA PALABRA DE DIOS

Is 60, 1-6: “La gloria del Señor amanece sobre ti”

¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! Mira: las tinieblas cubren la tierra, y la oscuridad los pueblos, pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti. Y caminarán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora.

Levanta la vista en torno, mira: todos se han reunido, vienen hacia ti; tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos. Al ver esto, te pondrás radiante de alegría; palpitará y se emocionará tu corazón, cuando vuelquen sobre ti los tesoros del mar y te traigan las riquezas de los pueblos

Te inundará una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá. Vienen todos de Saba, trayendo incienso y oro, y proclamando las alabanzas del Señor.


Sal 71, 1-2.7-8.10-13: «Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios»

Dios mío, confía tu juicio al rey,

tu justicia al hijo de reyes,

para que rija a tu pueblo con justicia,

a tus humildes con rectitud.


Que en sus días florezca la justicia

y la paz hasta que falte la luna;

que domine de mar a mar,

del Gran Río al confín de la tierra.


Que los reyes de Tarsis y de las islas le paguen tributo.

Que los reyes de Saba y de Arabia le ofrezcan sus dones;

que se postren ante él todos los reyes,

y que todos los pueblos le sirvan.


Él librará al pobre que clamaba,

al afligido que no tenía protector;

él se apiadará del pobre y del indigente,

y salvará la vida de los pobres.


Ef 3,2-3 .5-6: “Ahora ha sido revelado que también los paganos son coherederos”

Hermanos:

Seguramente han oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado a favor de ustedes.

Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus apóstoles y profetas: que también los otros pueblos comparten la misma herencia, son miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa en Jesucristo, por medio del Evangelio.


Mt 2, 1-12: «Vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron»

Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:

—«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».

Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.

Ellos le contestaron:

—«En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judea, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judea, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel”».

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:

—«Vayan y averigüen cuidadosamente acerca del niño y, cuan¬do lo encuentren, avísenme, para ir yo también a adorarlo».

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pron¬to la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño.

Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

Y habiendo sido advertidos en sueños, para que no volvieran adonde estaba Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.


II. APUNTES

Epifanía se traduce literalmente por “manifestación”.

En el griego antiguo epifaneia y los términos afines significaban, en su sentido religioso, la aparición visible o manifestación de una divinidad que traía la salud para el pueblo. Los cristianos aplicaron este término a la manifestación salvadora del Hijo de Dios.

En Jesucristo Dios se ha manifestado al mundo para salvar a su pueblo y a la humanidad entera. Su venida había sido anunciada desde antiguo en las Sagradas Escrituras. Su nacimiento sería “proclamado” por una estrella, y Él sería Rey de Israel: «de Jacob avanza una estrella, un cetro surge de Israel» (Núm 24, 17).

La luz que brillaría sobre Israel alcanzaría con su resplandor al orbe entero (1ª. lectura: Is 60, 1-6): al tiempo que reunirá a los hijos de Israel, atraerá también a quienes no pertenecen a este pueblo: «sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti. Y caminarán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora». Este Rey traerá la salvación no sólo al pueblo de Israel, sino también al orbe entero, a toda la humanidad sumergida en tinieblas. La salvación que traerá será universal.

Isaías anuncia también que los pueblos le traerán riquezas y tesoros, tributándole honor y gloria: «vienen todos de Saba, trayendo incienso y oro, y proclamando las alabanzas del Señor».

También en el Salmo responsorial encontramos el anuncio de aquél gran día de la manifestación salvadora de Dios, día en que florecerá la justicia y la paz, día en que Él ejercerá el dominio sobre toda la tierra. Entonces «los reyes de Tarsis y de las islas» le pagarán tributo, «los reyes de Saba y de Arabia» le ofrecerán sus dones, se postrarán «ante Él todos los reyes» y «todos los pueblos» le servirán. Entonces Dios librará al afligido, se apiadará del indigente, y salvará la vida de los pobres.

El lugar de su nacimiento estaba también profetizado: «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judea, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judea, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel”» (Evangelio).

Los antiguos oráculos encontraron su realización en Jesús, nacido de María en Belén. Él es la epifanía de Dios, su manifestación visible, salvadora.

Una brillante estrella anunció y señaló el lugar del nacimiento del Rey-Salvador. Entonces «unos magos de oriente», al ver su brillo intenso, se pusieron en marcha cargados de riquezas para ofrecerlos a este Rey. Ellos representan a los pueblos del orbe entero, son los que “inundan” la ciudad santa con «una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá. Vienen todos de Saba, trayendo incienso y oro, y proclamando las alabanzas del Señor» (Primera lectura).

La palabra griega “magoi” parece derivarse de la forma persa “maga”. «Los magos fueron originariamente una tribu de la Media, que en la religión persa estaba revestida de funciones sacerdotales; de allí que se aplicara el nombre de magos a los que poseían o ejercían una ciencia o un poder secreto. El origen y etimología de la palabra son inciertos. Como los sacerdotes persas se ocupaban de astronomía y astrología y eran considerados como poseedores de una ciencia oculta, en la literatura astrológica de los griegos el nombre de mago se vino a identificar con hechicero. En este sentido emplea la palabra mago Hech 8, 9-11; 13, 6-8. En Mateo se llaman magoi los sabios venidos de oriente para adorar a Jesús niño» (Haag, Diccionario de la Biblia).

En una primera época los magos, considerados sabios y doctores, aparecen como una casta sacerdotal de Media y Persia. Es sólo en una época posterior a la conquista de Babilonia cuando el término “mago” pasa a designar a nigromantes y astrólogos, en sentido peyorativo.

Los magos que presenta el Evangelio aparecen como personajes importantes, hombres sabios, dedicados al estudio de los astros, y no según «la costumbre y lenguaje popular [que] toma los magos por gente maléfica» (San Jerónimo). Para estos sabios de su tiempo la gran estrella era signo inequívoco del nacimiento «del Rey de los judíos». Pero para ellos no se trata de un rey cualquiera. En el antiguo oriente la estrella anunciaba el nacimiento de un rey divinizado, y por ello dicen a Herodes y a su cohorte: «venimos a adorarlo».

Los cristianos han representado a los magos de oriente como reyes, probablemente por influencia de la profecía de Isaías. Que sean “tres reyes magos” se debe al mismo número de regalos que le ofrecen al Niño: oro, incienso y mirra. Muchos Padres de la Iglesia han querido descubrir un valor simbólico en los regalos. En el ofrecimiento del oro se suele ver el reconocimiento a la dignidad de su realeza; en el incienso, por su carácter sutil, un reconocimiento de la divinidad de Jesús; y en el ofrecimiento de la mirra un reconocimiento de la humanidad de Cristo. Los nombres atribuidos a los tres Reyes-Magos, de Melchor, Gaspar y Baltasar, aparecen recién en el siglo VIII.

Es por medio de los apóstoles que la reconciliación y salvación anunciada por el brillo de aquella singular estrella y traída por el Niño Jesús será llevada hasta los confines de la tierra. San Pablo comprende esta gran novedad: que también los gentiles, es decir, todos aquellos que no participan de la Alianza primera sellada por Dios con Abraham, «comparten la misma heren¬cia, son miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa en Jesucristo, por medio del Evangelio» (2ª. lectura). Los Magos de Oriente representan a los pueblos de toda la tierra que, al adorar a Jesús, acogen el don de la salvación traído por el Hijo de Dios.


III. LUCES PARA LA VIDA CRISTIANA

Creemos firmemente con la fe de la Iglesia que Santa María, por ser la madre de Cristo-Cabeza, lo es también de cada uno de los miembros de Su Cuerpo místico, que es la Iglesia. Por tanto, María en el orden espiritual es madre de todos los que por la fe se acercan a Cristo, es Madre nuestra.

Esta maternidad espiritual, cuyo principio se remonta al momento de la concepción virginal, fue hecha explícita por Cristo mismo al pronunciar su testamento espiritual desde la Cruz, en el momento en que refiriéndose a Juan dijo a su Madre: “Mujer, he allí a tu hijo”. Y a Juan: “he allí a tu madre” (ver Jn 19, 25-27). La Iglesia ha afirmado siempre que las palabras de Cristo trascienden a la persona misma de Juan, y que en él estábamos representados todos los discípulos.

Esta maternidad espiritual la ejerce ya María cuando presenta a Cristo a unos humildes pastores, quienes avisados por un ángel se acercan con prontitud al portal a adorar al Niño que ha nacido. Posteriormente la ejerce también con la llegada de unos misteriosos personajes que atraídos por una singular estrella vienen desde muy lejos a adorar al Rey de Israel que ha nacido. Con la sorpresiva aparición de estos sabios de Oriente la reflexiva María, considerando todo a la luz de los designios divinos, comprende que su maternidad espiritual no se limita a los hijos e hijas de Israel, sino que se abre a todos los hombres y mujeres que con fe se acercan a su Hijo, así como a toda la humanidad se abre el Don de la Salvación que el Hijo de Dios ha venido a traer al mundo: es universal.

Hoy como ayer, María sigue ejerciendo activamente su maternidad espiritual sobre todos los que nos acercamos a su Hijo con fe. Madre que da a luz al Niño-Dios, Ella nos lo presenta y hace cercano también a nosotros, procurando por su intercesión y cuidado maternal que en nosotros la vida divina que hemos recibido el día de nuestro Bautismo crezca y se fortalezca cada vez más, hasta que también nosotros, cooperando activamente con el don y la gracia recibidas, alcancemos “la madurez de la plenitud de Cristo” (Ef 4,13; ver Gál 2,20).

Por ello acudamos confiadamente a nuestra Madre. Miremos sin cesar el brillo de esta Estrella y poniéndonos en marcha cada día dejémonos guiar por Ella al encuentro pleno con su Hijo, el Señor Jesús, para adorarlo también nosotros y entregarle toda nuestra vida y corazón.


IV. PADRES DE LA IGLESIA

San Pedro Crisólogo: «Hoy los magos encuentran llorando en la cuna al que buscaban resplandeciente en las estrellas. Hoy los magos contemplan claramente entre pañales al que larga y resignadamente buscaban en los astros, en la oscuridad de las señales.»

Hoy los magos revuelven en su mente con profundo estupor lo que allí han visto: el cielo en la tierra, la tierra en el cielo, el hombre en Dios, Dios en el hombre, y a aquel a quien no puede contener el universo encerrado en un pequeño cuerpecillo. Y, al verlo, lo aceptan sin discuión, como lo demuestran sus dones simbólicos: el incienso, con el que profesan su divinidad; el oro, expresión de la fe en su realeza; la mirra, como signo de su condición mortal.

«Así los gentiles, que eran los últimos, llegan a ser los primeros, ya que la fe de los magos inaugura la creencia de toda la gentilidad».

San Juan Crisóstomo: «Levantémonos, siguiendo el ejemplo de los magos. Dejemos que el mundo se desconcierte; nosotros corramos hacia donde está el Niño. Que los reyes y los pueblos, que los crueles tiranos se esfuercen en barrarnos el camino, poco importa. No dejemos que se enfríe nuestro ardor. Venzamos todos los males que nos acechan. Si los magos no hubiesen visto al Niño no habrían podido escaparse de las amenazas del rey Herodes. Antes de poder contemplarlo, llenos de gozo, tuvieron que vencer el miedo, los peligros, las turbaciones. Después de adorar al Niño, la calma y la seguridad colmaron sus almas».


V. CATECISMO DE LA IGLESIA

528: La Epifanía es la manifestación de Jesús como Mesías de Israel, Hijo de Dios y Salvador del mundo. Con el bautismo de Jesús en el Jordán y las bodas de Caná, la Epifanía celebra la adoración de Jesús por unos «magos» venidos de Oriente. En estos «magos», representantes de religiones paganas de pueblos vecinos, el Evangelio ve las primicias de las naciones que acogen, por la Encarnación, la Buena Nueva de la salvación. La llegada de los magos a Jerusalén para «rendir homenaje al rey de los judíos» (Mt 2, 2) muestra que buscan en Israel, a la luz mesiánica de la estrella de David, al que será el rey de las naciones. Su venida significa que los gentiles no pueden descubrir a Jesús y adorarle como Hijo de Dios y Salvador del mundo sino volviéndose hacia los judíos y recibiendo de ellos su promesa mesiánica tal como está contenida en el Antiguo Testamento. La Epifanía manifiesta que «la multitud de los gentiles entra en la familia de los patriarcas» y adquiere la «israelitica dignitas» (la dignidad israelítica).

1171: El año litúrgico es el desarrollo de los diversos aspectos del único misterio pascual. Esto vale muy particularmente para el ciclo de las fiestas en torno al Misterio de la Encarnación (Anunciación, Navidad, Epifanía) que conmemoran el comienzo de nuestra salvación y nos comunican las primicias del misterio de Pascua.


VI. TEXTOS DE LA ESPIRITUALIDAD SODÁLITE

“Las primeras semanas de la maternidad divina de la Virgen seguramente fueron de mucho aprendizaje y de constante maravilla por la acción de Dios. ¡Cuántas experiencias, cuántas alegrías y sorpresas habrán colmado su corazón reverente y reflexivo, que constantemente guardaba y meditaba todas las cosas (ver Lc 2,19)! La “radicalidad” de la Encarnación se muestra con toda su fuerza en estos días. Jesús, el Hijo del Altísimo, es un indefenso niño que requiere —como todo niño a pocos días de nacido— de los cuidados de María y José. ¡Cuánto habrá compartido con José sobre todo lo que iba aconteciendo! ¡Cuánto tenemos que aprender de su actitud ante la realización misteriosa de los planes de Dios!

En esos primeros días desde que diera a luz al mundo al que es la Luz del mundo, la joven familia recibe la visita de unos misteriosos personajes. Es el acontecimiento que celebramos y conocemos como la Epifanía. ¿Cómo habrá vivido la joven María la visita de estos peregrinos venidos del oriente para ofrecerle regalos al Niño Jesús recién nacido? La Escritura los llama “magos” no en el sentido de hechiceros sino más bien de hombres sabios. Probablemente eran personas cultas, dedicadas al estudio de las estrellas y sensibles a los signos de la naturaleza. Su ciencia y la inquietud que animaba sus corazones los llevaron a ponerse en camino y buscar al Rey de los judíos.

El pasaje del Evangelio nos da una clave muy reveladora: «cuando vieron la estrella se llenaron de alegría». ¿De dónde procede esa alegría? En primer lugar, seguramente, de haber encontrado lo que estaban buscando. El largo viaje, los sacrificios y esfuerzos realizados dieron fruto. Pero la alegría brota de algo más profundo. Encontraron a quien estaban buscando: «Al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre y postrándose, le rindieron homenaje». Su actitud de postración y adoración manifiesta el sentido más profundo de su búsqueda. En el fondo «podemos decir que eran hombres de ciencia, pero no solo en el sentido de que querían saber muchas cosas: querían algo más. Querían saber cuál es la importancia de ser hombre» (Benedicto XVI). Se alegraron y se postraron porque, aun si no lo comprendieron completamente, encontraron al Niño que ha puesto de manifiesto para la humanidad lo que significa ser hombre.

Epifanía significa manifestación. Para los cristianos es la manifestación definitiva de Dios al ser humano. Es la Encarnación del mismo Dios, quien antiguamente había hablado a través de signos de la naturaleza y por medio de sus profetas, y ahora se ha hecho uno de nosotros para hablarnos en la Persona de su Hijo. A Él fue a quien contemplaron y adoraron los magos venidos de oriente. En ellos está simbolizada toda la humanidad a la que se le manifiesta Dios hecho hombre. Y fue María quien —como lo había hecho con los pastores (ver Lc 2,16)— muestra al Niño Jesús.

De estos sabios peregrinos tenemos que aprender su tenaz búsqueda, el no haberse quedado contentos con lo que ya sabían y haberse puesto en camino para buscar “algo más”. También tenemos que aprender a saber escuchar con reverencia. Ellos lo supieron hacer con la naturaleza. Nosotros tenemos muchos más que los signos de la naturaleza pues Dios se ha manifestado y nos ha hablado en Jesús. Y sin embargo, si no sabemos escuchar, su Palabra nos puede pasar inadvertida. Finalmente podemos aprender a ser humildes. Con toda su ciencia y sabiduría, estos hombres se postraron y adoraron al Niño Dios. Nos enseñan —como lo ha resaltado el Papa Benedicto XVI— que no hay oposición alguna entre la fe y la ciencia cuando sabemos librarnos de prejuicios ideológicos. Y por otro lado nos alientan a que reconozcamos siempre, a pesar de todo lo que podamos saber, que Él es Dios y es el único que nos puede mostrar la grandeza de ser hijos de Dios y el sentido último de nuestra vida.

De María aprendemos la reverencia así como su ardor por la misión y el apostolado. Ya en esos primeros momentos de su maternidad la vemos responder a su misión de llevar a cuantos más pueda a encontrarse con su Hijo. Lo hizo con los pastores; lo hace con los Reyes magos; y lo hace con todo cristiano que se deja educar en su escuela de amor. En ese sentido, todos estamos llamados a secundarla en esa misión, “mostrando” a Jesús a cuántos más podamos.

El tiempo de Navidad nos invita a renovarnos en la conciencia de la centralidad de Jesús en nuestra vida y de nuestra vocación apostólica. En este sentido, el Papa Pablo VI decía en una ocasión utilizando una sugestiva figura: «Cristo es el centro. Es más, es el corazón: una nueva circulación para los hombres ha comenzado; ésta no terminará nunca. Por el contrario, está destinada a constituir un programa esencial para la Iglesia… Un programa, una necesidad, una urgencia, un esfuerzo continuo, que tiene su razón de ser en el hecho de que Cristo es el Salvador, Cristo es necesario, Cristo es potencialmente universal, y que Cristo quiere ser anunciado, predicado, difundido por el ministerio de los hermanos, por el apostolado de hombres enviados por Él para llevar a la humanidad el mensaje de la verdad, de la fraternidad, de la libertad, de la paz».

Si Epifanía es manifestación del amor de Dios, ¿por qué no hacer de toda nuestra vida una epifanía de Jesús que dé cuenta, con todos nuestros actos y todo nuestro ser, de cuánto amor nos tiene Dios?”


(Ignacio Blanco Eguiluz, ¿Por qué no hacer de toda nuestra vida una Epifanía de Jesús? en Mi vida en Xto. Recursos para perseverar en la oración. En línea internet)

Fuente: Movimiento de vida cristiana

jueves, 24 de diciembre de 2020

Solemnidad de la Natividad del Señor

 Solemnidad de la Natividad del Señor

Primera: Is 62, 1-5; Salmo 88; Segunda: At 13, 16-17. 22-25; Evangelio: Mt 1, 1-25


Por: P. Octavio Ortíz | Fuente: Catholic.net



 













Sagrada Escritura:

Is 62, 1-5
Sal 88
At 13, 16-17. 22-25
Mt 1, 1-25

 

Nexo entre las lecturas


El anuncio profético del justo que la liturgia pone en boca del profeta Isaías (IL) encuentra su pleno cumplimiento en Jesucristo, Hijo de David según la carne, conforme a la promesa hecha a David (2L). Él es el Emmanuel, el Dios-con-nosotros (EV) que ha querido inserirse en la compleja historia del género humano para colmar la esperanza de salvación del pueblo elegido (1L), destruyendo la maldad en la tierra y reinando sobre nosotros como Salvador del mundo. Por ello, la Iglesia entera se reúne para proclamar sin cesar la misericordia del Señor (Salmo).


Mensaje doctrinal

1. El Hijo de Dios se hizo hombre por amor al hombre. El misterio del nacimiento de nuestro Señor Jesucristo no tiene otra explicación que la del amor de Dios por el hombre. “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que todo el que crea en Él tenga la vida eterna” (Jn 3, 16). Habiendo caído en el pecado y perdido la comunión con Dios el hombre fue desterrado del paraíso terrenal, de ese estado de amistad, de paz y comunión con Dios en que fue creado. Era necesario, pues, un redentor que nos reconciliase con Dios. En este sentido san Gregorio de Nisa afirma que “nuestra naturaleza enferma exigía ser sanada; desgarrada, ser restablecida; muerta, ser resucitada. Habíamos perdido la posesión del bien, era necesario que se nos devolviera. Encerrados en las tinieblas hacía falta que nos llegara la Luz; estando cautivos esperábamos un salvador; prisioneros, un socorro; esclavos, un libertador” (Oración catequética 15). Y Dios que ama al hombre por encima de su pecado prometió un redentor. Él, dice san Juan, “nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados” (I Jn 4, 10). Es ésta la verdad fundamental que desde un inicio ha confesado y no deja de proclamar con gozo la Iglesia en cada celebración de navidad: Por nosotros los hombres y por nuestra salvación, bajó del cielo (Credo niceno-Constantinopolitano). Jesús es, en efecto, la epifanía del amor del Padre.

2. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre. “El acontecimiento único y totalmente singular de la Encarnación del Hijo de Dios no significa que Jesucristo sea en parte Dios y en parte hombre, ni que sea el resultado de una mezcla confusa entre lo divino y lo humano. Él se hizo verdaderamente hombre sin dejar de ser verdaderamente Dios. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre” (Catecismo de la Iglesia Católica 464).

Una verdad que la liturgia natalicia pone bien de manifiesto. Por una parte la genealogía del nacimiento de Cristo que presenta san Mateo quiere acentuar esta verdad profunda y misteriosa del acontecimiento salvífico: Jesucristo es verdadero hombre. Se trata de un hecho histórico, de un verdadero nacimiento colocado en un determinado momento de la historia. Se trata de una verdadera encarnación, de una auténtica inserción por parte de Dios en el género humano, de una verdadera muestra de solidaridad del nuevo Adán con todos los hombres tomando la misma condición humana para redimirnos. Pero al mismo tiempo, afirma que es un nacimiento que se lleva a cabo por intervención especial de Dios, por “obra del Espíritu Santo”. Él es el Dios-con-nosotros que ha venido al mundo como Salvador.


Sugerencias pastorales

1. Navidad sagrada y navidad profana: vivir en profundidad el misterio. No hay duda de que el mundo consumista en el que vivimos nos hace más difícil aún la vivencia profunda del misterio del nacimiento del Hijo de Dios. Siempre está latente el peligro de permanecer en la superficie del misterio, en las manifestaciones externas de alegría propias de ese tiempo del año, pero sin penetrar en la verdad profunda y en lo que significa para cada uno de nosotros. Como pastores de almas, hemos de enseñar a nuestros fieles a no convertir la navidad en una fiesta de regalos, de luces y de música enternecedora, en una cena especial y en una reunión familiar tradicional. Todo ello únicamente tiene sentido cuando se ha comprendido bien el misterio que se celebra. Podemos decir que si la encarnación del Verbo de Dios se concentra en ese Dios-con-nosotros, la vivencia profunda de la navidad debe estar centrada en la liturgia eucarística, lugar donde Dios verdaderamente se hace presente entre nosotros de un modo sacramental y nos acompaña en el peregrinar de nuestra vida

2. Navidad es tiempo de alegría. La verdadera alegría cristiana se funda precisamente en este misterio de luz y de esperanza: Cristo nace para cada uno de los hombres sea cual sea su condición. “No es posible hacer lugar a la tristeza cuando celebramos el nacimiento de la vida... Nadie queda apartado de la participación de esta alegría; para todos hay sólo un motivo de gozo colectivo: que así como Nuestro Señor, destructor del pecado y de la muerte, a ninguno encontró libre de culpa, de la misma manera vino para la liberación de todos” (León Magno, homilías sobre el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, 1). La alegría con que los fieles cristianos deben vivir y celebrar este misterio es, pues, una alegría más interior que exterior. Es la alegría de saberse salvado, perdonado. Es la alegría de haber encontrado nuevamente el camino de la vida, la alegría de haber vislumbrado una Luz que de verdad es capaz de iluminar el camino tantas veces incierto de nuestra vida. De hecho, lo que los ángeles anuncian a los pastores es precisamente la alegría de la salvación: “Os traigo una gran alegría, hoy en la ciudad de David os ha nacido un Salvador”.


Fuente: Catholic.net


viernes, 11 de diciembre de 2020

12 de diciembre: Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona de México y Emperatriz de América

 


recopilado por SCTJM

Historicidad

La Virgen Santísima se apareció en el Tepeyac, México, a Juan Diego el martes 12 de diciembre de 1531, apenas diez años después de la conquista de México. La madre de Dios viene para dar a conocer el evangelio a sus hijos nativos del nuevo continente y para "mostrar y dar" todo su "amor y compasión, auxilio y defensa, pues yo soy vuestra piadosa madre".

Como prueba de su visita la Virgen milagrosamente hizo que en aquel lugar aparecieran preciosas rosas de Castilla y que su imagen se quedara permanentemente en la tilma de su siervo. 

 Durante cuatro días la Virgen se había comunicado con Juan Diego hablándole en su propia lengua, el náhualtl. Al identificarse, María usó la palabra "coatlallope"; un sustantivo compuesto formado por "coatl" o sea, serpiente, la preposición "a" y "llope", aplastar; es decir, se definió como "la que aplasta la serpiente". Otros reconstruyen el nombre como "Tlecuauhtlapcupeuh" que significa: "La que precede de la región de la luz como el Aguila de fuego". De todas formas el vocablo náhualtl sonó a los oídos de los frailes españoles como el extremeño "Guadalupe", relacionando el prodigio del Tepeyac con la muy querida advocación que los conquistadores conocían y veneraban en la Basílica construida por Alfonso XI en 1340. En España existían dos advocaciones a la Virgen de Guadalupe, en Cáceres y en La Gomera. Sin embargo la Guadalupe Mexicana es original. ¡La Virgen se comunicó de manera que la entendiesen tanto los indios como los españoles!.

La Virgen de Guadalupe dio al indio Juan Diego un delicado trato de nobleza elevando proféticamente la condición de todo su pueblo. El Señor "derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes".  Al mismo tiempo, La Virgen trajo reconciliación y no división entre los nativos y los españoles. Les ayudó a ambos a comprender que la fe cristiana no es propiedad de nadie sino un don de amor para todos. La Virgen pide a Juan Diego que vaya al obispo. El obispo de México era Fray Juan De Zumárraga, franciscano. De esta manera la Virgen enseña que se debe someter a la autoridad legítima que Jesús estableció en la Iglesia.

Cuatrocientos años debieron pasar para que la cultura occidental reconociera admirada que la imagen impresa sobre el ayate indígena era un verdadero códice mexicano, un mensaje del cielo cargado de símbolos. Helen Behrens, una antropóloga norteamericana descubrió en 1945 lo que los ojos de los indios habían "leído" en la pintura de la "Madre del verdadero Dios por quien se vive" aquel diciembre de 1531.

La Virgen De Guadalupe Propicia La Evangelización Del Continente

Los misioneros tenían poco éxito a pesar de su intensa labor, en gran parte por el mal ejemplo de muchos que llamándose cristianos, abusaban de ellos. Pero la Virgen de Guadalupe se presenta como mujer nativa y les enseñó que el regalo de la fe es para todos sin distinción. La imagen de la tilma es toda una catequesis (ver abajo). Resultado: En los 7 años después de las apariciones 8 millones de nativos se convirtieron a la fe católica. Esto representa un promedio de 3000 conversiones diarias. Si recordamos que por la predicación de San Pedro el día de Pentecostés se convirtieron 3000 hombres, podemos apreciar que la Virgen inició un verdadero Pentecostés que duró 7 años.

La Virgen de Guadalupe continúa guiándonos a Jesús. Los milagros obtenidos por la Virgen son tan extraordinarios que no se puede menos que exclamar: "El poder divino está aquí". Dios Todopoderoso se complace en derramar sus dones por medio de aquella a quien El escogió para ser su madre.

El Santuario, Tepeyac El Tepeyac es el santuario mariano mas visitado del mundo, superando en visitas a Lourdes y Fátima. Cada año 20 millones de fieles se acercan a la venerada imagen para expresar a la Madre del Cielo el testimonio de su cariño y veneración. El día de la fiesta, el doce de diciembre, se calcula que casi tres millones de personas acuden al santuario. En la actualidad la imagen milagrosa está en la nueva basílica construida junto a la antigua que se ha hundido notablemente. Los fieles pueden contemplar el cuadro desde una estera móvil que a sus pies se desliza para movilizar a los fieles y dar cabida a las multitudes que desean venerarla. Como en todo santuario mariano, la basílica de Guadalupe cuenta con una capilla del Santísimo donde los fieles constantemente adoran al Señor.  La Basílica nueva tiene forma redonda que simboliza la tienda que albergaba el Arca de la Alianza en su marcha por el desierto; las lámparas interiores que cuelgan del techo recuerdan la nube que guiaba al pueblo de Dios día a día y la refulgente pared de oro que sostiene el cuadro, representa la columna de fuego y luz que indicaba el camino durante la noche.

Durante el proceso de estudio para para canonización de Juan Diego se estableció una comisión para estudiar su historicidad. El padre Fidel González fue asistido en esta labor por Eduardo Chávez Sánchez y José Luis Guerrero Rosado (Cf. «El encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego», Editorial Porrúa, México 1999, 564 pp.). Presentaron 27 documentos o testimonios indígenas guadalupanos y 8 de procedencia mixta indo-española. Entre todos ellos, destaca el «El Nican Mopohua» y el llamado Códice «Escalada». No se pueden explicar con elementos históricos algunos aspectos decisivos de la historia de México sin tener en cuenta el milagro de Guadalupe. Como, por ejemplo, el que, después una conquista dramática y tras dolorosas divisiones y contraposiciones en el seno del mundo político nahuatl, en un lugar significativo para el mundo indígena, en el cerro del Tepeyac, se levantara en seguida una ermita dedicada a la Virgen María bajo el nombre de Guadalupe. No explican tampoco cómo Guadalupe se convirtió en señal de una nueva historia religiosa y de encuentro entre dos mundos hasta ese momento en dramática contraposición. .... Existen otras muchas pruebas históricas sobre la existencia de Juan Diego, como, por ejemplo, la tradición oral, fuente decisiva al estudiar a los pueblos mexicanos, cuya cultura era principalmente oral. Esta tradición, en esos casos suele obedecer a cánones bien precisos y, en el caso de Guadalupe, siempre confirma la figura histórica y espiritual de Juan Diego. Quien quiera profundizar en el aspecto histórico del vidente de Guadalupe, puede leer a continuación el artículo inédito escrito por una de las personalidades más competentes en la materia, Fidel González, presidente de la Comisión histórica sobre Juan Diego constituida por la Santa Sede.

 

APARICIONES DE LA VIRGEN A JUAN DIEGO

PRIMERA APARICIÓN

6.- Era Sábado, Muy De Madrugada, Lo Movía Su Interés Por Dios [Respondiendo A] Su Insistente Llamada.

7.- Y Cuando Vino A Llegar Al Costado Del Cerrito, En El Sitio Llamado Tepeyac, Despuntaba Ya El Alba.

8.- Oyó claramente sobre el cerrito cantar, como cantan diversos pájaros preciosos. Al interrumpir su gorjeo, como que les coreaba el cerro, sobremanera suave, agradabilísimo, su trino sobrepujaba al del coyoltótotl y del tzinitzcan y al de otras preciosas aves canoras.

9.- Se detuvo a ver Juan Diego. Se dijo: ¿Por ventura es mi mérito, mi merecimiento lo que ahora oigo? ¿Quizá solamente estoy soñando? ¿Acaso estoy dormido y sólo me lo estoy imaginando?

10.- ¿Dónde estoy? ¿Dónde me veo? ¿Acaso ya en el sitio del que siempre nos hablaron los ancianos, nuestros antepasados, todos nuestros abuelos: en su tierra florida, en su tierra de nuestro sustento, en su patria celestial?

11.- Tenía fija la mirada en la cumbre del cerrito, hacia el rumbo por donde sale el sol, porque desde allí algo hacía prorrumpir el maravilloso canto celestial.

12.- Y tan pronto como cesó el canto, cuando todo quedó en calma, entonces oye que lo llaman de arriba del cerrito, le convocan: "Mi Juanito, mi Juan Dieguito".

13.- En Seguida, Pero Al Momento, Se Animó A Ir Allá A Donde Era Llamado. En Su Corazón No Se Agitaba Turbación Alguna, Ni En Modo Alguno Nada Lo Perturbaba, Antes Se Sentía Muy Feliz, Rebosante De Dicha. Fue Pues A Subir Al Montecito, Fue A Ver De Dónde Era Llamado.

14.- Y Al Llegar A La Cumbre Del Cerrito, Tuvo La Dicha De Ver A Una Doncella, Que Por Amor A Él Estaba Allí De Pie, 15.- La Cual Tuvo La Delicadeza De Invitarlo A Que Viniera 'Juntito' A Ella. 16.- Y Cuando Llegó A Su Adorable Presencia, Mucho Se Sorprendió Por La Manera Que, Sobre Toda Ponderación, Destacaba Su Maravillosa Majestad: 17.- Sus Vestiduras Resplandecían Como El Sol, Como Que Reverberaban, 18.- Y La Piedra, El Risco En Que Estaba De Pie, Como Que Lanzaba Flechas De Luz; 19.- Su Excelsa Aureola Semejaba Al Jade Más Precioso, A Una Joya, 20.- La Tierra Como Que Bullía De Resplandores, Cual El Arco Iris En La Niebla. 21.- Y Los Mezquites Y Nopales, Y Las Otras Varias Yerbezuelas Que Ahí Se Dan, Parecían Esmeraldas. Cual La Más Fina Turquesa Su Follaje, Y Sus Troncos, Espinas Y Ahuates Deslumbraban Como El Oro. 22.- Ante Su Presencia Se Postró. Escuchó Su Venerable Aliento, Su Amada Palabra, Infinitamente Grata, Aunque Al Mismo Tiempo Majestuosa, Fascinante, Como De Un Amor Que Del Todo Se Entrega.

23.- Se Dignó Decirle: <<-Escucha Bien, Hijito Mío El Más Pequeño, Mi Juanito: ¿A Dónde Te Diriges?>> 24.- Y Él Le Contestó: <<-Mi Señora, Mi Reina, Mi Muchachita, Allá Llegaré A Tu Casita De México Tlatelolco. Voy En Pos De Las Cosas De Dios Que Se Dignan Darnos, Enseñarnos, Quienes Son Imágenes Del Señor, Nuestro Dueño, Nuestros Sacerdotes>>.

2.5- Acto continuo Con Él Dialoga, Le Hace El Favor De Descubrirle Su Preciosa Y Santa Voluntad, 26.- Le Comunica: <<-Ten La Bondad De Enterarte, Por Favor Pon En Tu Corazón, Hijito Mío El Más Amado, Que Yo Soy La Perfecta Siempre Virgen Santa María, Y Tengo El Privilegio De Ser Madre Del Verdaderísimo Dios, De Ipalnemohuani, (Aquel Por Quien Se Vive), De Teyocoyani (Del Creador De Las Personas), De Tloque Nahuaque (Del Dueño Del Estar Junto A Todo Y Del Abarcarlo Todo), De Ilhuicahua Tlaltipaque (Del Señor Del Cielo Y De La Tierra). Mucho Quiero, Ardo En Deseos De Que Aquí Tengan La Bondad De Construirme Mi Templecito, 27.- Para Allí Mostrárselo A Ustedes, Engrandecerlo, 28.- Entregárselo A Él, A Él Que Es Todo Mi Amor, A Él Que Es Mi Mirada Compasiva, A Él Que Es Mi Auxilio, A Él Que Es Mi Salvación. 29.- Porque En Verdad Yo Me Honro En Ser Madre Compasiva De Todos Ustedes, 30.- Tuya Y De Todas Las Gentes Que Aquí En Esta Tierra Están En Uno, 31.- Y De Los Demás Variados Linajes De Hombres, Mis Amadores, Los Que A Mí Clamen, Los Que Me Busquen, Los Que Me Honren Confiando En Mi Intercesión. 32.- Porque Allí Estaré Siempre Dispuesta A Escuchar Su Llanto, Su Tristeza, Para Purificar, Para Curar Todas Sus Diferentes Miserias, Sus Penas, Sus Dolores.

33.- Y Para Realizar Con Toda Certeza Lo Que Pretende Él, Mi Mirada Misericordiosa, Ojalá Aceptes Ir A Al Palacio Del Obispo De México, Y Le Narres Cómo Nada Menos Que Yo Te Envío De Embajador Para Que Le Manifiestes Cuan Grande Y Ardiente Deseo Tengo De Que Aquí Me Provea De Una Casa, De Que Me Levante En El Llano Mi Templo. Absolutamente Todo, Con Todos Sus Detalles, Le Contarás: Cuanto Has Visto Y Admirado, Y Lo Que Has Oído. 34.- Y Quédate Seguro De Que Mucho Te Lo Voy A Agradecer Y A Pagártelo, 35.- Pues Te Enriqueceré, Te Glorificaré, 36.- Y Mucho Merecerás Con Esto Que Yo Recompense Tu Cansancio, Tu Molestia De Ir A Ejecutar La Embajada Que Te Confiero.37.- Ya Has Oído, Hijo Mío El Más Amado, Mi Aliento, Mi Palabra: ¡Ojalá Aceptes Ir Y Tengas La Bondad De Poner Todo Tu Esfuerzo!>>

ENTREVISTA CON ZUMARRAGA

38.- E Inmediatamente En Su Presencia Se Postró, Respetuosamente Le Dijo: <<-Señora Mía, Mi Niña, Por Supuesto Que Ya Voy Para Poner Por Obra Tu Venerable Aliento, Tu Amada Palabra. Por Ahora De Ti Me Despido, Yo, Tu Humilde Servidor.>>

39.- En Seguida Bajó Para Ir A Poner Por Obra Su Encargo: Vino A Tomar La Calzada Que Viene Derecho A México. 40.- Y Cuando Hubo Llegado Al Interior De La Ciudad, De Inmediato Y Directo Se Fue Al Palacio Del Obispo Que Muy Recientemente Había Llegado De Jefe De Sacerdotes, Cuyo Reverendo Nombre Era D. Fray Juan De Zumárraga, Sacerdote De San Francisco. 41.- Y Al Llegar, De Inmediato Hace El Intento De Verlo, Rogando A Sus Servidores, Sus Domésticos, Que Vayan A Anunciarlo. 42.- Al Cabo De Una Espera Un Tanto Excesiva, Vienen A Llamarlo Cuando El Señor Obispo Tuvo A Bien Convocarlo Para Que Pasara.

43.- Y En Cuanto Entró, En Seguida En Su Presencia Se Arrodilló, Se Postró. Luego Ya Le Declara, Le Narra El Venerable Aliento, La Preciosa Palabra De La Reina Del Cielo, Su Mensaje, Y También Le Refirió Respetuosamente Todas Las Cosas Que Admiró, Que Miró, Que Escuchó. 44.- Y Cuando Hubo Escuchado Todas Sus Palabras, Su Mensaje, Como Que No Del Todo Le Dio Crédito. 45.- Le Respondió, Se Dignó Decirle: <<-Hijito Mío, Otra Vez Vendrás, Aún Con Calma Te Oiré, Muy Aun Desde El Principio Lo Miraré, Pensaré Lo Que Te Hizo Venir Acá, Tu Voluntad, Tu Deseo.>>

SEGUNDA APARICIÓN

46.- Salió, Pues, Abatido De Tristeza Porque Su Encomienda No Se Realizó De Inmediato. 47.- En Seguida Se Regresó. Poco Después, Ya Al Acabar El Día, Se Vino Luego En Derechura A La Cumbre Del Cerrito, 48.- Y Allí Tuvo La Grande Suerte De Reencontrar A La Reina Del Cielo, Allí Precisamente Donde Por Primera Vez La Había Visto. Lo Estaba Esperando Bondadosamente. 49.- Y Apenas La Miró, Se Postró En Su Presencia, Se Arrojó Por Tierra, Tuvo El Honor De Decirle: 50.- <<Dueña Mía, Señora, Reina, Hijita Mía La Más Amada, Mi Virgencita, Fui Allá Donde Tú Me Enviaste Como Mensajero, Fui A Cumplir Tu Venerable Aliento, Tu Amable Palabra. Aunque Muy Difícilmente, Entré Al Lugar Del Estrado Del Jefe De Los Sacerdotes. Lo Vi, En Su Presencia Expuse Tu Venerable Aliento, Tu Amada Palabra, Como Tuviste La Bondad De Mandármelo>>. 51.- <<Me Recibió Amablemente Y Me Escuchó Bondadosamente, Pero, Por La Manera Como Me Respondió, Su Corazón No Quedó Satisfecho, No Lo Estima Cierto. 52.- Me Dijo: Otra Vez Vendrás, Aún Con Más Calma Te Oiré, Muy Aun Desde El Principio Examinaré La Razón Por La Que Has Venido, Tu Deseo, Tu Voluntad.>>

53.- <<Me Di Perfecta Cuenta, Por La Forma Cómo Me Contestó, Que Piensa Que El Templo Que Tú Te Dignas Concedernos El Privilegio De Edificarte Aquí, Quizá Es Mera Invención Mía, Que Tal Vez No Es De Tus Venerados Labios. 54.-Por Lo Cual, Mucho Te Ruego, Señora Mía, Mi Reina, Mi Virgencita, Que Ojalá A Alguno De Los Ilustres Nobles, Que Sea Conocido, Respetado, Honrado, A Él Le Concedas Que Se Haga Cargo De Tu Venerable Aliento, De Tu Preciosa Palabra Para Que Sea Creído.>> 55.- <<Porque Yo En Verdad No Valgo Nada, Soy Mecapal, Soy Cacaxtle, Soy Cola, Soy Ala, Sometido A Hombros Y A Cargo Ajeno, No Es Mi Paradero Ni Mi Paso Allá Donde Te Dignas Enviarme, Virgencita Mía, Hijita Mía La Más Amada, Señora, Reina. 56.- Por Favor, Perdóname: Afligiré Tu Venerado Rostro, Tu Amado Corazón. Iré A Caer En Tu Justo Enojo, En Tu Digna Cólera, Señora, Dueña Mía>

57.- Y La Siempre Gloriosa Virgen Tuvo La Afabilidad De Responderle: 58.- <<-Escucha, Hijito Mío El Más Pequeño, Ten Por Seguro Que No Son Pocos Mis Servidores, Mis Embajadores Mensajeros A Quienes Podría Confiar Que Llevaran Mi Aliento, Mi Palabra, Que Ejecutaran Mi Voluntad; 59.- Mas Es Indispensable Que Seas Precisamente Tú Quien Negocie Y Gestione, Que Sea Totalmente Por Tu Intervención Que Se Verifique, Que Se Lleve A Cabo Mi Voluntad, Mi Deseo. 60.- Y Muchísimo Te Ruego, Hijito Mi Consentido, Y Con Rigor Te Mando, Que Mañana Vayas Otra Vez A Ver Al Obispo. 61.- Y De Mi Parte Adviértele, Hazle Oír Muy Claro Mi Voluntad, Mi Deseo Para Que Realice, Para Que Haga Mi Templo Que Le Pido. 62.- Y De Nuevo Comunícale De Que Manera Nada Menos Que Yo, Yo La Siempre Virgen María, La Venerable Madre De Dios, Allá Te Envío De Mensajero.>>

63.- Y Juan Diego Le Respondió Respetuosamente, Le Dijo Reverentemente: <<-Señora Mía, Reina, Virgencita Mía, Ojalá Que No Aflija Yo Tu Venerable Rostro, Tu Amado Corazón; Con El Mayor Gusto Iré, Voy Ciertamente A Poner En Obra Tu Venerable Aliento, Tu Amada Palabra; De Ninguna Manera Me Permitiré Dejar De Hacerlo, Ni Considero Penoso El Camino. 64.- Iré, Pues, Desde Luego, A Poner En Obra Tu Venerable Voluntad, Pero Bien Puede Suceder Que No Sea Favorablemente Oído, O, Si Fuere Oído, Quizá No Seré Creído; Pero 65.- Mañana, Por La Tarde, Cuando Se Ponga El Sol, Vendré A Devolver A Tu Venerable Aliento, A Tu Amada Palabra Lo Que Me Responda El Jefe De Los Sacerdotes>> 66.- <<Ya Me Despido, Hijita Mía La Más Amada, Virgencita Mía, Señora, Reina. Por Favor, Quédate Tranquila>>.
67.- Y, Acto Continuo, Él Se Fue A Su Casa A Descansar.

SEGUNDA ENTREVISTA CON ZUMARRAGA

68.- Al Día Siguiente, Domingo, Muy De Madrugada, Cuando Todo Estaba Aún Muy Oscuro, De Allá Salió De Su Casa Hacia Acá, A Tlaltelolco: Viene A Aprender Las Cosas Divinas, A Ser Pasado En Lista; Luego A Ver Al Gran Sacerdote.69.- Y Como A Las Diez De La Mañana Estuvo Dispuesto: Se Había Oído Misa, Se Había Pasado Lista, Se Había Dispersado Toda La Gente. 70.- Y Él, Juan Diego, Luego Fue Al Palacio Del Señor Obispo. 71.- Y Tan Pronto Como Llegó, Hizo Todo Lo Posible Para Tener El Privilegio De Verlo, Y Con Mucha Dificultad Otra Vez Tuvo Ese Honor.

72.- A Sus Pies Hincó Las Rodillas, Llora, Se Pone Triste, En Tanto Que Dialoga, Mientras Le Expone El Venerable Aliento, La Amada Palabra De La Reina Del Cielo, 73.- Para Ver Si Al Fin Era Creída La Embajada, La Voluntad De La Perfecta Virgen, Tocante A Que Le Hagan, Le Edifiquen, Le Levanten, Su Templo Donde Se Dignó Indicarlo, En Donde Se Digna Quererlo. 74.- Y El Señor Obispo Muchísimas Cosas Le Preguntó, Le EXaminó, Para Que Bien En Su Corazón Constase (Para Cerciorarse) Dónde Fue A Verla, Qué Aspecto Tenía. Todo Lo Narró Al Señor Obispo, Con Todos Sus Detalles, 75.- Pero, Pese A Que Todo Absolutamente Se Lo Pormenorizó, Hasta En Los Más Menudos Detalles, Y Que En Todas Las Cosas Vio, Se Asombró Porque Clarísimamente Aparecía Que Ella Era La Perfecta Virgen, La Venerable, Gloriosa Y Preciosa Madre De Nuestro Salvador Jesucristo, 76.- A Fin De Cuentas, No Estuvo De Acuerdo De Inmediato, 77.- Sino Que Le Dijo Que No Nada Más Por Su Palabra, Su Petición, Se Haría, Se Ejecutaría Lo Que Solicitaba, 78.- Que Era Todavía Indispensable Algo Como Señal Para Que Poder Creerle Que Era Precisamente Ella, La Reina Del Cielo, Quien Se Dignaba Enviarlo De Mensajero.

79.- Y Tan Pronto Como Lo Oyó, Juan Diego Dijo Respetuosamente Al Obispo: 80.- <<-Señor Gobernante, Por Favor Sírvete Ver Cuál Será La Señal Que Tienes A Bien Pedirle, Pues En Seguida Me Pondré En Camino Para Solicitársela A La Reina Del Cielo, Que Se Dignó Enviarme Acá De Mensajero>>.81.- Y Cuando Vio El Obispo Que Todo Lo Confirmaba, Que Desde Su Primera Reacción En Nada Titubeaba O Dudaba, Luego Lo Despidió; Pero 82.- Apenas Hubo Salido, Luego Ordenó A Algunos Criados, En Quienes Tenía Gran Confianza, Que Fueran Detrás De Él, Que Cuidadosamente Lo Espiaran A Dónde Iba, Y A Quién Veía O Hablaba. 83.- Y Así Se Hizo. Y Juan Diego En Seguida Se Vino Derecho, Enfiló La Calzada.

84.- Y Lo Siguieron, Pero Allí Donde Sale La Barranca, Cerca Del Tepeyac, Por El Puente De Madera, Lo Perdieron De Vista, Y Por Más Que Por Todas Partes Lo Buscaron, Ya En Ningún Lugar Lo Vieron, 85.- Por Lo Que Se Regresaron. Y Con Eso No Sólo Se Vinieron A Enfadar Grandemente, Sino También Porque Los Frustró, Los Dejó Furiosos, 86.- De Manera Que Le Fueron A Insistir Al Señor Obispo, Le Metieron En La Cabeza Que No Le Creyera, Le Inventaron Que Lo Que Hacía Era Sólo Engañarlo Deliberadamente, Que Era Mera Ficción Lo Que Forjaba, O Bien Que Sólo Lo Había Soñado, Sólo Imaginado En Sueños Lo Que Decía, Lo Que Solicitaba. 87.- Y En Este Sentido Se Confabularon Unos Con Otros, Que Si Llegaba A Volver, A Regresar, Allí Lo Habían De Agarrar Y Castigar Duramente Para Que Otra Vez Ya No Ande Contando Mentiras, Ni Alborotando A La Gente. 88.- Entre Tanto Juan Diego Estaba En La Presencia De La Santísima Virgen, Comunicándole La Respuesta Que Venía A Traerle De Parte Del Señor Obispo. 89.- Y Cuando Se Lo Hubo Notificado, La Gran Señora Y Reina Le Respondió: 90.- <<-Así Está Bien, Hijito Mío El Más Amado, Mañana De Nuevo Vendrás Aquí Para Que Lleves Al Gran Sacerdote La Prueba, La Señal Que Te Pide. 91.- Con Eso En Seguida Te Creerá, Y Ya, A Ese Respecto, Para Nada Desconfiará De Ti Ni De Ti Sospechará. 92.- Y Ten Plena Seguridad, Hijito Mío Predilecto, Que Yo Te Pagaré Tu Cuidado, Tu Servicio, Tu Cansancio Que Por Amor A Mí Has Prodigado. 93.- ¡Animo, Mi Muchachito! Que Mañana Aquí Con Sumo Interés Habré De Esperarte>>.

TERCERA APARICIÓN

EL TIO MORIBUNDO 94.- Pero A La Mañana Siguiente, Lunes, Cuando Juan Diego Debería Llevarle Alguna Señal Suya Para Ser Creído, Ya No Regresó, 95.- Porque Cuando Fue A Llegar A Su Casa, A Un Tío Suyo, De Nombre Juan Bernardino, Se Le Había Asentado La Enfermedad, Estaba En Las Últimas, 96.- Por Lo Que Se Pasó El Día Buscando Médicos, Todavía Hizo Cuanto Pudo Al Respecto; Pero Ya No Era Tiempo, Ya Estaba Muy Muy Grave. 97.- Y Al Anochecer, Le Rogó Instantemente Su Tío Que, Todavía De Noche, Antes Del Alba, Le Hiciera El Favor De Ir A Tlaltelolco A Llamar A Algún Sacerdote Para Que Viniera, Para Que Se Dignara Confesarlo, Se Sirviera Disponerlo, 98.- Porque Estaba Del Todo Seguro Que Ya Era El Ahora, Ya Era El Aquí Para Morir, Que Ya No Habría De Levantarse, Que Ya No Sanaría. 99.- Y El Martes, Todavía En Plena Noche, De Allá Salió, De Su Casa, Juan Diego, A Llamar Al Sacerdote, Allá En Tlatelolco. 100.- Y Cuando Ya Vino A Llegar A La Cercanía Del Cerrito Tepeyac, A Su Pie, Donde Sale El Camino, Hacia El Lugar Donde Se Pone El Sol, Donde Antes Él Pasara, Se Dijo: 101.- <<-Si Sigo De Frente Por El Camino, No Vaya A Ser Que Me Vea La Noble Señora, Porque Como Antes Me Hará El Honor De Detenerme Para Que Lleve La Señal Al Jefe De Los Sacerdotes, Conforme A Lo Que Se Dignó Mandarme. 102.- Que Por Favor Primero Nos Deje Nuestra Aflicción, Que Pueda Yo Ir Rápido A Llamar Respetuosamente El Sacerdote Religioso. Mi Venerable Tío No Hace Sino Estar Aguardándolo>>.

103.- En Seguida Le Dio La Vuelta Al Monte Por La Falda, Subió A La Otra Parte, Por Un Lado, Hacia Donde Sale El Sol, Para Ir A Llegar Rápido A México, Para Que No Lo Demorara La Reina Del Cielo. 104.- Se Imaginaba Que Por Dar Allí La Vuelta, De Plano No Iba A Verlo Aquella Cuyo Amor Hace Que Absolutamente Y Siempre Nos Esté Mirando. 105.- Pero La Vio Como Hacia Acá Bajaba De Lo Alto Del Montecito, Desde Donde Se Había Dignado Estarlo Observando, Allá Donde Desde Antes Lo Estuvo Mirando Atentamente. 106.- Le Vino A Salir Al Encuentro De Lado Del Monte, Vino A Cerrarle El Paso, Se Dignó Decirle: 107.- <<-¿Qué Hay, Hijo Mío El Más Pequeño? ¿A Dónde Vas? ¿A Dónde Vas A Ver?>>.

108.- Y Él, ¿Acaso Un Poco Por Eso Se Apenó, Tal Vez Se Avergonzó, O Acaso Por Eso Se Alteró, Se Atemorizó? 109.- En Su Presencia Se Postró, Con Gran Respeto La Saludó, Tuvo El Honor De Decirle: 110.- <<-Mi Virgencita, Hija Mía La Más Amada, Mi Reina, Ojalá Estés Contenta; ¿Cómo Amaneciste? ¿Estás Bien De Salud?, Señora Mía, Mi Niñita Adorada? 111.- Causaré Pena A Tu Venerado Rostro, A Tu Amado Corazón: Por Favor, Toma En Cuenta, Virgencita Mía, Que Está Gravísimo Un Criadito Tuyo, Tío Mío. 112.- Una Gran Enfermedad En Él Se Ha Asentado, Por Lo Que No Tardará En Morir. 113.- Así Que Ahora Tengo Que Ir Urgentemente A Tu Casita De México, A Llamar A Alguno De Los Amados De Nuestro Señor, De Nuestros Sacerdotes, Para Que Tenga La Bondad De Confesarlo, De Prepararlo. 114.- Puesto Que En Verdad Para Esto Hemos Nacido: Vinimos A Esperar El Tributo De Nuestra Muerte. 115.- Pero, Aunque Voy A Ejecutar Esto, Apenas Termine, De Inmediato Regresaré Aquí Para Ir A Llevar Tu Venerable Aliento, Tu Amada Palabra, Señora, Virgencita Mía. 116.- Por Favor, Ten La Bondad De Perdonarme, De Tenerme Toda Paciencia. De Ninguna Manera En Esto Te Engaño, Hija Mía La Más Pequeña, Mi Adorada Princesita, Porque Lo Primero Que Haré Mañana Será Venir A Toda Prisa>>.

117.- Y Tan Pronto Como Hubo Escuchado La Palabra De Juan Diego, Tuvo La Gentileza De RespOnderle La Venerable Y Piadosísima Virgen: 118.- <<-Por Favor Presta Atención A Esto, Ojalá Que Quede Muy Grabado En Tu Corazón, Hijo Mío El Más Querido: No Es Nada Lo Que Te Espantó, Te Afligió, Que No Se Altere Tu Rostro, Tu Corazón. Por Favor No Temas Esta Enfermedad, Ni En Ningún Modo A Enfermedad Otra Alguna O Dolor Entristecedor. 119.- ¿Acaso No Estoy Yo Aquí, Yo Que Tengo El Honor De Ser Tu Madre? ¿Acaso No Estás Bajo Mi Sombra, Bajo Mi Amparo? ¿Acaso No Soy Yo La Fuente De Tu Alegría? ¿Qué No Estás En Mi Regazo, En El Cruce De Mis Brazos? ¿Por Ventura Aun Tienes Necesidad De Cosa Otra Alguna? 120.- Por Favor, Que Ya Ninguna Otra Cosa Te Angustie, Te Perturbe, Ojalá Que No Te Angustie La Enfermedad De Tu Honorable Tío, De Ninguna Manera Morirá Ahora Por Ella. Te Doy La Plena Seguridad De Que Ya Sanó>>.

121.- (Y Luego, Exactamente Entonces, Sanó Su Honorable Tío, Como Después Se Supo).

LAS FLORES

122.- Y Juan Diego, Apenas Oyó El Venerable Aliento, La Amada Palabra De La Reina Del Cielo, Muchísimo Con Ello Se Consoló, Mucho Con Ello Quedó Satisfecho Su Corazón. 123.- Y Le Suplicó Instantemente Que De Inmediato Tuviera A Bien Enviarlo De Mensajero Para Ver Al Gobernante Obispo, Para Llevarle La Señal, Su Comprobación, Para Que Le Crea. 124.- Y La Reina Del Cielo De Inmediato Se Sirvió Mandarle Que Subiera Arriba Del Cerrito, Allí Donde Antes Había Tenido El Honor De Verla. 125.- Se Dignó Decirle: <<-Sube, Hijito Mío Queridísimo, Arriba Del Cerrito, Donde Me Viste Y Te Di Órdenes. 126.- Allí Verás Que Están Sembradas Diversas Flores: Córtalas, Reúnelas, Ponlas Juntas. Luego Bájalas Acá, Aquí Ante Mí Tráemelas>>.

127.- Y Acto Continuo, Juan Diego Subió Al Cerrito. 128.- Y Al Alcanzar La Cumbre, Quedó Mudo De Asombro Ante Las Variadas, Excelentes, Maravillosas Flores, Todas Extendidas, Cuajadas De Capullos Reventones, Cuando Todavía No Era Su Tiempo De Darse. 129.- Porque En Verdad Entonces Las Heladas son Muy Fuertes. 130.- Su Perfume Era Intenso, Y El Rocío De La Noche Como Que Las Cuajaba De Perlas Preciosas. 131.- En Seguida Se Puso A Cortarlas, Todas Absolutamente Las Juntó, Llenó Con Ellas El Hueco De Su Tilma. 132.- Y Conste Que La Cúspide Del Cerrito Para Nada Es Lugar Donde Se Den Flores, Porque Lo Que Hay En Abundancia Son Riscos, Abrojos, Gran Cantidad De Espinas, De Nopales, De Mezquites. 133.- Y Si Algunas Hierbezuelas Se Dan, Entonces Era El Mes De Diciembre, En Que Todo Lo Devora, Lo Aniquila El Hielo.

134.- Bajó En Seguida Trayendo A La Reina Del Cielo Las Diversas Flores Que Le Había Ido A Cortar, 135.- Y Ella, Al Verlas, Tuvo La Afabilidad De Tomarlas En Sus Manecitas, 136.- Y Volvió Amablemente A Colocárselas En El Hueco De Su Tilma. Se Dignó Decirle:137.- <<-Hijito Queridísimo, Estas Diferentes Flores Son La Prueba, La Señal Que Le Llevarás Al Obispo. 138.- De Parte Mía Le Dirás Que Por Favor Vea En Ella Mi Deseo, Y Con Eso Ejecute Mi Deseo, Mi Voluntad. 139.- Y Tú... Tú Eres Mi Plenipotenciario, Puesto Que En Ti Pongo Toda Mi Confianza. 140.- Y Con Todo Rigor Te Ordeno Que Sólo Exclusivamente Frente Al Obispo Despliegues Tu Tilma Y Le Muestres Lo Que Llevas. 141.- Y Le Contarás Con Todo Detalle Cómo Yo Te Mandé Que Subieras Al Cerrito Para Cortar Las Flores, Y Todo Lo Que Viste Y Admiraste. 142.- Y Con Esto Le Conmoverás El Corazón Al Gran Sacerdote Para Que Interceda Y Se Haga, Se Erija Mi Templo Que He Pedido".

143.- Y Al Dignarse Despedirlo La Reina Del Cielo, Vino A Tomar La Calzada, Viene Derecho A México, Viene Feliz, Rebosante De Alegría, 144.- Ya Así Viene, Rebosante De Dicha Su Corazón, Porque Esta Vez Todo Saldrá Bien, Lo Desempeñará Bien. 145.- Pone Exquisito Cuidado En Lo Que Trae En El Hueco De Su Tilma, No Vaya A Ser Que Algo Se Le Caiga. 146.- Viene Extasiado Por El Perfume De Las Flores, Tan Diferentes Y Maravillosas.

CUARTA APARICIÓN TERCERA ENTREVISTA CON ZUMÁRRAGA

147.- Y Al Llegar Al Palacio Episcopal Le Salió Al Encuentro El Mayordomo E Incluso Otros Criados Del Señor Obispo. 148.- Y Les Rogó Que Por Favor Le Dijeran Que Quería Verlo; Pero Ninguno Accedió, No Querían Hacerle Caso, Quizá Porque Aún No Amanecía, 149.- O Quizá Porque Ya Lo Conocen, Que Sólo Los Fastidia, Que Les Es Insoportable, 150.- Y Porque Ya Les Habían Hablado De Él Sus Compañeros Que Lo Habían Perdido De Vista Cuando Pretendieron Seguirlo. 151.- Muy Largo Tiempo Estuvo Esperando La Respuesta, 152.- Y Cuando Vieron Que Llevaba Ahí Tan Largo Tiempo, Cabizbajo, Sin Hacer Nada, A Ver Si Era Llamado, Notaron Que Al Parecer Traía Algo En Su Tilma, Y Se Le Acercaron Para Ver Lo Que Traía, Para Dar Gusto A Su Corazón. 153.- Y Al Ver Juan Diego Que Era Imposible Ocultarles Lo Que Llevaba, Y Que Por Eso Lo Molestarían, Lo Expulsarían A Empellones O Lo Maltratarían, Un Poquito Les Mostró Que Eran Flores. 154.- Y Al Ver Que Se Trataba De Diversas Y Finísimas Flores, Siendo Que No Era Su Tiempo, Se Asombraron Muchísimo, Y Más Al Ver Cuán Frescas Estaban, Cuán Abiertas, Cuán Exquisito Su Perfume, Cuán Preciosas, 155.- Y Ansiaron Coger Unas Cuantas, Arrebatárselas. 156.- Y No Una, Sino Tres Veces Se Atrevieron A Agarrarlas, Pero Fracasaron, 157.- Porque Cuando Pretendían Tomarlas, Ya No Podían Ver Flores, Sino Las Veían Como Pinturas, Como Bordados O Aplicaciones En La Tilma.

158.- Con Eso, En Seguida Fueron A Decirle Respetuosamente Al Señor Obispo LO Que Habían Visto, 159.- Y Que Pretendía Verlo El Indito Que Ya Tantas Veces Había Venido, Quien Tenía Mucho Esperando El Recado, Porque Suplicaba Permiso Para Verlo. 160.- Y Tan Pronto Como El Señor Obispo Escuchó Eso, Captó Su Corazón Que Esa Era La Prueba Para Que Aceptara Lo Que Ese Hombre Había Estado Gestionando. 161.- De Inmediato Se Sirvió Llamarlo, Que En Seguida Entrara A Casa Para Verlo.162.- Y Cuando Entró, Se Prosternó En Su Presencia, Como Toda Persona Bien Educada. 163.- Y De Nueva Cuenta, Y Con Todo Respeto, Le Narró Todo Lo Que Había Visto, Admirado, Y Su Mensaje.

- Le Dijo Con Gran Respeto: <<-Mi Señor, Gobernante, Ya Hice, Ya Cumplí Lo Que Tuviste A Bien Mandarme, 165.- Y Así Tuve El Honor De Ir A Comunicarle A La Señora, Mi Ama, La Reina Del Cielo, Venerable Y Preciosa Madre De Dios, Que Tú Respetuosamente Pedías Una Señal Para Creerme, Y Para Hacerle Su Templecito, Allí Donde Tiene La Bondad De Solicitarte Que Se Lo Levantes. 166.- Y También Tuve El Honor De Decirle Que Me Había Permitido Darte Mi Palabra De Que Tendría El Privilegio De Traerte Algo Como Señal, Como Prueba De Su Venerable Voluntad, Conforme A Lo Que Tú Te Dignaste Indicarme>>. 167.- <<Y Tuvo A Bien Oír Tu Venerable Aliento, Tu Venerable Palabra Y Se Prestó Gustosa A Tu Solicitud De Alguna Cosa Como Prueba, Como Señal, Para Que Se Haga, Se Ejecute Su Amada Voluntad. 168.- Y Hoy, Siendo Aún Noche Cerrada, Se Sirvió Mandarme Que Tuviera El Honor De Venir De Nuevo A Verte. 169.- Y Yo Me Honré Pidiéndole Algo Como Su Señal Para Que Fuera Creído, Conforme A Lo Que Me Había Dicho Que Me Daría, Y De Inmediato, Pero Al Instante, Condescendió En Realizarlo, 170.- Y Se Sirvió Enviarme A La Cumbre Del Cerrito, Donde Antes Había Tenido El Honor De Verla, Para Que Fuera A Cortar Flores Diferentes Y Preciosas>>. 171.- <<Y Luego Que Tuve El Privilegio De Ir A Cortarlas, Se Las Llevé Abajo. 172.- Y Se Dignó Tomarlas En Sus Manecitas, 173.- Para De Nuevo Dignarse Ponerlas En El Hueco De Mi Tilma, 174.- Para Que Tuviera El Honor De Traértelas Y Sólo A Ti Te Las Entregara>>.

175.- <<Pese A Que Yo Sabía Muy Bien Que La Cumbre Del Cerrito No Es Lugar Donde Se Den Flores, Puesto Que Sólo Abundan Los Riscos, Abrojos, Espinas, Nopales Escuálidos, Mezquites, No Por Ello Dudé, No Por Eso Vacilé. 176.- Cuando Fui A Alcanzar La Cumbre Del Montecito, Quedé Sobrecogido: ¡Estaba En El Paraíso!. 177.- Allí Estaban Reunidas Todas Las Flores Preciosas Imaginables, De Suprema Calidad, Cuajadas De Rocío, Resplandecientes, De Manera Que Yo -Emocionado- Me Puse En Seguida A Cortarlas. 178.- Y Se Dignó Concederme El Honor De Venir A Entregártelas, Que Es Lo Que Ahora Hago, Para Que En Ellas Te Sirvas Ver La Señal Que Pedías, Para Que Te Sirvas Poner Todo En Ejecución. 179.- Y Para Que Quede Patente La Verdad De Mi Palabra, De Mi Embajada, 180.- ¡Aquí Las Tienes, Hazme El Honor De Recibirlas!>>

LA IMAGEN EN LA TILMA

181.- Y Enese Momento Desplegó Su Blanca Tilma, En Cuyo Hueco, Estando De Pie, Llevaba Las Flores. 182.- Y Así, Al Tiempo Que Se Esparcieron Las Diferentes Flores Preciosas, 183.- En Ese Mismo Instante Se Convirtió En Señal, Apareció De Improviso La Venerada Imagen De La Siempre Virgen María, Madre De Dios, Tal Como Ahora Tenemos La Dicha De Conservarla, 184.- Guardada Ahí En Lo Que Es Su Hogar Predilecto, Su Templo Del Tepeyac, Que Llamamos Guadalupe. 185.- Y Tan Pronto Como La Vio El Señor Obispo, Y Todos Los Que Allí Estaban, Se Arrodillaron Pasmados De Asombro, 186.- Se Levantaron Para Verla, Profundamente Conmovidos Y Convertidos, Suspensos Su Corazón, Su Pensamiento. 187.- Y El Señor Obispo, Con Lágrimas De Compunción Le Rogó Y Suplicó Le Perdonara Por No Haber Ejecutado De Inmediato Su Santa Voluntad, Su Venerable Aliento, Su Amada Palabra.

188.- Y Poniéndose De Pie, Desató Del Cuello La Vestidura, El Manto De Juan Diego, 189.- En Donde Se Dignó Aparecer, En Donde Está Estampada La Señora Del Cielo, 190.- Y En Seguida, Con Gran Respeto, La Llevó Y La Dejó Instalada En Su Oratorio. 191.- Y Todavía Un Día Entero Pasó Juan Diego En Casa Del Obispo, Él Tuvo A Bien Retenerlo. 192.- Y Al Día Siguiente Le Dijo: <<-¡Vamos! Para Que Muestres Dónde Es La Voluntad De La Reina Del Cielo Que Le Erijan Su Templecito>>. 193.- De Inmediato Se Convidó Gente Para Hacerlo, Para Levantarlo.

194.- Y Juan Diego, Una Vez Que Les Hubo Mostrado Dónde Se Había Dignado Mandarle La Señora Del Cielo Que Se Levantara Su Templecito, Luego Les Pidió Permiso. 195.- Aun Quería Ir A Su Casa Para Ver A Su Honorable Tío Juan Bernardino, Que Estaba En Cama Gravísimo Cuando Lo Había Dejado Y Venido Para Llamar A Algún Sacerdote, Allá En Tlatelolco, Para Que Lo Confesara Y Dispusiera, De Quien La Reina Del Cielo Se Había Dignado Decirle Que Ya Estaba Sano. 196.- Y No Solamente No Lo Dejaron Ir Solo, Sino Que Lo Escoltaron Hasta Su Casa. 197.- Y Al Llegar Vieron A Su Venerable Tío Que Estaba Muy Contento, Ya Nada Le Dolía. 198.- Y Él Quedó Muy Sorprendido De Ver A Su Sobrino Tan Escoltado Y Tan Honrado. 199.- Y Le Preguntó A Su Sobrino Por Qué Ocurría Aquello, Por Qué Tanto Lo Honraran.

QUINTA APARICIÓN: EL NOMBRE DE GUADALUPE

200.- Y Él Le Dijo Cómo Cuando Salió A Llamar Al Sacerdote Para Que Lo Confesara Y Preparara, Allá En El Tepeyac Bondadosamente Se Le Apareció La Señora Del Cielo, 201.- Y Lo Mandó Como Su Mensajero A Ver Al Señor Obispo Para Que Se Sirviera Hacerle Una Casa En El Tepeyac, 202.- Y Tuvo La Bondad De Decirle Que No Se Afligiera, Que Ya Estaba Bien, Con Lo Que Quedó Totalmente Tranquilo. 203.- Y Le Dijo Su Venerable Tío Que Era Verdad, Que Precisamente En Ese Momento Se Dignó Curarlo. 204.- Y Que La Había Visto Ni Más Ni Menos Que En La Forma Exacta Como Se Había Dignado Aparecérsele A Su Sobrino. 205.- Y Le Dijo Cómo A Él También Se Dignó Enviarlo A México Para Ver Al Obispo. 206.- Y Que, Cuando Fuera A Verlo, Que Por Favor Le Manifestara, Le Informara Con Todo Detalle Lo Que Había Visto, 207.- Y Cuán Maravillosamente Se Había Dignado Sanarlo, 208.- Y Que Condescendía A Solicitar Como Un Favor Que A Su Preciosa Imagen Precisamente Se Le Llame, Se Le Conozca Como La SIEMPRE VIRGEN SANTA MARÍA DE GUADALUPE.

INICIO DEL CULTO

209.- Y En Seguida Traen A Juan Bernardino A La Presencia Del Señor Obispo, Para Rendir Su Informe Y Dar Fe Ante Él. 210.- Y A Ambos, A Él Y A Su Sobrino, Los Hospedó El Obispo En Su Casa Unos Cuantos Días, 211.- Durante Todo El Tiempo Que Se Erigió El Templecito De La Soberana Señora Allá En El Tepeyac, Donde Se Dignó Dejarse Ver De Juan Diego. 212.- Y El Señor Obispo Trasladó A La Iglesia Mayor La Preciosa Y Venerada Imagen De La Preciosa Niña Del Cielo. 213.- Tuvo A Bien Sacarla De Su Palacio, De Su Oratorio, Donde Estaba, Para Que Toda La Gente Pudiera Ver Y Admirar Su Maravillosa Imagen. 214.- Absolutamente Toda La Ciudad Se Puso En Movimiento Ante La Oportunidad De Ver Y Admirar Su Preciosa Y Amada Imagen.

LA CONVERSIÓN DE MÉXICO

215.- Venían A Reconocer Su Carácter Divino, 216.- A Tener La Honra De Presentarle Sus Plegarias, 217.- Y Mucho Admiraban Todos La Forma Tan Manifiestamente Divina Que Había Elegido Para Hacerles La Gracia De Aparecerse, 218.- Como Que Es Un Hecho Que A Ninguna Persona De Este Mundo Le Cupo El Privilegio De Pintar Lo Esencial De Su Preciosa Y Amada Imagen.

 

DESCRIPCION DE LA IMAGEN

La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe quedó impresa en un tosco tejido hecho con fibras de maguey. Se trata del ayate, usado por los indios para acarrear cosas y no de una tilma, que usualmente era de tejido más fino de algodón. La trama del ayate es tan burda y sencilla, que se puede ver claramente a través de ella, y la fibra del maguey es un material tan inadecuado que ningún pintor lo hubiera escogido para pintar sobre el.

La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe es una maravillosa síntesis cultural, una obra maestra que presentó la nueva fe de manera tal que pudo ser entendida y aceptada inmediatamente por los indios mexicanos. Es imposible de describir aquí la rica y complicada simbología que contiene este cuadro-códice porque cada detalle de color y de forma es portador de un mensaje teológico.

El rostro impreso en el ayate es el de una joven mestiza; una anticipación, pues en aquel momento todavía no habían mestizos de esa edad en México.

María asume así el dolor de miles de niños, los primeros de una nueva raza, rechazados entonces tanto por los indios como por los conquistadores. El cuadro que se conserva en la moderna Basílica del Tepeyac mide aproximadamente 66 x 41 pulgadas y la imagen de la Virgen ocupa unas 56 pulgadas del mismo. La Virgen está de pié y su rostro se inclina delicadamente recordando un poco las tradicionales "Inmaculadas". Esta oportuna inclinación evita que el empate que une las dos piezas del tejido caiga dentro de la faz de la Virgen. El manto azul salpicado de estrellas es la "Tilma de Turquesa" con que se revestían los grandes señores, e indica la nobleza y la importancia del portador. Los rayos del sol circundan totalmente a la Guadalupana como para indicar que ella es su aurora. Esta joven doncella mexicana está embarazada de pocos meses, así lo indican el lazo negro que ajusta su cintura, el ligero abultamiento debajo de este y la intensidad de los resplandores solares que aumenta a la altura del vientre. Su pie esta apoyado sobre una luna negra, (símbolo del mal para los mexicanos) y el ángel que la sostiene con gesto severo, lleva abiertas sus alas de águila.

La Virgen de Guadalupe se presentó ante sus hijos como la Madre del Creador y conservador de todo el universo; que viene a su pueblo porque quiere acogerlos a todos, indios y españoles, con un mismo amor de Madre. Con la prodigiosa impresión en el ayate comenzaba un nuevo mundo, la aurora del sexto sol que esperaban los mexicanos.

La imagen ha sufrido serios atentados y ha salido incólume de ácidos corrosivos y hasta de una bomba de gran tamaño que, en 1921, un desconocido escondió entre flores que malvadamente le ofrecía. Al explotar la bomba, causó gran destrucción. El crucifijo de metal que estaba cerca de la Virgen quedó retorcido y sin embargo la imagen de la Virgen quedó intacta. El cristal del marco de su imagen no se rompió. 

ESTUDIOS HECHOS A LA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA

ver estudios de la Basílica de Guadalupe>>>

Los ojos
Estudios oftalmológicos realizados a los ojos de María han detectado que al acercarles luz, la pupila se contrae, y al retirar la luz, se vuelve a dilatar, tal cual como ocurre en un ojo vivo. ¡Los ojos de María están vivos en la tilma!.

También se descubre que los ojos poseen los tres efectos de refracción de la imagen que un ojo humano normalmente posee. Lograr estos efectos a pincel es absolutamente imposible, aún en la actualidad.

Temperatura
Al tomarse la temperatura de la fibra de maguey con que está construida la tilma, se descubre que milagrosamente la misma mantiene una temperatura constante de 36.6 grados, la misma que el cuerpo de una persona viva.

Incorruptibilidad de la tela
La fibra de maguey que constituye la tela de la imagen, no puede en condiciones normales perdurar más que 20 ó 30 años. De hecho, hace varios siglos se pintó una réplica de la imagen en una tela de fibra de maguey similar, y la misma se desintegró después de varias décadas. Mientras tanto, a casi quinientos años del milagro, la imagen de María sigue tan firme como el primer día. Se han hecho estudios científicos a este hecho, sin poder descubrirse el origen de la incorruptibilidad de la tela. No se ha descubierto ningún rastro de pintura en la tela. De hecho, al acercarse uno a menos de 10 centímetros de la imagen, sólo se ve la tela de maguey en crudo. Los colores desaparecen.

Coloración
Estudios científicos de diverso tipo no logran descubrir el origen de la coloración que forma la imagen, ni la forma en que la misma fue pintada. No se detectan rastros de pinceladas ni de otra técnica de pintura conocida. El Dr. Phillip S. Callaghan, del equipo científico de la NASA americana, biofísico de la Universidad de Kansas (EE.UU.), investigador, científico y técnico en pintura, y el Profesor Jody Brant Smith, «Master of Arts», de la Universidad de Miami, Catedrático de Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Pensacolla, afirmaron que el material que origina los colores no es ninguno de los elementos conocidos en la tierra. En su libro «La tilma de Juan Diego» exponen el estudio realizado por ellos a nivel particular. Se ha hecho pasar un rayo láser en forma lateral sobre la tela, detectándose que la coloración de la misma no está ni en el anverso ni en el reverso, sino que los colores flotan a una distancia de tres décimas de milímetro sobre el tejido, sin tocarlo.

Los colores flotan en el aire, sobre la superficie de la tilma. Varias veces, a lo largo de los siglos, los hombres han pintado agregados a la tela. Milagrosamente estos agregados han desaparecido, quedando nuevamente el diseño original, con sus colores vivos. En el año 1791 se vuelca accidentalmente ácido muriático en el lado superior derecho de la tela. En un lapso de 30 días, sin tratamiento alguno, se reconstituye milagrosamente el tejido dañado. Actualmente apenas se advierte este hecho como una breve decoloración en ese lugar, que testimonia lo ocurrido.

Las estrellas
Las estrellas visibles en el Manto de María responden a la exacta configuración y posición que el cielo de México presentaba en el día en que se produjo el milagro, según revelan estudios astronómicos realizados sobre la imagen.

Preservación milagrosa ante ataque con bomba
El 14 de noviembre de 1921, Luciano Pérez, un anarquista español, depositó un arreglo floral al lado de la Tilma de Juan Diego que contenía una bomba de alto poder. La explosión destruyó todo alrededor, menos la tilma, que permaneció en perfecto estado de conservación. Una Cruz de pesado metal que se encontraba en las proximidades fue totalmente doblada por la explosión, y se guarda como testimonio en el templo. Sin embargo, el cristal que protegía la Tilma no se rompió, teniendo en cuenta que en aquella época no había cristales antibala.

Conclusiones de un estudio basado en tecnología digital
El Dr. Enrique Graue, oftalmólogo de fama internacional, director de un hospital oftalmológico en México, afirma: «Examiné los ojos con oftalmoscopio de alta potencia, y pude apreciar en ellos profundidad de ojo como al estar viendo un ojo vivo». En estos ojos aparece el efecto Púrkinje-Sánsom: se triplica la imagen en la córnea y en las dos caras del cristalino. Este efecto fue estudiado por el Dr. Púrkinje de Breslau y Sánsom de París, y en oftalmología se conoce por el fenómeno Púrkinje-Sánsom. Este fenómeno, exclusivo del ojo vivo, fue observado también en el ojo de la Virgen de Guadalupe, por el Dr. Rafael Torija con la ayuda de un oftalmoscopio. Él lo certifica con estas palabras: «Los ojos de la Virgen de Guadalupe dan la impresión de vitalidad». Lo mismo afirman los doctores Guillermo Silva Ribera, Ismael Ugalde, Jaime Palacio, etc. Desde el año 1950, los ojos de la Virgen de Guadalupe han sido examinados por una veintena de oftalmólogos. 3ª parte: Conclusiones de un estudio basado en tecnología digital La tecnología digital da nueva luz a uno de los fenómenos que es todavía una incógnita para la ciencia: el misterio de los ojos de la Virgen de Guadalupe. Los resultados de esta investigación fueron revelados por el ingeniero José Aste Tonsman, del Centro de Estudios Guadalupanos de México, en el Ateneo pontificio "Regina Apostolorum", de Roma.

El doctor Aste, graduado en ingeniería en sistemas ambientales por la Universidad de Cornell, ha estudiado durante más de veinte años la imagen impresa de la Virgen en el burdo tejido hecho con fibras de maguey -una especie de cactus- de la tilma del beato Juan Diego, el indígena que recibió las apariciones que cambiaron decisivamente la historia de México. Se trata de una tela que no dura más de veinte años, pero la imagen se mantiene intacta como el primer día desde hace casi cinco siglos, después de haber permanecido más de un siglo sobre una pared húmeda, entre el humo de miles de velas, y manoseada por muchedumbres de indios.

En su conferencia, el doctor Aste insistió en que nos encontramos ante una imagen "que no ha sido pintada por mano de hombre". Ya en el siglo XVIII varios científicos realizaron pruebas científicas que mostraban cómo era imposible pintar una imagen así en un tejido de tal textura. Richard Jun, premio Nobel de Química -recordó el doctor Aste Tonsman-, hizo análisis químicos en los que se pudo constatar que la imagen no tiene colorantes naturales, ni animales, ni mucho menos minerales. Dado que en aquella época no existían los colorantes sintéticos, la imagen, en este aspecto, es inexplicable.

En 1979 los estadounidenses Philip Callahan y Jody B. Smith estudiaron la imagen con rayos infrarrojos y descubrieron con sorpresa que no había huella de pintura y que el tejido no había sido tratado con ningún tipo de técnica. Aste se pregunta: "¿Cómo es posible explicar esta imagen y su consistencia en el tiempo sin colores y con un tejido que no ha sido tratado? Es más, ¿cómo es posible que, a pesar de que no haya pintura, los colores mantengan su luminosidad y brillantez?". El ingeniero peruano añadió que "Callahan y Smith han mostrado cómo la imagen cambia ligeramente de color según el ángulo de visión, un fenómeno que se conoce con el término de iridiscencia, una técnica que no se puede reproducir con manos humanas". Pero, en particular, este prestigioso científico investigó el enigma de los ojos.´

El reflejo transmitido por los ojos de la Virgen de Guadalupe, es la escena en la que Juan Diego mostraba al obispo fray Juan de Zumárraga y a los presentes en la estancia, el manto con la misteriosa imagen el 9 de diciembre de 1531. Comenzó a desarrollar su estudio en 1979. Aumentó los iris de los ojos de la Virgen hasta alcanzar una escala 2.500 veces superior al tamaño real y, a través de procedimientos matemáticos y ópticos, logró identificar doce personajes impresos en los ojos de la Virgen. En los ojos de la Virgen -revela- se encuentran reflejados los testigos del milagro guadalupano, el momento en que Juan Diego mostraba el ayate al obispo.

Los ojos de la Virgen tienen así el reflejo que hubiera quedado impreso en los ojos de cualquier persona en esa posición. Se puede distinguir un indio sentado, que mira hacia lo alto; el perfil de un hombre anciano, con la barba blanca y la cabeza con calvicie avanzada, como el retrato de Juan de Zumárraga realizado por Miguel Cabrera para representar el milagro; un hombre más joven, con toda probabilidad el intérprete Juan González; un indio de rasgos marcados, con barba y bigote, que abre su propio manto ante el obispo, sin duda Juan Diego; una mujer de rostro oscuro, una sierva negra que estaba al servicio del obispo; un hombre de rasgos españoles que mira pensativo acariciándose la barba con la mano. En definitiva, en los ojos de la imagen de la Virgen de Guadalupe está impresa una especie de instantánea de lo que sucedió en el momento en que tuvo lugar el milagro.

En el centro de las pupilas, además, a escala mucho más reducida, se puede ver otra escena, totalmente independiente a la primera. Se trata de una familia indígena compuesta por una mujer, un hombre y algunos niños. En el ojo derecho, aparecen otras personas de pie detrás de la mujer. Hasta aquí llega la ciencia, fue la conclusión de Aste Tönsmann. El cómo se ha realizado algo tan maravilloso no es posible descifrarlo con métodos científicos. El investigador peruano, sin embargo, se aventura a ofrecer un por qué: considera que en los ojos de la Virgen hay un mensaje "escondido" reservado para nuestro tiempo en el que la tecnología es apta para descubrirlo, y cuando este mensaje es más necesario. "Este puede ser el caso de la imagen de la familia en el centro del ojo de la Virgen, en una época en que la familia está bajo un serio ataque en nuestro mundo moderno" .

Basilica de la Virgen de Guadalupe, México

 

B. JUAN PABLO II Y LA VIRGEN DE GUADALUPE
Ella es la Estrella de la Primera y la Nueva Evangelización!

 

Homilías del B. Juan Pablo II en México

1979
Santuario de la Virgen de Guadalupe, 27 de enero de 1979: "Deseamos poner en tus manos el porvenir de la Evangelización de América"
Encuentro con los sacerdotes y religiosos, en la Bas. de Nuestra Señora de Guadalupe Sábado 27 de enero de 1979: "bajo la mirada materna de la Virgen".
Encuentro con las religiosas en la Basilica de Guadalupe, Enero 1979: "Ante ella, modelo perfecto de mujer, el ejemplo mejor de vida dedicada enteramente a su Hijo"



1990